Los 10 pueblos más bonitos de la provincia de Alicante

Preciosos entornos rurales, cultura, patrimonio, mar, montaña y gastronomía en los pueblos con más encanto de Alicante

España

Cuando hablo con amigos y otros viajeros sobre mi tierra, me cuentan que de Alicante solo conocen sus magníficas playas, la calidad de vida y su estupenda gastronomía. Sin embargo, si te quedas tirado en sus bellos arenales y no te mueves por la provincia, te perderás uno de los principales atractivos de Alicante: sus encantadores pueblos. Entre los pueblos más bonitos de Alicante encontrarás un poco de todo: pueblos de interior, rodeados de bosques y montañas; pueblos de aire medieval; pueblos que crecieron hasta convertirse en casi ciudades, pero conservando su aire ancestral y su gran patrimonio arquitectónico; y, cómo no, bellos pueblos costeros en los que el sol dora la piel de sus habitantes y la brisa trae el aroma del Mediterráneo.

Es complicado hacer una selección, pero habiendo visitado casi todos, me quedo con este listado de los mejores pueblos de Alicante:

Mapa de los pueblos más bonitos de Alicante

Los 10 pueblos más bonitos de Alicante

1. Altea, el pueblo más romántico de Alicante

Altea es, para mí, el número uno indiscutible entre los pueblos más bonitos de Alicante. Es un lugar que emana romanticismo y belleza por sus cuatro costados, contentando tanto a aquellos que buscan la belleza natural como los que prefieren la arquitectónica.

El pueblo de Altea presenta dos partes muy diferenciadas, que aparecen cortadas por el trazado de la vieja carretera nacional N-332. A un lado de esta, queda el paseo marítimo que custodia su bonita playa de guijarros y arena. El agua está aquí siempre limpísima e invita al baño. En el paseo, además de algún acogedor hotel con vistas al mar, encontrarás pequeños restaurantes, bares, cafeterías, heladerías y otros negocios que le dan mucha vida.

Al otro lado de la carretera, las calles ascienden en un laberinto enmarañado que lleva, tomes el camino que tomes, a la bonita plaza presidida por la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Esa es la cúspide de la pequeña colina por cuya ladera este se desparraman las bonitas casas bajas de fachadas encaladas que dan la fama a Altea. En las calles del casco histórico de Altea encontrarás románticos restaurantes en los que se sirven lo mejor de la cocina mediterránea, india, italiana e incluso griega; miradores desde los que enamorarte de la tranquilidad y armonía de este pedacito de costa mediterránea; tiendas de artesanía, moda y otras cosas curiosas; y barecillos donde tomarte unas copas mientras escuchas buena música u observas la vida pasar en una terraza.

No tendrás que alejarte mucho del centro del pueblo para disfrutar de la naturaleza en estado puro, pues la impresionante cresta de Sierra Helada se puede alcanzar incluso caminando. Impresionantes montañas junto al mar que regalan maravillosas vistas, bosques y dramáticos acantilados.

2. Nueva Tabarca, una reserva marina en la isla más bella de la Comunidad Valenciana

 

Y si Altea se encuentra a la cabeza de los pueblos más bonitos de Alicante, Nueva Tabarca no se queda muy rezagado.

La isla de Tabarca es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Y además, hace siglos que se ganó tal honor. Algunas de las edificaciones son del siglo XVIII, coincidiendo con el origen de Nueva Tabarca. Y es que fue en esa época cuando el rey Carlos III ordenó rescatar a 69 familias genovesas de la tunecina isla de Tabarka para alojarlas en esta pequeña isla situada frente a la costa de la localidad alicantina de Santa Pola. Desde entonces, los descendientes de aquellos hombres y mujeres han portado apellidos italianos y vivido junto al mar.

El pueblo está compuesto por 4 o 5 calles llenas de encanto. Las casas son bajas, con fachadas blancas y puertas y ventanas pintadas del azul del mar. Hay una amplia plaza, y una iglesia del siglo XVIII pegada al mar. Y es que el mar está siempre presente en la vida de los tabarquinos. Tan solo quedan unos 70 residentes perennes, pero sus corazones pertenecen a la isla y son incapaces de despegarse de ella por mucho tiempo.

Para los turistas, Tabarca es un paraíso marino – en 1986, fue el primer lugar de España en ser declarado como reserva marina – donde pasar el día o un fin de semana. Las playas y calas ofrecen aguas cristalinas, en los restaurantes sirven sabrosísimos arroces y, al caer la noche, el rumor de la olas es lo único que se escucha cuando cierran los bares. Súmale a eso un antiguo faro, un pequeño cementerio y senderos rodeados de vegetación mediterránea y tienes un paraíso para desconectar de todo.

Reserva tu billete de ferri para viajar a Tabarca desde Santa Pola o desde Alicante.

3. Guadalest, naturaleza y aire medieval en uno de los pueblos más bonitos de Alicante

Castillo de Guadalest

Guadalest, en Alicante

Escondido entre los pliegues de las sierras alicantinas, Guadalest se presenta como uno de los pueblos más bonitos de Alicante. Es, además, uno de los lugares más turísticos de la provincia, cosa que se deja notar en los muchos restaurantes, hoteles, museos y tiendas de artesanía que se asoman a sus bonitas calles empedradas.

El pueblo se haya dominado por las ruinas del antiguo castillo de San José -construido por los árabes en el siglo XI – y la restaurada torre de la Alcozaiba. Los museos son también un gran atractivo de Guadalest, habiéndolos tan curiosos como el de microminiaturas, el de saleros y pimenteros (con más de 20.000 objetos en exhibición), el histórico medieval y el de coches antiguos.

La naturaleza que rodea al pueblo merece la pena ser explorada en profundidad. Te aconsejo que realices el recorrido circular que bordea las aguas turquesas del bonito embalse de Guadalest. Es una ruta sencillísima que puede recorrerse en 3 horas y discurre por parches boscosos y rincones que ofrecen bellas estampas del pantano y el pueblo.

4. Alcoy, la tradición hecha pueblo

Alcoy Alicante

Alcoy. Foto © David Escribano

He visitado Alcoy en varias ocasiones y sé que aún me quedan secretos y rincones por explorar. Incrustado en la bella montaña interior alicantina, muy cerca del Parque Natural del Carrascal de la Fuente Roja, a Alcoy la llaman la ciudad de los puentes. Y sí, puede ser ciudad, pero una ciudad con alma de pueblo.

Te aconsejo que antes de bajar al casco urbano, explores el parque de la Font Roja, donde encontrarás la mejor muestra viva del bosque autóctona de la Comunidad Valenciana. En su centro de visitantes podrás aprender sobre la historia del lugar, además de conseguir toda la información necesaria para elegir la ruta que más se adapte a tus gustos.

Ya en Alcoy, no puedes perderte el Museo Alcoyano de la Fiesta (MAF), donde hallarás trajes, carteles, vídeos y otras muestras de la fiesta alcoyana que es conocida en toda España: los Moros y Cristianos. Si tienes la oportunidad, te aconsejo visitar Alcoy durante esos días o, si no, en Navidad. Hace unos años, tuve la oportunidad de vivir la Cabalgata de Reyes Magos de Alcoy y fue algo inolvidable.

Por último, no hay que olvidar que Alcoy tuvo una época de esplendor industrial, sobre la que se puede aprender en el Círculo Industrial.

5. Calpe, el hijo del peñón de Ifach

calpe pueblo más bonitos de Alicante

Sierra de Oltà. Foto (c) David Escribano

Emergiendo 332 metros sobre la superficie de las agua del Mediterráneo, un Poseidón pétreo vigila al pequeño pueblo que se extiende ante él. Ese Poseidón no es otro que el precioso Peñón de Ifach, y su protegido es Calpe.

Aunque es cierto que su paseo marítimo se ha convertido en un coloso de cemento y vidrio, que toma forma en numerosos hoteles y resorts, las aguas y la playa de Calpe siguen manteniendo su belleza natural. Subir al peñón de Ifach es algo que no puedes dejar de hacer si visitas Calpe. Desde su cima podrás admirar una de las mejores panorámicas de la Comunidad Valenciana y entenderás por qué Calpe debe estar entre los pueblos más bonitos de Alicante. Además del senderismo, los viajeros más activos también podrán disfrutar del buceo y la escalada en Calpe.

Detrás de la línea de altos hoteles, siguen existiendo partes del viejo pueblo pesquero que fue Calpe, además de sus grandes salinas, en las que puedes observar un buen número de bellas aves migratorias y residentes.

Para comer, el pescado y el marisco son los auténticos protagonistas de los numerosos restaurantes que se apiñan en el paseo marítimo y las inmediaciones del pequeño puerto.

6. Denia, la perla de la Costa Blanca

Denia. Foto (c) Pixabay (LunarSeaArt)

Denia, además de ser uno de los pueblos más bonitos de Alicante, es también uno de los puntos más reconocidos, a nivel nacional, de la Costa Blanca alicantina.

Aparte de sus magníficas playas – destacando las de Les Marines y Les Rotes -, Denia también ofrece otras bellezas naturales, como el cercano macizo del Montgó, en cuyas paredes rocosas que dan al Mediterráneo aparecen innumerables cuevas, algunas de las cuales son accesibles desde el mar.

En el aspecto patrimonial y cultural, destacan el castillo de Denia, que domina la ciudad desde lo alto y fue construido entre los siglos XI y XII, y el Museo del Juguete, un auténtico paraíso, tanto para niños como para adultos, en el que se exponen juguetes desde el principios del siglo XX hasta los años 50.

Por último, destacar la espectacular oferta gastronómica de Denia, contando con las estrellas Michelin del Quique Dacosta Restaurante, pero también con muchos otros lugares de gran calidad.

7. Villena y el catillo de la Atalaya

Castillo de Villena

Castillo de Villena. Foto (c) David Escribano

El castillo de la Atalaya de Villena es la piedra angular de la conocida como la Ruta de los Castillos de Alicante. Lo cual no es decir poco, porque en la provincia de Alicante hay contabilizados más de 220 castillos y fortalezas.

El castillo de Villena fue construido sobre la cima del cerro de San Cristóbal a finales del siglo XII. Los musulmanes querían, así, controlar los campos de Villena y la Sierra de la Villa. Además de tener cierta relevancia durante la Reconquista, también fue pieza importante en otros conflicto, como la Revuelta de las Germanías (siglo XVI) y la Guerra de la Independencia (siglo XIX). Más de una decena de torres, gruesas murallas y un reciento, en parte renovado, que merece la pena ser visitado y que convierte a Villena en uno de los pueblos más bonitos de Alicante.

8. Biar, uno de los pueblos más bonitos de Alicante a la sombra de un castillo

Biar los pueblos más bonitos de Alicante

Castillo de Biar

También un castillo es el protagonista de Biar. El pueblo de Biar parece desarrollarse en espiral, envolviendo al pequeño cerro sobre el que se asienta la fortaleza árabe del siglo XII. Desde las almenas de ella, se observan perfectamente las bonitas casas de piedra del pueblo, con sus tejados entre amarillo y ocre y ese aspecto de haberse detenido en el tiempo.

Cerca del pueblo, merece la pena visitar el antiguo acueducto ojival – que fue construido, en el siglo XV, para transportar agua a la ciudad -y el santuario neoclásico desde donde tendrás unas magníficas vistas del pueblo.

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9. Jávea, las mejores playas y calas de Alicante

javea alicante

En Jávea, las playas y calas han creado un auténtico paraíso turístico, convirtiéndolo en uno de los pueblos más bonitos de Alicante.

Durante los últimos tiempos, las agrupaciones conservacionistas han hecho magníficos esfuerzos para preservar una de las partes más hermosas del litoral mediterráneo. El resultado es que el aspecto salvaje de la costa de Jávea sigue causando sensación. Sin embargo, te recomiendo que la visites fuera de la temporada estival, cuando más turistas recibe.

El pueblo de Jávea también tiene su atractivo, con su atmósfera de pequeño pueblo pesquero y su acogedor y agradable casco antiguo.

10. Moraira, el lugar perfecto para un retiro en el mar

Entre Calpe y Jávea, en la parte norte del litoral alicantino, se encuentra Moraira, otro de los mejores pueblos de Alicante.

Las playas de Moraira y su barrio marinero son sus mejores atractivos. Para conocer las primeras, nada mejor que realizar la ruta de los miradores de Moraira, aunque tampoco tiene desperdicio el sendero que une Moraira y Benitatxell, que regala espectaculares vistas desde lo alto de pronunciados acantilados.

También es muy recomendable probar la cocina mediterránea en restaurantes como El Chamizo y alejarse un poco de la costa para conocer el bello casco histórico de la cercana localidad de Teulada.


TFW

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