La Ruta del Condenado: itinerario por el casco antiguo de Barcelona

Prepárate para recibir unos latigazos imaginarios siguiendo el mismo recorrido que los condenados realizaban en el pasado por el centro de Barcelona

España TFW

Cuando recorremos el centro histórico de una ciudad nos anteceden miles y miles de almas que pisaron el mismo suelo que nosotros. Ciertamente el escenario cambia a lo largo de los siglos. En la mayoría de situaciones, las calles se ha visto alteradas pero con un esfuerzo de imaginación podemos sentir cómo nos acompaña el peso de la historia durante nuestra visita.

Este ejercicio de turístico imaginativo podemos perfectamente hacerlo en el barrio Gótico y el de la Ribera de Barcelona.

El arco de la calle de Montjuic Bisbe en el barrio gótico de Barcelona

Allá por donde pasamos, cientos de años atrás, también lo hicieron los judíos escapando de alguna revuelta contra ellos, los vecinos del barrio escapando de las bombas italianas o castellanas o los condenados a sufrir el peso de la justicia deambulando por las calles y recibiendo el escarnio de los vecinos.

En esta propuesta de itinerario por Barcelona nos vamos a enfocar en ese último ejemplo. ¿Te imaginas realizar un recorrido por los barrios históricos de la ciudad siguiendo los pasos de un condenado a muerte o castigado a recibir la ira de los vecinos? Sólo necesitamos de un mapa, un poco de historia y realizar un ejercicio de empatía e imaginación para ponernos bajo la piel de un condenado y seguir el mismo recorrido que hace siglos hacían mientras recibían latigazos y el escarnio público.

Passar Boira Avall. Así se denominaba el pasacalles de la vergüenza que debían realizar los delincuentes por el centro de Barcelona ante la mirada de morbo de los vecinos. Sus inicios se remontan a la Edad Media y esta práctica se mantuvo a lo largo de los siglos hasta bien entrado el siglo XIX.

¿Estáis preparados para recibir vosotros también unos buenos azotes y recorrer la Barcelona de la Edad Media?

El recorrido varía según el número de latigazos que vamos a recibir. Pueden ser 100, 200, 300, 400 o 500. En cada esquina, un azote y ese, es el número de latigazos y esquinas que vamos a cruzar. ¿Nos ponemos rollo hardcore? Entonces vamos a por el recorrido completo de los 500 azotes.

Empezamos el recorrido en la Plaza del Rei, lugar donde antiguamente se encontraba la prisión. A partir de ahí, el condenado empezaba su recorrido con un cartel colgando del cuello donde la gente podía conocer el delito por el que había sido ajusticiado.

La Plaza del Rei iluminada al atardecer

La Vía Laietana separa el barrio Gótico de la Ribera desde principios del siglo XX. Antes, ambos barrios estaban unidos y conformaban uno de los centros más abigarrados de todo el continente europeo. Nos desplazamos hacia ella y la cruzamos para seguir el camino por la calle de la Bòira. Empieza el calvario. A ambos lados de la calle los vecinos nos gritan y nos tiran escombros y basura. Con la cara visible para que se nos reconozca con claridad, seguimos los pasos del nuncio quien a pleno pulmón anuncia nuestros pecados ante la cara de odio de los asistentes. Detrás anda nuestro verdugo con látigo en mano y una comitiva de los Mosos d’Esquadra (precisamente los únicos que habitan tanto en el pasado, en el presente y en la ficción de este relato).

A cada esquina hacemos un breve descanso y notamos cómo el látigo imaginario golpea y lacera la piel de nuestra espalda. Para hacerlo más realista, imaginaros a los guiris que os rodean gritando de emoción ante el salvaje espectáculo.

Contraluz en la calle de la Bòira

Seguimos la calle de la Bòira hasta llegar a la plaza d’en Marcus donde se levanta la Capilla medieval de Marcús, una de las más antiguas de Barcelona y que nunca he logrado ver abierta. Seguimos por la calle Montcada y descendemos hasta llegar a Pla de Palau. De esta manera realizamos un itinerario muy interesante por una buena parte del barrio histórico de la Ribera.

Al llegar al Paseo del Born imaginaros una extensión el doble de amplia y larga hasta llegar prácticamente hasta la Ciutadella. Aquí es donde se realizaban las actividades principales de la ciudad como los torneos y justas entre caballeros durante la Edad Media. Aprovechad para dejar la ficción por un momento a un lado y entrar en el interior de Santa María del Mar para contemplar una de las mejores propuestas del gótico catalán.

Una vez en Pla de Palau si tu pecado es grave, el recorrido termina en este punto. La pena de muerte es tu condena. La horca principal de la ciudad te espera junto a una multitud de vecinos ansiosos para que el verdugo coloque tu cuello en la cuerda.

Si afortunadamente nos salvamos de la ejecución seguiremos el recorrido en dirección a la plaza d’Antonio López, donde se encuentra el histórico edificio de Correos, y subiremos por el barrio Gótico por la calle Fusteria y Regomir. Recordad que en cada esquina que pasamos nos están dando un buen latigazo en la espalda. No sé cuantos llevamos ya.

Interior de la iglesia de Santa María del Mar en el Born

Seguimos subiendo por el Gótico pasando por la plaza de Regomir hasta llegar a la Plaza Sant Jaume. De ahí continuamos por la calle del Bisbe que pasa por alguno de los sitios más fotogénicos del barrio gótico de Barcelona como el Puente del Bisbe y llegamos a la Plaza Nova donde se ubica la Catedral.

Le damos la vuelta a la Catedral por su parte trasera siguiendo la calle Tapinera y unas cuantas esquinas más -unos cuantos azotes más- y llegaremos de vuelta a la Plaza del Rei. Os invito a entrar de nuevo en prisión. Si de golpe os despertáis de esta pesadilla y volvéis al siglo XXI nuevamente os invito a entrar en el Museo de Historia de Barcelona, una de las mejores puestas en escena de la historia y del pasado con pasadizos subterráneos donde podemos contemplar los diferentes sustratos de la ciudad.

El fuego eterno del Fossar de les Moreres frente a Santa María del Mar

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A lo largo del recorrido podemos escapar de vez en cuando de la ficción y visitar varios de los enclaves más importantes de la ciudad, como la Catedral, Santa María del Mar, la Basílica de Sant Just (mi favorita por sus vistas) el museo Picasso o el interesante Museo de las Culturas del Mundo y muchos otros enclaves imprescindibles en Barcelona.

Vistas a la Catedral de Barcelona desde el campanario de Sant Just

Ruta inspirada a través del libro Historias de la Historia de Barcelona de Dani Cortijo.


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