Cuando contemplé el centro histórico de Bragança desde el balcón de la Pousada São Bartolomeu por primera vez tuve una extraña sensación. Me froté los ojos y volví a mirar. Al mirar por segunda vez me aseguré de que no andaba equivocado. Frente a mí se extendía una pequeña ciudad medieval cincelada con el capricho en mente de alguien nacido en el siglo XXI.
La torre del castillo correctamente situada en medio del escenario. Las casitas apostadas a su alrededor. Las murallas delimitando un óvalo sin fisuras sobre un pequeño promontorio rodeado de verde y la torre de la iglesia con su altura y blanco impoluto protegiendo la ciudad de malos presagios.
Haz click para más info y llévate un 5% de descuento.
Al acercarme al centro histórico pude observar de primera mano que no se trataba de un escenario ni una reconstrucción moderna sino de una de las ciudades medievales mejor conservadas que podemos ver en la península
Bragança se encuentra en el noreste de Portugal, mecida entre las montañas del Parque Natural de Montesinho y a escasos kilómetros de la frontera española con Zamora.
Bragança ofrece una visita equilibrada entre pasado y presente que podemos hacer entre un día o dos. Su legado medieval y arquitectura barroca aporta esa dosis cultural que sintoniza perfectamente con un centro vivo animado por sus estudiantes y un buen número de museos modernos.
Si a todo esto lo regamos con el buen vino de la región y una gastronomía abundante y rica tenemos un mezcla perfecta para disfrutar de un buen fin de semana.
Índice de contenidos
Breve historia de Bragança
Como en la gran parte del norte de la península, la cultura castrense se extendió también por los alrededores de Bragança. Durante la época romana la población en el territorio era de cierta envergadura. Más tarde, la ciudad quedó prácticamente destruida durante las guerras entre el Reino de Asturias y los árabes.
La ciudad de Bragança fue la primera linea de frontera militar con Castilla León y el rey Sancho I, a finales del siglo XII, la reconstruyó con un propósito marcadamente defensivo. No obstante, la arquitectura de Bragança creció de forma paralela en su estilo militar y religioso.
A mediados del siglo XIV, Alfonso ofreció a Bragança el título de ciudad y a finales del siglo XVIII se convirtió en una sede diocesana.
Un paseo por la Bragança histórica
La iglesia de Santa María
Empezamos nuestro recorrido visitando la iglesia de Santa María frente al Castillo y al lado del Domus Municipalis. Al adentrarnos en ella observamos que de su pasado medieval apenas queda nada y el barroco domina la visual con su cargada presencia con el oro procedente de Brasil combinado con el trabajo elaborado en madera.
En el retablo destaca la figura de una María Magdalena esculpida por la escuela de Juan de Mena. Se trata de una figura que sorprende a primera vista, con un cuerpo esbelto, con la melena suelta y mostrándose muy femenina. Algo sorprendente en un país donde habitualmente la mujer bíblica en el arte siempre ha ido representada en velos y escondiendo su feminidad.
Pincha aquí para hacer tu reserva.
Domus Municipalis
En la zona alta de la ciudad, junto a la iglesia de santa María y el castillo de Bragança econtramos el Domus Municipalis –Casa Municipal-.
De origen románico, fue construido en el siglo XII y sirvió a modo de cisterna y como lugar de reunión para el pueblo. Por lo visto es un edificio singular único en su especie en toda la Península Ibérica.
Tip de Alojamiento
Durante nuestro viaje al noreste de Portugal nos instalamos en la Pousada São Bartolomeu en Bragança y realmente fue un gran acierto. Si quieres evitar búsquedas y reservar alojamiento en el mismo sitio que nosotros podrás hacer en el siguiente enlace sin ningún aumento de precio:
La torre del castillo de Bragança
La fuerza que desprende la silueta de la torre de Bragança nos aporta una visual de la importancia de la ciudad como lugar fronterizo con el Reino de Castilla.
Al observarla destacan sus ventanas con motivos góticos. Hoy en día funciona a modo de museo militar.
Frente a la torre encontramos una cruz con un cerdo salvaje a sus pies cuyos orígenes se remontan a la Edad de Hierro. La cruz, sin embargo, procede de la época de Dom Manuel simbolizando al rey y la justicia. De hecho, este lugar fue usado durante mucho tiempo como lugar para el castigo público.
La iglesia de San Bento y el Monasterio de Santa Escolástica
Cruzando las puertas de la muralla llegamos a la zona donde se acomodaron los nobles, relativamente alejados del férreo control de sus señores, y donde la vida religiosa se une con la vida diaria en Bragança.
Tras las murallas descendemos junto a una bonita zona verde que rodea la zona del castillo que vamos dejando atrás.
El primer edificio con el que nos topamos es con el convento de San Bento levantado a finales del siglo XVI.
En su época, para poder entrar en él, se pedía una dote muy alta y fue usado principalmente por judíos conversos con poder adquisitivo para demostrar su conversión públicamente frente a sus vecinos.
Al ser chicas de alta alcurnia trataban de escaparse siempre que podían y la cercanía con los soldados de la torre militar, igual de jóvenes que las enclaustradas chicas, dio motivo a mitos, leyendas y otras realidades carnales.
La iglesia de San Vicente
Ya en la ciudad baja de Bragança encontramos esta preciosa iglesia cuyos inicios se remontan al románico.
No obstante, hoy en día luce con los detalles del barroco del siglo XVIII principalmente. Asimismo, podemos ver su pórtico renacentista, el presbiterio ornamentado con una bóveda maravillosamente pintada y su retablo barroco marcado por el oro y la madera.
La iglesia es famosa por la leyenda de la boda secreta que tuvo lugar en la iglesia entre Pedro I e Inés de Castro.
Pedro e Inés, la historia de amor más famosa de Portugal
Si William Shakespeare hubiera plasmado la historia de amor entre Pedro I e Inés de Castro en una de sus obras, sin lugar a dudas, estaríamos hablando probablemente de una de las obras maestras del genero de la tragedia.
Si bien Romeo y Julieta, Desmemona y Otelo, Hamlet y Ofelia eran personajes ficticios, Pedro e Inés fueron personas de carne y hueso cuyo amor fue asimismo repudiado por la corte y el pueblo portugués.
El infante Pedro se casó con Constança Manuel pero sus ojos estaban puestos en una de sus damas de compañía, la joven Inés de Castro. A la muerte de su esposa, Pedro decidió compartir su vida con Inés sin contraer matrimonio oficial lo que provocó su enfrentamiento con su padre, el rey Dom Alfonso IV. Llegaron a tener tres hijos y la presión de la corte obligó al rey a ordenar la ejecucción de Inés.
La locura nubló al infante Pedro quien lideró una rebelión contra el rey y su corte. Una vez consiguió subir al trono, el ya rey Pedro I ordenó capturar a todos los cortesanos que habían provocado la muerte de Inés. Exhumó el cadáver de su amada, le colocó la corona de reina y antes de asesinarlos les obligó a rendir pleitesia a los restos de Inés.
Pedro juró que ambos habían contraido matrimonio en la iglesia de San Vicente de Bragança para así poder darle el título de reina de Portugal. Hoy en día ambos cuerpos descansan en dos sepulcros en el Real Monasterio de Alocabaça.
La vieja Catedral de Bragança
La catedral vieja de Bragança, más conocida como La Sé, ocupa un precioso espacio en la plaza de la parte baja de la ciudad. Levantada a mediados del siglo XVI, obtuvo el título de Catedral en 1770 pero relegada cuando se inauguró la actual Catedral de Bragança, la iglesia de Nossa Senhora Rainha.
La iglesia formaba parte de un antiguo convento jesuita cuyo propósito fue colocar Bragança en el mapa educativo del país.
En el medio de la plaza veréis un cruziero sobre una columna salomónica esculpida por los jesuitas y recuperada del abandono que sufrieron las obras jesuitas tras su expulsión del país.
El Corredor Verde de Fervença
Siguiendo el curso del río Fervença, un camino de madera realiza un bonito itinerario para andar o ir en bicileta recorriendo la ciudad de Bragança y ofreciendo una perspectiva distinta a la ciudad.
Con vistas al Monte de San Bartolomé y a los enclaves principales de Bragança, veremos a los locales paseando con los más pequeños y disfrutando de este pulmón verde en la ciudad.
A medio camino encontramos el Centro de Ciencia Viva de Bragança, ideal para hacer una visita con los más pequeños y profundizar en el mundo de la ciencia.
Museos en Bragança
Bragança, a pesar de presumir de su icónica imagen de una ciudad medieval, también mira al presente y al futuro a través de sus universidades y ambiente joven. Asimismo, varios museos alimentan el alma para los turistas más inquietos que busquen la innovación.
A continuación os proponemos la visita a alguno de los museos de Bragança más interesantes.
Museo Militar
En la misma Torre del castillo de Bragança encontramos el museo militar dedicado a una exposición sobre la evolución del armamento ligero del ejército portugués desde la Edad Media hasta el siglo XX.
Museo Ibérico de la Máscara y del Traje
Para los apasionados del Entroido, de los carnavales y de las misteriosas similitudes entre las celebraciones que se realizan en la isla de Cerdeña y el norte de la Península Ibérica, en este museo podremos admirar las distintas máscaras, personajes y rituales que se convierten en protagonistas durante las fiestas.
Centro de Fotografía Georges Dussaud
El fotógrafo Geroges Dussaud y su trabajo en blanco y negro sobre la realidad poética de Bragança y de la región Trasmontana. Desde 1980, el fotógrafo ha realizado su trabajo con el motivo de inmortalizar la vida rural de los hombres y mujeres que habitan la zona.
Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais
Construido por el arquitecto Souto de Moura al estilo Mies van der Rohe, el Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais expone la obra de la pintora portuguesa de referencia así como exposiciones temporales de artistas internacionales.
En el interior de el museo encontraréis una tienda y un café donde disfrutar de un espacio totalmente alejado arquitectónicamente del medievo y barroco que domina el paisaje rubanístico de Bragança.
Cómo llegar a Bragança
Brangança se encuentra a camino entre Oporto y las ciudades más al oeste de Castilla-León. De hecho, la región parece realizar un círculo donde las distancias principales a su alrededor son de unas dos horas aproximadas en coche.
Dependiendo de nuestra ubicación en la península podremos llegar a Bragança en coche o en avión.
Desde el aeropuerto de Oporto tardaremos unas 2 horas de coche siguiendo la autopista A-4.
Desde Orense tenemos aproximadamente la misma distancia (unas dos horas) siguiendo la A-52.
Desde León la A-66 nos dejará en Bragança en aproximadamente 2 horas y cuarto.
Desde Valladolid la A-11 y la E-82 nos acercan a la Tierra Fría en poco más de dos horas de trayecto.
Reserva tu viaje con las mejores herramientas por orden de prioridad:
Merci beaucoup Dany! Un plaisir partager le voyage avec toi. À la prochaine!
Très beau papier ! Compliments pour tout même si je ne comprends pas tout ! En plus, très belles photos ! Bravo