La Rioja, un destino para disfrutar con los cinco sentidos

Campos de viñedos frente al Castillo de Davalillo, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Campos de viñedos frente al Castillo de Davalillo, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Si necesitas un viaje para desconectar y, a la vez, para volver a sentir, te proponemos una escapada a La Rioja que te ofrece una experiencia sensorial única. Los cinco sentidos se pueden deleitar con la belleza de sus paisajes, sonidos que relajan, el aroma del vino, el sabor de la gastronomía local y la sensación de tocar la historia. Hoy os vamos a contar una forma distinta de recorrer un destino, cómo descubrir La Rioja con los cinco sentidos.

Viñedos, montañas y pueblos, disfrutar de La Rioja con la vista

Sajazarra, en La Rioja, es uno de los pueblos mas bonitos de España [(c)Foto cedida por jrpf]
Sajazarra, en La Rioja, es uno de los pueblos mas bonitos de España [(c)Foto cedida por jrpf]

En cualquier época del año, La Rioja es un espectáculo para la vista, gracias tanto a la geografía local como a la adaptación del hombre a la naturaleza y condiciones locales. Campos de viñedos que éste ha plantado se extienden casi hasta tocar el horizonte, acotada la franja donde se unen cielo y tierra por estribaciones montañosas.

Ocasionalmente el ocre asoma en puntos concretos, son geométricas superficies de pastos o pequeñas islas donde el metafórico pico es el campanario de una iglesia. Porque en el paisaje de Rioja no faltan monasterios y pueblos con encanto, en el llano como Sajazarra o en lo alto de cerros en el caso de Briones, por citar sólo alguno de los muchos pueblos bonitos de La Rioja.

Como si de un océano se tratara, un mar de viñedos es el paisaje más habitual de La Rioja, lamiendo la proverbial costa de la Sierra de Cantabria al norte o las faldas de la montañosa Sierra de la Demanda al Sur.

Vestidas las vides de un furibundo verde en primavera y verano, de un ocre que muda a amarillo y anuncia su caída en otoño o rodeadas las desnudas cepas de blanca nieve en invierno, los paisajes de La Rioja son cuadros diferentes según la época del año.

Vistas desde el Mirador de las Viñas, Aldeanueva de Ebro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Vistas desde el Mirador de las Viñas, Aldeanueva de Ebro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

¿Quieres contemplarlos desde puntos de vista privilegiados? Estos son algunos miradores recomendados en La Rioja, todos ellos geolocalizados en el mapa del final del artículo:

  • Mirador de la Atalaya de Haro, un mirador urbano elevado en una villa de bodegas, que ofrece vistas a estas, a los viñedos, al Valle del Ebro y la Sierra de Cantabria. El mirador se encuentra al final de la Calle Toloño y tenéis parking gratuito en la C/Soledad.
  • Mirador de Cellorigo o Púlpito de la Rioja, junto a la Iglesia de San Millán (s.XVI-XVI), un pequeño pueblecito a los pies de un conjunto de colosales peñas conocidas como Peñas de Peña Luenga o Cellorigo y que ofrecen unas vistas casi infinitas a los campos de La Rioja. El aparcamiento es más peliagudo porque sus calles son estrechas, empinadas y de curvas abruptas, aunque en el mapa he indicado los dos sitios donde yo aparqué (siempre dejando libre el paso y respetando la zona).
  • Mirador del Ebro, que hace honor a su nombre pues ofrece una vista completa a un meandro del Río Ebro que protege cariñosamente varios campos de viñedos en la comunidad vasca (el río es frontera entre ambas). Está a sólo 700m del pueblo de Gimileo y el último tramo no tiene permitido el tráfico a vehículos.
  • Mirador de las Viñas, una plataforma elevada a las afueras de Aldeanueva de Ebro, de fácil acceso y aparcamiento y que ofrece unas vistas despejadas a los viñedos, bordeados en el horizonte a un lado por las faldas del Monte Yerga y por el otro por el Río Ebro.
  • Mirador de las Viñas, Aldeanueva de Ebro, La Rioja [(c)Foto cedida por jrpf]
    Mirador de las Viñas, Aldeanueva de Ebro, La Rioja [(c)Foto cedida por jrpf]
  • Mirador de la Sonsierra, una zona acondicionada y con espacio para aparcar, paralela a la carretera LR-317, a apenas 9km al norte de San Vicente de la Sonsierra, que ofrece buenas vistas hacia La Rioja casi en la frontera con otra comunidad. Dependiendo de la época del año, algunos árboles pueden acotar la vista a cada lado, echadle un vistazo en Google Maps para ver las fotos más recientes.
  • Mirador de Briñas, un mirador urbano en una pequeña localidad a la orilla del Río Ebro. Precisamente este, y un pequeño meandro del mismo, son el primer plano que disfrutamos desde lo que fuera planta de un viejo edificio, acondicionado hoy como mirador. Hay un aparcamiento público a 3 minutos a pie, y si queréis usar el pueblo como base para explorar la zona, os recomiendo el alojamiento en un edificio singular, la Hospedería Señorío de Briñas.
  • El Castillo de Clavijo, una imponente presencia en lo alto de una escarpada peña conforme nos acercamos desde la carretera, pese a que lo que queda en pie es poco más que una gran muralla y parte de un torreón. DE acceso libre y gratuito, se encuentra a sólo 15 km de Logroño, y ofrece excelentes vistas desde una considerable altura.
En Segway por los viñedos de La Rioja [(c)Foto: @avistu]
En Segway por los viñedos de La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Y si queréis disfrutar de los paisajes de una manera original, os hago dos propuestas:

Los aromas de su oro líquido, disfrutar de La Rioja con el olfato

Recolección de la uva en La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Recolección de la uva en La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Tras la vista que anticipa, el olfato es el primer sentido que nos acercará a los matices sensoriales de esta tierra. Y, por descontado, La Rioja huele sutilmente a buen vino, desde su principio laborioso al prólogo de su buen final, cuando tengamos una copa en la mano.

Entre medias, el olor a los recuerdos de verano en los campos, cuando en septiembre y octubre se procede a la vendimia.

El olor a uva recién recolectada cuando los tractores llegan a las bodegas, con remolques rebosantes que vaciarán en los depósitos de las mismas.

La sensación de aire fresco y el olor a madera en las salas de barricas donde envejecen los caldos de esa cosecha, algunos de los cuales aún pasarán varios años de maduración antes de ser embotellados.

Y, finalmente, el olor de un vino recién descorchado cuya copa acercamos a nuestra nariz, preferiblemente cerrando los ojos al aproximarla.

Entonces, ascendiendo por la cavidad nasal, llegará al epitelio olfativo una combinación de decenas, sino centenares de matices, producto de meses y años de reposo.

Esos aromas son la anticipación del placer que obtendremos al beber una copa de vino Rioja.

Cata con vistas a viñedos en Bodegas Vivanco en Briones, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Cata con vistas a viñedos en Bodegas Vivanco en Briones, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Y para apreciar mejor ese placer y los matices, realmente disfrutar de La Rioja con el olfato, lo mejor es visitar una bodega D.O.Ca. La Rioja, la Denominación de Origen (D.O.) más antigua de España (está a punto de cumplir los 100 años), y la primera con el estatus de “calificada” (D.O.Ca.).

Entre las 324 bodegas con Denominación de Origen Calificada (D.O.Ca.) que existen en La Rioja, hay cerca de 80 que abren sus puertas a los visitantes para ofrecer visitas guiadas con catas de sus vinos.

Aunque encontrarás nuestra selección de las 9 principales en este artículo sobre bodegas que puedes visitar en La Rioja, algunas más que no están incluidas en él serían por ejemplo Bodegas Marqués de Cáceres (Cenicero), Bodegas Franco Españolas (Logroño), Bodegas Montecillo (Navarrete) o Bodegas Riojanas (Cenicero).

Y si quieres que los aromas de la tierra te acunen y te despierten ¿por qué no alojarte en una bodega con hotel como estas en La Rioja?

Zona de jardín y terraza junto a los viñedos en el Hotel Bodega FyA, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Zona de jardín y terraza junto a los viñedos en el Hotel Bodega FyA, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

De entre todos los que mencionamos en el artículo, nos gustaría destacar el último que visitamos cuando hace unas semanas estuvimos en la Rioja, el Hotel Bodega FyA – Grupo Piérola.

Al descorrer las cortinas de vuestra habitación, los viñedos de la bodega serán el panorama que os saludará cada mañana, con el pueblo de Navarrete y la torre de la Iglesia de Santa María de la Asunción (s. XVII) superando en altura al cerro a sus espaldas.

El desayuno se sirve en una luminosa sala con vistas a las vides, el pueblo y los campos circundantes. Os recomiendo salir a tomar el café a la pequeña terraza exterior.

Terraza con vistas a Navarrete y los viñedos, Hotel Bodega FyA, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Terraza con vistas a Navarrete y los viñedos, Hotel Bodega FyA, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Aunque el hotel y las instalaciones se levantan sólo en el año 2021, en su interior alberga un pequeño Museo de Cerámica, homenaje a una zona de tradición alfarera documentada desde hace siglos.

Además en la zona de la bodega podréis contemplar centenares de piezas cerámicas relacionadas con el mundo del vino y, por supuesto, hacer una completa visita por las instalaciones. No os perdáis el contraste de los modernos depósitos metálicos con las grandes piezas de cerámica donde reposa el vino en tinaja.

Canela, vainilla, chocolate, regaliz, frutos del bosque…las narices privilegiadas son capaces de detectar aromas primarios, secundarios y terciarios. Tal vez no lleguemos a ese nivel, pero con una visita a una bodega en La Rioja, desde luego que apreciaremos más y mejor el vino al llevarlo a la boca.

Los productos de la tierra, disfrutar de los sabores de La Rioja

Menestra, pimientos rellenos y chuletillas cordero, clásicos de la carta de Casa Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Menestra, pimientos rellenos y chuletillas cordero, clásicos de la carta de Casa Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Si hablamos de llevarnos a la boca La Rioja, el vino es el producto más conocido de La Rioja, pero unas tierras tan fértiles proveen a la cocina riojana de ingredientes de primera calidad con los que preparar patatas a La Riojana, menestra de verduras, huevos a la riojana, chuletas de cordero al sarmiento o bacalao a la riojana.

Por supuesto, la Calle Laurel en Logroño es el epicentro de la microgastronomía de La Rioja y al menos una vez durante tu visita has de cenar de tapa en tapa allí.

En unos 300 m se concentran casi 70 bares y restaurantes donde comer desde un “Cojonudo” (picadillo de chorizo con huevo de codorniz y pimiento) en el Muro o el “Matrimonio” (Anchoas – en aceite, curada en vinagre y semi-curada -, con pimiento verde frito en un bollito caliente) en el Blanco y Negro, el bar más antiguo de Logroño (se funda a finales del siglo XIX).

Pero si hablamos de imprescindibles gastronómicos, cuando pases por Haro tu cita ineludible es un clásico de La Rioja, el Asador Restaurante y Bodega Terete (Lucrecia Arana, 17, reservas sólo por teléfono en el 941 31 00 23).

Alberto Gutierrez y su famoso cordero lechal al horno, Asador Restaurante Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Alberto Gutierrez y su famoso cordero lechal al horno, Asador Restaurante Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Desde 1877 el vino y el cordero son las señas de identidad de este negocio familiar que, va ya por la sexta generación. El producto estrella son las chuletillas de cordero, un plato cuya elaboración cuidan desde principio a fin.

Y cuando hablamos de principio es porque ellos seleccionan personalmente los corderos chamaritos que se servirán en el restaurante. Incluso el proceso de preparación tiene toques delicados y cuidados, como su asado a fuego lento sobre cazuela de barro en un horno de madera que consume diariamente unos 100 kilos de madera de haya.

La menestra, receta familiar, es el plato de introducción perfecto para un cordero que, si o sí, ha de maridarse con vino de la casa, pero de casa de verdad, pues se produce a unos metros bajo el restaurante.

Perteneciente desde sus comienzos a la D.O.Ca. Rioja, el Restaurante El Terete cuenta desde el siglo XIX con bodega subterránea propia, en un tradicional calado que recientemente han ampliado con otro que se encontraba anexo. Los calados son cuevas artificiales creadas en tiempos sin recursos tecnológicos suficientes para que el vino repose y madure a una temperatura constante, sin cambios estacionales que le puedan afectar.

Calado de la bodega subterránea de Casa Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Calado de la bodega subterránea de Casa Terete, Haro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Si las tapas en La Laurel y las chuletillas de cordero en el Terete son, respectivamente, dos ejemplos de representantes de la cocina de barra y la cocina tradicional, nos falta el toque moderno – con abundancia de matices positivos en el adjetivo – de la cocina riojana.

Para convertirlo en triunvirato hay que unir un joven restaurante de Alfaro, el Restaurante Morro Tango (C/ Las Pozas 18) bajo la proverbial batuta del chef local Cristobal Castillo.

Después de trece años trabajando con el Estrella Michelin Francis Paniego en otra localidad riojana, Ezcaray (en “El Portal de Echaurren”, restaurante del Hotel Echaurren Relais & Châteaux****), da el salto en solitario y en julio de 2019 abre este restaurante en su Alfaro natal.

Cristobal Castillo en la cocina del Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Cristobal Castillo en la cocina del Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

“Bib Gourmand” de la Guía Michelin desde el 2021, el Restaurante Morro Tango lleva en el nombre una expresión local y tradicional, pues “morro tango” se refiere a aquellos de paladar exquisito, los sibaritas que no llevan cualquier cosa a la boca, aquellos de morro fino o como dirían en mi Asturias natal “repugnante” (para comer).

En un restaurante diáfano, luminoso y minimalista, Cristobal le ha dado una vuelta de tuerca a la expresión, porque en Morro Tango no se sirve cualquier cosa. Productos de temporada, frescos del mercado, se incorporan a recetas tradicionales pero con toques de trece años experimentando y aprendiendo.

Entrantes recomendados, las “Croquetas que Marisa Sánchez me enseñó” (impactante su cremosidad), las “Patatas bravas riojanas hojaldradas” (una textura novedosa para un plato tradicional), los “Pimientos de Alfaro caramelizados con huevo poche y careta” (un nivel superior para el tradicional riojano de pimientos y huevo) o las “Judías verdes con jugo de chipirón y parmentier” (hasta el menos vegetariano de los comensales las encontrará deliciosas).

Para los platos principales, dos sugerencias dispares, la “Carrillera de ternera cocinada al vino tinto con compota” (tierna y jugosa) y, aunque este es producto de temporada, el “Taco de bonito con tomate, olivas, cebolla y pistou” (toda una delicia en boca).

Taco de bonito con tomate, olivas, cebolla y pistou, Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Taco de bonito con tomate, olivas, cebolla y pistou, Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Dejad hueco para el postre, para la golmajería (los dulces, en La Rioja), que aunque no lo creáis entra sola, como ese “Lingote de cuajada a la sombra de higuera con espuma de toffee”.

Eso sí, asumid desde el principio lo inevitable, de La Rioja no se regresa ni con hambre ni más delgado.

Postres en el Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Postres en el Restaurante Morro Tango, Alfaro, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

El sabor que no esperas: el aceite de La Rioja

Aceitunas en los olivos de Finca Malzapato, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Aceitunas en los olivos de Finca Malzapato, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Los Martínez, una familia de queseros riojanos, se iniciaron en el mundo del aceite de oliva virgen extra (AOVE) hace más de diez años, gracias a la curiosidad de uno de sus miembros, que estudió un máster en olivicultura.

En una finca de regadío que tenían en el camino Malzapato (una zona entre Haro y Anguciana poco delicada con el calzado), plantaron más de cuatro mil olivos de tres variedades: royuela, redondilla de Logroño y arbequina. Su objetivo era producir un aceite ecológico, de alta calidad y con denominación de origen Aceite de La Rioja.

Para ello, cuidaron al máximo el suelo, el riego, la recolección y el tratamiento de las aceitunas, evitando el uso de productos químicos y las heladas que podían dañar el fruto. También contaron con la ayuda de unas ovejas que pastaban entre los olivos, manteniendo la humedad y la fertilidad del terreno. Así, lograron obtener dos aceites Finca Malzapato, con sabores y aromas afrutados y herbáceos, ideales para consumir en crudo.

Uno de ellos se elabora exclusivamente con la royuela, una variedad autóctona de La Rioja, que tiene un alto poder antioxidante, un color rojo intenso y un frutado elevado. Es un aceite más amargo y picante, que combina bien con platos de pescado y que ofrece una resistencia adicional al clima continental de Haro.

Olivares y viñas desde la Finca Malzapato, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Olivares y viñas desde la Finca Malzapato, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

La Finca Malzapato es sólo un ejemplo de empresa que se dedica a un producto de La Rioja poco conocido, pero no menos apreciado. Existen testimonios de cultivo de aceite desde la época romana y a finales de los años 60 del siglo pasado llegaron a contabilizarse más de 7.000 hectáreas de olivares.

Pero a ese máximo le siguió una caída en superficie de cultivo, al sustituirse por otros productos de rentabilidad mayor, una tendencia que sólo entrado el siglo XXI ha conseguido revertirse.

Para potenciarla y regular su calidad y procesos de elaboración, en 2004 se crea la Denominación de Origen Protegida “Aceite de La Rioja”, integrada en la actualidad por casi 700 olivicultores, 14 almazaras y más de 75 marcas.

Con una campaña de recolección que arrancó el mes pasado, se espera que el Aceite de La Rioja D.O.P. obtenga cifras similares a la de la campaña pasada, que llegó a los 2,4 millones de kilos de oliva de los que se extrajeron 490.000 litros de aceite.

El tacto de La Rioja, naturaleza, arquitectura y relax en la punta de los dedos

Viñedos frente al pueblo de Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Viñedos frente al pueblo de Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Existen muchas maneras de disfrutar La Rioja con el tacto, tanto en la naturaleza como en exteriores, en momentos de relax y en todas las estaciones.

Acércate a un viñedo en cualquier temporada. Ahora mismo, con la recolección de la uva ya finalizada hace semanas y el cambio de estación, podrás notar el tacto duro y rugoso del tronco de las vides, despojados de toda vida aparente.

En unos meses, los sarmientos serán la cuna de los nuevos brotes, la nueva vida vegetal. Si vuelves en primavera, podrás acariciar las verdes hojas. Si regresas a finales de verano, tus dedos podrán jugar con las sensaciones de la áspera piel de las uvas y los racimos en que se agrupan.

Si quieres tocar la historia con la punta de los dedos, puedes sostener en tu mano una lámina de alabastro en el Monasterio de San Salvador, en Cañas. En lugar de vidrieras policromadas, es ese material translucido el que se usa para que la luz natural ilumine la nave principal de su iglesia.

O acércate a Arnedo, sube al Cerro San Miguel y, con delicadeza, toca la pared de las Cueva de los Cien Pilares. Estarás en una zona habitada desde la Edad Media hasta mitad del siglo XX, un complejo conjunto de excavaciones en el cerro que ha funcionado como viviendas y almacenes (reserva previa en la Oficina de Turismo, teléfono 941 380 128).

Y ahora que bajan las temperaturas, ¿por qué no alojarte en un hotel con chimenea? Déjate envolver por la calidez del fuego que sube la temperatura del salón en el alojamiento rural La Casona del Pastor (Valgañón), el hotel rural Mar de Viñas (San Asensio) o el hotel rural Villa Liquidámbar (Torrecilla en Cameros)

Sonidos para disfrutar de un viaje a La Rioja

Cata degustación de vino en una bodega D.O. Ca. La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Cata degustación de vino en una bodega D.O. Ca. La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Si acabamos de mencionar la tranquilidad y relax cuando nos envuelve el calor de una chimenea, no podemos dejar de inaugurar este apartado añadiendo su complemento indispensable, el sonido del crepitar de los troncos al quemarse.

Otro sonido que se repite en cualquier rincón de La Rioja lo producen dos elementos, complementarios el vidrio y el corcho. Añade un tercero, el metálico de la herramienta que los va a separar.

El resultante es un breve lamento sonoro al girar y subir el corcho por el cuello de la botella, seguido de una corta y seca explosión de alegría. Son los bienvenidos efectos sonoros al descorchar una botella de vino de La Rioja.

Sala de conservación de vinos "Club de Amigos" de las Bodegas FyA, Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Sala de conservación de vinos «Club de Amigos» de las Bodegas FyA, Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Y si quieres escuchar otro sonido típico de La Rioja, tendrás mil y un lugares donde escuchar el silencio entre campos de viñedos, roto sólo por el ocasional pájaro o el discurrir del Río Ebro. No te faltarán rincones, pero aquí tienes algunas sugerencias de rutas de Turismo de La Rioja.

Para terminar, sobre todo después de una jornada de visitas, te proponemos un sonido sinónimo de que la tensión abandone tu cuerpo, el de las burbujas de un jacuzzi o el suave chapoteo al nadar en una piscina.

Jacuzzi y zona gimnasio en el Hotel Bodega F y A, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Jacuzzi y zona gimnasio en el Hotel Bodega F y A, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

No faltan hoteles en La Rioja donde disfrutar de esa pausa en tu viaje, en establecimientos con zona de spa y relajación como el urbano e histórico Áurea Palacio de Correos***** en Logroño (hotel boutique en un edificio de 1932).

Si quieres relajarte doblemente, en un entorno rural de sierra riojana, acércate a la Casa del Agua, en un entorno sin casas alrededor entre Santa Coloma y Bezares, con sauna y jacuzzi exteriores..

Punto de descanso óptimo para explorar La Rioja (Logroño está a 15 minutos, San Vicente de la Sonsierra a 30, Cellorigo a poco más de 40), si quieres contemplar viñedos desde la zona del jacuzzi, nos tenemos que repetir y volver a mencionar el Hotel Bodegas F y A, que además lo ofrece como servicio privado para cada habitación.

Viñedos de la bodega a los pies del Hotel Bodega FyA, Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]
Viñedos de la bodega a los pies del Hotel Bodega FyA, Navarrete, La Rioja [(c)Foto: @avistu]

Bonus: Mapa de qué ver y hacer en La Rioja

Como acabas de leer, La Rioja es un destino para disfrutar con los cinco sentidos. Con todos ellos, porque la vista, el olfato, el gusto, el tacto y el oido se unen en una tierra con nombre de vino y con experiencias para todo tipo de viajero.

Además, La Rioja es una comunidad relativamente pequeña en extensión, raramente estarás a más de una hora de puntos de interés para tu visita.

Para ayudarte a preparar tu viaje, en este mapa turístico de La Rioja encontrarás todos los pueblos, hoteles, bodegas y lugares que mencionamos en este artículo.





Información y contenido comprobados a fecha de publicación del artículo, aunque recomendamos contactar con las correspondientes webs oficiales por si hubiera alguna variación en los mismos.
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