Cruzando la frontera de Siria a Jordania


De Palmira seguimos la ruta en dirección a Jordania. Planeábamos dormir ya en Jordania cruzando la frontera. En Damasco nos costó casi dos horas hallar el buen camino en dirección al sur. La mala indicación en la carretera y un policía que nos día una mala dirección nos pusieron de los nervios tratando de encontrar el camino hacia el siguiente país en nuestra ruta.

Por la carretera se ven un montón de puestos donde venden cosas de todo tipo y aprovechamos para preguntar. Aun así, tuvimos que deshacer el camino y volverlo a rehacer no sé cuantas veces. Finalmente encontramos la dirección correcta y en poco más de una hora de las afueras de Damasco llegamos a la frontera.

No esperábamos tener demasiados problemas. Había muy poca gente y esperábamos atravesar la frontera con el mínimo de tiempo. Verdaderamente andábamos muy equivocados. Un oficial nos pidió un papel de autorización del amo del coche para cruzar la frontera y eso no estaba ni en los papeles del coche ni en la oficina de alquiler de coches nos habían mencionado nada de este tema. Por lo visto, para cruzar la frontera de Siria a Jordania con un coche alquilado se necesita un certificado del amo del coche y firmado por el gobierno autorizando que el vehículo puede pasar la frontera. No habíamos preguntando al respecto en la oficina de Sixt pensando que no sería necesario.

Discutimos un buen rato. No hubo suerte y tuvimos que aparcar el coche en el lado sirio de la frontera y encontramos un taxista que nos ofreció dejarnos en Ibrid por 500 libras.

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Tardamos lo suyo en salir de Siria. Los extranjeros tienen que pagar una tasa de 500 libras para salir del país. En medio de los dos países existe una enorme tienda de duty free. Un lugar perfecto para el contrabando de tabaco, alcohol, etc.

Pasamos finalmente al lado jordano y nuevamente el pasaporte manoseado un buen rato más. Cambiamos el dinero justo y pagamos el visado a Jordania que sale por 10 dinares jordanos (unos 10 euros). Pasámos de la tabla de multiplicar del 7 a la más fácil de todas; la del uno.

Llegamos a Ibrid en una hora aproximadamente. El taxista trabajaba con un amigo suyo que hablaba inglés. Se notaba que hacían este recorrido con turistas frecuentemente. Conocían a todos en la frontera. Parecían sospechosos pero como siempre en Siria o Jordania, uno no puede malfiarse de inicio de esta gente. Nos ayudaron a buscar hostal, incluso llamaron desde su propio móvil un par de veces.

Era la una de la madrugada. Encontramos una triple espartana en el hostal Al-Ameen Al-Kabeer en el centro de Ibrid. Dormimos por cuatro euros por barba y encontramos unas pizzas en un local abierto en la misma esquina.

El hostal se encuentra en el centro de la ciudad. Hablando con su dueño -muy amable, por cierto- nos vimos con la diatriba de decidir si alquilábamos nuevamente otro coche en Jordania o usábamos el transporte público. Vimos que las opciones en autocar eran escasas y -especialmente en diciembre- perderíamos días en hacer los recorridos por el mar muerto, alrededores y Petra. Por otro lado, en Ibrid existían un par de locales de alquiler de coche y según nos indicó el dueño del hostal un coche a diario podía salir por unos 25 libras.

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Era tarde y dejamos la decisión final para el siguiente día.

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