Visita a Petra en Jordania (I)

Para visitar las ruinas Petra en Jordania no nos levantamos a las 4 como la mayoría de turistas hacen para ver los primeros rayos dorados del amanecer sobre el Tesoro. Preferimos descansar de la dura jornada anterior y desayunamos a las ocho. Éramos los únicos en el hotel y se notó que Wadi Musa no está preparada para las noches frías de invierno o ni siquiera se preocupan por ello habida cuenta de los pocos turistas que pasan por ahí durante esa época. La calefacción no funcionaba y la ducha iba loca entre el frío y el calor. Como teníamos la planta entera para nosotros nos dedicamos a realizar excursiones para proveernos de mantas y toallas amen de algún regalito en los lavabos…

Como indica Yola en su comentario, en Petra se puede entrar gratis sin mayores problemas. El lugar es tan extenso que no pueden controlar todo el perímetro de montañas salvajes que lo circunda. No obstante, al ser tres y al saber que colándonos nos perdíamos la entrada del Siq y el espectacular encuentro con el Tesoro, decidimos pagar la entrada.

21 dinares para un día y 26 para dos días. Decidimos quedarnos un par de días y gracias a las maratones y montañas que llevamos en las piernas en un sólo día creo que vimos lo que la gente habitualmente visita en dos o tres.


La entrada a Petra desde las taquillas realiza un suave camino que se adentra en el Siq -un impresionante cañón estrechísimo y de paredes gigantes que mide más de un kilómetro-. Uno no puede evitar echar fotos y más fotos aunque el color de las paredes, gracias a la erosión del agua y de los siglos, es imposible de retratar.

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Cuando termina el Siq a uno se le queda la cara de asombro al ver perfilarse lentamente la majestruosa figura del Tesoro o Al-Khazneh. Un edificio dfe columnas y estatuas excavado en la misma piedra. Antiguamente se pensó que escondía un tesoro en su interior -de ahí su nombre- pero se trata de una tumba de un rey nabateo. Más tarde me dediqué un buen rato a mirar las caras de la gente cuando terminan el Siq y encuentran el Tesoro ante ellos. Es un espectáculo gratis con el que te contagias de la felicidad ajena.

No había demasiada gente. Algunos grupos turísticos pero a la que empezabas a andar te quedabas a solas con las montañas y la antigua civilización nabatea que redescubrió el suizo Burckhart a principios del siglo XIX y hoy en día se ha convertido en una de las nuevas maravillas del mundo -no es para menos.

Proseguimos el camino en dirección a las Tumbas Reales pero viramos a la izquierda y subimos al Al-Madbah (el Lugar de Sacrificio) una meseta a lo alto de una montaña con agradables vistas al valle nabeteo.

De ahí seguimos el camino descendiendo por el monumento del León: una muestra de ingenio hidráulico de los nabeteos. De la misma cabeza del León -hoy ya no existe- salía el agua a modo de fuente.

Seguimos descendiendo contemplando la Tumba del Jardín, la Tumba del Soldado Romano y más edificios excavados sobre la misma roca que hoy en día todavía perduran. Esta zona es una de las más bellas y tranquilas en Petra.


Proseguimos hasta llegar a un cruce de caminos. Se nos abría la posibilidad de llegar al monumento de la Serpiente, a la ciudad de Petra o al castillo de los cruzados. Finalmente optamos por la última opción. Subimos a un pico que nos ofreció estupendas vistas a la ciudad de Petra y a las Tumbas Reales al fondo. Bordeamos la montaña por un camino inexistente y algo complicado y llegamos al ruido de los motores y los cafés plagados de tours en la ciudad de Petra. Rápidamente la evitamos dirigiéndonos al Monasterio.

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Camino hacia el Monasterio, los niños te van diciendo para desalentarte: “To the Monastery: walking 1 hour, donkey 20 minutes“. Nos picaron y pusimos el turbo, nos dedicamos a adelantar gente y más gente y finalmente llegamos en 21 minutos.

El Monasterio es la obra de arte más bonita en Petra. Enclavada a lo alto de una planicie entre montañas, la fachada del templo está labrada de manera prodigiosa y se conserva imperturbable. Tuvimos la suerte de no encontrar a mucha gente merodeando cerce de ella y pudimos hartarnos de fotos.

Como en casi todos los lugares en Petra existen puestos para tomar té y tenderetes con brazaletes, collares y demás sourvenirs.

Subimos a un par de miradores con vistas al este y al norte de la extensa, montañosa y árida zona de Petra.

Descendimos tranquilamente y atravesamos el camino principal de la ciudad de Petra circundado por columnas romanas.

Finalmente decidimos ver el atardecer contemplando las Tumbas Reales. Fue un verdadero espectáculo ver cómo los colores cambiaban a naranja sobre las labradas paredes.

Para volver, emprendimos el camino en dirección al Tesoro, no sin tomar unas vistas al Anfiteatro desde lo alto.

Al llegar al Siq había ya oscurecido. Sacamos los frontales y nos sorprendió encontrarnos con un auténtico río bajando por el Siq. Nos informaron que en invierno abren un par de compuertas en el Siq durante la noche para equilibrar las aguas. Nos ofrecieron ir en camello pero preferimos la aventura de quitarnos las zapatillas y cruzar el Siq de noche y con los pies remojados.

Fue nuestra experiencia “Petra by night“. Por lo visto, existen visitas nocturnas a Petra adornadas con música y un montón de velas que se colocan junto al tesoro ante la estupefacción de los turistas. Nuestra “Petra by night” fue diferente. Cruzamos el Siq tal y como debería ser en diciembre; con un torrente de agua descendiendo por sus sinuosas curvas y amparados por la luz de nuestros frontales. Si hay algún lugar en la Tierra semejante al camino hacia muerte, esto es sin duda el Siq de Petra.

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Al llegar al pueblo estábamos hambrientos. Wadi Musa no es precisamente el mejor lugar en Jordania donde comer. La media de los restaurantes es cara y la calidad regular. Optamos por el Al Arabic, justo en frente del hotel Al Rashid donde unos kebabs y unos entrantes apaciguaron nuestros hambrientos estómagos.

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3 Comentarios
  1. Pau 2 enero 2010
  2. Quique 2 enero 2010
  3. David 2 enero 2010