Ruta de la Ermita de Sant Cristòfol y el Barranc del Cint en Alicante

España TFW

Con el otoño alicantino regresa la posibilidad de hacer hermosas rutas de senderismo que el calor veraniego convertía en un auténtico suplicio. Además, hay lugares de la provincia que lucen especialmente bellos en la estación de la caída de la hoja. Es el caso de las montañas que rodean a una de las zonas más visitadas del interior de Alicante: Alcoy. Y es que esta ciudad, conocida por tener la cabalgata de Reyes Magos más famosa del país, cuenta con las montañas y bosques del Parque Natural del Carrascal de la Font Roja (o Fuente Roja) y el cercano Parque Natural de la Sierra de Mariola. En los lindes de este último realizamos, hace unas semanas, la bella y sencilla ruta de la ermita de Sant Cristòfol y el Barranc del Cint (San Cristóbal y el Barranco del Zinc).

La ruta es fácil, sin ningún tramo técnico, con alguna subida pronunciada por senderos sencillos y con una recompensa visual que bien merece la pena. Ideal para pasar un tranquilo día en el campo alicantino. Además, podrás admirar el espectáculo de los majestuosos buitres leonados sobrevolando la zona, pues en el Barranco del Cint existen unas buitreras, gracias al Projecte Canyet, un proyecto de reintroducción de estas aves en la zona.

Pues calzaros las zapatillas y en marcha, porque seguimos explorando nuestras magníficas rutas de senderismo en Alicante.

Cómo llegar al principio de la ruta de la Ermita de Sant Cristòfol y el Barranc del Cint

Vistas desde la subida a la ermita. Foto © David Escribano

Si partes desde la ciudad de Alicante, solo tendrás que poner en tu GPS “Área recreativa del Preventorio” de Alcoy. El Preventori – como lo llama todo el mundo – se encuentra a unos 60 km de la capital alicantina y es un bonito merendero que luce especialmente hermoso en otoño, cuando el suelo se cubre de un manto de hojas de distintos colores y el agua de las fuentes baja limpia y clara. Yo conocía el lugar porque es aquí donde se instala, cada principio de año, el espectacular campamento de los Reyes Magos. Tuve la suerte de visitarlo hace un par de años y me maravilló el gentío y la eficiente organización de los juguetes y encargos por parte de los pajes y emisarios de Sus Majestades. Y es que la Navidad en Alcoy se vive con una intensidad que devuelve la ilusión a cualquiera, tengas las edad que tengas.

Tomando la A-7 llegarás al Preventori en poco más de 50 minutos. Eso sí, si vas a hacer la ruta en fin de semana, te aconsejo que salgas relativamente pronto, pues es un lugar muy frecuentado por los domingueros de la zona, y las plazas de aparcamiento en el Preventori son bastante limitadas.

La ruta de la Ermita de Sant Cristòfol y el Barranc del Cint

El Preventori. Foto © David Escribano

La ruta de la Ermita de Sant Cristòfol y el Barranc del Cint es realmente sencilla, circular y puede llegar a tener unos 7 km, dependiendo de cómo la hagas (hay varias posibles extensiones). Disfrutando bien de todo, no te llevará más de 3 horas. Además, se halla bien señalizada en gran parte del camino (encontrarás carteles con la señal amarilla y el típico símbolo del pajarito que aparece en los parajes naturales), requiriendo algo de intuición en la conexión entre el Barranc del Cint y la ermita,  así como algunos tramos del descenso final al Preventori.

Inicio en el Preventori

Nosotros tuvimos mucha suerte, y a pesar de llegar al mediodía de un maravilloso y soleado domingo de otoño, encontramos un aparcamiento para dejar el coche a menos de 100 metros del área recreativa del Preventori.

Eso sí, todas las mesas del merendero ya se hallaban ocupadas y hordas de niños jugaban alegres aquí y allá, desfogándose en la difícil etapa de la historia que nos está tocando vivir a todos. Nosotros llevábamos nuestros bocadillos en la mochila, por lo que no nos importaba el bullicio, sabiendo que casi seguro encontraríamos un tranquilo lugar en la naturaleza en el que poder dar cuenta de ellos.

Desde el Preventori, tomamos una senda que comenzaba a ascender suavemente, para torcer a la derecha en el momento en el que se alcanza el torrente de un pequeño manantial que fluye desde las montañas. Desde aquí parte – tras un par de tramos engañosos – la subida a la Ermita de Sant Cristòfol. Se trata de una ascensión constante, pero sin pendientes realmente pronunciadas. En el camino, además, las sombras proyectadas por los pinos de mayor edad nos proporcionaban buenos puntos para descansar, tomar algo de aire y beber un poco de agua.

Tras algo más de media hora de ascensión, comenzamos a rodear la peña sobre la que se levanta la ermita, estando ya casi tocándola.

Ermita de Sant Cristófol

Y, finalmente, llegamos a la ermita. El lugar regala unas vistas espectaculares sobre el valle en el que se extiende Alcoy. El cielo estaba claro y se podían divisar a la perfección las distintas formaciones montañosas y bosques de la zona. Así, al fondo a la derecha aparecía el manto de pinos y carrascas del Parque Natural de la Font Roja, con el Menejador como cumbre más alta y el Santuario sobresaliendo a media altura en la ladera. La Peña del Castellar, la Serra dels Plans y la Serreta también se apreciaban con total claridad.

La ermita en sí fue una sorpresa por su decoración interior. Y es que sus paredes están cubiertas por una especie de dibujos-grafitis modernos y coloridos, dándole un toque llamativo y alegre que nos gustó mucho.

Justo junto a la ermita hay una imponente cruz de hierro que sustituyó, en los años 50, a la antigua de madera. En definitiva un lugar muy fotogénico y perfecto para quedarte a comer algo, pues existen un par de mesas de piedra que sirven de merendero bajo los árboles. Sin embargo, nosotros no comimos allí, sino que continuamos nuestra ruta siguiendo las señales amarillas del paraje natural.

Descendiendo en busca de las buitreras y el Barranc del Cint

Desde la ermita, la senda desciende un poco en busca de los picos que se elevan sobre el agreste Barranc del Cint. Sin embargo, no es sencillo encontrarla, pues si en este punto sigues las señales amarillas del paraje natural, estas te llevan a continuar por la ruta circular que parte del área recreativa del Preventorio y regresa a ella tras pasar por el alto de la ermita. Ese recorrido es muy sencillo y bastante más corto que el que va hacia el barranco, pero menos espectacular.

De hecho, lo que os recomiendo es que en lugar de comenzar la ruta en el área recreativa del Preventori lo hagáis desde un poco más adelante (hacia Alcoy), justo en el lugar en el que se hallaba la antigua fábrica del Longanicero y hoy aún se levanta la chimenea en ruinas (es imposible no verla). Justo por ese punto pasa el GR7 (indicaciones blancas y rojas) que se interna en el barranco, por la parte baja, para ascender gradualmente hacia la ermita de Sant Cristòfol. Una vez alcanzada la ermita, ya sí que puedes seguir las indicaciones de los carteles amarillos para regresar al Preventori.

Sin embargo, nosotros, como os he comentado, descendimos de la ermita hacia la parte alta del Barranc del Cint. Justo en ese momento del día, tres buitres leonados volaban en círculo en lo alto del firmamento. Eso nos recordó que no habíamos comido y el hambre acuciaba. Quizá los buitres estaban esperando que cayéramos inertes para bajar a darse un festín. Pues no tuvieron suerte, porque dimos cuenta de nuestros bocadillos de jamón, queso y tomate mientras disfrutábamos de unas vistas impresionantes.

El Barranc del Cint es un desfiladero abierto en la cara suroeste de la Sierra de Mariola, separando al Alt de les Pedreres (1.056 msnm) del resto de la sierra. Las paredes de los riscos llegan a los 200 metros de altura y es en sus cavidades donde anidan esos buitres leonados que nos vigilaban.

Regreso al Preventori

Las señales que encuentras en el camino para seguir la ruta circular de la ermita. Foto © David Escribano

Desde ese alto, regresamos sobre nuestros pasos para tomar la senda señalizada con el pajarito de los parajes naturales. El descenso es sencillo y suave, trazando un semicírculo que lleva de nuevo al merendero del Preventori. Sin embargo, antes de regresar a él pasa por unas paredes rocosas que vimos llenas de escaladores. Se trata de una vía ferrata apta para casi cualquier nivel, pues allí había de todo: desde niños hasta fibrosos escaladores, pasando por gente que tenía pinta de estar iniciándose en el mundillo.

Tras pasar por la pared y el merendero llegamos a nuestro coche.

 

En definitiva la ruta de la Ermita de San Cristòfol y el Barranc del Cinc es una magnífica opción de senderismo para todos los públicos.

 


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