El trekking de Santa Cruz en los Andes peruanos

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Crónica de un trekking de cuatro días alrededor de la quebrada de Santa Cruz con variantes incluidas realizado de forma independiente (sin guías ni arrieros) durante el mes de diciembre de 2008.

Jornada 0

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Me levanté a las seis de la mañana y partí en dirección a la estación de combis que parten de Huaraz hacia la población de Caraz. La estación se encuentra al lado del río justo al inicio de Huaraz.

Rapidamente encontré lugar en un combi que por 5 soles y 1:20 h me dejó en Caraz.

Una vez ahí me dirigí al norte del mercad donde parten los combis hacia Cashapampa. Lugar donde se inicia el trekking de Santa Cruz.Había dos italianos y un checo en el coche. Tras una horita de camino de carro llegamos a Cashapampa. El combi salió por ocho soles y en la puerta de entrada tuve que registrarme y pagar 10 soles para entrar. Más tarde descubrí que se trataba de un impuesto local. Los billetes para entrar en el parque natural de Huascarán se adquieren a través de Llanganuco y salen por 65 soles.

Eché un vistazo al libro de registro y observé que a mediados de diciembre somos unos pocos locos que se atreven con los Andes. Apenas había media docena de inscripciones al día.

Jornada 1

Cashapampa 2,800 – Llamacorral 3,850 – Taullipampa 4,250

22 km.
Parciales 3:00 / 4:30

Desde Chasapampa el camino, fácil de seguir en todo momento, asciende paulatinamente internándose por la abrupta quebrada de Santa Cruz y siguiendo el curso de su homónimo río que queda a nuestra izquierda.

El camino se recorre a través de eucaliptus, cactus y otras especies de la zona. Por lo visto los cactus son alucinógenos pero no me atreví a probarlo.

Al ver que el desnivel de 1,000 se cubre paulatinamente durante los 10 km. hasta Llamacorral, decidí tirar de frente y así poder tener una idea de los tiempos que marca la guía para realizar este recorrido (4 horas) con mi paso personal (3 horas).

En Llamacorral puede verse la silueta del Nevado Taulliraju a 5,830 al fondo. Me dispuse a zamparme un par de sandwich de sardinas y al ver que todavía eran la 13:30 decidí continuar hasta el siguiente campamento ubicado en Taullipampa.

Se trata de 12 km. con un desnivel de 400 metros. Seguí el curso del río y dejé a la izquierda a dos lagos hermosos donde pude ver patos y un pájaro parecido a la gaviota. Me encontraba ya a casi 4,000 metros y dudé si la altura me estaba produciendo visiones. Nunca pensé que los patos pudieran aclimatarse a semejante altura.

Tras los lagos llega una zona un tanto confusa. El río se ensancha para dejar una extensa pradera y el camino por momentos se pierde. Yo tomé una senda de ganado que viraba demasiado por la derecha y tuve que sortear el río un par de veces con las botas en la mano. Es conveniente cruzar el río y dejarlo a vuestra derecha al inicio de la pradera.
Al terminarla nos avisa del desvío hacia el campo base del Alpamayo. Tenía muchas ganas de hacerlo pero estaba lloviendo y las nubes encapotaban la vista. Así que decidí seguir vía y tas cubrir una ascensión de unos 200 metros en una colina disfruté de las vitas de los lagos cruzados a mi espalda y a unos 500 metros encontré el campamento de Taullipampa.

En él había una pareja española y un suizo y un inglés que iban juntos. Nadie más.

Saqué la tienda que había alquilado y me las vi negras para montarla. Por suerte, el inglés y el suizo me ayudaron aunque no sin problemas.

Seguía lloviendo y metí rápidamente la mochila en el interior de la tienda. Al cabo de un rato oí que me gritaban. Asomé la cabeza por la tienda y contemplé un atardecer inolvidable. El cielo se había despejado y los glaciares del Nevado Taullajiru, el Artesonraju y las primeras paredes del Alpamayo nos saludaban. Parecía como si estuvieran satisfechas del esfuerzo realizado y nos dieran un guiño antes de ir a la cama.

Jornada 2
Taullipampa 4,200 – Punta Unión 4,750 – Huaripampa 3,500

16 km.
Parciales 2:00 / 3:00

Por la mañana no nos lo podíamos creer. Amaneció despejado, sin una sola nube que entorpeciera la fantástica visión que se goza en el campamento de Taullipampa. El nevado Taulliraju a 5,820 metros al fondo bloqueando la quebrada de Santa Cruz, al sur los nevados de Artesonraju y Chacraraju a más de 6,000 metros. Un poc más alejado quedaba el Alpamayo y como todavía eran las siete de la mañana (en altura se duerme bien poco) no quise perderme la oportunidad de acercarme a él.

Seguí la senda que parte de Taullipampa en dirección al campamento base del Alpamayo. No pretendía llegar hasta él sino contemplarlo desde una vecina colina y obersvar las vistas. Partí sin mochila y en poco más de media hora (a trote) me encontr´con las paredes de hielo del Alpamayo y el Quilaraju. El nevado Pucajira quedaba escondido y renuncié a seguir más adelante.

Volví al campamento. El inglés y el suizo seguían disfrutando del día con un buen desayuno. La pareja de españoles con guía habían ya partido en dirección a la Punta Unión a 4,750 metros.

Hice lo mismo. Se trata de una ascensión de unos 4 kilómetros con un desnivel de 400 metros.

Las imponentes paredes del Taulliraju se van acercando lentamente. El camino sigue un zig-zag que puede hacerse penoso por la altura.

Una vez arriba las vistas a todo el recorrido realizado desde su inicio puede verse. A nuestros ojos aparece la quebrada de Santa Cruz casi por entera con los nevados del Alpamayo, Taulliraju y Artesonraju delineando con sus glaciares el pronunciado valle.

A partir de aquí se inicia un largo descenso no exento de belleza adentrándonos en la quebrada Huaripampa. Lagos y plantas curiosas amenizan el viaje así como los glaciares del Taullajuru a nuestra izquierda.

En diciembre uno encuentra mucho barro por el camino y ríos que se comen el sendero. Aun así el camino no tiene pérdida no ningún momento.

Existen tres campamentos a lo largo del camino. El primero en bajada es el más bonito con los glaciares de la quebrada Paría al fondo y un pequeño lago ante el lugar de acampada. Al pasar no había nadie pero por lo visto en los meses de verano está al completo.

Unos centenares de metros más abajo hay otro campamento y unos 3 kilómetros más allá se encuentra el campamento Cahina Pampa donde terminé la jornada de hoy.

Verdaderamente, es el más feo de todos pero el más cercano al pueblo de Vaquería y a la civilización para empezar una nueva aventura.

Jornada 3
Huaripampa 3,500 – Portachuelo de Llanganuco 4,767 – Laguna 69 4,500

Partí del campamento de Huaripampa junto con la pareja de españoles y su guía para subir al colectivo que pasa por Vaquerías y cruza las montañas hasta llegar a Yungay. Se trata de autobuses que pasan cada 2 o 3 horas aproximadamente siendo el último a las 5 de la tarde desde Vaquerías.

Psicológicamente el tramo hasta Vaquerías se hace pesado ya que para llegar a la carretera existe un tramo ascendente que juega malas pasadas a uno que ya espera sentarse felizmente en el colectivo.

La zona es rural y aparecen montones de niños de la nada pidiendo caramelos. Por fortuna, la pareja de españoles llevaban medio kilo encima para la ocasión así que los hicimos felices por un rato.

Al llegar a la carretera tuvimos la suerte que el colectivo nos había visto y nos estaba esperando. El servicio hasta Yungay sale por 12 soles pero yo pagué 10 ya que tenía pensado parar en la curva 43 para hincarle el diente a la laguna 69. No sólo el nombre me tenía en ascuas sino también el circo de montañas en el cual se encuentra encerrado bajo las paredes del Chacraraju y el Pisco y con vistas al Huascarán.

La idea era dejar la mochila escondida y subir ligero para luego volver a tomar otro colectivo y volver a Huaraz.

No todo salió como esperaba. Al cruzar un río escuchamos un ruido que sólo traía malos presagios. El autocar se estropeó. Bajamos y nos pusimos a charlar de la vida mientras el conductor-mecánico (todos son ambas cosas en Perú) arreglaba el auto. Tardamos más de dos horas. Era la una y no me daba tiempo a realizar la gesta de llegar a Laguna 69 y volver. Me lo pensé y finalmente decidí ir con la mochila a cuestas y dormir en la laguna.

El autocar llegó al portachuelo de Llanganuco. Es una de las carreteras más locas, peligrosas y espectaculares que jamás he visto. Llega a los 4,767 y parece rozar los glaciares del Huascarán on vistas de pájaro a los lejanos lagos de Llanganuco al fondo y vistas también al Huandoy, al Pisco y al Chacraraju.

Y fue ahí donde me bajé del autobús. El guía me dijo que desde esa misma curva (la 43) podía carenar la montaña y retomar la ascensión hasta la Laguna 69. En medio de esos colosos y a 4,500 emprendí vía por un sendero de cabras poco transitado. Tras algunas dificultades para encontrar los hitos de piedra marcados por el camino, llegué a una laguna a los pies del Yanapaccha. Desde ahí se sigue un sendero que corta el zig-zag que realiza el camino standard para llegar hasta Laguna 69. Tardé hora y media hasta enlazar con el camino.

En un par de horas más de dura ascensión llegué a la fabulosa, espectacular y asombrosa Laguna 69. Me quedé sin aliento al contemplar el intenso azul y los glaciares verticales del Chacraraju a 6,112 metros con ss cascadas cayedo hacia el lago. No había nadie.

Monté la tienda sobre piedra con alguna dificultad (el material de alquiler tiende mucho a ser de mala calidad) ya que una de las guías estaba rota y el terreno es duro.

Merendé sobre las cinco contemplando una de las maravillas naturales más hermosas que he visto en Perú.

A las seis y media el atardecer tiñó de naranja el cielo respetando las imponentes siluetas de los picos más altos de los Andes peruanos.

Pronto me metí en el saco para pasar la noche más solitaria y a la vez más hermosa de los últimos años.

Jornada 4
Laguna 69 4,500 – Refugio Perú 4,665 – Llanganuco 3,900

Parciales: 3:00 / 2:00

Me levanté pensando que aquella sería una jornada más o menos de trámite para volver a la civilización. Estaba totalmente errado. No esperaba la dificultad que entramaba el sendero (por así decirlo) que une Laguna 69 con el refugio Perú.

Desayuné, esperé a secar la tienda y la ropa de la humedad de la noche y partí en dirección al refugio Perú.

Para encarar el camino hay que cruzar el río desde la base donde termina el lago y a partir de aquí se inicia una ascensión por un pequeño sendero que corta la montaña. Al cabo de una hora se llega a un collado sin nombre que debe estar a unos 4,900 metros de altura. Las vistas al Huascarán y al Chopinca son impresionantes.

A partir de aquí se inicia un descenso que pronto se termina pasando a un corte horizontal de la ladera. Hay hitos de piedra indicando el camino en la mayor parte del tracto. En esta zona existen algunos tramos de dificultad por la verticalidad y la erosión del terreno.

Carenando la ladera se llega finalmente a otro collado donde por primera vez tenemos vistas del impresionante Huandoy 6,395 metros, sus glaciares, su enorme morena y el refugio de Perú a sus pies.

Empieza un descenso donde uno, si tiene intención de ir hacia Llanganuco y no hacia el refugio, seguirá su sentido común y tratará de atravesar las pequeñas colinas que distan al camino principal que puede verse a lo lejos.

Así lo hice. De hecho vi hitos de pidra marcando el sentido común que me guiaba. Me equivoqué. Los hitos parecen estar puestos a lo alto de las colinas y no señalan un camino existente. Al ser incapaz de ver el desnivel que me separaba del camino y la profundidad de las colinas, opté por volver y trazar el largo camino que lleva hasta el refugio de Perú.

El sendero de hierba y tierra se convierte en piedra y arena en el momento en que uno se adentra en la morena. Hay zonas erosionadas donde la caída es muy pronunciada y hay que estar alerta y pisando de lado. El peso de la mochila no ayuda en este tipo de caminos y cada paso se ralentiza más. Cuando entramos en el interior de la morena nos encontramos rodeados de piedras. Todos los tamaños tienen cabida y se hace casi imposible seguir los hitos de piedra. Es una zona complicada ya que muchas piedras son traicioneras y hay que controlar donde se pisa. Tras cruzar esta zona viene una nueva ascensión por un sendero que corta horizontalmente la morena y en breve llegamos al refugio de Perú.

En diciembre estaba cerrado aunque había una sala abierta con dos literas y mantas.

El descenso no entrama apenas dificultad. En una hora y media se llega a Cebollapampa en rápido descenso.

Si conocéis el horario de los colectivos podéis esperarlo en la misma carretera. Yo traté de averiguarlo pero nunca conseguí saber las horas exactas. Pregunté a un señor que limpiaba su coche en las inmediaciones y me dijo que acababa de pasar. Es probable que lo hubiera hecho hacía un par o tres de horas. El tiempo, según quien lo mire, siempre es relativo. Me indicó que tras el segundo lago de Llanganuco había más autobuses que parten hacia Yungay. Siete kilómetros me separaban de ahí y empecé la última marcha de esta travesía bordeando los bonitos lagos de Llanganuco.

A medio camino vi que pasaba un camión y no dudé en hacer autoestop y subirme a su parte trasera. Me esperaban 30 kilómetros hasta Yungay rodeado de polvo, botando a cada bache y despidiéndome del Huascarán que en ningún momento dejó de saludarme durante el trayecto en camión.

Conclusiones

Probablemente realizar el trekking de Santa Cruz en verano nada tiene que ver con la experiencia que he vivido en pleno diciembre. Se trata de la temporada baja debido a las lluvias pero afortunadamente sólo llovió al primer día y durante el resto las nubes casi no hicieron acto de aparición. Una verdadera suerte.

Echando una ojeada a registros, pude ver que al día se internaba una media docena de turistas. Cuando uno acampa y solo ve un par de tiendas a su alrededor, el sentimiento de hermandad se crea fácilmente, cosa bastante difícil cuando la montaña está sitiada de gente con palos y mochilas.

El original trekking de Santa Cruz de seis días queda hoy partido en dos en Vaquerías a razón de la carretera (sin asfalto) que une este pueblo con Yungay. Realizar el primer amo únicamente hasta Vaquerías se queda corto. La mayoría de picos interesantes se encuentran en la segunda parte donde se obtienen vistas gloriosas del Huascarán, Pisco, Huandoy y otros colosos peruanos con sus glaciares.

Conviene entonces realizar una segunda escapada a lugares como Llanganuco, Laguna 69, Laguna Perón o el refugio de Perú para poder gozar plenamente del corazón de los andes peruanos.

El camino entre Laguna 69 y refugio de Perú únicamente lo recomiendo a senderistas con un mínimo de experiencia y en buen estado de forma debido a sus dificultad.

El trekking puede hacerse de manera independiente. De todas maneras hay que ser completamente autosuficiente: tienda, buen saco, esterilla, comida y ropa harán subir los kilos de la mochila a más de 14. Todo puede alquilarse fácilmente en Huaraz.

Por otra parte, se pueden contratar los servicios de un guía y arrieros para realizar el trekking más livianamente. Acostumbra a salir por 10 dolares al día un arriero, cinco dólares por la mula o el burro y unos 40 dólares el guía.

Durante la caminata conocí a Francisco, un guía recomendable que llevaba a una pareja de españoles. No sólo conocía bien el terreno sino que tenía respuesta para todo tipo de preguntas en cuanto a montañas, fauna, flora y costumbres de la zona. Lo podéis encontrar en Adventure Francisco.

Si bien es cierto que el trekking de Santa Cruz es el más popular y concurrido merece la pena realizarlo ya que a través de su recorrido uno puede contemplar los picos más emblemáticos del Perú.

Una verdadera experiencia al contacto con una naturaleza todavía sin explotar: sin pueblos, ni refugios a lo largo de este recorrido salvaje.


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2 Comentarios
  1. Indira 29 mayo 2010
  2. Roberto 5 junio 2012