Hacer el trekking al Campo Base del Everest (EBC) no es “una caminata más”: es caminar varios días por el valle del Khumbu hasta plantarte a 5.364 metros, con el Everest como telón de fondo y la sensación de estar en el techo del mundo. Si lo preparas bien (permisos, época, aclimatación y logística), no hace falta ser un alpinista: hace falta cabeza, paciencia y respeto por la altura.

Lo esencial en 30 segundos:
- Mejor época primavera u otoño
- Permisos obligatorios (Sagarmatha + Khumbu)
- Aclimatar bien en Namche/Dingboche
- Reservar margen por posibles retrasos de vuelos a Lukla
- No infravalorar el frío por la noche.
Índice de contenidos
- Mejor época para hacer el trekking al Campo Base del Everest
- Permisos necesarios (y dónde se consiguen)
- Ruta y duración: itinerario típico
- Dificultad y aclimatación (lo que marca la diferencia)
- ¿Ir por libre o con guía?
- Presupuesto orientativo (sin sorpresas)
- Visados y permisos para Nepal y otros países asiáticos
- Preguntas frecuentes (FAQ)
- Mi travesía al Campo Base del Everest (crónica original de 2005)
Mejor época para hacer el trekking al Campo Base del Everest
Las temporadas más populares y estables suelen ser primavera (marzo a mayo) y otoño (finales de septiembre a noviembre). En primavera encontrarás más “ambiente” y en otoño, por lo general, mejor visibilidad y aire más seco.
- Marzo–mayo: temperaturas más llevaderas y buen estado de senderos (más gente).
- Finales de septiembre–noviembre: cielos más limpios y el “clásico” del Himalaya (también temporada alta).
- Invierno: menos gente pero más frío y nieve (requiere más equipo y tolerancia).
- Monzón: menos vistas y más humedad; solo recomendable si buscas soledad y te da igual “no ver” cumbres muchos días.
Permisos necesarios (y dónde se consiguen)
Para el trekking clásico al Campo Base del Everest lo normal es necesitar dos permisos: el de entrada al Parque Nacional de Sagarmatha y la tasa/permiso local del Khumbu. Se controlan en diferentes puntos de la ruta, así que guárdalos bien.
- Sagarmatha National Park Entry Permit: se puede tramitar en Katmandú o en el control de entrada (habitual en la ruta hacia Namche).
- Khumbu Pasang Lhamu Rural Municipality (tasa local): suele gestionarse en Lukla/Monjo (según ruta y operativa).
Si haces la ruta “clásica” desde Jiri (más larga y menos común hoy), normalmente se añade un permiso adicional para la zona de Gaurishankar.
¿Buscas un guía para hacer un trekking en Nepal? En el siguiente enlace encontrarás las mejores opciones y en la mayoría de casos en español:
Ruta y duración: itinerario típico
Hoy la mayoría de viajeros inicia el trekking volando a Lukla. Un itinerario estándar suele durar 12 a 14 días (contando aclimatación), aunque puede alargarse si metes variantes como Gokyo o si el clima complica vuelos y etapas.
- Clásico (12–14 días): Lukla → Phakding → Namche (aclimatación) → Tengboche → Dingboche (aclimatación) → Lobuche → Gorak Shep → EBC + Kala Patthar → regreso.
- Ruta larga “histórica”: iniciar desde Jiri/Shivalaya (más días, más desnivel y menos tránsito).
- Variantes populares: Gokyo Lakes / Three Passes (más exigente, más alto, más días).
¿Se duerme en el Campo Base del Everest?
En el Campo Base del Everest no hay alojamiento permanente para trekkers. Lo habitual es dormir en Gorak Shep, el último asentamiento antes del campo base.
Desde Gorak Shep se tarda aproximadamente entre una y dos horas en llegar caminando al Campo Base del Everest, visitar la zona y regresar.
Fuera de la temporada de expediciones, el campo base suele estar prácticamente vacío. No hay tiendas, ni servicios, ni comida disponible para el visitante ocasional.
Itinerario clásico recomendado (14 días) – Lukla → EBC → Kala Patthar
Este es el itinerario más habitual para llegar al Campo Base del Everest con buena aclimatación.
Las alturas son aproximadas y los tiempos dependen del ritmo, el clima y las paradas.
Si es tu primera vez en alta montaña, el éxito del trekking no depende tanto de “estar fuerte” como de ir con cabeza: aclimatar bien, no correr y dejar margen para imprevistos. Este itinerario clásico funciona porque respeta eso.
| Día | Ruta | Altitud (aprox.) | Tiempo caminando | Notas útiles |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Kathmandú / Ramechhap → Lukla → Phakding | Lukla 2.860 m / Phakding 2.610 m | 3–4 h | Primer día suave para arrancar. Si hay retrasos de vuelo, este día se puede comprimir o mover. |
| 2 | Phakding → Namche Bazaar | Namche 3.440 m | 6–7 h | Día exigente, con subidas largas. Come bien e hidrátate: aquí empieza la aclimatación real. |
| 3 | Aclimatación en Namche (caminata ligera) | 3.440 m | 2–4 h | Sube un poco y duerme a la misma altura (“sube alto, duerme bajo”). Clave para evitar el mal de altura. |
| 4 | Namche → Tengboche (o Deboche) | Tengboche 3.860 m | 5–6 h | Uno de los días más bonitos del trekking. Monasterio y primeras vistas abiertas de los grandes picos. |
| 5 | Tengboche / Deboche → Dingboche | Dingboche 4.410 m | 5–6 h | La altura empieza a notarse. Cena temprano, hidrátate y evita esfuerzos innecesarios. |
| 6 | Aclimatación en Dingboche | 4.410 m | 2–4 h | Día clave de aclimatación. Caminata corta y descanso prolongado. |
| 7 | Dingboche → Lobuche | Lobuche 4.940 m | 5–6 h | Terreno más árido y frío. Se camina más lento: pasos cortos y constantes. |
| 8 | Lobuche → Gorak Shep | Gorak Shep 5.160 m | 3–4 h | Día corto para llegar con energía. Comer algo y descansar es la prioridad. |
| 9 | Gorak Shep → Campo Base del Everest → Gorak Shep | EBC 5.364 m | 6–8 h | Día mítico. El campo base suele estar vacío fuera de temporada de expediciones. |
| 10 | Gorak Shep → Kala Patthar → Pheriche | Kala Patthar 5.545 m / Pheriche 4.240 m | 7–9 h | Mirador clásico al amanecer. Día intenso, pero con gran bajada final. |
| 11 | Pheriche → Namche Bazaar | 3.440 m | 6–7 h | Largo descenso. Atención a rodillas y tobillos. |
| 12 | Namche → Phakding | 2.610 m | 5–6 h | Etapa más llevadera. Buen día para disfrutar del camino sin prisas. |
| 13 | Phakding → Lukla | 2.860 m | 3–4 h | Último día de trekking. Conviene dormir en Lukla para volar al día siguiente. |
| 14 | Vuelo Lukla → Kathmandú (o vía Ramechhap) | — | — | Es habitual que haya retrasos por clima. Reserva días colchón. |
Dificultad y aclimatación (lo que marca la diferencia)
El Everest Base Camp no es técnico, pero sí es exigente: muchas horas caminando, frío por la noche y, sobre todo, altitud. La regla de oro: sube lento, aclimata y no te piques. Dos paradas clásicas de aclimatación son Namche Bazaar y Dingboche (o alrededores).
- Si aparece dolor de cabeza fuerte, náuseas, mareo o apatía: no subas y valora bajar.
- La mejor “medicina” suele ser la misma: subir menos y dormir más bajo.
- Planifica margen: el Himalaya manda, no el calendario.
¿Es difícil subir a Kala Patthar?
El ascenso a Kala Patthar suele ser el momento culminante del trekking. Aunque alcanza los 5.545 metros, no es una subida técnica ni requiere conocimientos de alpinismo.
Se trata de una pendiente constante por sendero de tierra y piedra, sin hielo ni pasos expuestos. La dificultad no está en el terreno, sino en la altitud y en cómo responda tu cuerpo ese día.
Si te encuentras bien aclimatado y mantienes un ritmo lento y constante, la subida es perfectamente asumible para cualquier senderista medio. Las vistas desde arriba compensan con creces el esfuerzo.
Seguro de viaje para el Campo Base del Everest: imprescindible en trekking de altura
Qué debe cubrir tu seguro en el trekking al Campo Base del Everest
Hacer el trekking al Campo Base del Everest sin seguro de viaje no es una opción. No estás realizando un viaje convencional: vas a caminar durante varios días por encima de los
5.000 metros de altitud, en una de las zonas más remotas del Himalaya, donde cualquier problema médico o evacuación puede convertirse en una situación seria… y muy cara.
Un rescate en helicóptero en la región del Khumbu puede costar fácilmente entre 3.000 y 6.000 €, y en muchos casos debe pagarse por adelantado antes incluso de despegar.
Uno de los errores más habituales es contratar un seguro básico que no cubre trekking en altura. Muchos seguros estándar dejan de cubrir a partir de los 3.000 o 4.000 metros, justo cuando empiezan los problemas reales en el Everest.
Antes de contratar, asegúrate de que tu seguro incluye por escrito:
- Cobertura en altitud suficiente (mínimo 5.500 metros)
- Rescate en helicóptero en montaña
- Asistencia médica amplia (mínimo recomendado: 300.000 €)
- Trekking y deportes de aventura incluidos sin exclusiones ocultas
Nuestra recomendación
Nosotros siempre viajamos con los seguros de viaje de IATI, una compañía española que responde muy bien en viajes de aventura y trekking de alta montaña.
Para un trekking como el del Everest, es importante elegir un seguro que sí cubra explícitamente actividades en altura. Dentro de sus opciones, el IATI Mochilero (o superiores) suele ser el más adecuado, ya que incluye trekking por encima de los 5.000 metros, rescate en helicóptero y buenas coberturas médicas.
Como referencia, un seguro de este tipo para unas dos semanas suele costar entre 70 y 120 €, dependiendo de las coberturas. Es una cantidad muy baja comparada con lo que puede costar una evacuación en el Himalaya.
Además, puedes contratarlo con descuento desde aquí: 5% de descuento en seguros IATI.
Consejo clave: revisa siempre la letra pequeña y confirma por escrito que el trekking hasta el Kala Patthar (5.545 m) y el Campo Base del Everest (5.364 m) están cubiertos. Es el punto más crítico de todo el recorrido.
Alojamiento y comida en el Khumbu
Lo habitual es dormir en tea houses (lodges sencillos). Las habitaciones son básicas, pero la experiencia es parte del viaje. A más altura, más caro todo (porque todo sube a hombros, yak o avioneta).
- Comida típica: dal bhat, noodles, arroz, sopas; y opciones “occidentales” más caras.
- Duchas y carga: existen, pero suelen pagarse aparte y no siempre funcionan como te imaginas.
- Agua: mejor llevar sistema de purificación y evitar comprar botellas todo el tiempo.
¿Hay duchas? ¿Cómo se lava la ropa durante el trekking?
Una de las sorpresas del trekking al Campo Base del Everest es que el acceso al agua caliente es muy limitado. Ríos hay muchos, pero ducharse como en casa no es lo habitual.
En los lodges o tea houses se puede pedir ducha caliente, pero suele ser de pago y más cara que la propia habitación, ya que el agua debe calentarse con leña, gas o generadores.
Durante el trekking, muchos senderistas optan por una higiene básica: lavarse por partes, usar toallitas húmedas y llevar ropa técnica que se seque rápido y huela poco.
Para la ropa, lo más práctico es:
- Lavar alguna camiseta en el río cuando el tiempo lo permite
- Secarla colgada de la mochila mientras caminas
- Alternar prendas en lugar de llevar grandes cantidades
No es lo más glamuroso del mundo, pero forma parte de la experiencia… y al final uno se acostumbra.
¿Ir por libre o con guía?

Aquí hay dos realidades: la norma y la práctica. Oficialmente, en Nepal se ha comunicado que en muchas rutas protegidas se exige guía con licencia y gestión de TIMS vía agencia. En la práctica, la aplicación puede variar según región, temporada y controles. Si quieres cero complicaciones, la opción más fácil es ir con guía/agencia.
- Con guía: más seguridad, logística más fácil, y ayuda real si hay problemas (clima, salud, permisos). Aquí encontrarás guías o grupos para unirte de habla española.
- Por libre: posible en ciertos casos, pero con más incertidumbre y responsabilidad total.
Presupuesto orientativo (sin sorpresas)

El presupuesto varía mucho según estilo. A modo orientativo: el gasto independiente en el trekking suele concentrarse en vuelos, comidas, alojamiento y, si lo contratas, guía/porter. En temporada alta todo se encarece y conviene reservar margen.
- Vuelos a Lukla: pueden salir de Katmandú o de Ramechhap (según temporada/operativa), y es recomendable contar con días “colchón”.
- Gasto diario (comida + alojamiento): sube conforme ganas altura.
- Guía / porter: si contratas, suma coste diario y propinas (pero puede marcar la diferencia en seguridad y ritmo).
Visados y permisos para Nepal y otros países asiáticos
Antes de viajar al Himalaya, es fundamental tener todos los visados y permisos en regla. Para Nepal necesitarás tu visado a la llegada o e-visa, además del Sagarmatha National Park Entry Permit si haces el trekking al Campo Base del Everest.
Si planeas combinar tu viaje con otros países de Asia como Vietnam o China, puedes consultar toda la información actualizada sobre visados aquí:
Sobre visados para viajar a Vietnam, China y otros países asiáticos.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuántos días necesito para el Campo Base del Everest?
Lo típico son 12–14 días desde Lukla con aclimatación. Si añades variantes o te afectan retrasos de vuelo, suma margen.
¿Es difícil físicamente?
Es un trekking exigente, pero no técnico. La dificultad real suele ser la altitud y el cansancio acumulado.
¿Hace falta entrenamiento?
No necesitas ser atleta, pero sí llegar con buena base: caminar varios días seguidos con desnivel y mochila ligera.
¿Se puede hacer por libre?
Depende de la situación y controles. Si quieres ir “a tiro fijo”, guía/agencia te simplifica permisos y logística.
¿Cuál es el mayor riesgo?
El mal de altura. Si aclimatas bien y no fuerzas, minimizas riesgos.
¿Qué ropa es imprescindible?
Capas: térmica, forro, plumas y una buena chaqueta. De noche hace frío, incluso en temporada buena.
¿Es mejor EBC o Annapurna?
Son diferentes: Annapurna es variedad y pueblos; Everest es la cercanía brutal a “los gigantes”. Si puedes, haz ambos.
Mi travesía al Campo Base del Everest (crónica original de 2005)
Lo que viene a continuación es mi experiencia tal y como la escribí en 2005. La dejo intacta, con su contexto y su sabor de otra época.

Tras la caminata alrededor de las montañas que conforman el area de conservación del Annapurna, llegué a Pokhara donde pude hartarme de carne en el Everest Steak House. Dos días estuve en la ciudad y dos veces consecutivas me tragué un buen solomillo al ajo bien rojito y tierno. Me lo habían recomendado durante el trekking anterior y tras tantos días comiendo arroz y lentejas no pude resistir la tentación de pegarme unos buenos atracones de carne vacuna.
Volví a Katmandú para preparar el visado a la India, mi siguiente destino, y mientras esperaba que la burocracia hiciera su lento camino, descansé un poco las piernas después de más de 200 kilómetros pateados por la montaña y seguidamente me puse nuevamente las botas para realizar el trekking al Everest.
El trekking al campo base del Everest original consiste en una sola ruta de ida que dura unos 17 días más 3 de retorno a Lukla donde se puede volar a Katmandú de vuelta. El único transporte posible en esas montañas donde habitan los sherpas y los yetis es la avioneta, ni carreteras, ni motos, ni historias. Solamente una pista de aterrizaje y despegue en medio de las montañas más altas del mundo. Hoy en día la mayoría de senderistas ya sólo realizan la ruta desde Lukla evitando mitad del recorrido desde Jiri hasta Lukla. En mi caso, traté de evitar el avión y llegar en autobús al punto de partida.

Día 0 Katmandú – Jiri
A las 5:30 partía el autobús de Katmandú en dirección a Jiri desde la vieja estación de la capital. Si la nueva ya era un caos en sí misma, ¡imaginaos como era la vieja! Por suerte tenía la información escrita en nepalí y no tuve problemas en encontrar el autobús correcto.
Fue un viaje de 11 horas de subidas y bajadas por valles preciosos, con paradas cada veinte minutos, con gente apiñada en el pasillo y otros saltando al tejado de la tartana. Tenía la mochila en el techo del autobús y con tanto nepalí subiendo y bajando, me subí también a controlar la mochila no fuera caso que empezáramos el trekking sin las botas. Así que subido al techo de la tartana disfruté de la brisa y de las buenas vistas a mi alrededor.
Llegamos al pueblo de Jiri donde yo era el único turista que habían visto en 4 días. Lo supe al tener que rellenar un libro de visitas y observar que los últimos apuntados lo habían hecho hacía ya una semana. Obviamente, en pocos minutos ya tenía a una docena de tíos pregonando las maravillas de su hostal a mi lado. Llovía, para variar, y escogí el que mejor hablaba inglés y me prometía una ducha caliente. Eso sí, en ningún momento me habló de las arañas peludas y enormes que pululaban por el baño. Eso sí, ¡con un par de zapatazos resolvimos el asunto!

Dia 1 Jiri – Sete
De Jiri partí por la mañana en dirección a Bhandar. Empezaba la caminata a una altura de 1900 metros y por delante tenía un auténtico carrousel de montañas hasta llegar a los más de 5000 metros que me esperaban en el campo base del Everest. Atrás quedeba el autobús y la única carretera que une a esta zona del Nepal con la civilización moderna.
La zona de Jiri está cubierta por un manto verde de arrozales y campos de cultivo. Durante el primer día crucé varios pueblos, esquivando el tráfico de los innumerables porteadores que abundan por el camino. Incluso vi entre ellos a chavales de apenas 7 u 8 años con la cesta bien cargada colgando de sus frentes.

Al llegar a Bhandar me encontré con algo que ya me temía. La guerrilla maoista me paró y me pidió 5000 rupias (unos 60 euros) para poder acceder en esta región que en estos momentos esta controlada por los maoistas. Eran un par de chavales -uno de ellos vestía una camiseta con Britney Spears que daba más miedo que confianza- que cordialmente se dirigieron a mi en inglés. Me invitaron a entrar en una tienda y me ofrecieron un té. Les invité a un cigarrillo y les dije que sólo llevaba 2000 rupias encima y pensaba sacar dinero más adelante -conocía del único cajero existente en la zona en Lucka, a más de seis días caminando desde Bhandar.
No funcionó. Entonces cambié de táctica buscando un paralelismo con la lucha que los maoistas llegaban a cabo en Nepal y les hablé de turistas ricos y turistas pobres, del pésimo estado en que se encuentra mi país y lo justo y necesario que es crear un movimiento popular en contra del poder corrupto del estado. Tampoco funcionó. Saqué el tema del fútbol nombrando a todas las estrellas mediáticas que conocía, se rieron mucho pero tampoco funcionó.
Para resumir, me dieron dos opciones: la primera pasaba por volver de donde venía y coger el autobús de vuelta a Katmandú. La segunda, arriesgarme a llegar al siguiente pueblo, Kinja, donde probablemente sería arrestado por no llevar el impuesto revolucionario encima o me mandarían de vuelta. Escogí la segunda. Para pagar, pensé, seguro que tendría más oportunidades antes de que me encerraran en un calabozo.

Llegué entonces a Kinja donde un grupo de hombres, con fusiles de la guerra civil bajo el brazo, me preguntaron si llevaba el permiso. No, I don’t!. Les dije que ellos eran los primeros maoistas que veía por primera vez por el camino y que no tenía ningún inconveniente en pagar el impuesto revolucionario siempre y cuando me dieran un recibo. En mi anterior conversación comprendí que al pagar te dan un recibo conforme has colaborado con la guerrilla y cada vez que te topas con otro maoista lo enseñas y te dejan pasar. Por lo visto los recibos solo los tenían en el pueblo donde me habían detenido anteriormente y con cara de pocos amigos y cierta desconfianza me dejaron continuar.
Pasé el pueblo de Kinja con la intención de atravesar esta zona maoista lo antes posible. Llegué a Sete. Lo que hubieran sido dos jornadas de camino las había completado en una. Ahí me alojé en una casa sherpa donde estábamos yo y el amo de la casa, un tío fenomenal, boxeador y amante del yoga con quien charlamos de maravilla y nos tomamos un delicioso dalbhat (si amigos, ya volvemos a la dieta del arroz, las lentejas y las verduras).
Con Hira, así se llamaba mi anfitrión, cogí confianza y le comenté la historia que había tenido con los maoistas el día anterior. El tío me hizo el gran favor de la vida dándome el nombre del capo tesorero de la zona. Así en cualquier momento que me pararan por el camino podría decir que tal señor me dijo que pagara a la vuelta y como volvía en avión me pareció una idea genial para dar el asunto casi por resuelto. O al menos me pareció que por fin tenía un plan al que seguir. Los hostaleros de la zona están hartos de los maoistas. Antes cobraban 1000 rupias (unos 12 euros) a los turistas pero desde hace un par de semanas que andan pidiendo 5000 rupias y apenas vienen turistas por esta zona. A fin de cuentas es más económico volar de Katmandú a Lukla y empezar el trekking allí donde ya es zona libre de maoistas.

Durante la noche me costó dormir dándole vueltas a la situación. Esperaba no tener más problemas y poder cruzar toda la zona maoista en tres días sin ningún problema. Era un riesgo y un largo trayecto para poder pasar desapercibido por las montañas pero sin duda, la situación le da un poco más de aventura a la travesía y a las malas, si las cosas se ponían feas, siempre estaría a tiempo para pagar el dichoso impuesto revolucionario.
Día 2 Sete – Nunthala
Me despedí por la mañana del hostalero con una buena propina y emprendí el camino ascendente al paso de Lamjura La. Andando entre la niebla me desvié del camino y subí sin quererlo al pico Langate. ¡Ya tenía suficiente con el paso a 3500 metros que encima subí hasta los 4100! Por desgracia la niebla me rodeaba y no pude disfrutar de las supuestas vistas espectaculares.

Volví a descender al paso y emprendí el camino descendente hasta Jumbesi, un bello pueblo mecido en el valle con un importante monasterio. Es uno de los pueblos clave de la guerrilla maoista pero nadie me pidió el permiso. Supuse que ya daban por sentado que todo el mundo al llegar a esta zona profunda del valle ya ha pasado por el aro y ni se molestan en pedirlo.
Volví a hacer un 2 x 1 (es decir, dos jornadas en un solo día) y llegué a Nunthala tras subir otro collado y descenderlo. En el hostal me sorprendió encontrar un grupo de excursionistas. Llevaban 5 días en hacer lo que yo había andando en 2. ¡Imaginé que ese era el paso normal y no la locura de 8 o 9 horas días de media que estaba realizando!

Día 3 Nunthala – Surke
Entre la niebla partí de Nunthala para subir y bajar collados de montaña continuamente. Una espesa niebla empapaba los bosques y apenas dejaba vislumbrar a escasos metros de distancia. Pasé por Kharikhola, al parecer el último pueblo maoista de la zona, y libre de follones, permisos, escopetas de la guerra civil y demás tinglados, seguí vía norte en dirección Lukla.

No obstante, preferí terminar la jornada antes de llegar al transitado lugar en un bonito pueblo atravesado por un río en medio del espeso bosque. Surke me pareció un lugar ideal para descansar un poco los pies, el estrés de sentirme perseguido por los maoistas y al día siguiente continuar, ya siempre en dirección norte, hacia el campo base del Everest.
En esos momentos ya hacía comparaciones y pensaba que este trekking es bastante más duro que el del Annapurna. Es un continuo subir y bajar collados de montaña cosa que frustra bastante y los desniveles acumulados durante el día son elevadamente superiores que en el otro trekking.

Los precios, por otro lado, hasta ahora parecían ser más baratos. No obstante, desde Nunthala parecían subir de precio. Algo parecido al área del Annapurna y que sigue una lógica de cajón: cuantos más días de travesía hay que realizar para transportar mercancía más alto es el precio. La verdad es que si no fuera por esa misma razón yo mismo ya les daría la propina!

Día 4 Surke -Namche
De Surke salí por la mañana con un día espléndido en el que por fin pude disfrutar de las vistas. Una vez abandonada la zona controlada por la guerrilla maoista fue más relajado pararse por los pueblecitos que van bordeando el camino y el sol me acompañaba.

Esta zona parece mucho mas poblada que el Annapurna. Posiblemente por la conexión de vuelo y por la incomparable oferta turística que ofrece la montaña más alta del mundo. Sin embargo, la manada de turistas que esperaba fue casi inexistente, alguno que hacía el camino a la inversa y un grupo de valencianos cuyo pobre porteador llevaba en su espalda chorizos, jamón, lomo embuchado y por si fuera poco, una botella de Rioja! Quedamos en vernos más tarde en Namche Baazar, donde no podía esperar para probar esas delicias de la tierra!
Namche, la localidad más poblada de la zona, parece un tenderete turístico medio abandonado. Hay más tiendas que guiris, más restaurantes, tiendas de cambio de moneda, panaderías e incluso internet cafés que turistas. Apenas vi un par de docenas y ya es de extrañar teniendo en cuenta que ya casi era temporada alta en el Himalaya. Supongo que la situación con los maoistas asusta a más de uno, el precio de los vuelos y optan por otros trekkings. A mi ya me iba bien pero me entristecía ver a esa pobre gente cuyo 75% de la población se dedica al turismo.

Es curioso encontrarse en cada pueblo con alojamientos que llevan el mismo nombre. Imaginación poca: Yeti, Himalaya, Everest, See you, Sherpa, Nice View, etc. El negocio no lo tienen en las camas sino en la condición de que cenes en el mismo hostal. Los precios de las habitaciones son irrisorios: de 8 céntimos a 90 más o menos mientras que las comidas son un poco más caras pero con un presupuesto de alrededor 4 euros tienes cama y cena donde sea.
Día 5 Namche – Dingboche
No pude encontrar a los valencianos en Namche y me quedé con las ganas de probar un buen chorizo bañadito con un Rioja de los buenos. De todas maneras en el hostal coincidí con un irlandés de Leitrim con el que hicimos buenas migas. Recordamos un poco Irlanda con nostalgia con un buen dalbhat y un par de tés, que aunque no estuvieran a la altura de un buen embutido y un buen tinto, entraron de maravilla.

Por la mañana, escogí la ruta alternativa a Khumjung donde hay un monasterio a casi 4000 metros en el que guardan el cráneo de un Yeti! A pesar que los científicos hayan subestimado su autenticidad, es bonito soñar un rato con las historias que nos hablan de los hombres de las nieves y demás figuras legendarias del Himalaya.

El día se levantó fantástico, casi sin nubes y por fin empecé a ver picos de los de verdad. El Ama Dablan de 6856 se erguía pletórico con su estilizada figura y en el mismo pueblo remoto de Khumjung me tomé un té alucinando con su presencia.

La subida a Khumjung no fue excesivamente dura y seguí camino en dirección a Tengboche donde volvía a recuperar el camino principal al campo base del Everest. Aproveché para visitar el importante monasterio de Tengboche. Un impresionante edificio de estilo tibetano a 4000 metros bajo la sombra del Everest y demás gigantes.

Más tarde, tomando un té en un pueblecito, el dueño me enseñó un álbum de fotos que guarda de su abuelo porteando a un tal Edmund Hillary en el año 1953. No podía dar crédito. Se trataba del nieto de Tenzing Norgay, el sherpa que conduzco la primera ascensión al Everest. El chico me lo explicaba maravillado y me enseñó también otras fotografías donde él también subía a la cima como porteador. Sin lugar a dudas, ¡estos sherpas son otra raza! Eso sí, si me hubiera contado esta historia en la ciudad probablemente hubiera desconfiado pero al encontrarme entre esos picos gigantescos mi desconfianza iba a la baja y quería creer.
Llegué al alejado pueblo de Dingboche después de unas horas de llano camino desde el monasterio. Ya a 4410 metros el frío se notaba considerablemente cuando el sol desaparecía. Eso sí, en noches estrelladas uno se olvidaba del frío contemplando el maravilloso firmamento repleto de estrellas.

Día 6 Dingboche – Amphulapche
Durante la sexta jornada de trekking me tomé un día de aclimatación para evitar el posible mal de altura. Dingboche, el lugar donde dormí, se encuentr ya a 4400 metros y para que el organismo se adecue correctamente a las alturas es ideal subir unos centenares de metros para volver a dormir a menor altura.

Así que me levanté a las 8 -¡hacía días que no lo hacía tan tarde!- cogí el petate con el agua y el forro, me puse las chanclas -los dedos gordos ya me empezaban a doler de tanta bota- y emprendí el camino hacia el este en dirección a un pueblo llamado Chu Khung a 4730 metros.
El día empezó nublado pero fue mejorando y del pueblo he seguí el alucinante valle que lleva hasta el campo base del Island Peak. De camino ahí me encontré con una manada de yaks peleándose por una hembra. Fue todo un espectáculo. Esas fieras peludas medio vacas medio búfalos se daban cornadas a lo bestia para ver quien se llevaba el premio. Alguno se despeñaba por la ladera pero pronto volvían a la lucha o se montaba a la hembra mientras los demás andaban peleándose.

Seguí el camino donde el Amphulapche y el Island Peak cerraban el valle con sus espectaculares paredes blancas. Parecía como si se tratara de un gigantesco órgano de iglesia con sus chimeneas blancas perfectamente ordenadas. Llegué hasta los dos lagos a 5000 metros que merodean las paredes imponentes del Amphulapche y ahí he descansado un rato. Solo se oía el ruido de las piedras al caer, algun cuervo graznar y a lo lejos un pastor de yaks pegando gritos a esas bestias peludas.

De nuevo en Dingboche, me he tomado un buen dalbhat (de los mejores que he probado hasta ahora) y de noche el cielo estaba despejado y fue asombroso ver el millar de estrellar que se podían vislumbrar a 4500 metros de altura. Las nebulosas casi nítidas, unas cuantas estrellas fugaces y al fondo, las estrellas iluminaban el hielo en las paredes mas altas del Lhotse a más de 8400 metros.

Día 7 Dingoche – Gorak Sheep
Salí de Dingboche en una mañana esplendida. El valle, rodeado de picos espectaculares, mostraba sus mejores colores y el Lhotse al norte, el Ama Dablan justo enfrente, el Taboche y el Cholatse al oeste y el Island Peak al este lo rodeaban con un cielo azul que prometía un día de vistas magníficas. Me sentía justo en medio de uno de los lugares más mágicos del planeta y probablemente estaba en lo cierto.


Emprendí la ruta hacia Gorak Sheep, el último lugar donde se puede comer y dormir en esta parte del mundo. El camino, el último de los caminos sobre la capa de la tierra, ascendía en un falso llano a través de un glaciar seco entre colosos. A medida que me iba acercando, el Lhotse de 8414, el Pumo Ri de 7165, el Lingtren de 6749 y finalmente la puntita del Everest más alejado al este a 8848, iban creciendo a mis ojos con sus glaciares enormes. Sin duda, una de la caminatas más bellas que jamás he realizado y la emoción de llegar parecía darle a mis piernas una alegría inusual y apenas notaba la altura.


El hostal donde domí esa noche se encontraba ya a 5160 metros y a esa altura ya solamente queda el 50% de oxígeno en el aire, y eso se nota. Al respirar, al hacer esfuerzos, produce un poco de insomnio, se duerme mal y en intervalos y produce un ligero dolor de cabeza cuando se asciende.


En el hostal solamente había 3 alemanes y un indio con los que estuve cenando y charlando junto a la chimenea. Se nos antojó imposible salir fuera. ¡Hacia un frío que pela! Así que alrededor de esas chimeneas que arden con combustible de materia prima (o sea, heces de yak) nos calentamos un poco y con una buena charla tratamos de alargar el fatídico momento de salir al exterior y meterse en el saco de un santiamén. Esas fueron las únicas noches que eché de menos un saco de dormir en condiciones y no el saco de +5 grados que llevaba encima.

Día 8 Kala Patthar – Dzonglha
Por la mañana subí al pico de Kala Patthar. El sol no había hecho acto de presencia todavía y me costó un buen rato poner en marcha el cuerpo del frío que hacía. Además partí con las chanclas para evitar las botas y el dolor de dedos en los pies durante un rato. Poco a poco los rayos del sol iban descendiendo la ladera de la montanas y, a su vez, yo me acercaba soñando con su calurosa presencia y cuando chocamos se convirtió en una auténtica bendición recibir su halo en mis pies para calentarlos.

Una vez en la cima del Kala Patthar a 5550 metros, con el sol calentándome el cuerpo, por fin pude disfrutar de las vistas que tantos días soñaba en contemplar. No hay palabras. Es difícil soportar tanta belleza en ese larguísimo valle donde se aúnan las montañas más altas del mundo. Desde el Makalu al fondo hasta el Pumo Ri justo a mi lado. La cumbre del Everest se alzaba a poco más de 3000 metros de altitud de mi cabeza y me he quedé ahí más de dos horas embobado con el espectáculo.

Solamente llegó una pareja de ingleses con los que aprovechamos para hacernos las fotografías de rigor. Nadie más. Una naturaleza infinita y ni rastro de las hordas de escaladores que avasallan los valles del Himalaya. Realmente fue toda una fortuna realizar el trekking al campo base del Everest justo antes de que empezara la temporada alta. Sí es cierto que en septiembre las nubes pueden empañar las vistas pero las cambiaría nuevamente por la sensación de sentirme a solas con esas gigantescas paredes que han visto la evolución de la Tierra desde siglos y siglos.


Un poquito más abajo, en el campo base del Everest a 5300 metros de altura, no había ninguna expedición de escaladores ya que ese mismo año pedían la friolera de 50 mil dólares de permiso. Solamente se podía vislumbrar el enorme glaciar donde empieza la escalada real y un helicóptero ruso en ruinas que se había estimado años atrás.

Ya de vuelta escogí la variante del collado de Cho La a 5300 metros y paré antes en un hostal a medio camino junto a un bello lago en Dzonglha. Ahí me encontré con una tropa de montañeros españoles. Procedentes de Navarra, Madrid, Valencia, Baleares y Euskadi, formaban un grupo variopinto y divertido con los que me zampé unos espaguetis con tomate (sin ajo, sin cebolla, sin carne ni tomate verdadero pero que entraron de maravilla!) Luego una partidita de cartas y me fui a la cama en uno de los hostales más cochambrosos y caros de los que he visto por aquí.

Día 9 Dzonglha – Gokyo
Por la mañana nos despedimos, yo me dirigí al collado de Cho La a 5330 y ellos en la dirección opuesta.

La etapa entre Dzonglha a Gokyo es bellísima y todos los factores te ponen a prueba: Hielo, nieve, bloques de piedra para hacer el mono o la cabra según el caso, bajadas con una inclinación que dan un poco de vértigo y un tramo final desde Dragnag hasta Gokyo con un alucinante glaciar seco que parece Mordor o el fin del mundo.

Entre la niebla, las piedras se iban deslizando por las laderas y el único ruido que se oía en ese desolado paraje era el estrépito del hielo al romperse o las piedras al caer al lago. Una hora de concentración para escoger las rocas que resistirán tu peso y como premio al esfuerzo; Gokyo. Un pueblo junto a un hermoso lago a 4790 metros.

A medio camino, en Dragnag, volví a encontrarme con los tres valencianos con quién coincidí hace unos días. El prometido jamón ha tenido que esperar pero por fin lo hemos probado. Hacía más de cuatro meses que no veía esa delicia ibérica y ha sido un gustazo atravesar el glaciar con el regusto a jamón en el paladar todavía!
¡Se lo montaban muy bien estos tres! Durante sus paradas en las casas sherpas, de vez en cuando hacían alguna incursión en las cocinas con el chorizo bajo el brazo y le daban un poquito más de vida a las tortillas, hacían cocina fusión con el asombro de los cocineros de la casa y le daban un poco más de sabor a la comida y alegría en la relación entre turista y locales.
Más tarde me arrepentí de no haber cambiado mis planes y haberme quedado esa noche acompañado por esos divertidos compañeros de montaña. Llevaba el ritmo en el cuerpo y parecía difícil que me pudieran parar.

Una vez en Gokyo, me instalé en un sencillo y hogareño hostal con privilegiadas vistas al lago. Apenas encontré un par de parejas con sus guías respectivos y un agradable y cálido salón donde relajarse.

Día 10 Gokyo – Pico de Gokyo – Namche

Bien pronto por la mañana salí para atacar el pico Gokyo a 5360 metros que podía ver desde mi ventana. En una hora de duro ascenso serpenteante llegué a la cima y de nuevo un extenso y espectacular panorama se abría ante mis ojos. Quizás los picos no estaban tan cercanos como en Kala Patthar pero las vistas eran mucho más extensas. Con el Cho Oyu a más de 8000 metros y el grandioso glaciar que formaban juntos el Cholo y el Kangchung muy cerquita. Las vistas al sur con el lago, el pueblo de Gokyo y el largo glaciar que había cruzado el día anterior eran también hermosas.

Bajé de nuevo al pueblo, desayuné y emprendí la bajada a Namche Baazar despidiéndome poco a poco de las montañas más altas y bellas del mundo. Atravesando el valle tenía siempre ante mis ojos la presencia blanca del Thamserku y el Kantega, cerrando el valle, como si no quisieran que partiera. Y en realidad tenía mis dudas y me sorprendía a mi mismo siguiendo el paso cuando más tarde me hubiera gustado parar y disfrutar un par de días más de la maravilla que me rodeaba.

Una vez llegué a Namche tras 9 horas de pateo volví al sencillo hostal donde me instalé al llegar ahí por primera vez.
Se notaba que ya entramos en octubre, temporada alta, pues la manada de turistas empezaba a ser visible. Parecía otro pueblo por el número de turistas que corrían por ahí comparado con la primera vez que llegué hacía apenas cinco días.

Día 11 Namche – Luckla
La lluvia vino para despedirse en ese ultimo día de travesía. De Namche bajé hasta Luckla despidiéndome de estas montañas y he confirmado el billete de vuelo abierto para mañana.

Verdaderamente me alegro de haber podido realizar estas travesías por el Himalaya en setiembre. El tiempo no ha sido tan malo como anunciaban y en el último día de travesía, ya entrados en octubre, el tráfico de turistas, porteadores y yaks cargadísimos era sorprendente. Algunas bajadas por escalones parecían las ramblas de Barcelona o la típica ascensión al Puigmal en verano.
Me hospedé en un hostal cerca del aeropuerto -bueno, de hecho todo en Lukla parece estar cerca del aeropuerto de lo pequeño que es- y me tomé una ducha, algo fría, pero que después de unos cuantos días sin ver el agua me sentó de maravilla!

Hoy termina unos de los trekkings más apasionantes que he hecho en mi vida. Cuesta comparar Annapurna y Everest. Mientras el primero pasa entre gargantas cerradas, con una biodiversidad increíble y pueblos mucho más auténticos y tradicionales (en especial los tibetanos), el trekking del Everest te deja pasmado al estar tan cerca de estas cumbres gigantescas. Con ambos juntos he podido contemplar siete de los diez picos más altos del mundo: Annapurna, Dhaulagiri, Manaslu, Makalu, Everest, Lhotse y Cho Oyu. Más otros preciosos, una infinidad de glaciares y vistas espectaculares.

Mañana volaré de vuelta a Katmandú, dejaré las botas aparcadas por un rato pero me las pondré de solomillos y lo que venga en gana y en un par de días nos internaremos en la India!
Jornadas y tiempos para el trekking al campo base del Everest
1. Jiri 1955 – Sete 2580 (10 h)
2. Sete – Langate 4100 – Nunthala 2330 (9:30)
3. Nunthala – Surke 2290 (8:30 h)
4. Surke – Namche 3440 (7:00 h)
5. Namche – Khumjung – Dingboche 4410 (8:00 h)
6. Dingboche – Amphulapche 5000 – Dingboche
7. Dingboche – Gorak Sheep 5160 (4:30 h)
8. Gorak Sheep – Kala Patthar 5550 – Dzonglha 4830 (7:00 h)
9. Dzonglha – Cho La 5330 – Gokyo 4790 (7:00 h)
10. Gokyo – Pico Gokyo 5360 – Namche 3440 (9:00 h)
11. Namche – Luckla 2840 (5:00 h)
Los tiempos incluyen paraditas maoistas, meaditas, tes, charlas, etc.
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