Los mejores planes alternativos que hacer en Gante

5 ideas para hacer en Gante fuera de la ruta turística más trillada

Belgica TFW

No hay duda sobre algo: Gante es una ciudad preciosa y espectacular. A partir de ahí, hay muchos comentarios que me vienen a la cabeza.

He visitado Gante en cuatro ocasiones y me cautivó desde la primera de ellas. Llegaba a la ciudad tras haber visitado Brujas y con la idea – por lo que me había contado todo el mundo – de que no me gustaría tanto como esa ciudad-pueblo de cuento con nombre de mala del susodicho. La sorpresa fue mayúscula: Gante me gustó bastante más que Brujas, cosa que era complicada.

Canal en Gante

Tanto en esa visita como en las otras dos que vinieron después, me dediqué a explorar la Gante más medieval, señorial, imperial, histórica y arquitectónica. Es cierto que esa parte no te la acabas en un par de días, pero sí en dos o tres viajes de fin de semana. Por eso, en esta ocasión quise explorar planes alternativos que hacer en Gante. Y encontré varios tesoros.

Aquí os dejo unos planes ideales para hacer en una segunda visita a la ciudad (o incluso primera, dependiendo de tus gustos y del tiempo que tengas disponible en ella):

Realizar el recorrido de arte urbano en Gante

Gante arte urbano

Si caminas por las calles del centro histórico de Gante, junto al canal y el puente de San Miguel, podrás ver el arte de siglos en sus monumentos. Iglesias, antiguas casas gremiales de distintos estilos y épocas, puentes, el Castillo de los Condes, la Catedral de San Bavón, etc.

Pero si sales del circuito trillado, podrás ver otro tipo de arte ocupar las calles de la ciudad.

Gante es un auténtico mural gigante. Cuando camines por sus barrios multiétnicos, no mires al suelo, pues te estarás perdiendo auténticas obras de arte. Artistas urbanos – locales, belgas y de otros países – han dejado su colorida huella en las fachadas de los edificios de Gante. Algunos son viviendas, otros antiguas fábricas, otros edificios de oficinas… Da igual, el arte no tiene un lienzo concreto.

murales Gante

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El callejón Werregarenstraatje es conocido como ‘el callejón de los gratifis’ y es uno de los más reconocidos en las guías habituales de la ciudad. Pero no te quedes solo con eso. Hay muchísimo más por descubrir y te olvidarás pronto de ese callejón.

Desde pequeños grafitis a auténticos murales enormes. Los estilos de los artistas también varían considerablemente, desde los dibujos casi inocentes y alegres de Bué The Warrior hasta los estrambóticos de Scarpulla, pasando por el hiperrealismo de los animales de Roa.

Fue, sin duda, mi mayor descubrimiento entre las cosas atípicas que hacer en Gante y le dedicaré un artículo exclusivo la próxima semana.

Visitar los mercadillos de Gante

Mercado de flores

Mercado de flores

Si visitas Gante durante el fin de semana – que suele ser lo habitual – no dejes de hacer lo que he bautizado como ‘La Ruta de los Mercadillos’. Si además, como me ocurrió en esta ocasión, te sale buen tiempo, no hay mejor manera de pasearte por la ciudad haciendo algo diferente.

El mejor día para ver mercadillos en Gante es el domingo.

Comencé la ruta acercándome a Ajuinlei, en la ribera izquierda del canal de Leie. Aquí, junto a las aguas, cada domingo por la mañana se instalan los puestos de los vendedores de libros. Hay de todo un poco entre el público, ya que la oferta va desde libros infantiles hasta los de arquitectura, pasando por la típica novela de aventuras.

Si buscas con paciencia, también encontrarás algo en inglés. Si no, siempre puedes llevarte un libro en flamenco y tenerlo como recuerdo… ¡O aprender flamenco para leerlo!

Libros en Gante

Venta de libros en Gante

A un paseo del mercado de los libros se encuentra el mercado de las flores. Y es que las flores no son solo protagonistas en Holanda, sino que en Bélgica también hay un mercado potente.

Los domingos por la mañana los vendedores ponen sus puestos de venta en Kouter. Compra una planta o unas flores como recuerdo de tu viaje a Gante.

Si te gustan las antigüedades y objetos curiosos, entonces puedes visitar la plaza que rodea a la iglesia de Sint Jacobskerk. Aquí encontré varios tenderetes con candelabros, pequeñas esculturas, sillas y vajillas antiguas y muchas cosas más. En la zona de Groentenmarkt también encontrarás artesanías antiguas los sábados y domingos, pero productos orgánicos los viernes.

Aunque para comprar típicos productos locales de la buena mesa, no hay mejor mercado que el de la plaza Vrijdagmarkt. Tiene lugar los viernes por la mañana.

Recuerda que la mayoría de los mercados suele cerrar sobre la 1 de la tarde, así que procura que no se te peguen las sábanas.

Conocer la historia de Gante en el Museo STAM

Museo STAM

La fachada trasera del museo STAM

Me alejé un poco más del centro para visitar el mejor museo que existe en Gante para conocer la historia y raíces de la ciudad.

El museo STAM se aloja en un recinto que llama la atención por sí mismo. Se trata del complejo de Bijloke, en el que se encontraba la abadía homónima (siglo XIV), un monasterio (siglo XVII) y un antiguo hospital que se utilizó como tal tras la Revolución Francesa y acabó siendo una sala de conciertos de música.

Tras pasar por caja y mostrar mi City Card de Gante (la forma más económica de visitar la ciudad si vais a entrar en varias atracciones de pago) entré a la primera sala del museo, donde el suelo se había convertido en una foto aérea de Gante (de 300 metros cuadrados de superficie). La foto va variando y muestra los cambios en Gante a lo largo de cinco siglos de historia. Desde 1534 hasta el Gante actual.

El museo es una mezcla de vanguardia tecnológica y experiencia histórica.

En el viejo refectorio de la abadía se encuentra la tumba de Hugo II, quien fue vizconde de Gante entre 1227 y 1232. Parece anacrónico con lo que le rodea, pero no tanto con los objetos de las salas que vi después.

La colección muestra documentos, libros, cuadros, bustos, maquetas e incluso hay un par de salas dedicadas al Gante del Emperador Carlos V (y I de España), quien fue un personaje controvertido ya que es la figura más poderosa nacida jamás en Gante, pero castigó duramente a la población tras sofocar su rebelión protestante.

Tras visitar las salas con la información sobre la Gante actual me tomé un chocolate caliente en la cafetería del museo – integrada en la abadía – y cogí la bicicleta para seguir con mi ruta.

Disfrutar de las vistas desde la Torre del Campanario

Campanario de Gante

Vistas desde el Campanario de Gante

Entre la catedral de San Bavón y la iglesia de San Nicolás se levanta la Torre del Campanario de Gante (también conocida como Torre del Belfort), declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde lo alto (90 metros), la talla de un dragón, símbolo de Gante, vigila con su mirada el casco histórico de la ciudad.

Adosado al campanario se encuentra el edificio de la Lonja del Paño (finalizada en 1907) y en una esquina de la misma la casa del carcelero.

Sube a lo alto de la torre para disfrutar de las mejores vistas que ver en Gante. Para ello primero tienes que subir unas escaleras hasta el primer piso y, desde ahí, si quieres puedes tomar un ascensor hasta arriba. Si eres deportista, puedes subir todo por escaleras y ver las otras dos plantas en las que se encuentran la campana Roland – utilizada para avisar a los ganteses de la llegada del enemigo o para marcar el inicio de las fiestas – y el reloj carrillón del siglo XVII, con sus 52 campanas que ofrecen un concierto los viernes y domingos a las 12. El concierto merece mucho la pena, porque tuve la suerte de escucharlo por casualidad.

Recorrer la ciudad en bicicleta… o barco

gante bicicleta

El casco histórico de Gante es lo suficientemente pequeño como para recorrerlo todo a pie, sin embargo, teniendo en mi poder la City Card de Gante, aproveché para alquilar una bici por una horas (gratis por un día completo con la tarjeta) y ver murales más alejados del centro y el museo STAM.

Si no estás acostumbrado a moverte en bici por la ciudad, decirte que es una buena y sana forma de ver más cosas. Yo no tengo coche en Alicante y me muevo siempre en bicicleta, así que me sentí como pez en el agua. Eso sí, mucho cuidado con la gente, el tranvía, los autobuses, algunos coches – aunque la mayor parte del centro es peatonal – y los raíles del tranvía (la rueda se me metió en ellos un par de veces y casi tengo un disgusto).

Otra forma original de disfrutar de Gante es desde los canales. Navégalos en barca en un paseo guiado que es gratuito si posees la City Card de Gante.

 

Me gustó poder conocer esta otra cara de Gante, una ciudad con muchísimo que ofrecer.


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