El mercado flotante de Damnoen Saduak, Bangkok: una decepción turística

Excursión desde Bangkok a un lugar histórico que se ha convertido en un montaje turístico

Tailandia TFW

Lo que me ocurrió este verano en Bangkok, no fue más que la consecuencia normal de cuando no tienes tiempo para preparar una excursión que ni siquiera habías contemplado. Fue un error viajero del que he aprendido la lección, pero quiero escribir sobre él para que no lo cometa más gente.

Tampoco me lo reprocho, pues estaba cansado, sin tiempo para mirar nada y ni siquiera fue idea mía ir al mercado flotante de Damnoen Saduak.

Este año, elegí Phuket y Bangkok como lugares de descanso en los días libres que tengo entre los dos grupos de viajeros que guío en Myanmar todos los veranos. Tampoco esos lugares eran mi mejor opción, pero este año era diferente porque venían 3 amigos de Alicante a Tailandia y quería estar con ellos.

Siendo así, cuando llegaron ellos comenzamos a mirar cosas para hacer en Bangkok y el tema de los mercados flotantes salió a la mesa. Seguro que hay buenos y variados mercados flotantes en Bangkok y alrededores, pero por lo que leí en la única web decente que pude consultar en la media hora que tuvimos para tomar la decisión, todos abrían entre jueves y domingo. Y nosotros queríamos ir un martes.

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Ese día de la semana, la única opción disponible era el mercado flotante de Damnoen Saduak, el cual era catalogado en la web como “el más turístico y conocido”. No se equivocaba.

Escogiendo el tour al mercado flotante de Damnoen Saduak

Cuando te hallas en Bangkok (sobre todo en la zona de mochileros) eres carne de cañón de agencias, conductores de taxi y tuk tuk, vendedores ambulantes… Todo el mundo te ofrece distintos tours a los más diversos precios y tu mente se nubla a pasos agigantados. Además, la amabilidad tailandesa que rezan todos los carteles publicitarios aquí se perdió hace ya bastante tiempo.

Te aconsejo que primero eches un vistazo en internet, para tener una idea de precios y opiniones de la gente, y después te dediques a comparar a pie de calle, entrando en algunas de las pequeñas agencias físicas que encontrarás, a montones, por las calles de Bangkok.

Básicamente, todas ofrecen más o menos lo mismo, pero se puede ahorrar algo si tienes paciencia para investigar unas cuantas.

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En el caso del tour al mercado flotante de Damnoen Saduak, nosotros no seguimos ninguno de los consejos que acabo de escribir. Así nos fue. Sinceramente, yo venía de estar guiando un grupo de 10 personas en Myanmar, y lo último que quería era tener que organizar una excursión. Necesitaba descansar.

Así que, lo único que hicimos es preguntar a un par de taxistas cuánto nos cobraría por llevarnos al mercado flotante de Damnoen Saduak.

Lo cierto es que conseguimos un precio que nos pareció bueno con bastante celeridad: 600 THB entre 4 personas. Teniendo en cuenta que el mercado se encuentra a una hora y media de coche desde el centro de Bangkok, no está nada mal. Sin embargo, la sorpresa vino luego, cuando, al llegar al aparcamiento del mercado, nos pidieron un precio desorbitado por el tour por los canales de Damnoen Saduak.

Finalmente, y tras mucho regatear, conseguimos bajar el precio a 2.500 THB por la barca entera, cuando, en un principio, los thais nos pedían eso por persona. Igualmente, me pareció caro para lo que fue.

Lo dicho, preparadlo con mayor antelación, aunque, sinceramente, yo no pagaría ni un mísero euro por realizar esa excursión, pues fue una experiencia que no me aportó nada de nada, salvo el buen rato pasado con mis amigos.

Un poco de historia del mercado flotante de Damnoen Saduak

El mercado flotante de Damnoen Saduak no siempre fue el timo turístico (siempre, por supuesto, a mi juicio) que es hoy en día.

Entre 1866 y 1868, por orden del rey Rama IV, se construyó el canal Damnoen Saduak. Tenía unos 32 km de largo y conectaba los ríos Mae Klong y Tha Chin. Con la creación del canal, comenzaron a aflorar los mercados flotantes y los habitantes de la zona (que no estaba conectada por carretera con casi ningún lugar) comenzaron a cavar otros 200 pequeños brazos que partían, enrevesadamente, del canal principal.

El principal mercado flotante recibió el nombre de Lad Plee y estuvo activo hasta 1967, cuando el desarrollo de la red de carreteras sustituyó a la necesidad del transporte por vías fluviales. No fue el único mercado flotante que desapareció. Muchísimos otros lo hicieron a lo largo y ancho del país.

Sería en 1971 cuando la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) convirtió al mercado flotante de Lad Plee en una atracción turística para extranjeros.

Recorriendo el mercado flotante de Damnoen Saduak: un auténtico montaje para el turismo

Una vez hubimos pagado los 2.500 THB, un par de tailandeses nos acompañaron a una pequeña barca, alargada y colorida, que se encontraba apilada junto a un par de decenas más.

Nos montamos en ella y comenzamos a recorrer la densa red de canales que conforman el mercado flotante de Damnoen Saduak. Nuestro barquero era un tipo simpático, con una bonita sonrisa sempiterna en su rostro. Sin embargo, el recorrido en la barca fue una decepción tremenda.

Las aguas del canal no estaban precisamente limpias. En las orillas de los distintos brazos existen puestos de artesanías, pinturas, ropa, fotos, postales… Todo un conglomerado de souvenirs a precios inflados y sin mayor originalidad que todo aquello que puedes encontrar en el centro de Bangkok.

Lo peor de todo es que no había ni rastro de lo que, al menos yo, espera ver: barcas de gente local vendiendo o intercambiando productos con otros tailandeses. Nada que ver. Las pocas barcas locales que vimos, vendían algo de comida cocinada, fruta y artesanías, pero solo a turistas.

En los canales más importantes, la aglomeración de barcas de turistas era brutal. El humo de los motores se mezclaba con el ruido, y mi vista solo alcanzaba a ver a turistas sacando fotos con cámaras y móviles. Lo cierto es que solo tenía ganas de acabar el circuito lo antes posible.

La mejor parte fue cuando tomamos un pequeño canal adyacente y dimos a parar a una zona de casas de madera y una vegetación algo más densa. La tranquilidad allí contrastaba con el follón del que veníamos y pudimos disfrutar un poco de la última parte del itinerario.

Conclusiones de la visita al mercado flotante de Damnoen Saduak

De haber sabido lo que me esperaba, no habría ido. Creo que con esto dejo bastante clara mi opinión sobre Damnoen Saduak. No por el precio, sino por la experiencia en sí.

Si queréis visitar un mercado flotante en Bangkok os recomiendo que planifiquéis el tema con antelación y busquéis uno que sea algo más auténtico que el esperpento turístico al que fui. ¡Os deseo suerte!

 


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