Brasil: tópicos a desmontar

Las impresionantes cataratas de Iguazú

Las impresionantes cataratas de Iguazú

El balón echó a rodar el pasado Jueves 12 de Junio y los ojos de todo el planeta están puestos en el gran país de Brasil. Por ello, vamos a comenzar hoy una pequeña serie de artículos sobre nuestra experiencia en sus tierras.

Grande en todos los sentidos. Brasil es un quasicontinente en el que algunos vuelos internos pueden llevar 5 ó 6 horas. En un espacio geográfico tan vasto es normal que se den tantas diferencias de todo tipo como las que encontramos en el país carioca.

Sin embargo, a través de la televisión, anuncios, agencias de viaje y demás, la cara de Brasil que nos ha llegado a los europeos es bien diferente a la que te encuentras sobre el terreno.

Yo tuve la suerte de visitar Brasil a finales del 2008, para regresar a en el verano de 2011. En total pasé unos tres meses en este magnífico país y, aunque reconozco que no tuve tiempo de conocerlo a fondo, pude desmontar algunos de los típicos tópicos que tenemos en Europa.

Guarda do Embaú, cerca de Florianópolis

Guarda do Embaú, cerca de Florianópolis

Son todos mulatos y mulatas

Mucha gente que no ha viajado al país piensa que los brasileños y brasileñas son todos mulatos y mulatas. Es así. La gente se queda enfrente de los escaparates de las agencias de viajes y ven fotos de playas paradisíacas donde, normalmente, unas mujeres de piel canela y curvas despampanantes se dan un alegre chapuzón mientras te esperan. El reclamo es inmediato y poderoso para los hombres de todas las edades, pero aún más para los de mediana edad con poder adquisitivo y divorcios a sus espaldas.

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Pero no sólo es en ese ámbito. También los anuncios sobre bebidas, fiestas, kapoeira… Las películas sobre favelas… Casi todo lo que nos llega por medios visuales muestra a gente negra o mulata. Lo relacionan rápidamente con el toque afroamericano y caribeño que despierta en el público objetivo un sentimiento irrefrenable de buen rollo. Y ahí está la venta.

Pero no, amigos. Brasil es una mezcla de culturas tan diversa que es difícil de hacer un mapa étnico.

El ayuntamiento de Gramado. De corte suizo y uno de los lugares más fríos de Brasil

El ayuntamiento de Gramado. De corte suizo y uno de los lugares más fríos de Brasil

Los afroamericanos y caribeños se encuentran en la parte Norte del país. Sin embargo, el Sur -que incluye a la megaurbe de Sao Paulo, con unos 20 millones de habitantes- es un crisol de razas. A esta zona llegaron inmigrantes de casi todas partes del Mundo. Italianos, alemanes y japoneses huyendo tras la Segunda Guerra Mundial, chinos – ¿dónde no hay chinos?- e incluso españoles.

Caminando por las calles de Sao Paulo o Florianópolis puedes creer que te encuentras en Europa. Incluso hay pueblos y ciudades de corte suizo o alemán como ocurre con Gramado.

Siempre hace calor y buen tiempo

Otro mito. La gente asocia Brasil a las playas, la caipirinha al sol y la fiesta al aire libre.

Pues no. La parte Sur de Brasil tiene cuatro estaciones como las tenemos en España. Obviamente opuestas a las nuestras al encontrarse en el Hemisferio Sur.

Esta catarata en medio de la montaña estaba cercana a Gramado

Esta catarata en medio de la montaña estaba cercana a Gramado

Si queréis disfrutar de las playas en cualquier momento del año siempre podéis ir a la zona de Salvador de Bahía, Natal o Fortaleza. Sin embargo, recuerdo que cuando viajé a finales de Agosto por Sao Paulo y Florianópolis tuve que cargar en mi mochila la ropa de abrigo.

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Además para aquellos que estén un poco hartos del calor, incluso en el verano austral, hay lugares en los que la temperatura siempre resulta agradable. Por ejemplo Gramado -en el Estado de Río Grande del Sur- situado entre valles a unos 850 msnm, y Curitiba, capital del Estado de Paraná, a unos 950 msnm y una de las ciudades importantes más europeizadas de todo el país.

Tiene una inseguridad extrema

A Brasil no hay que ir con miedo. Bueno, a ningún sitio. Si vas con miedo a un lugar, lo más normal es que te pase algo. Está demostrado. Para eso no vayas.

Es cierto que hay puntos negros que debes evitar. Las favelas es claramente uno de ellos. En Río de Janeiro, Sao Paulo y las ciudades importantes del Norte -como Salvador y Fortaleza- especialmente. En todo lo demás simplemente debes aplicar el sentido común que aplicarías en Madrid o cualquier otro lugar europeo.

Río de Janeiro puede llegar a ser peligrosa en las zonas más conflictivas. Pero disfrútala sin miedo!

Río de Janeiro puede llegar a ser peligrosa en las zonas más conflictivas. Pero disfrútala sin miedo!

Yo viajé casi tres meses por la mitad centro y sur de Brasil sin tener ni un solo problema de inseguridad. Y no es que fuera blindado y sin salir de casa por la noche, sino todo lo contrario. Utilicé el transporte público, paseé por playas alejadas de todo, salí muchas noches por ciudades grandes, pequeñas y medianas -y no hablo de ir sólo a cenar sino a unas buenas fiestas hasta la madrugada- y pasé noches en autobuses, dormido. Ni un problema.

El brasileño es una persona generalmente amable, alegre y buena gente. No vayáis a zonas de pobreza extrema y lo demás vendrá solo.

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Todo el mundo sabe bailar

A ver, que conste que el que está aquí escribiendo es el auténtico niño de madera. Pinocho era un impostor creado por Disney para sacar dinero al personal. Mi padre no se llamaba Geppetto.

Tonificando el cuerpo en Florianópolis antes de irme de fiesta. Ahí sí que se dieron cuenta de que no sabía bailar...

Tonificando el cuerpo en Florianópolis antes de irme de fiesta. Ahí sí que se dieron cuenta de que no sabía bailar…

Aunque es cierto que el ritmo lo llevan en la sangre aún queda esperanza para los que somos torpes. La mayoría te pegarán cien vueltas cuando estés en el típico pub o discoteca y suene una canción mínimamente movida. Cerrarás los ojos y pensarás un “joder… A ver el ridículo que hago ahora…”. Y sí, vas a hacer un gran ridículo, amigo, pero no mucho más del que harías en un pub español. Para tu sorpresa, verás que hay chicos y chicas del lugar que se mecerán levemente al ritmo de la música. ¡Igual que tú!.

Eso sí, más de una vez alguna chica me intentó sacar a bailar -sí, las mujeres entran a los hombres en Brasil- y ahí sí que ya no me salvó nadie. Es un lamentable espectáculo que cada uno ha aprendido a sobrellevar de la mejor manera posible. La única forma de salir bien del embolado: apúntate a cualquiera de las muchas escuelas de baile que encontrarás allí. Suerte amigo (o amiga).

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2 Comentarios
  1. Marcello Arrambide 16 junio 2014
  2. David 17 junio 2014

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