¡Chiva, pie bueno, tute y guá! En hindú seguramente tendrán también su "pie chino" equivalente o cualquier otra travesura para conseguir ganar al adversario y llevarse más canicas en el bolsillo al fin de la tarde.
Un niño no dejará de ser un niño. Ya puede vivir en el mundo más desarrollado de los posibles con todos los lujos a su alcance, como en el internado de Ankur en el barrio de prostitución de Bombay, como es el caso de Aaksh y su amigo en estas fotografías.
¡Dale a un niño unas canicas y veréis lo bien que se lo pasa!
1 de noviembre de 2007
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La imagen del día: El juego de las canicas en el mundo |
3 de octubre de 2007
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Viaje solidario: Añade humanidad a tu aventura |
Una buena oportunidad para dejarlo todo y embarcarse en un viaje de larga duración es acogerse a un programa de voluntariado. A veces nos falta un empujón para decidirnos a dejarlo todo y esa es una gran opción. A través de esta experiencia no sólo vas a salir de la rutina donde estás metido y tienes ganas de dejar -cualquier viaje cumpliría este simple requisito-, sino también te permitirá conocer una cultura nueva de una manera muy directa con la sociedad con la que vas a contactar.
Viajar sólo -más que acompañado- abre los oídos y la mente. Te hace buscar soluciones y contactar con esa gente, tan distinta a tu propia cultura, para dar respuesta y tener atado las cosas más básicas en esta vida -cama, cena caliente y baño- algo que en casa es algo tan obvio que te despreocupas por completo.
Si a esa formidable experiencia le añadimos la oportunidad de trabajar de manera voluntaria en una ONG donde vamos a estar en contacto directo con gente desfavorecida de ese país, el impacto y enriquecimiento personal que nos aportará la experiencia se dispara.
Existen multitud de organizaciones ubicadas en países del tercer mundo que os recibirán con los brazos abiertos. A veces, mandar un curriculum desde cinco mil kilómetros sirve de poco ya que lo que necesitan es alguien que esté ahí y en ese momento. Si estáis de viaje y os pasáis por alguna de ellas y les ofrecéis vuestra colaboración es muy probable que os acojan en algún sitio y os den de comer durante vuestra estancia.Viajando por Asia me paré unas semanas en un internado de Mumbai a través de una pequeña ONG donde conocí a unos chavales maravillosos. Llevaba seis meses viajando, pasando de un lado a otro, acercándome a la cultura y a las gentes de Asia pero necesitaba un contacto más próximo. Estar en contacto con los chavales de Ashray me ofreció esa oportunidad.
La ONG india del CCDT tiene una serie de programas para niños y niñas desfavorecidos en los barrios marginales de Mumbai. También tienen una minúscula sucursal en Barcelona llamada Els amics del CCDT.
Si deseáis embarcaros en un largo viaje con una buena causa entre manos, os lo recomiendo de todo corazón.
15 de noviembre de 2005
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India (16) Reflexiones sobre la pobreza en la India desde Ashray |
Una sombra acompaña a estos niños incluso en las noches más oscuras. Con un techo, un plato y unas pastillas sobreviven y todavía son capaces de sonreír y jugar con cualquier cosa. Llegas al centro con ganas de enseñarles cosas y acabas saliendo con más lecciones aprendidas que los mismos chavales. A veces, alguno se queda en cama todo el día y esperas que al siguiente podrás ver su cara sonriente otra vez, aunque no suele ocurrir. Solomillo seco, duro y sin salsa engullido en tres bocados. Un leproso pide una almoina por las calles y te preguntas si tu cuenta corriente es capaz de hacer feliz a todos aquellos que andan sin techo por la ciudad. Tanta pobreza junta hacen a uno insensible, crea una coraza alrededor del corazón, solida y compacta; sin ella, acabaríamos dando sangre y órganos en cada esquina.
Sin embargo, los solomillos, el pollo al tandoori y todo el repertorio culinario que vemos por la calle entra por los ojos, hacemos de tripa corazón, y no nos da tiempo a digerir toda esa masa compacta cuando ya estamos mascando otro seco y duro solomillo que, sin darnos cuenta, acabará sedimentado en nuestro estómago.
India no es el país más pobre de Asia. Nepal cuenta con las estadísticas más alarmantes pero es un país básicamente rural y entre campos de arroz y huertos de cebolla, patata y repollo la pobreza se hace más amable a los ojos. Quizás Camboya es el pais más devastado y minado del mundo y la mayoría se dedica a comer arañas y grillos a la sartén. Algo es algo.
China es hipócrita. Al estilo de Barcelona 92, las ciudades se han puesto guapas con lápiz de labios y rimel en los ojos. Las chabolas se han escondido en los suburbios. Uno no las ve si va en un tour turístico pero atravesando las ciudades en autocar o en tren, los kilómetros de chabolas son interminables y el número de anónimos subyugados a un regímen todavía más austero que el de la India es demoledor.
India no es hipócrita urbanísticamente hablando; las chabolas se multiplican en el mismo corazón de la ciudad. Allí donde hay espacio aparece una choza de madera, plástico o aluminio. Pero India es doblemente hipócrita con su sistema de castas todavía vigente en las mentes más retrogradas.
Cena en casa de uno de los responsables de la ONG. Chofer, dos sirvientes y cocinera. Una cena de lujo y los sirvientes tratados con deferencia, sin permiso para sentarse en el sofá o en la mesa para comer. Salsa a las finas hierbas con chilly que pica hasta la médula.
La India no es un país pobre. La India no aparece en las estadísticas de los países pobres porque el 2% de la población tiene en sus manos todo el dinero que podría limpiar la pobreza de todo el país. El país por si mismo no necesita ayuda externa para nada. En una cena como esa con el choque frontal de clases de la India, uno, aunque saturado de comida, agarra el siguiente solomillo, calla y traga.
Uno se consuela al pensar que al menos unos pocos de ese 2% de ricos del país, aunque sin cambiar su estilo de vida, hace algo por aquellos a quien el número premiado de la lotería tocó en la esquina de al lado.
Bandra, la Sant Cugat de Mumbai, es un continuo contraste de sensaciones. Una tienda de Benetton de tres plantas con chabolas inhabitables en su puerta trasera. Un banco y unos niños enfermos y drogados con cola pidiendo comida. La coraza resiste, llevamos ya mucho tiempo digiriendo y el estómago es capaz de ensancharse y encogerse, de tragar y tragar sin tiempo a digerir.
Es tan fácil caer en el conformismo y aceptar el sistema de castas, de clases, de karma que a uno no le extraña el por qué el ser humano es tan canalla.
11 de noviembre de 2005
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India (15) Voluntariado en el barrio de Bandra, Mumbai |
Ashray es un centro de recogida de niños abandonados, vendidos, secuestrados y/o prostituidos por las calles de Mumbai. La mayoría son hijos de prostitutas que no recuerdan a sus madres. Algunos han sido vendidos por sus propios padres y pocos de ellos se salvan de las garras del sida.
No hablan inglés y cuando uno ha estudidado filología lo poco que puede hacer por ellos es hacerlos sonreir un rato, así que que me instalado en esta ONG. En parte para quitarme el complejo de turista occidental con cámara en mano que pasa de largo por un safari viviente filmando a los"animales" que va encontrando por el camino, y por otra para al menos hacer la vida un poco más feliz, si uno puede, a estos niños cuya mitad quizás no va a llegar ni a los diez años.Al primer día me metieron en una sala con 30 de estos niños sin explicarme demasiado que debía hacer con ellos. Me recibieron con un "Joan petit com balla" que me dejó alucinado; legado de algún voluntario catalán que pasó por aquí!
Encontré unos peluches y me puse a contarles el Ramayana que recién me había leido en el tren. Luego pasamos a jugar a cualquier cosa, incluso estoy entrenando al ajedrez a unos chavales de unos nueve años que si la salud se los permite acabaran siendo unos Kasparov!Ayer llego un soplo de vida en la ciudad. Un grupo autónomo de payasos sin fronteras que están dando una gira alrededor de la India con un presupuesto sacado de su propio bolsillo visitando ONG's, centros de leprosería, hospitales, escuelas y montando shows en la misma calle junto a las miles de barracas que se extienden por las ciudades.
Fue todo un espectáculo donde los niños se lo pasaron de maravilla. Yo también, al verlos vestidos de pallasos en medio de la carretera y con un silbato iban dirigiendo el trafico. Los taxistas de rickshaws todavía se preguntan si aquel que le puso una multa en sus narices con la cara pintada de rojo y blanco fue una aparición santa o la reencarnacion de Ravana!











