Easyjet acaba de abrir una nueva ruta que unirá Madrid con Tánger. Los vuelos empezaran a partir del 1 de febrero y serán diarios. El precio de inicio son 18,99 euros por trayecto, según dice con tasas incluidas.
He estado haciendo unas comprobaciones y realmente las tasas no se incluyen pero hay que añadirle unos 12 euros por equipaje. El vuelo total de ida y vuelta -eliminando el seguro de viaje que se añade por omisión- sale finalmente por menos de 50 euros.
De esta manera Easyjet marca otro nuevo enlace con la vecina Marruecos con los ya existentes vuelos de bajo coste con las siguientes compañías y conexiones:
Altas Blue (Madrid/Barcelona - Marrakech)
Ryanair (Girona - Marrakech/Fez)
Clickair (Casablanca/Marrakech)
Sitio oficial, Easyjet
1 de enero de 2008
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Nueva ruta de Madrid a Tánger con Easyjet |
19 de diciembre de 2007
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Imagen del día: Fotografías en el desierto |
Cuando uno llega al desierto y contempla esas interminables olas de dunas que se suceden ante él es incapaz de abandonar la cámara. La mía se rompió, por desgracia, debido al temporal de arena que nos arreció esa misma tarde.
Valió la pena por algunas fotos. Eso me dije como premio de consolación durante los primeros días. A la vuelta, por supuesto, olvidé la sensación que me otorgaba el desierto y pensé de forma distinta. Sin embargo, el desierto, el recuerdo de las dunas infinitas de Erg Chigaga quedan entre nosotros.
Al final más vale pensar de manera optimista. Más vale recordar los momentos en la memoria que en una triste tarjeta de almacenamiento.
2 de diciembre de 2007
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La imagen del día: Fotografiando el desierto |
Estuvimos dando unos paseos por sus dunas, maravillados con cada una de las tonalidades que provocaban las montañas de arena compuestas por granitos blancos, negros y marrones.
Es un lugar mágico donde no vas a parar de hacer fotos. ¡Más vale ir preparado con las baterías y la memoría de la camara!
1 de diciembre de 2007
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Viaje a Marruecos (7) Marrakech |
Marrakech es la puerta del sur por excelencia. Aquí han llegado caravanas de camellos, bereberes, tuáregs, árabes y todas las razas que definen a un mercader y a un viajero.
El punto central de esta fascinante congregación humana es la plaza de Djemaa el-Fna. Se trata de una plaza creada para subrayar la importancia del interior y no el exterior como la mayoría de plazas. Apenas existen edificios visibles o de importancia artística a su alrededor. Lo importante es la fascinante marea humana que se congrega en esta enorme plaza. Encantadores de serpientes, puestos de henna, aguadores, cuenta cuentos, músicos, malabaristas y una multitud de seres humanos que comercian, comparten, se asombran y dan vida a un espectáculo difícil de comparar.
Al atardecer la plaza de Djemaa el-Fna se viste de humo a razón de la multitud de puestos para comer que se diseminan por la gran plaza. Los apetitosos aromas embriagan a uno y fácilmente os dejareis llevar por la marea, os sentareis en algun banco ante la comida, disfrutareis como nunca y os alegrareis de haber escogido Marrakech como vuestro destino turístico.
Conviene a su vez que subáis a la terraza de algún restaurante o café para haceros una idea de la espectacular Djemaa el-Fna en toda su magnitud.
El último día de viaje mis amigos italianos partieron al mediodía y yo aproveché las últimas horas de mi viaje para ver otras zonas de Marrakech.
Me perdí por el enorme zoco al norte de la plaza. Por suerte soy moreno y tirando a bajo –vamos, made in mediterrano- y pocos me marean con su agresivo estilo de venta. Paseé por sus laberínticas callejuelas repletas de lámparas, alfombras, especies y todo lo que el ser humano es capaz de imaginar.
Enlacé el zoco con la mellah –el barrio judío de Marrakech- fundada el siglo XVI. A los judíos no se les permitía vivir en la medina porque practicaban la usura y se les permitió este barrio para vivir.
Visité la kasba donde se hallan las ruinas del Palais el-Badi, las tumbas saadíes y el Palacio Real. Los vi desde fuera. No visité ninguno por falta de tiempo. Preferí aprovechar las últimas horas en Marruecos para relajarme en un buen haman y afeitarme la barba, tras unos cuantos días recorriendo las fascinantes calles, carreteras y desierto de Marruecos, en una barbería con esas navajas que dejan a uno helado sólo de verlas abrir!
30 de noviembre de 2007
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Viaje a Marruecos (6): Essaouria - Marrakech |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
6ª Jornada
Essaouria - Marrakech
175 km (aprox.)
Un gran número de películas se han filmado en Essaouira. La belleza y buena convervación de su laberíntica medina, el puerto, la rocosa costa y su frenética actividad hacen de Essaouira un destino por sí mismo.
Nos adentramos por la puerta principal al interior de la medina en busca de hostal. Essaouira es un lugar turístico pero sin la gran oferta que proponen lugares más populares como Marrakech. Así que no esperábamos encontrar un buen hostal en la comparativa de calidad-precio de la que solíamos gozar en los últimos días.
Meterse en la medina con las mochilas puestas al atardecer o, incluso a cualquier hora del día en el Magreb, es como coger un silbato, levantar los brazos y gritar: “¡Busco a alguien que me ayude a encontrar un hostal a cambio de comisión!”
Por supuesto, vinieron unos cuantos. No obstante, escapamos del asedio –tampoco fue para tanto. E iniciamos la búsqueda por nosotros mismos. Tras ver un par de hostales que no nos convencieron, les preguntamos a unos turistas que resultaron ser polacos donde se alojaban y cuánto pagaban. Nos convencieron con una cuádruple por 200 dinares y hacia el hostal Des Amis nos dirigimos. Cutre pero suficiente para dormir y gastarnos el resto en una bena comida.
Por la mañana visitamos la bella medina que esconde Essaouira y los pequeños talleres que semagan tras la calles más turísticas. Nos dejamos llevar por el mercado y sus olores. Paseamos por la mellah y contemplamos las olas romper contra las rocas desde lo alto de las murallas.
Un acierto fue encontrar el café-pastelería Driss justo al inicio de la calle más comercial de la ciudad. Antiguo, auténtico y con un café y pastas fenomenales.
Una vez absorbimos lo qu nos podía dar Essaouira en apenas unas horas, proseguimos la marcha en coche ya hacia nuestro destino final: Marrakech.
La primera vez un control de velocidad nos hizo parar. Resulta que el máximo permitido por aquella zona era 60 km/h y nosotros habíamos pasado de los 70. Intentamos discutir pero sabiámos que no ibamos a conseguir nada. Incluso si insistiamos sabíamos que cabrearíamos más al policía y todavía podía ser per. Nos enseñó la multa (400 dinares) pero el señor lo arregló por 200 y sin papeles. Como si así el tipo se evitara declarar el IVA...
La segunda vez que nos apraron ocurrió tras atravesar una rotonda en pleno Marrakech. El policía de turno nos hizo parar nuevamente argumentando que habíamos pasado el semáforo en rojo. No era verdad pero después de analizarlo entre nosotros comprendimos que el policía tenía razón. La prioridad en las rotondas en Marruecos no es para los que se encuentran en ella sino que va en relación al semáforo de cada una de las arterias que convergen en ella. Nosotros habíamos entrado al final del verde y debíamos parar para dejar cicular a la siguiente arteria. Es algo complicado explicarlo en un post, simplemente tened en cuenta que en el interior de las rotondas uno no tiene prioridad.
El final de la historia con el segundo policia y la esgunda multa del día fue muy surrealista. Tras insistirle que habíamos pasado en verde por enésima vez nos dijo que debíamos pagar la multa en el aeropuerto con una sonrisita. El policia apuntaba en un papel y no nos dio ninguno a nosotros pero aseguró que en el aeropuerto deberíamos abonar el importe de 400 dinares. Quisimos dejarlo así y no le pedimos más explicaciones. Antes de que se lo volviera a pensar y escapamos sanos y salvos para dejar por fin el coche en la oficina donde lo habíamos alquilado.
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Viaje a Marruecos (5): Taouline – Taroudannt - Essaouira |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
5ª Jornada
Taouline – Taroudannt - Essaouira
350 km (aprox.)
Poca cosa es un eufemismo para definir lo que puede hacerse en Taouline cuando uno viaja en coche por Marruecos. Desayunamos en el primer bar y reiniciamos la ruta en dirección a Taroudannt donde nos esperaba una bella ciudad.
Se le llama la pequeña Marrakech habida cuenta de su bonito y auténtico zoco y las murallas de la kasba que encierran el casco antiguo de la ciudad.
Es una buena alternativa para comprar regalos en el zoco. Aunque alguno es duro de regatear, la calidad parece mejor que la enésima repetición de artículos que existe en Marrakech.
Seguimos carretera en dirección Essaouira. Lentamente el verde va creciendo sobre el árido terreno. Se nota la caricia del Atlántico en una tierra que no llora la ausencia de aga porque tiene el lagrimal seco.
A medio camino nos sorprendió una escena insólita. Había visto anteriormente una postal con ocho cabras colgadas de un árbol buscando la última hoja verde de un árbol seco y moribundo. La calidad de la postal era mala y pensé que se trataba de una mala reproducción en photoshop que a modo de capas, iba enganchando cabras en cada una de las ramas del árbol. Antes de llegar a Agadir, no obstante, nos encontramos con la misma escena ante nuestros ojos. Las cabras iban saltando por el tronco del árbol y, ágiles, conseguían llegar a las ramas más alta buscando las hojas verdes que todavía eran capaces de producir oxígeno. Fue una escena insólita.
Atravesamos Agadir como una gacela perseguida por leones voraces y la dejamos atrás en apenas unos minutos.
Decidimos parar a comer en el pueblo de pescadores de Tamraght. Pensábamos encontrar un pueblo tranquilo y con buen pescado fresco. Lamentablemente no tuvimos mucha suerte con el pescado –refrito y duro- y el turismo se había afincado en Tamraght a modo de surfers, rastas y cumbas apijados. Nada personal contra ellos, pero sin duda, no era lo que precisamente buscábamos.
29 de noviembre de 2007
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Viaje a Marruecos (4): Ouled Idris – Taliouine |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
4ª Jornada
Ouled Idris – Taliouine
350 km (aprox.)
Tras el viaje por el desierto durante tres días y sus noches respectivas teníamos pensado realizar una larga marcha hasta Taroundannt. Sin embargo, la larga distancia, los múltiples puertos de montaña –algunos casi a 2.000 metros de altura- y el cansancio nos hicieron recapacitar y optamos por dormir en el vecino pueblo de Talioune.
El valle del Draa, a través de sus largos kilómetros de palmerales muestra las kasbas más bonitas y mejor conservadas de Marruecos.
Las montañas rocosas, traen reminiscencias al cañón del Colorado, al fondo junto al palmeral ofrecen un paisaje único. Las kasbas se conservan perfectamente e incluso la vida continua en su interior con familias, algún bar, alguna tiendecita y una multitud de niños que prefieren seguir a los turistas antes que ir a la escuela porque eso a veces da dinero.
La mágica e insólita montaña de Jebel Kissane parece esculpida por algún artista medio barroco medio pastelero artesanal. Con ella, se llega a Agdz y al fin del mágico valle del Draa.
Tomamos entonces el desvío en dirección Agades. En algunos mapas la carretera aparece medio asfaltada o en desuso. De todas maneras, con un turismo se puede realizar tranquilamente.A partir de aquí atravesamos horizontalmente una multitud de valles inhóspitos donde apenas se vislumbra vida humana.
Las sierras se van sucediendo una a una hasta llegar al gran Atlas situado al norte de la carretera ofreciendo un paisaje lunar y rocoso a nuestros ojos.
Ya era tarde y decidimos dar por concluida nuestra jornada en el pequeño pueblo de Talioune. Poca cosa existe en este pueblo de apenas una calle. Es, no obstante, un buen lugar para acceder y realizar un trekking por el Jebel Siroua.
No tomamos unos keftas –albóndigas de carne- lo único que había y ya empiezan a pesar en la barriga un poco tanta carne picante junta! Tras ellas nos fuimos al hamam del pueblo.
Posiblemente el más popular y pequeño que he visto. Costó solamente unos 70 céntimos y nos quedamos la mar de limpio y frescos quitándonos de encima la arena del desierto que llevábamos encima durante los últimos tres días.
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El pastor de camellos y la tempestad en el desierto |
Nos lo encontramos bajo una tempestad de arena en medio del desierto de Erg Chegaga en Marruecos. Rodeado por sus setenta camellos y por el furioso viento que traía consigo la arena que no podría ese día convertirse en duna. Apareció ante nosotros; como si de un espejismo o fantasma se tratara.
El pastor de camellos se nos acercó y nos ofreció un trago de leche de camello. Amargo, como si de un yoghur ácido y sin azucar, nos lo bebimos y tras recibir su bendición nos despedimos.
27 de noviembre de 2007
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Viaje a Marruecos (3): Travesía en 4x4 por el desierto de Erg Chegaga |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
3ª jornada
M'Hamid - Erg Chegaga - M'Hamid
Al tercer día pagamos unos 100 euros por cabeza y nos adentramos con un 4x4 al desierto en una escapada de do noches en las dunas de Erg Chegaga.
Unos franceses con jeep propio se juntaron con nosotros. Llevaban más de una semana viajando por Marruecos con el jeep tuneado a las mil maravillas y tenían previsto entrar en Mauritania, Mali, Niger, Libia y Túnez. Un viaje espectacular que les llevaría por la inmensidad y soledad del Sahara más profundo. Cada uno de ellos parecía realizar un viaje totalmente distinto. Uno, serio y controlando cada una de las etapas mientras que el otro realizando un viaje mental con su dosis de hashish con mantequilla por la mañana y sus inacabables porretes durante el día. Curiosa pareja.Durante las primeras horas cruzamos un desierto donde la vegetación todavía trata de resurgir de entre las dunas. Algunos matorrales, alguna acacia dispersa y alguna construcción para protegerse de la arena cuyo cometió era incapaz de realizar consigo misma habida cuenta de encontrarse medio enterradas bajo la misma arena.
Tras hacer una paradita para comer, proseguimos el camino hasta desaparecer. Se había iniciado una tormenta de área que cambió el paisaje por completo y estropeó de paso mi cámara de fotos. Las dunas más altas parecían llorar arena desde sus cumbres y el cielo encapotado ofrecía un paisaje fantasmagórico. Especialmente cuando avistamos una caravana de más de 100 camellos desafiando la tormenta de arena.
Nos acercábamos a las dunas más altas de Erg Chegaga. La vegetación había desaparecido y las altas dunas desfilaban ante nuestras asombradas caras.
Llegamos al destino. Un pequeño valle entre las dunas donde nos esperaban unas tiendas y Mohamed, un chico que guarda el campamento durante todo el año.
Salimos a pasear descalzos por las dunas. Tras unas cuantas subidas y bajadas por la arena, volteretas y bajadas por la arena, admiramos la puesta de sol con los colores más bellos que la arena es capaz de mostrar. Los tonos rojizos se mezclaban con el dorado ofreciendo un interminable y bello panorama.
Por la noche refrescó y en la tienda estuvimos comiendo, hablando, tomando té y nos pusimos a contemplar las innumerables estrellas que se albiraban en un cielo completamente destapado.
Nos pusimos a jugar a fútbol en una valle rocoso entre las dunas. Bajo la luz de la luna parecía como si hubiéramos entrado en otra dimensión y nos halláramos en la misma luna.
La meadita nocturna a las cuatro de la madrugada certificó que aquél cielo estrellado no era un simple decorado. Era increíble la nitidez con la que aparecían las constelaciones en ese cielo.Durante el segundo día tomamos nuevamente el 4x4 y visitamos el lago Iriki que desde hace unos 25 años está completamente seco. Se trata de una antigua desembocadura del Draa, el río más largo de Marruecos. Realiza una enorme boca de piedra y barro seca e medio del desierto. Se aprecia alguna tienda de nómadas, alguna población y unos cuantos niños aparecen curiosos para contemplarnos en la distancia.
Al fondo de la desembocadura seca del Draa se puede ver una isla, un enorme peñón rodeado de un gran lago o mar. Se trata sin duda de un espejismo que miente a nuestra percepción visual a partir de condensaciones de are. ¡Realmente es para creérselo!
Tras un buen taijin nos esperaban unos dromedarios con los cuales nos dirigimos a otra haima para pasar la noche. Cruzamos el atardecer entre llanos rocosos, dunas más pequeñas que la enormidad del Erg Chegaga. En algunas dunas algunos árboles incomprensiblemente conseguían aderezar sus raíces en alguna parte del interior de las dunas.
La comodidad en las tiendas donde dormimos ambas noches era más que suficiente. En ambas había una haima principal a modo de comedor y una serie de pequeñas haimas alrededor en forma de rectángulo formaban las tiendas donde dormir.
Al día siguiente finalizamos el recorrido con los camellos hasta llegar al punto de inicio en Ouled Driss donde nos esperaban con un buen desayuno.
Verdaderamente el trekking con 4x4 y dromedarios que realizamos con la familia Azizi en Les Mille & une Nuit es muy recomendable. Posiblemente pagamos más que en otras de las múltiples ofertas qe existen en la zona pero considerando los kilómetros recorridos, la afabilidad de la gente, la comodidad en las tiendas y los exquisitos daijins considero que hicimos un gran hallazgo.
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Viaje a Marruecos (2): Aït Benhaddou - M'Hamid |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
2ª jornada
Aït Benhaddou - M'Hamid
250 km (aprox.)
Desde Aït Benaddou partimos en una larga jornada donde el paisaje y la cultura nos recogió en una zona puramente bereber y como es debido; árida.
La primera parada la hicimos en Ouarzazate, el último pueblo “civilizado” en la zona para aprovisionarnos de dinares. No obstante, una parada con un objetivo concreto en Marruecos, acostumbra a convertirse en muchas otras más. Cesare encontró un viejo amigo que conoció en otro de sus viajes a Marruecos y tomamos un té y acordamos posibles rutas por el desierto de Erg Chigaga.
Proseguimos el camino en dirección Zagora atravesando el valle del Draa. Un larguísimo palmeral acaricia la carretera durante largos kilómetros. El Draa es el río más largo de Marruecos, nace en las nevadas montañas del Atlas y muere en el océano atlántico al norte de Tan Tan.
En el camino, una procesión de kasbas amenizan el paisaje con sus bellas construcciones que parecen emerger de la misma árida tierra y sus callejuelas mágicas donde uno no sabe que le espera al girar la esquina o al atravesar uno de sus túneles.
Atravesamos Zagora donde se halla una famosa señal donde incica “Tombouctou 52 jours” cruzando el grandioso Sahara de norte a sur.
Siguiendo hacía el sur se pasa por el poblado de Amezrou y Tamegroote donde puede visitarse una interesante biblioteca del siglo XIII. Más al sur se hallan las dunas de Tinfou, parecen un par de ovejas descarriadas habida cuenta de la enorme distancia que las separan de las dunas auténticas del Sahara. Se trata de un pequeño aperitivo para el viajero antes de internarse en el profundo desierto.
Tras un puerto de montaña con vistas amplias al árido valle y al palmeral de Draa llegamos por fin a M’Hamid.
Nos instalamos en Les Mille & une nuit, pocos kilómetros antes de llegar a M’Hamid. Un fantástico lugar con tiendas en el oasis con todos los detalles. Por 150 dinares entre cuatro tuvimos cena, cama, hamam y desayuno. Más y mejor no se puede pedir.
Negociamos una escapada de dos noches con 4x4 por el desierto. Costó rebajar el precio de inicio y al final por unos 100 euros por cabeza contratamos una ruta en 4x4, camello, dos noches en haima con la comida y agua incluida.
26 de noviembre de 2007
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Viaje a Marruecos (1): Marrakech - Aït Benhaddou |
Ruta en coche por la Marruecos Bereber
1ª jornada
Marrakech – Valle de Ourika – Tizi N’Tickka – Aït Benhaddou
200 km (aprox.)
Alquilamos un coche en Marrakech para iniciar nuestra aventura por el país en una escapada que nos llevaría por el centro y sur del país durante ocho días. El coche lo habíamos acordado desde casa y fue una grata sorpresa encontrarnos con un modelo superior por el mismo precio.
El primer destino en nuestra primera jornada fue seguir el valle de Ourika hasta llegar a Aït Benhaddou donde se halla una de las kasbas más impresionantes del país, atravesando el Atlas Central por un paso a más de 2.200 metros.
Encontrar la vía de escape de Marrakech en coche no fue tarea fácil. Las señales e indicativos en carretera brillan por su ausencia. Nos costó una buena media hora encontrar la carretera de salida en dirección a Ouarzazate tras preguntar a unos cuantos locales que cada vez parecían indicarnos direcciones distintas. Finalmente encontramos la carretera que dejaba a nuestras espaldas la bulliciosa capital de los bereberes y lo celebramos comiendo un buen taijin y unos tés en uno de los innumerables locales donde nadie pensaría que se come de maravilla y, por supuesto, barato.
Proseguimos la ruta que tras áridos paisajes va serpenteando y encaramándose por las abruptas paredes del Atlas Central. Es un espectacular recorrido con el collado de Tizi N’Tickka a 2.250 metros de altura. Un desolado y bello paisaje nos esperaba en ese lugar inhóspito y seco. Algunas capas de nieve perenne en las cumbres y un infinito paisaje de áridas sierras que se extienden a norte y sur.
Descendiendo el collado, decidimos que Aït Benhaddou sería nuestro punto final de trayecto en nuestra primera jornada.
El camino es un paraíso para geólogos. En la misma carretera se ve un gran número de locales vendiendo todo tipo de piedras. Al final uno acaba un poco harto de tanta piedra!
Descartamos dormir en Ouarzazate ya que es trata de uyn lugar grande y de paso que no parece tener un carácter singular. Preferimos dormir en Aït Benhaddou donde se halla posiblemente el kasba más espectacular de Marruecos. Aquí se han grabado escenas de una multitud de películas como Gladiator, Lawrence de Arabia o Jesús de Nazaret.
El lugar está muy bien preservado y es un maravilloso lugar para perderse por sus pequeñas callejuelas e incluso entrar –si alguna mujer os permite por una pequeña donación- en las casas que comunican con las otras callejuelas que acercan hasta la cima. Aquí la electricidad no ha llegado ni por asomo por lo que es preciso aprovisionarse de frontal si se visita a últimas horas de la tarde para ver el atardecer o por la mañana si se quieren ver los primeros rayos del sol.
Un atardecer a lo alto del kasba es una auténtica delicia. Desde aquí se albira una enorme extensión de la zona cortada con el oponente muro del Alto Altas, el pueblo al otro lado del río y un mar de soledad y piedras rodeando la colina como si de un océano árido de tratara.
25 de noviembre de 2007
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Imagen del día: Las saltarinas cabras de Marruecos |
16 de noviembre de 2007
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Viaje a Marruecos |

Mañana me voy una semana de viaje por Marruecos. Ya tenemos la mochila preparada y alguna cosa más. La guía me la leo por el camino. No he tenido tiempo de preparar gran cosa.
Humildemente entraremos en este fascinante país y, a buen seguro, Marruecos con sus dunas, sus pueblos, su comida y su gente me abrirá el camino y me descubrirá sus encantos por sí misma!
¡Os lo cuento a la vuelta!
Imagen, Shane S











