Si viajas a Vilnius no te pierdas el museo de la KGB. Se llama el museo de las víctimas del genocidio y se encuentra en el centro de la ciudad. Concretamente se halla en las mismas dependencias donde los agentes rusos de la KGB tenían a sus presos políticos, realizaban sus malas artes y tenían controlado el pueblo lituano bajo su feroz acoso policíaco. Se dice que no hay familia en Lituania que no haya sufrido alguna barbaridad o detención de la KGB. Todo lituano tiene en su familia algún familiar que ha pasado por las oscuras salas de este edificio para ser interrogado o por otra razón todavía más oscura y tenebrosa.
Colarse no es nada difícil. Basta esperar un grupo de escolares para aprovechar el revuelo que montan en la entrada. Los dos viejecitos que controlan la entrada no podrán controlar el follón existente y uno pasa felizmente a la primera sala y disimula observando atentamente los murales explicativos de los años posteriores a la segunda guerra mundial. De todas maneras, la entrada sólo cuesta unos 4 euros así que tampoco es plan de complicarse la vida.
En el museo se explica de forma detalla el curso de la historia en Lituania desde la primera guerra mundial, pasando por la segunda con el famoso pacto báltico entre Alemania y Rusia y los posteriores años soviéticos en Lituania y demás países bálticos. El museo se centra principalmente en esos últimos años posteriores a la segunda guerra mundial donde la guerrilla partisana desarrolló su guerra contra el comunismo ruso y se dice que fue la guerrilla más duradera de la Europa del siglo pasado.
En el sótano veréis las celdas de interrogatorio, material de tortura utilizado así como enseres y mobiliario de la época.
Realmente los textos son muy explicativos y no es necesario el audio que ofrecen en la entrada.
8 de noviembre de 2007
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Visita al museo de la KGB en Vilnius |
6 de noviembre de 2007
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Castillos medievales en Lituania |

A casi todas las novias lituanas las encontrarás en Trakai. Especialmente durante los fines de semana. En este escenario casi suizo con castillo, lago y prados de un verde esmeralda vienen casi todas las familias ricas a formalizar sus relaciones amorosas a modo de compromiso, boda o como quieran llamarle. La mayoría de lituanos se casan antes de los 20 y se divorcian antes de los 30. De hecho es el país europeo con la tasa más alta de divorcios. Pero bueno, nadie les va a quitar el sueño de ser príncipe o princesa en un castillo medieval de ensueño por un día!
Trakai significa una escapada interesante en vuestro viaje a Lituania partiendo multitud de autobuses diario desde la estación central de Vilnius. El trayecto dura poco más de media hora y la excursión puede ser considerada como medio día o incluso tomarse un día entero disfrutando de los buenos restaurantes de la zona –pija pero con clase, por cierto-.
Trakai a su vez es un pueblo de unos 6.000 habitantes rodeado por lagos por todos los lados. La verdad es que merece la pena darse una vuelta por el pueblo y, de hecho, si venísen autobús os la vais a pegar ya que la estación se encuentra justo al otro lado y deberéis cruzar el pueblo hasta llegar al lago. De todas maneras, son apenas unos 20 minutos y como decía es un paseo a su vez interesante. Podéis de paso alquilar una bicicleta si os apetece.
El héroe lituano –y aunque muchos lo piensen, no se trata de Arvidas Sabonis- fundó este castillo y se trata de Gediminas; rey de Lituania durante el siglo XIV bien entrada la Edad Media.
El castillo de Trakai se halla en medio de un lago y un puente cubre la distancia con la tierra para llegar a sus dominios. Está construido en ladrillo rojo y uno no se encuentra con la sorpresa hasta que de repente termina la tierra, se abre el lago y se levanta el castillo como aparecido de un sueño.
Imagen, Duoniuz
2 de noviembre de 2007
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Viaje de Riga a Vilnius: Siguiendo la cadena báltica |
Llegué a Vilnius tras unas horitas de Eurolines viajando desde Riga. El paisaje de una ciudad a otra es rural por completo y apenas se vislumbran pueblos desde la ventana del autocar. Los bosques conforman el paisaje y se dispersan hasta el infinito allá donde uno mire.
Uno viaja de Riga a Vilnius por carretera y se imagina lo que debió ser aquella cadena humana que llevó a más de 2 millones de personas a la calle. Incluso a uno le vienen escalofríos sólo de imaginárselo. Enlazados de mano, dos millones de personas cubrieron los 600 kilómetros que separan Tallinn de Vilnius, las tres repúblicas bálticas –Estonia, Letonia y Lituania-, en contra del yugo soviético y mostrado la unidad de los tres países para labrar un futuro en hermandad. Eso ocurrió en el año 1989, un año más tarde las tres repúblicas consiguieron su añorada independencia.
Según la Lonely Planet que tenía –edición del 2006- comentaba que Vilnius es un lugar hostil para el viajero, alerta de posibles hurtos, dificultad de encontrar menús o gente que hable el inglés y una vida nocturna peligrosa y nada recomendable. Verdaderamente esta gente creo que sacaron una guía de los ochenta y le pusieron la portada 2006 y se quedaron tan anchos porque, todo lo contrario, Vilnius ofrece un ambiente fantástico por la calle, la mayoría de la gente dedicada al turismo habla inglés, el servicio es lento –pero esto es lo normal en este país- y la noche ofrece un panorama envidiable con bares, pubs y discos que cierran a lastas horas de la madrugada en buen ambiente. Al menos lo que vi. Así que no le hagaís mucho caso a la Lonely Planet y disfrutad de la ciudad.Al llegar a Vilnius me dirigí al The Old Town Hostel. Se encuentra a unos 200 metros de la puerta del ocaso, tocando el casco antiguo de la ciudad. Al llegar me dijeron que estaba a tope pero me llevaron a un segundo hostal que están montando unos 200 metros más arriba. Supongo que tras estos meses ya estará habilitado del todo. Barato, con terracita y patio. Es buen lugar para conocer gente y una buena selección para quien se plantee un par o tres de noches en la ciudad.
Vilnius es una obra de arte hecha ciudad. No me lo esperaba pero Vilnius alberga el casco antiguo con arte barroco más grande del continente. Nunca había visto tantas iglesias y catedrales en tan poco espacio. Solamente superada seguramente por Santiago de Compostela, la capital lituana rebosa de iglesias y de devotos –especialmente venidos de la próxima Polonia-.
Una buena escapada es subir al castillo desde ahí contemplar el panorama de la ciudad desde lo alto. Lo veréis fácilmente en los mapas de la ciudad, llegais a la catedral y subís a mano derecha por el bosque hasta llegar al castillo.
Otra visita obligada es encontrar la estatua de Franz Zappa. Es la monda encontrarse una ciudad plagada de catedrales barrocas presidida por la incontestable estatua de Franz Zappa! ¡Sólo en Vilnius podía ocurrir una cosa así!
Tampoco podéis perderos el museo de la KGB. Una visión cruda y directa de los años soviéticos en el país. El museo se encuentra en las mismas dependencias que sirvieron a la KGB realizar sus labores y los nazis unos años antes. El mal rollo en el ambiente se nota.
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5 de septiembre de 2007
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El espíritu de Franz Zappa en Vilnius |











