Dormir en Laponia hoy en día no es un sinónimo inexcusable de morirse de frío. Existe una nueva moda hostelera donde dormir en iglús bien calentitos con vistas espectaculares a la aurora boreal. Sin duda, una experiencia viajera fuera de lo común.
Los iglús están fabricados en cristal y juntos forman una Igloo Village en el Hotel Kakslauttanen en la población finlandesa de Saariselka. Además de los iglús existen facilidades como un restaurante, una sauna y una piscina de hielo.
La temperatura en el interior del iglú se mantiene de forma regular y la estructura ha sido diseñada para evitar la formación de hielo en los cristales. De esta manera, los presentes pueden gozar de una buena vista desde la cama antes de cerrar los ojos.
No hay electricidad en muchos kilómetros a la redonda así que las vistas a los extraordinarios colores de la aurora boreal tienen que dejar estupefacto a más de uno, aunque eso sí, ¡bien calentitos!
Vía, Been Seen
29 de marzo de 2008
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Iglús para dormir calentitos en Laponia |
27 de febrero de 2008
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Sms para usar el aseo en Finlandia |
Si estás viajando por las carreteras finlandesas sin un móvil, espero que seas de los/as que no les importa hacer sus necesidades fisiológicas en medio del campo.
Debido al vandalismo, robos y conatos de incendio provocado en los baños públicos del país, el organismo de Administración de Carreteras de Finlandia ha implantado un modo interesante de acceder a los aseos y duchas que están disponibles para los viajeros.
Si quieres entrar, necesitas mandar un sms desde tu teléfono al número que figura en la puerta del aseo. Mandas la palabra "OPEN" y se oirá un buzz y la puerta se abrirá. Y pensarás: "pues una vez dentro el vándalo puede actuar de igual manera". Pues si es así, se meterá en un buen problema porque el número del teléfono desde el que se ha enviado el mensaje queda registrado y se rastreará en caso de descubrirse daños.
Está bien el invento para prevenir el vandalismo, pero si te pilla sin móvil o cobertura...el campo es de todos.
Vía thegeekytraveller
22 de octubre de 2007
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Suomenlinna: Viaje a la fortaleza del mar báltico |

Al segundo día de mi viaje me di un paseo por la estupenda Helsinki en un día que no esperaba ser tan clareado y caluroso. Aproveché la buena suerte para pasear por el mercado y luego dirigirme al puerto. De ahí tomé un ferry para visitar la isla de Suomenlinna.
Se trata de una de las mayores islas del archipiélago que rodean la capital finlandesa. El ferry tarda tan sólo unos 15 minutos y un billete de ida y vuelta no llega a los 4 euros.
Es una buena escapada para un día. Antes la isla era una fortaleza militar dominando el mar báltico donde hoy en día viven unas cuantas familias –un total de 900 personas- y parece que no hayan cambiado mucho sus hábitos desde el siglo XVIII. Sorprende ver este estilo tranquilo de vida a 15 minutos en barco de una capital europea.
El lugar fue dominado por los suecos, por los rusos y finalmente por los finlandeses. Fue declarada patrimonio universal por la Unesco a principios de la década de los noventa gracias al tesoro histórico y cultural que representa para el país. Además es un lugar precioso con una costa brava, las ruinas reconstruidas de la fortaleza cuyos muros palpitan historia y unos senderos preciosos donde pasar una apetecible mañana.
Además encontrarás más de una casa por el camino donde ofrecen cafés y pastas con su propio encanto casero.
Fotografía, Realblades
19 de octubre de 2007
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Helsinki: Viaje al país del orden y la tranquilidad |
Salida del vuelo a Helsinki desde Barcelona a la una de la madrugada. Barato y más todavía porque uno se ahorra la primera noche de hotel pero no muy saludable. Llegué a Helsinki tras tomar el autobús 615 y a las 5 y media de la madrugada me encontraba ya por las calles de la capital finlandesa. Me tocó desfilar por una ciudad fría y acompañado de fantasmas durante unas buenas horas.
Pensé que llegado el mediodía la cosa cambiaría, pero no. La ciudad es tan tranquila que casi vi el mismo número de gente a las 6 que a las 12 del mediodía. Me dediqué a buscar hostal barato y la verdad que de barato hay poca cosa por estos países del norte. Por más inri, el dichoso Festival de Eurovisión, ese engendro donde se ha paseado lo peor de cada familia europea se había afincado e Helsinki para amargarme el primer día de vacaciones que me permitiría conocer Finlandia, los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y Polonia en tres semanas. Me dediqué a dar tumbos por la ciudad, pateándome todos y cada uno de los hostales (no muchos, por cierto) para encontrarlos todos llenos de vete a saber que tipo de gente amantes y seguidores aférrimos de Eurovisión.
Finalmente acudí a esa i internacional de turismo que encontramos en todas las ciudades turísticas –más que i de información parece decirnos i de ¡Idiotas, acudid!- y les pedí consejo sobre donde podía alojarme. Cinco euros por el servicio y me encontraron una pensión donde una mujer alquilaba una habitación por 40 euros. Teniendo en cuenta que me hallaba en un país nórdico y que ya estaba harto de dar vueltas, la tomé.
Ante Helsinki se abre un archipiélago de islas diseminadas ante ella. Hay numerosos parques que le dan vida a la ciudad y los edificios son de bajas proporciones. No hay estilos arquitectónicos que nos sorprendan pero sí crean una bella armonía entre ellos.
Una de las cosas más curiosas es sin duda la luminosidad que desprende el sol en esas latitudes tan altas. Da lo mismo que el reloj marque las 5 de la mañana o las 11 de la noche que va a ser la misma. Es como si el sol fuera una bombilla cuidadosa con el medio ambiente guardando su energía.
También sorprende la tranquilidad en sus calles, encontrarse con centenares de bicicletas aparcadas sin candado (no me extraña que lleguen a España y se quejen porque les robaron) los carriles bici se respetan, incluso los peatones lo respetan.
Fotografía Mikko Paananen









