Visitando el castillo de Soutomaior en Rías Baixas

De fortaleza testigo de mil batallas a residencia veraniega con jardines espectaculares

España TFW

El castillo de Soutomaior es un lugar que, si pudiese hablar, te contaría gran parte de la historia de la zona de Galicia en la que se encuentra.

Es una prueba pétrea del paso del tiempo y la transformación de las cosas. Nació y pasó gran parte de su longeva vida como fortificación defensiva, para convertirse, siglos más tarde, en un palacio veraniego en el que sus inquilinos intentaban disfrutar placenteramente de la vida junto a un precioso jardín botánico repleto de camelias de más de una veintena de especies diferentes.

Debo reconocer que, antes de nuestro inolvidable periplo de 5 días por las Rías Baixas, nunca había oído hablar de este lugar.  Y tras visitarlo durante varias horas, me fui con la sensación de que el castillo de Soutomaior es una prueba irrefutable de que en nuestro país tenemos una enorme cantidad de joyas desconocidas.

Cómo llegar al Castillo de Soutomaior

El Castillo de Soutomaior se halla en la parroquia de San Salvador de Sotomayor, en el municipio de Soutomaior, perteneciente a la región de Vigo, provincia de Pontevedra.

Vistas desde el castillo al valle por el que pasa el río Verdugo

Su posición no fue elegida al azar por sus constructores, pues desde las almenas de la fortaleza se dominan las tierras del valle que bañan las aguas del río Verdugo. Esas tierras siempre han sido extremadamente fértiles, siendo un bien codiciado por los distintos señores desde tiempos medievales.

Si partes desde Pontevedra, tienes unos 15 kilómetros hasta el castillo, y 20 si comienzas tu viaje en Vigo.

Visita e historia del Castillo de Soutomaior

Tras 5 años trabajando como guía en Myanmar, tengo que reconocer que un lugar determinado varía mucho según el guía que te lo muestre.

Por eso pienso que el bueno de Anxo, nuestro guía en el castillo de Soutomaior, tiene gran parte de la culpa de que el lugar me gustase tanto.

Anxo no solo conocía a la perfección todos los detalles del castillo, sino que además los sabía transmitir con pasión y paciencia. Un crack.

Fue él quien nos explicó que ese castillo había tenido un buen número de vidas diferentes, habiendo participado en la mayoría de los eventos políticos y sociales del medievo gallego, como la guerra civil entre Pedro I de Castilla y Enrique II de Castilla, las guerras con Portugal , las revueltas irmandiñas (1467-1469) o los interminables enfrentamientos entre los obispados de Tui y Santiago de Compostela y casas nobles gallegas entre sí.

Los inicios del castillo

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Se cree que la fortaleza original data del siglo XII y constaba de dos torres unidas por un edificio habitable y un patio de armas. En aquella época, solo poseía un círculo de murallas.

Paio Méndez Sorrede fue el primer señor de Soutomaior y la vida fue extendiéndose por las tierras a partir de las murallas del castillo, que mantendría su estructura original hasta el triunfo de las revueltas irmandiñas – en las que los campesinos se rebelaron, azuzados por el arzobispo de Santiago Alonso II de Fonseca, contras los señores nobles de la zona – y la destrucción de parte de las murallas.

Pedro Madruga y el castillo en el siglo XV

El señor de la casa Soutomaior, Alvaro Páez de Sotomayor, pereció defendiendo la ciudad de Tui de los ataques irmandiños, legando el castillo a su medio hermano Pedro Álvarez de Sotomayor, quien pasaría a la historia con el sobrenombre de ‘Pedro Madruga‘.

Don Pedro Madruga (1430-1486) fue el personaje más carismático y singular de los relacionados con el castillo. Además, fue él quien, tras recuperar la fortaleza de manos de los irmandiños, reparó la muralla existente y construyó un segundo muro defensivo.

Cuando Anxo nos contaba parte de la historia de Pedro Madruga, nos llevó a la torre del homenaje y nos invitó a sentarnos para disfrutar de algo que él presentó como “la mejor atracción del castillo“. Y tenía razón.

De pronto, la muralla de la torre – frente a la que se encontraba el asiento – pareció cobrar vida y una proyección animada nos relató, sobre esa piedra histórica, las hazañas del gran Pedro Madruga. Es una experiencia visual inigualable que me dejó absorto.

Tras la desaparición de Pedro Madruga existe una lucha por su herencia y el castillo cae en el olvido, junto con la grandeza del señorío del gran Pedro.

Etapa residencial

Tras 300 años sumido en el olvido, el castillo de Soutomaior fue adquirido por el marqués de Mos a finales del siglo XVIII, inaugurando así su uso como “simple” residencia.

Sin embargo, la reforma más profunda, en ese sentido residencial, fue llevada a cabo por los marqueses de la Vega de Armijo, al convertir al castillo en su residencia veraniega a partir de 1870. Ellos también son los responsables de la creación de los jardines y el parque contiguos a las murallas.

Anxo nos mostró, primero, las estancias interiores, donde se exponen objetos legados de esa época. Allí nos llamó la atención el descubrimiento de la figura de María Vinyals y Ferrés, mujer brillante, escritora, pensadora y una de las iniciadoras del movimiento feminista en España. Fue ella, María, quien heredó el castillo de manos de los marqueses (era su sobrina) y lo cuidó con mucho cariño, pues allí había pasado su infancia.

Sin embargo, las actividades políticas tanto de María como de su marido les hizo perder sus propiedades a principios del siglo XX.

Conversión en museo

Desde el momento en el que María Vinyals fue despojada de sus posesiones, el castillo de Soutomaior cayó en desuso. No es hasta 1982 cuando la Diputación de Pontevedra adquiere el castillo y las propiedades que le rodean, acometiendo una profunda rehabilitación del conjunto, pero respetando siempre su estructura original.

El museo comenzaría a funcionar en mayo del 2018 y os aconsejo, encarecidamente, que cojáis el tour guiado para poder desentrañar todos los secretos del lugar.

Jardines y parque del castillo de Sotomayor

Tras ver el interior del castillo, Anxo nos condujo a los jardines y el parque exteriores para que nos recibiera una gran explosión de colores. Junto a la muralla principal, hay un pequeño jardín francés de formas simétricas.

La Araucaria chilena

Desde él, solo hay que caminar unos pasos para entrar en el parque en el que intentan alcanzar el cielo un buen número de fascinantes especies de árboles. Entre ellos, los que más me sorprendieron fueron una preciosa araucaria chilena y una secuoya americana de 42 metros de altura y 150 años de edad. Pero también había cipreses de Lawson, cedros de Líbano, eucaliptos, abies y picea, palmeras, castaños, naranjos, magnolias y un buen número de camelias. Un auténtico jardín del Edén que constituye uno de los mejores jardines botánicos de Galicia.

Para descubrirlos a fondo hay tres rutas distintas a pie: el jardín de camelias, los viñedos y el bosque.

Una joya que no os podéis perder en vuestro viaje por Galicia. Tenéis toda la información sobre horarios y precios en la web oficial del castillo.


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