Visita a Pardubice, una joya en la Bohemia del Este de la República Checa

Castillos, plazas medievales, cerveza checa, deporte… Y mucho más, más allá de Praga

República checa G+TFW

Durante los últimos años he tenido la inmensa suerte de conocer la República Checa un poco más a fondo. Cuando preguntas al turista si conoce este país, el 90% de los que lo han visitado te contestará que estuvieron en Praga y, como mucho, en Český Krumlov, ese pueblo medieval de cuento que es uno de los faros del mundo romántico europeo.

Hace un par de años recorrí la región histórica de Moravia del Sur, al sureste de la República Checa, en la frontera con Austria. Allí exploré la vibrante Brno, la monumental Mikulov, el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en Lednice y Valtice, los viñedos de la región productora de todo el vino checo y la original República del Vino de Kraví Hora. Fue un viaje espectacular.

La semana pasada realicé otro igual o más interesante que me llevó a recorrer parte de la región de Bohemia del Este.

¿Cómo llegar a Pardubice?

Pardubice aeropuerto

Aterrizando en Pardubice

El viaje comenzó, y para mi sorpresa, en Alicante. La compañía aérea Ryanair ha abierto una línea directa entre mi ciudad de residencia y Pardubice que opera, por ahora, los lunes y jueves (en ambos sentidos).

En unas 3 horas de vuelo te plantas en el corazón, y capital, de la región de Pardubice,  situada en la frontera de las regiones históricas de Bohemia y Moravia.

Desde el aeropuerto, puedes coger un autobús a la ciudad o a la estación de tren. Una de las líneas principales de ferrocarril de República Checa pasa por Pardubice y es mucha la gente que viaja cada día a (o desde) Praga (a 100 km tan solo) y Olomouc. La distancia a ambas ciudades se recorre aproximadamente a una hora y el billete no cuesta más de 5-6 € al cambio.

Por lo tanto, no es una mala idea volar a Pardubice para explorar un poco el área y conocer también Praga.

Un poco de historia sobre Pardubice

La Historia de Pardubice arranca en la Edad Media. La primera referencia escrita sobre la ciudad data de 1295 y está relacionada con los señores de Hostýn (quienes más tarde serían conocidos como señores de Pardubice). El consejero y arzobispo de Carlos IV, Arnost de Pardubice, heredó la ciudad en 1340, aunque la urbe no comenzaría a desarrollarse de verdad hasta la llegada de la dinastía de los Pernstejn, una familia noble con gran poder en el centro de Europa.

Entre 1491 y 1560, Pardubice vivió su esplendor, construyéndose en esa época la mayor parte de los edificios más emblemáticos que podemos ver hoy en día (como el castillo de Kuneticka).

La época dorada de los Pernstejn acabó en 1560, cuando las grandes deudas económicas que tenían les obligó a vender la ciudad al Emperador Fernando I. Durante la Guerra de los 30 Años (1618-1648), Pardubice resistió el sitio de las tropas suecas, pero vio su población diezmada a la mitad.

Tras la guerra, Pardubice dormitó hasta la llegada de uno de los inventos más importante de la Humanidad: el ferrocarril. En agosto de 1845 partió el primer tren de Pardubice y comenzó un período de gran desarrollo industrial en la ciudad.

Hoy en día, Pardubice es una ciudad tranquila en la que habitan unas 90.000 personas y cuenta con una importante población universitaria.

Qué ver en Pardubice

Aterrizamos en el aeropuerto de Pardubice sobre las 8 de la tarde de un día de mediados de abril y no me podía creer que no me hiciera falta la chaqueta fina que llevaba en la mano. Manga corta y casi 20 grados eran un preludio de los días tropicales que íbamos a pasar en ese lugar del centro de Europa.

Pasé mucho calor y fui buscando la sombra como si me fuera la vida en ello, pero lo cierto es que el inclemente sol arrancó los mejores colores a una ciudad que está llena de ellos.

La visita a Pardubice se puede realizar en un día si comienzas pronto por la mañana y caminas hasta el atardecer. Aquí os dejo un recorrido por los mejores lugares que ver en Pardubice:

La Plaza de los Pernstejn (Pernstynske Namesti)

Plaza Pernstejn, Pardubice

Plaza Pernstejn, Pardubice

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Nuestro hotel se encontraba a menos de 1 minuto andando de la plaza principal de Pardubice y mi primer encuentro con ella fue a escondidas en la noche. Apareció tímida, poco iluminada, sin querer mostrarme aún toda la belleza que era capaz de desprender, como en una primera cita en la que la duda de lo que se va a encontrar le hace resguardarse de tu mirada.

A la mañana siguiente, tras las primeras confidencias nocturnas, el sol checho arrancó a la Plaza Pernestejn unos colores dignos de sus mejores galas.

En el suelo de adoquines se ven reflejados los magníficos edificios góticos y barrocos levantados durante la época de esplendor de Pardubice (1491-1560). De entre ellas destaca la casa barroca llamada U Jonase y, cómo no, la enorme torre de 60 metros que protegía la entrada a la plaza. Esa es la Puerta Verde y es el punto de conexión entre el corazón histórico de Pardubice y la ciudad moderna.

Dentro de la torre hay un pequeño museo en el que puedes ver represenaciones de las leyendas más importantes de la ciudad mientras asciendes las escaleras al mejor mirador de la ciudad.

Esa mañana se había organizado un mercadillo y el centro de la plaza rebosaba de vida y color. Por la noche, si hace buen tiempo, se sacan tarimas en los laterales de la plaza y sobre ellas se montan las mesas de los muchos bares y restaurantes donde los checos cenan y se toman sus cervezas en un entorno que no podría ser más romántico.

Uno de esos lugares que son tan bonitos de día como de noche. Me encantó.

El castillo de Pardubice

A un paseo de no más de 5 minutos desde la céntrica Plaza Pernstejn se encuentra otro de los mejores lugares que ver en Pardubice, el castillo de Pardubice.

En su origen (siglo XIII) fue una torre-fortaleza que, de la mano de los Pernstejn, sufrió una profunda reconstrucción durante los siglos XV y XVI para llegar a convertirse en el magnífico edificio que es hoy en día.

Cuando llegas a los terrenos ajardinados del castillo, los primeros que salen a recibirte no son caballeros en sus armaduras de bronce, sino un grupo de pacíficos y pintorescos pavos reales que atraen los objetivos de las cámaras.

En su interior, puedes ver el primer desnudo del arte checo – Fortuna Volubilis – y las cámaras de los caballeros, con sus paredes cubiertas por fantásticos frescos del Renacimiento.

El castillo de Kuneticka hora

Castillo de Kunitcka Hora, Pardubice

Castillo de Kunitcka Hora, Pardubice

Tuve ganas de visitar este lugar – algo alejado de la ciudad de Pardubice – desde que lo vi desde lo alto de la torre de la Puerta Verde.

Originalmente fue un castillo real y una fortaleza de gran valor estratégico, ya que desde su posición elevada dominaba los campos y caminos principales de Bohemia del Este.

Caminé alrededor de esa imponente y bella fortaleza de piedra mientras intentaba imaginar cómo habría sido en sus días de esplendor. Uno de esos momentos en los que me gustaría que ya se hubiera inventado la máquina del tiempo.

Aún luce bien. Sus ventanas están medio derruidas y decenas de aves han ocupado el edificio, anidando entre los muros y auto designándose como los nuevos vigilantes de Bohemia del Este. Un manto de flores amarillas cubría la verde explanada contigua al castillo. En ella se celebran conciertos y obras de teatro durante los meses del verano checo. Otra cosa que queda pendiente para mi próxima visita es ver uno de estas funciones.

Las vistas desde la colina sobre la que se levanta el castillo de Kunitcka son impresionantes. La ciudad de Pardubice aparece al fondo, pero antes tienes las distintas tonalidades de los campos de cultivo y pequeñas extensiones de bosque. Una estampa preciosa.

Las caballerizas de Kladruby nad Labem

Pardubice Caballerizas Reales

Los bellos caballos de las Caballerizas Reales

No dejes de hacer esta visita a las caballerizas reales de República Checa. No verás caballos más bellos en esta parte del mundo, en un lugar que ha sido declarado Patrimonio Cultural Nacional.

Estuvimos en las caballerizas algo más de dos horas, disfrutando de aquellos altivos equinos blancos cuyos ancestros tiraron de carruajes de reyes y emperadores. Y viéndolos en vivo, te das cuenta de que es que fueron criados para eso. Vimos a las yeguas con sus potros. Aprendimos que esos potros no nacen con su pelaje blanco, sino que va evolucionando paulatinamente hasta aclararse de forma definitiva.

Nuestra guía era un pozo de sabiduría y la experiencia merece ser contada en un artículo dedicado únicamente a ella. Llegará…

Qúe hacer en Pardubice

Callejear sin rumbo

Callejear sin rumbo es una de las cosas que más me gusta hacer en mis viajes. En Pardubice, te puedes perder por las callejuelas adoquinadas del centro histórico, pero también por la zona comercial que se extiende más allá de la gran Puerta Verde. Así encontrarás otros edificios interesantes – como la Ópera de Pardubice o la iglesia de San Bartolomé -, pero, sobre todo, conocerás a la gente de la ciudad. Observa mientras paseas.

Vive el deporte

Tenis en Pardubice

Tenis en Pardubice

El deporte es una pieza clave en Pardubice. Me sorprendió, muy gratamente, ver a una gran cantidad de gente moverse en bicicleta o patines en línea por el centro de la ciudad. Además, su equipo de hockey hielo ha dado grandes estrellas de este deporte que han acabdo jugando en la NHL americana o la liga rusa. Intenta ver algún partido de liga en su Arena con capacidad para más de 10.000 espectadores.

Media maratones, escuelas de tenis… Y cómo no, el Gran Premio de Hípica de Pardubice, la prueba más antigua y famosa del país.

Saborea su gastronomía… ¡Y sus cervezas!

Cerveza checa

Cerveza checa

Lo cierto es que comimos de lujo en Pardubice. Sopas contundentes, carnes sabrosas y cómo no, probé su mítico pan de jengibre. Pardubice es la capital del pan de jengibre de la República Checa. Aquí se elabora siguiendo la antigua receta (miel, harina y pimienta) y se adorna con una decoración que hace que te dé pena comértelo. De hecho, la mayoría de la gente lo compra como adorno para la casa.

Y bueno, no puedes ir a la República Checa y no saborear sus famosas cervezas. Probamos pivos de todas las clases y colores, pero tuve la suerte que Pardubice fuera famosa por su cerveza negra, mi preferida.

 

Iré desarrollando mi viaje con otros artículos, porque la región de Pardubice es mucho más que su capital, pero seguro que ya te ha ido apeteciendo cogerte un vuelo y comenzar a explorar esta desconocida zona de la República Checa. Además, tiene algo que a mí me encanta: apenas hay turismo y la gente se vuelca, amable, con aquellos que vienen a visitarles. Una joyita que me alegra mucho haber descubierto.


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