Ruta en coche por las Rías Baixas: 17 paradas en una escapada a Galicia (con mapa)

Mar Atlántico embravecido, frondosos bosques, castillos centenarios, castros milenarios, viñedos y un río que separa dos países os esperan en estas 17 paradas en una ruta por las Rías Baixas de Galicia

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Como en mi natal Asturias, la bella y vecina Galicia tiene el privilegio de que media hora en coche – o menos – separa su costa de sus montes. En las Rías Baixas (en castellano, Rías Bajas), que abarca parte de la costa de La Coruña y casi toda la de Pontevedra, ese privilegio nos ofrece postales de paisajes, de fortalezas, de catedrales, de gastronomía y de muchos más atractivos turísticos.

Hacer una escapada en coche por las Rías Baixas os ofrece una libertad total de movimientos para descubrir, a vuestro ritmo, restos de poblados (los castros) anteriores a la llegada de Roma, castillos que se vieron envueltos en batallas medievales, monasterios desde los que se defendía la costa de los ataques piratas, paisajes de bosques y miradores hacia el mar y senderos que recorren la costa, entre muchas más experiencias. Huyendo del anglicismo “road trip”, las Rías Baixas es un destino 100% recomendable para hacer una ruta en coche.

Una ruta por las Rías Baixas en Pontevedra como la que realicé hace unos días con un coche de alquiler desde el Aeropuerto de Santiago de Compostela (en esta ocasión no visitamos Santiago de Compostela), es una tentación para el dedo índice, el que dispara las fotos de la cámara o del móvil.

A la tentación se sucumbe cuando está llena de reclamos a cada curva del camino, y por eso os presento una galería fotográfica de paisajes de las Rías Baixas y qué ver en ellos (no os olvidéis de hacer click en las miniaturas para verlas a tamaño completo).

Además, al final del artículo, tenéis un mapa para que podáis planear una escapada a Galicia y recorrer los sitios que más os interesen, con vuestro coche o, como hicimos nosotros con un coche de alquiler de Sixt.

Os vais a encontrar castillos e iglesias, restos arqueológicos, la vida en torno al mar o el río, enoturismo, paisajes y miradores que los contemplan, pero, sobre todo, ganas de hacer una escapada a Rías Baixas y descubrirlo por vosotros mismos.

1 Castillo de Sotomayor (Sotomayor)

Adquirido en 2018 por la Diputación de Pontevedra, el Castillo de Sotomayor (Castelo de Soutomaior, en gallego) ha sido fortaleza del siglo XII, ruina tras una revuelta campesina, residencia nobiliaria y privilegiada atalaya sobre el Río Verdugo, al fondo de la Ría de Vigo.

Su parque y jardín, en 2012 se convirtieron en el primer jardín de España y séptimo de Europa en ser reconocido como Jardín de Excelencia Internacional por la Sociedad Internacional de la Camelia.

2 Capilla de la Vírgen de las Nieves (Redondela)

La barroca Capilla de la Vírgen de las Nieves (también conocida, en gallego, como Ermida da Peneda), del siglo XVII, se construyó en lo alto de un monte desde el que se divisa el Castillo de Sotomayor al estar orientada su fachada principal hacia el interior.

Al otro, frente a nosotros y a un lado, podemos ver la desembocadura del río Verdugo la Ría de Vigo, el propio Vigo y hasta, dicen, en días despejados las Islas Cíes.

Dónde alojarse en Rías Baixas

Durante nuestro viaje en coche de alquiler de Sixt recorriendo las Rías Baixas, hicimos noche en cuatro sitios distintos que a continuación os indicamos (con enlace para que podáis ampliar la información y reservar habitación si os interesa). Además todos ellos se incluyen en el mapa de nuestra ruta al final del post.

Hotel América en Vigo, céntrico, moderno y con estupendas vistas desde la terraza en la última planta, donde se servía el desayuno.

Hotel Talaso Atlántico, muy cerca de Bayona (o Baiona en gallego), habitaciones adecuadas con vistas al Océano Atlántico en un complejo de talasoterapia (imprescindible probar la piscina de agua salada).

Hotel Natureza Nande en Rubiós (sólo a 38 km de Vigo), junto a la bodega Señorío de Rubiós (se incluye una visita a la misma al reservar habitación) en un entorno de tranquilidad rural, donde nos alojamos en confortables y modernas habitaciones. El restaurante anexo es muy recomendable, especialmente teniendo en cuenta que en los maridajes de los platos os animo a probar vinos de la propia bodega.

A Casa de Aldán, en el puerto de Aldán, ideal para alojarnos después de explorar la Senda Costera y el Cabo Home. Es una antigua fábrica de salazón rehabilitada, donde reinan la piedra y la madera, con vistas al puerto pesquero. Uno de esos detalles que se agradecen es que cuando preguntamos por un sitio para cenar y explicamos el tipo de comida que queríamos, en lugar de insistir en que fueramos a cenar al restaurante del establecimiento, nos recomendaron dos sitios distintos más adecuados a lo que queríamos para esa noche.

3 El mejor banco del mundo (Redondela)

Vayan por delante dos aclaraciones personales.

En primer lugar, que es incómodo para sentarse y en segundo lugar, que yo lo llamaría de una manera menos rimbombante pero sin que pierda su encanto, “El mejor banco de Redondela”.

Desde el Campo de la Rata (Campo da Rata en gallego) podemos ver las islas Cíes, atisbar Vigo, el puente de Rande, la ensenada de San Simón y las bateas en la Ría de Vigo.

4 Recorrido en barco por la Ría de Vigo (Vigo)

No hace falta ser un marinero experimentado para subirse a uno de los barcos de recreo que ofrecen a sus clientes varias horas de navegación por la Ría desde Vigo y hasta las Islas Cíes.

Nosotros disfrutamos de recorrer la Ría de Vigo en un barco de vela de la empresa Sailway que nos llevó hasta las Islas Cíes, donde fondeamos y comimos. Una experiencia ideal en familia o para un grupo de amigos.

5 Islas Cíes (Vigo)

Visita imprescindible en la Ría de Vigo, el Archipiélago de las Islas Cíes forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia y está compuesto por sólo tres islas de frondosa vegetación y blanca arena.

Se llega en 40 – 45 minutos desde Vigo en ferri aunque hay un número máximo diario de visitantes permitido.

Por cierto, el periódico británico The Guardian proclamó en 2007 a la Playa de Rodas, un arenal que une dos de las islas, como la mejor playa del mundo.

6 Real Monasterio de Santa María de Oya (Oya)

Aunque hasta el siglo XII no hay certeza documental de su existencia, el Real Monasterio de Santa María de Oya (o Real Mosteiro de Oia, en gallego) es el único monasterio cisterciense del Atlántico.

Tan privilegiado es su emplazamiento que los “monjes artilleros” desde aquí defendían la costa de los piratas y resistieron con éxito sus ataques.

No así los del tiempo, pues el interior del mismo, donde destaca su espectacular claustro, está hoy en su mayoría pendiente de ser restaurado, mientras las ovejas funcionan como cortacésped natural.

7 Molinos del Folón y del Picón (El Rosal)

Los Molinos del Folón y del Picón (Muíños do Folón e do Picón, en gallego) son un conjunto de 60 molinos en cascada, 36 construcciones en la vertiente del río Folón y 24 edificaciones en la vertiente del río Picón, en el municipio de El Rosal (O Rosal, en gallego).

Una ruta de senderismo circular nos permite acercarnos a ellos y además observar vistas panorámicas sobre los montes, cercanos y lejanos.

8 Monte Santa Tecla (La Guardia)

Pocas fronteras se pueden admirar desde un punto tan formidable como lo alto del Monte de Santa Tecla (Santa Trega, en gallego).

Con la población de La Guardia (A Guarda, en gallego) a un lado, al otro se encuentra la desembocadura del Río Miño, frontera fluvial durante muchos kilómetros entre España y Portugal.

Además de las espectaculares vistas, en el monte se encuentra el Castro de Santa Tecla, el castro más visitado de Galicia y uno de los de mejor acceso.

9 Sendero de los Pescadores Río Miño – Tamuxe (El Rosal)

El curso del Río Miño se disfruta en esta ruta que prácticamente arranca desde una playa fluvial, la de Eiras y nos ofrece un paseo con vistas o entre bosques ribereños, nunca a más de unos pocos metros del largo curso del Río.

El Sendero de los Pescadores Río Miño – Tamuxe es sencillo, apto para toda la familia y con la opción de convertirlo fácilmente en circular para volver al punto donde hayamos aparcado el coche.

10 Catedral de Tuy (Tuy)

60 años no son nada para construir un edificio (y si no, que se lo digan al Director de Obra de la Sagrada Familia), especialmente si se trata de una catedral, aunque luego haya que reforzarla con llamativos arbotantes para paliar su inclinación.

Ese fue el tiempo que necesitaron para levantar la Catedral de Tuy (o Tui, si estás escribiendo en gallego), una magnífica obra encajonada en el núcleo urbano, de fachada y frente que la hace asemejar a una fortaleza, aunque toda similitud desaparece en el interior o desde su terraza.

11 Monte Aloya (Tuy)

El primer Parque Natural de Galicia es el del Monte Aloya (Aloia, en gallego), donde la naturaleza nos muestra esa Galicia de bosques y helechos, pero también de una curiosa repoblación centenaria ya que trajo aquí cipreses, abetos y cedros del Líbano o de restos de un castro, en el Alto de los Cubos.

Para recorrerlos, una completa red de senderos nos ofrecen la posibilidad de acercarnos a un respiro natural como es el Monte Aloya, pese a estar enclavado en una zona altamente urbanizada.

12 Castillo de Sobroso (Mondariz)

De reducidas dimensiones, pero de altos y defendibles muros, en el Castillo de Sobroso fue sitiada Doña Urraca I en 1117 por los partidarios de su hijo y de su hermana (y luego la gente alucina con lo que pasa en “Juego de Tronos”).

Las vistas desde lo alto de la Torre del Homenaje el castillo incluyen a Villasobroso, multitud de pueblos del área y hasta el cercano Portugal.

13 Bodega Señorío de Rubiós, D.O. Rías Baixas (As Neves)

Galicia tiene cinco denominaciones de origen vinícolas y la D.O. Rías Baixas es una de ellas, por lo que se hace imprescindible visitar una de las 175 bodegas amparadas por esa D.O.

La Bodega Señorío de Rubiós acaba de obtener la Medalla de Oro en la XXXI Cata Concurso Rías Baixas Albariño, en Cambados, donde se elige el mejor vino Albariño del año.

Esta isla de uva tinta en un mar de uva blanco es una cooperativa de un centenar de socios que recientemente ha diversificado su oferta añadiendo a la bodega un precioso alojamiento rural de cuatro estrellas a pocos metros de sus instalaciones, el “Nande, Hotel da Natueza”.

14 Escultura de la Caracola “A Buguina” (Cangas de Morrazo)

Escuchar el mar que tenemos a la vista desde dentro de una caracola, esa era la idea artística que le da la vuelta a lo que hacemos habitualmente (estar tierra adentro y escuchar el mar al poner nuestro oído en una caracola) e inspiró esta escultura de una caracola de Lito Portela.

Las vistas al Mar Atlántico frente a nosotros y al Cabo Home a la izquierda merecen la pena (aunque yo preferí hacerlo subiéndome a unas rocas, a la derecha, alejado del grupo de gente).

Por favor, no os subáis a la escultura…

15 Senda Costera (Hío)

Recorrer una senda paralela a la costa atlántica gallega, escuchando el mar romper a nuestros pies es una delicia.

En la Costa de la Vela, lo podemos hacer en la Senda Costera (Senda da Costeira, en gallego, una versión reducida del Sendero Azul SA 39-03) un recorrido circular de 1,5 horas desde – ya que hemos llegado ahí – la Escultura de la Caracola, desviarnos un poco hasta el Cabo Hombre (Cabo Home, en gallego) y regresar con playas como las de Barra o Viñó a la vista.

Todo esto os lo ha explicado muy bien ya mi compañero David en este artículo sobre la Senda Costera.

16 Los tres faros de Punta Robaleira (Hío)

La Senda Costera que he he mencionado en el punto anterior nos permite ver no uno sino tres faros.

Se tratan del pequeño y achatado Faro de Punta Robaleira, con la cruz que recuerda a un marinero cuya embarcación se estrelló contra las rocas, el estilizado Faro de Cabo Home (18 m) y el Faro de Punta Subrido (13 m).

Si os atrevéis, daros un chapuzón en la Playa de Robaleira.

Si no, bajad aunque sólo sea por ver que no es de arena sino de restos de conchas de pequeños moluscos.

17 Pazo de Lourizán (Pontevedra)

La buena noticia es que pasear por sus jardines o recorrer despacio el acceso a la entrada principal del edificio del Pazo de Lourizán, con una larga fachada interrumpida en su parte central por dos escaleras flanqueadas por estatuas, es gratuito.

La mala noticia es que, aunque así podáis respirar brevemente el ambiente de esta antigua casa señorial, no está permitido el acceso al público a su interior.

Pese a ello, y porque la visita pueden ser sólo unos relajantes minutos, os recomiendo esta parada en una ruta por las Rías Baixas en Galicia.

Mapa para una ruta en coche por las Rías Baixas

En este mapa de nuestra ruta en coche por las Rías Baixas podréis encontrar todos los destinos visitados de los que hablo en el artículo.

A la izquierda del nombre del mapa hay un icono rectangular, al hacer click sobre él aparece la lista de los mismos para que podáis localizarlos más fácilmente.

Aunque hay otras formas de llegar a las Rías Baixas, nosotros empezamos nuestro viaje en el Aeropuerto de Santiago, donde nos esperaba nuestro coche de alquiler de Sixt.


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