Los rincones con más encanto de la Costa Brava

Las calas y los pueblos más bonitos para disfrutar de la Costa Brava desde Lloret de Mar hasta el Cabo de Creus

España TFW

Mis recuerdos de infancia saben a sal de mar y a colajet, huelen a pinocha y a sangre en las rodillas. Cuando vuelvo a ellos, los recuerdos, me trasladan a un camping de principios de los ochenta, en la Costa Brava. Mi casa durante dos meses enteros se convertía en una pequeña caravana en la que apenas entraba para dormir y poco más. Nos pasábamos el día entero montados en bicicleta, cazando pulpos y mejillones o subidos a los árboles. Sólo acudíamos a la llamada de los padres para los momentos imprescindibles de llenar la barriga, ver alguna prueba del mundial o de las olimpiadas de turno o echarse a dormir.

Guardo grandes momentos de la Costa Brava
. A pesar del significativo cambio que se ha producido a lo largo de la costa durante los casi cuarenta años de distancia con mis días de camping, la Costa Brava todavía guarda su carácter marinero, sus calas escondidas, su sabor a cremat y su olor a pino.

Cala Pola: una de las fantásticas calas entre Tossa de Mar y Sant Feliu de Guixols

La Costa Brava ocupa un lugar privilegiado en la costa catalana. El bosque mediterráneo, repleto de pinos y acompañado por el amarillo de la ginesta, va perfilando una costa abrupta en la que nacen acantilados y pequeñas calas prácticamente parecen surgir de la nada. Las aguas nítidas y claras golpean la costa con pueblos marineros con mucha historia a sus espaldas y una gastronomía de chuparse los dedos.

Hemos recorrido la Costa Brava desde los cuatro años, de cabo a rabo y en múltiples escapadas. Desde las playas de Lloret hasta el Cap de Creus apenas se nos escapan contadas localidades que visitar. A continuación os presentamos las mejores rincones que visitar en La Costa Brava a partir de nuestra experiencia. Podéis hacer muchas de estas visitas o excursiones ya sea desde Barcelona, Girona o incluso mejor, alojados en alguno de los pueblos que se diseminan por la misma Costa Brava.

Descubrir la verdadera Lloret de Mar

Sa Caleta, Lloret de Mar (c) Wikipedia



Lloret de Mar es la entrada a la Costa Brava
desde Barcelona y nos podemos plantar en una de sus calas en apenas una hora en coche siguiendo la autopista C-32.

Ciertamente, Lloret recibe la mala fama del turismo de borrachera, con grandes hoteles cuyos balcones se han hecho famosos y paquetes muy económicos para estudiantes preparados para disfrutar de su animada fiesta nocturna. No obstante, por alguna razón Lloret apareció en el escenario turístico y todavía mantiene rincones de gran belleza con sus calas escondidas y pasado indiano.

En una visita a Lloret no me perdería por nada del mundo un paseo por su Camino de Ronda. Los Caminos de Ronda son senderos que siguen el perfil sinuoso del litoral a lo largo de la Costa Brava y precisamente en Lloret de Mar encontramos alguno de sus tramos más bonitos.

Si seguís el Paseo Marítimo de Lloret de Mar hasta el final llegaréis a Sa Caleta, una preciosa cala con barcas de pescadores apostadas sobre la arena. Podéis tomar el Camino de Ronda ahí mismo, veréis las señales, y el sendero se dirige hacia el Castillo d’en Plaja, siempre visible desde la misma cala, y tras ascender un camino de escaleras nos ofrece unas vistas a preciosas a los acantilados que nos circundan y a las calas que nos rodean, Sa Caleta, Cala Trons y Sa Tortuga.

Según la época del año, Sa Caleta suele estar bastante frecuentada al encontrarse a una distancia relativamente cercana del centro. Si buscáis una cala bonita y menos frecuentada os recomiendo una visita a Cala Sa Boadella. Os adelanto que se trata de una playa nudista. Os tocará andar un poco, ya sea desde el centro de Lloret (una media hora) o desde las calles más cercanas a la cala que no están precisamente al mismo lado. Esta cala dispone de un chiringuito.

Descubre el legado medieval de Tossa de Mar

Vistas a Tossa de Mar desde la muralla fortificada (c) Qué ver en Tossa de Mar, Guias Viajar

La población de Tossa de Mar aúna varios de los mejores reclamos turísticos que podemos aspirar de una localidad costera: un pasado histórico, un legado arquitectónico, una vistas preciosas y unas calas a la altura de los mejores rincones de la Costa Brava.

A poco más de una hora en coche desde Barcelona, merece la pena pasar una noche en Tossa y descubrir el interior del pueblo. Si disponéis de poco tiempo, al menos, pasead por la fortificación medieval cuyos inicios se remontan al siglo XIII. La piedra domina el paisaje interior de Tossa, rodeada por su muralla medieval y en sus puntos más elevados conseguirás unas panorámicas a la playa de Tossa y el perfil de la costa espectaculares.

Las carretera entre Tossa de Mar y Sant Feliu de Guixols

El perfil sinuoso de la Costa Brava

Seguimos el perfil de la Costa Brava en sentido ascendente. La carretera entre Tossa de Mar y Sant Feliu de Guixols es probablemente uno de los tramos más bonitos de la provincia de Girona. Las curvas se suceden, ganamos altura, los pinos nos rodean y de vez en cuando aparecen calas preciosas a medio camino.

La Cala Pola es una pequeña maravilla que a veces queda masificada por su cercano camping pero merece la pena un buen chapuzón. Otras opciones son la Cala del Senyor Ramon o la cala Futadera, generalmente menos frecuentada que las anteriores.

Cala Giverola

La Cala Giverola es otra maravilla que encontramos entre Tossa y Sant Feliu. Esta amplia cala se encuentra sumida entre acantilados y parece una perla tailandesa submergida por la vegetación mediterránea.

Se halla prácticamente controlada por el Resort Giverola con su amplio restaurante, piscinas, áreas infantiles y demás servicios. Si vais en familia y tenéis la oportunidad de alojaros en el Arena Resort Giverola, no os vais a arrepentir. Sus apartamentos se encuentran enclavados en el mismo acantilado con unas vistas fenomenales a la cala y con instalaciones de todo tipo para disfrutar de unas auténticas vacaciones de relax de las que os costará despediros al final de la reserva.

Para descubrir los preciosos Caminos de Ronda en profundidad, en la misma Sant Feliu de Guixols os podéis apuntar a un grupo con guía para realizar una ruta de senderismo y profundizar sobre los Caminos de Ronda, disfrutando de uno de los mejores trayectos hasta S’Agaró y contemplando varias calas a vuestros pies.

Recomendaciones de alojamiento en la Costa Brava

Contraluz y contra mar mediterráneo

La Costa Brava tiene una larga experiencia en turismo y tiene ofertas para todos los públicos. Es importante hacer un ejercicio preliminar para buscar el alojamiento adecuado para tus vacaciones. Si vas en pareja y acabas en medio de un ambiente familiar puedes acabar algo desquiciado y al in revés te pueden entrar unos celos incontrolables. Así que asegúrate bien qué tipo de alojamiento se adecúa a tus necesidades y en qué zona de la Costa Brava te conviene. Ya sea si viajas en familia, con amigos o en pareja.

Si vais en familia os aconsejo lugares con muchos servicios y un sinfín de actividades. Los encontraréis en varias localidades pero donde seguro que no falla es en Platja d’Aro, Calella de Palafrugell o Roses. Tanto la opción de apartamento como bungalow en camping son excelentes opciones.

Si vais en pareja en busca de tranquilidad tenéis la opción del interior con pueblos históricos como Pals o Peratallada. Se encuentran a muy poca distancia de la playa y te permitirán escapar del ajetreo turístico en temporada alta. Además, las opciones gastronómicas se abren de forma maravillosa. También Cadaqués o Port Lligat, según la época del año, os pueden proporcionar ese punto de romanticismo ideal para una escapada en pareja.

Vistas al Cabo de Creus

Si os va el ritmo urbano, la capital, Girona, se encuentra una distancia estratégica de rincones del interior con encanto como la Garrotxa y destinos playeros de la Costa Brava. Además, Girona ofrece toda la infraestructura que necesitas y en tres días de visita tampoco te la acabas. Las últimas veces que nos hemos alojado en Girona lo hemos hecho en el Double Tree al lado de la zona verde de la Devesa y nos ha encantado.

Si vais con amigos y con ganas de fiesta, seguro que Lloret de Mar, Blanes o Platja d’Aro con un montón de bares, restaurantes y discotecas llenan tus expectativas para unas vacaciones locas e inolvidables.

La buena vida alrededor de Calella de Palafrugell y Begur

Cerca del faro del Cabo de Creus

El mítico camping La Siesta fue nuestra casa de pequeños durante el verano. En otras ocasiones lo fue el Cypsella. Los días se sucedían en una extraña y deliciosa mezcla de bicicleta, playa, gafas de snorkel, mejillones, pulpos y helados. Algunas noches sonaban habaneras y en otras la música menos sugerente pero más efectiva del bar del camping. Me cuesta concebir un mejor escenario para disfrutar del verano cuando niño rodeado de primos y de amigos.

Las playas y calas de Calella, Aiguablava, Tamariu, Aiguadreda, la inolvidable Sa Tuna o Sa Riera y tantas otras que hoy en día todavía siguen casi igual de preciosas que a mediados de los ochenta. Con Caminos de Ronda que parecen buscar la mejor atalaya para la panorámica y excelentes restaurantes a su alrededor donde acompañar el plato principal con el sabor del mediterráneo en el paladar.

Subir hasta Begur, contemplar la Costa Brava desde las ruinas del Castillo de Begur a tus pies e intentar trazar una especie de Google Maps en tu mente con las calas que puedes divisar y en cuál de ellas todavía no te has pegado el chapuzón de rigor.

El interior de la Costa Brava: el estilo medieval de Pals y alrededores

El pueblo medieval de Pals en la Costa Brava (c) Pixabay

Adentrarse al interior de la Costa Brava a la altura de Begur es algo obligado. Pueblos como Pals, Peratallada, Palau Sator o Monells (recientemente famoso por el rodaje de la película de 8 apellidos catalanes) ofrecen un aura medieval donde cada piedra y cada flor parece estar colocada expresamente. Recorrer sus calles empedradas nos hace viajar en el tiempo y trasladarnos al siglo XII. Las murallas de Pals todavía se mantienen erguidas en un amplio tramo y si llegáis sobre el atardecer al mirador de Josep Pla (el mejor escritor que ha conocido la región) disfrutaréis de una preciosa puesta de sol.

No os vayáis de Pals o sus alrededores sin probar el auténtico arroz de Pals. Otra maravilla culinaria de la Costa Brava. Lo podéis hacer en alguno de los mejores restaurantes de Pals y seguro que os os defraudarán. El último que probé fue en el restaurante Abrasa’m y nos encantó.

Entre pueblo y pueblo, la Tramontana nos golpea con la ventana abierta del coche y los girasoles, en extensos campos labrados, parecen otra panda de guiris tratando de apurar los últimos rayos del sol.

Si no disponéis de mucho tiempo desde Girona, podéis apuntaros a una excursión de un día con guía en español para realizar un tour por los pueblos medievales más bonitos de la Costa Brava.

El tesoro de las islas Medas y el legado grecoromano en Empúries

Las ruinas de Empúries (c) Pixabay

Si te apasiona el submarinismo, en el espacio protegido de las islas Medas encontrarás uno de los mejores sitios para practicar este deporte de todo el Mediterráneo. La zona se encuentra en excepcional grado de conservación y la práctica del submarinismo permite ver un gran número de especies marinas. Hace unos años me saqué mi primera estrella del título del CMAS y, cómo no, tuve la ocasión de estrenarlo en este lugar tan especial, lo más cercano a una experiencia en el Mar Rojo o el Sudeste asiático cerca de casa.

En el interior encontramos las ruinas de Empúries que nos aportan una dosis cultural al viaje. Estas ruinas griegas se encuentran a unos dos kilómetros de la población de la Escala. Sus orígenes se remontan a la fundación de una colonia griega en este sitio hace ya 2600 años.

Sin duda, la historia ya nos indica que tanto los griegos como los romanos quedaron prendados de la Costa Brava que se perfilaba hace ya miles de años.

Cadaqués, el Cabo de Creus y el legado de Dalí por la Costa Brava

Carta de presentación de la Casa Museo de Dalí en Port Lligat

La mente prodigiosa de Dalí se extiende sobre la Costa Brava, como si la misma tramuntana, el viento característico de la Costa Brava, desatara su fuerza y propagara el legado de Dalí alrededor de la región. Lo vemos asentado en el museo de Figueres, en su casa de Port Lligat e incluso en las formas abstractas de la naturaleza que la misma tramuntana crea en los lugares más salvajes del Cabo de Creus.

En Figueres podéis visitar el Museo Dalí y de paso callejear por el centro de la ciudad.

Cadaqués antes de la tempestad

A Cadaqués no le hacen falta presentaciones. Sus casitas blancas apostadas ante el mar son una postal conocida por todos. Gracias a los escarpados montes que la separan de Roses y el Port de la Selva, Cadaqués ha vivido alejada del mundanal ruido durante siglos e incuso hoy en día, pese a su fama, todavía ofrece cierta espiritualidad en su ambiente.

Pasear por sus blanquecinas calles, toparse de repente con las olas del mediterráneo, tomar una copa en alguna de sus terrazas o cenar en alguno de sus mejores restaurantes son alguno de los placeres de los que podemos disfrutar en Cadaqués.

A Port Lligat podemos llegar desde Cadaqués en un bonito paseo de apenas 20 minutos y nos espera el museo casa Dalí , en un marco incomparable frente a la cala de Port Lligat y con sus originales muestras artísticas que llevan su sello inimitable.

Si no disponéis de mucho tiempo podéis apuntaros a una excursión desde Girona con guía y en un día podéis ver el museo de Dalí en Figureres, Cadaqués y el Cabo de Creus.

El mar salvaje del Cabo de Creus a la altura de Llançà

A partir de aquí se expande la naturaleza, el Cabo de Creus ofrece su salvaje perfil donde arrecia el fuerte viento y la costa más indómita. El GR-92, el sendero de largo recorrido que recorre toda la costa catalana, ofrece alguna de sus etapas más bellas como por ejemplo la que hicimos y os contamos desde Portbou a Cadaqués andando.


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