Las 15 mejores cosas que hacer y ver en Sevilla (y alrededores)

Un recorrido por 12 lugares de Sevilla y 3 de sus alrededores para darte más ganas que nunca de explorar la capital hispalense

España TFW

Aunque era conocedor de que existen muchas – y maravillosas – cosas que ver en Sevilla, debo admitir que cuando me plantearon viajar a capital hispalense a finales de julio, tuve miedo a las tórridas temperaturas que suele sufrir la ciudad en esas fechas. Finalmente me lancé, y no sabéis lo que me alegro de ello. Sevilla ardió en calor, sí, pero un calor que emanaba directamente del corazón de unas gentes – luchadores de la hostelería y el sector turístico en general – que aman a su ciudad y su trabajo con pasión, y afrontan estos tiempos tan difíciles poniendo todas las ganas y amor del mundo a su labor. De la mano de todas esas maravillosas personas, descubrí una Sevilla luminosa, amable y seductora, sumida en una tranquilidad totalmente impropia de sus períodos estivales.

Por ello, tuve la suerte de disfrutar de las mejores cosas que ver y hacer en Sevilla prácticamente en solitario. Estoy seguro de que pasará esta pesadilla y la ciudad retomará su pulso habitual. Sin embargo, en mi memoria quedará siempre grabada esa preciosa Sevilla a mi merced, como un viejo daguerrotipo al que volver mi pensamiento cuando añore momentos felices.

12 mejores cosas que ver y hacer en Sevilla

Te invito a que aceptes mi mano y viajemos juntos por los mejores lugares que ver en Sevilla, basados en mi experiencia personal y dejándote algunas actividades y consejos que no te puedes perder:

Real Alcázar de Sevilla

Jardines del Real Alcázar. Foto © David Escribano

Empecé mi viaje a Sevilla visitando uno de los más impactantes monumentos que ver en Sevilla: el Real Alcázar (o, más bien, Reales Alcázares, ya que el complejo está compuesto por varios palacios de distintas épocas). El palacio real en uso más antiguo de Europa (sigue siendo residencia oficial de la Familia Real Española cuando visitan Sevilla) posee una historia dilatada y realmente interesante.

En el siglo X, el califa Abderramán III an-Násir ordenó la construcción, junto al río, de un palacio que sirviera de sede del gobierno. A este palacio se añadiría el Alcázar Nuevo de los abbadíes, los gobernantes de Sevilla y sus alrededores en el siglo X. Los almohades, en el siglo XII, completarían las obras de la época árabe.

Tras la conquista castellana, el Real Alcázar se convirtió en sede de la Corona y del poder municipal de la ciudad. Se levantaron nuevos palacios en distintos estilos, como el Gótico, de Alfonso X y el Palacio Mudéjar, de Pedro I, a mitad del siglo XIV. A partir del siglo XV, las reformas palaciegas continuaron, aportando elementos renacentistas – como se puede apreciar en los Salones de Carlos V – y barrocos.

Sin embargo, a pesar de la magnificencia y belleza del interior de los palacios que componen el Real Alcázar de Sevilla, personalmente, los que me hipnotizaron sin remedio fueron sus bellos y exuberantes jardines. En ellos el agua está siempre presente, entre el fulgurante y refrescante verdor de multitud de plantas y árboles de las más distintas procedencias. Sin lugar a dudas, este es uno de los mejores lugares que ver en Sevilla.

Catedral de Sevilla

Foto © David Escribano

Y muy cerca del Real Alcázar, encontrarás la catedral de Sevilla. Se trata el tercer templo cristiano más grande del mundo y uno de los monumentos más visitados de España. Construida entre los años 1401 y 1507 combina estilos almohade, gótico tardío, renacentista y barroco. Una auténtica obra de arte que ver en Sevilla y que, junto con el Real Alcázar y los Archivos de Indias, componen el Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en la ciudad.

Camina por sus naves y contempla, en reverente silencio, las tumbas de los antiguos monarcas Pedro I el Cruel, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio, además de los restos de uno de los más famosos exploradores y aventureros de la Historia: el gran Cristóbal Colón. Como parte del recinto se encuentra…

La Giralda de Sevilla

Foto © David Escribano

Este antiguo minarete árabe, que forma parte de la catedral, es el símbolo más icónico que ver en Sevilla. Al observarlo desde la distancia, pude distinguir claramente la parte musulmana de las plantas superiores, que fueron añadidas posteriormente por los cristianos. Coronando la torre, el Giraldillo – escultura que simboliza el triunfo cristiano sobre los árabes – sigue realizando sus funcionas de veleta con su porte regio.

La panorámica desde lo alto es una de las mejores que ver en Sevilla y merece la pena el ascenso.

Visita teatralizada a la Nao Victoria

Réplica de la Nao Victoria a orillas del Guadalquivir. Foto © David Escribano

Este año, la ciudad celebra el V centenario de la primera vuelta al mundo de la Nao Victoria, instalando una réplica de la embarcación en una de las orillas del Guadalquivir, en el mismo centro de Sevilla.

Una de las noches, asistimos a una divertida y didáctica visita teatralizada, en la que dos estupendos actores encarnaron, durante una hora, a los grandes exploradores Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Entre chascarrillos e improvisaciones que nos arrancaron risas sin parar, nos narraron sus peripecias del viaje y, además, nos acompañaron a conocer el completo centro de interpretación del viaje que se halla junto a la embarcación. Un lugar imprescindible que ver en Sevilla para los amantes de la Historia.

La Plaza del Triunfo

Archivo de Indias. Foto © David Escribano

A esta céntrica plaza sevillana se asoman tres de los edificios más emblemáticos de la ciudad y aquellos que conforman el Patrimonio de la Humanidad en Sevilla: la catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias. Una visita obligada en tu viaje a Sevilla. El Archivo de Indias, creado en 1785 por Carlos III, guarda 43.000 legajos con unos 80 millones de páginas y 8.000 mapas que suponen un auténtico tesoro sobre el Nuevo Mundo.

El mirador de Las Setas de Sevilla (Metropol Parasol)

Las Setas. Foto © David Escribano

Las Setas de Sevilla no dejan indiferente a nadie. En el momento de su construcción (2005-2011), esta obra del diseñador alemán Jürgen Mayer levantó una gran polémica en la ciudad. Y es que esta muestra de arte vanguardista – creada a partir de piezas de madera de pino finlandés, independientes y unidas entre sí – choca estéticamente con los edificios que le rodean en el mismo centro de Sevilla. Lo que es innegable es que se ha convertido en una de las atracciones turísticas que ver en Sevilla, atrayendo a más de un millón de personas al año desde su inauguración.

A mí sí que me gustó el contraste que provocan Las Setas. Y sobre todo, me maravilló la vista que hay desde su mirador.

Dónde dormir en Sevilla

Si buscas alojamiento en Sevilla, te recomiendo el hotel en el que me quedé durante mi viaje: Hotel Inglaterra.El hotel más antiguo de Sevilla se encuentra en pleno centro de la ciudad, frente al Ayuntamiento y a menos de 5 minutos andando de la catedral, el Guadalquivir y otras atracciones turísticas de Sevilla. Sus instalaciones son a la vez históricas y modernas, y el personal amabilísimo y competente. No te pierdas las vistas nocturnas desde su bar en la terraza. Podrás reservarlo en el siguiente enlace sin ningún aumento de precio:

El Barrio de Santa Cruz de Sevilla

Rincón del Barrio de Santa Cruz. Foto © David Escribano

Junto al patio que sirve de preámbulo al Real Alcázar de Sevilla, un callejón arcado te lleva a un mundo diferente y arcaico: el barrio de Santa Cruz, también conocido como La Judería de Sevilla.

Callejuelas estrechas y sinuosas a las que se asoman casas bajas de fachadas encaladas y adornadas con macetas en las que reverberan tallos y ramas atestadas de flores de colores. De vez en cuando, una pequeña placita interrumpe la calle y abre un rincón secreto cargado de historia, leyendas y susurros de voces de otra época. Aquí encontrarás pequeños negocios y hoteles con encanto. Un lugar imprescindible que ver en Sevilla y por el que perderte paseando.

El Barrio de Triana de Sevilla

Triana desde el puente. Foto © David Escribano

El mítico barrio de Triana sigue siendo uno de los lugares más vibrantes que visitar en Sevilla. Siglos atrás, la gente que lo habitaba utilizaba la arcilla de la ribera del río Guadalquivir para elaborar vasijas, cuencos y cerámicas más complejas. A día de hoy, aún puedes apreciar los bellos azulejos sevillanos en tiendas, restaurantes y hoteles de Triana. Sin embargo, más allá de sus antiguas fábricas de cerámica, Triana sigue teniendo ese duende sevillano que lo convierte en un barrio donde la cultura de la ciudad se encuentra especialmente arraigada.

Una noche de flamenco

Foto © Tablao Flamenco La Cantaora

Una de las mejores cosas que hacer en Sevilla es asistir a un espectáculo de flamenco en vivo. Antes de llegar a la capital andaluza, tan solo he contemplado este arte en directo en un par de ocasiones y debo admitir que no me había tocado la fibra. Sin embargo, en este caso fue diferente. El baile y el cante de los profesionales que tuve la suerte de admirar sobre el tablao del Tablao Flamenco La Cantaora me pusieron los pelos de punta. Sobre todo, me impresionó la pasión del bailaor, cuyo zapateo, aspavientos y gestos en su rostro me tuvieron absorto durante toda la actuación.

Museo de Bellas Artes de Sevilla

Foto © David Escribano

Cuando llegué a las puertas del Museo de Bellas Artes de Sevilla no sabía que estaba a punto de entrar en la segunda pinacoteca más importante de España. Una vez dentro, ya no dudé que eso fuera así. Recorrimos el museo durante dos horas, pero me podría haber quedado allí toda la mañana, o incluso un día completo. Tal es la belleza y el esplendor de las obras que se encuentran en este antiguo convento del siglo XIII.

Aquí disfruté de fantásticos cuadros de Murillo, Zurbarán, Alonso Cano, Francisco de Goya, El Greco, José de Ribera  y alguna obra de Velázquez. Una maravilla que ver en Sevilla, seas o no amante del arte.

Iglesia de San Luis de los Franceses

Foto © David Escribano

En la calle San Luis, en pleno casco histórico sevillano, visité la iglesia de San Luis de los Franceses, un ejemplo inestimable del barroco del siglo XVIII. Diseñada por Leonardo de Figueroa y erigida entre 1699 y 1730 por orden de los Jesuitas, esta iglesia tuvo distintos usos tras la expulsión de la orden de España (1835).  Su interior posee una planta de cruz griega y bellos retablos, aunque a mí lo que más me intrigó fue su cripta subterránea, donde se ocultaron anónimos cadáveres durante años. En definitiva uno de los muchos rincones secretos que hay que ver en Sevilla.

Sevilla en bicicleta

Plaza de España en bicicleta. Foto © David Escribano

Si quieres descubrir la ciudad de una manera diferente, debes apuntar una excursión en bicicleta entre las cosas que hacer en Sevilla. Nosotros realizamos una ruta corta – de unas dos horas – con el crack de Justo, fundador de See By Bike, pionero de los tours en bicicleta por Sevilla. El amigo Justo es una de esas personas que no solo se bebe su amada Sevilla a sorbos apasionados, sino que tiene esa misma actitud con todo lo que le va trayendo la vida.

Con él descubrimos restos de la Sevilla romana y nos adentramos en el Barrio de Santa Cruz, el parque de María Luisa y la impresionante Plaza de España, formando, estos dos últimos lugares, parte del complejo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Llegar a una casi vacía Plaza de España al atardecer fue una de las experiencias de mi viaje a Sevilla que nunca olvidaré. Lucía preciosa en tonos anaranjados. El agua de las fuentes parecía fluir muy lentamente, como queriendo disfrutar de esa paz inusitada que le brinda las circunstancias. Me habría quedado allí hasta bien caída la noche, pero eso fue algo que tuve que dejar para mi próxima visita a Sevilla.

Lugares que ver en los alrededores de Sevilla

Aunque hay un número casi infinito de interesantes lugares que ver en Sevilla, también sus alrededores tienen mucho que ofrecer. Fue así como descubrimos estas maravillas a menos de media hora en coche de la capital:

Las ruinas romanas de Itálica

Anfiteatro de Itálica. Foto © David Escribano

Llevaba años esperando la oportunidad de poder conocer de primera mano este excepcional yacimiento arqueológico. Como buen gran amante de la Historia, me emocionó pasear por las avenidas, domus (antiguas casas patricias romanas) y anfiteatro de la primera ciudad romana – con carácter estable – fundada fuera de la península itálica. Por eso, el gran general y cónsul Publio Cornelio Escipión “el Africano” le dio el nombre de Itálica.

Nació como lugar de reposo para los bravos soldados romanos heridos que participaron en la gran victoria sobre los cartagineses de la batalla de Ilipa, en la que el enemigo casi le triplicaba en número. Con el tiempo, Itálica ganó en esplendor, siendo cuna de los emperadores Trajano y Adriano. Hoy en día se conservan algunos bellos mosaicos, así como las bases de panaderías, domus, termas y otras construcciones típicas de las urbes romanas. Sin embargo, lo que más llama la atención es su anfiteatro, y eso que, hoy en día, sus gradas solo poseen la mitad de altura de la que tuvieron en su máximo apogeo, cuando eran capaces de albergar a 30.000 almas sedientas de espectáculo.

Un lugar imprescindible en tu viaje a Sevilla.

Monasterio de San Isidoro del Campo

Claustro del Monasterio de San Isidoro del Campo. Foto © David Escribano

Cerca de las ruinas de Itálica, visitamos también el Monasterio de San Isidoro del Campo, fundado en 1301 por Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel. Al levantarse en una época de inestabilidad y guerras constantes, el monasterio tiene, además de elementos mudéjares y góticos, otros defensivos más propios de una fortaleza. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fueron los fantásticos frescos que encontramos en las salas que rodean al claustro.

Bodegas Salado

Foto © David Escribano

Y ¿quién dijo que en Andalucía no se producía buen vino? El de Bodegas Salado, al menos, me gustó muchísimo. Visité esta bodega familiar ubicada en la localidad de Umbrete y quedé impresionado con la historia de la misma. Una pena que, debido al exagerado calor de la jornada, no pudimos recorrer sus viñedos, pero sí probamos sus magníficos caldos rodeados de barricas y muy bien acompañados por los profesionales que luchan cada día, con humildad y tesón, por mejorar la excelencia de sus vinos.

 

Me marché de Sevilla con un sentimiento agridulce. La experiencia había sido magnífica, pero me quedé con ganas de más. Hay tantas cosas bellas que ver en Sevilla que sé que volveré.


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Una respuesta
  • Javier 4 agosto 2020
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