Qué ver en Cagliari y alrededores - Viajablog

Qué ver en Cagliari y alrededores

La Marina, Stampace, El Castello, las ruinas de Nora y las playas de Pula

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Probablemente Cagliari sea tu punto de entrada para descubrir la isla Cerdeña y, una vez tengas los pies a tierra, te vengan unas ganas incontrolables de escaparte en dirección a las playas de arena blanca de la costa. Aun así, permanecer un par de días en Cagliari y conocer sus secretos bien merece la pena.

Cagliari es la capital de Cerdeña y en ella viven actualmente unos 150.000 habitantes. La ciudad tiene un largo pasado y multitud de civilizaciones han habitado en ella ininterrumpidamente desde el neolítico hasta nuestros días. El interés a lo largo del tiempo por parte de cartagineses, fenicios, romanos, bizantinos, árabes, aragoneses y pisanos muestra el valor de Cagliari y la isla de Cerdeña como punto estratégico del mediterráneo.

Hoy en día, podemos sentir esa acumulación de culturas a través de las calles, en su legado arquitectónico y en los olores que emanan del mercado.

Existen tres barrios principales en Cagliari y la mayoría de enclaves turísticos se encuentran en ellos: el Castello, Marina y Stampace. Asimismo, la mayoría de pensiones, hoteles y Bed & Breakfast de Cagliari se concentran en La Marina- cercano a la costa y al puerto y en El Castello, en la cima de la ciudad que vendría a representar el casco antiguo.

La ascensión a pie a la ciudad alta o Castello no representa demasiado esfuerzo y no encontraréis demasiadas tiendas y restaurantes así que personalmente aconsejo alojarse en la parte norte de la Marina donde existe mucha más vida y se encuentra todo a una distancia relativamente fácil.

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Qué ver en El Castello: Cagliari

Empezamos la visita a Cagliari visitando la colina del Castello. Lo primero que supimos es que contradictoriamente al nombre que lleva el casco antiguo de Cagliari nunca existió un castillo en esta zona.

Nuestro primer día de visita comenzó con un buen café italiano y con la visita al Museo Arqueológico de Cagliari.

El estilo arquitectónico tanto exterior como interior del museo deja mucho que desear: mala orientación, paneles de corcho y escasa explicación. Aun así, merece la pena contemplar las bonitas y sorprendentes esculturas de la cultura nuraga. El museo muestra piezas desde la época neolítica hasta la Edad Media. Ofrecen un repertorio verdaderamente interesante de piezas. Sin embargo, la infraestructura y la puesta en escena del museo está bastante lejos de la modernidad habitual que solemos encontrar en otras ciudades europeas.

La entrada sale por 5 euros y no esperéis encontrar visitas guiadas en español o merchandising interesante del museo.

A lo largo del Castello existen toda una serie de edificios emblemáticos que merecen la pena visitar como el bastión de Saint Remy que ofrece vistas fenomenales del puerto y de la parte baja de la ciudad. La Catedral de Santa María la encontramos cerrada aun así ofrece bellos rincones a sus lados y su bella fachada al estilo de Pisa merece la pena observar.

Otros palacios alrededor como el del Viceregio se encuentran en la misma calle y merecen la pena acercarse. Cuando entramos ofrecían una exposición de fotografías de época y aprovechamos para adentrarnos en el palacio que fecha de la época española y era donde se alojaba el virrey. Su estilo interior recuerda mucho al del Palacio de Aranjuez.

La torre del Elefante es otra de las visitas ineludibles si paseamos por El Castello de Cagliari. Se trata de una torre defensiva que fue construida por los pisanos para defenderse de las tropas de la Corona de Aragón. Si os preguntáis por su peculiar nombre, sabed que procede de una escultura de elefante hecha de mármol que puede verse en la misma torre.

Qué ver en Stampace: Cagliari

La zona de Stampace es la más antigua de la ciudad y donde se atesoran los restos arqueológicos del pasado fenicio de Cagliari. Además, todavía conserva ese carácter gremial de artesanos de las ciudades mediterráneas cuyo pasado sigue bien presente. En su interior cobija un anfiteatro romano levantado sobre el desnivel de la montaña, una villa romana de nombre Tigellio y una necrópolis fenicia.

Vistas desde el bastión de Saint Remy y la Catedral de Santa María

A lo largo de Stampace existen también unas cuantas iglesias interesantes como la de San Efisio de estilo barroco y la iglesia de San Michele, la más bonita que encontré en Cagliari. Fue construida por los jesuitas durante el siglo XVII y en su fachada se observan tres arcos esculpidos magistralmente.

Qué ver en La Marina: Cagliari

En la parte baja de la ciudad -zona de la Marina- se encuentra el movimiento y la vida diaria de la ciudad de Cagliari. Se agolpan múltiples bares y restaurantes por lo que de noche es donde encontraréis más vida y diversión.

Por el barrio también se suceden algunas iglesias como la de Sant’Eulalia con características del gótico catalán y la iglesia del Santo Sepulcro.

Este barrio nació de la necesidad de ofrecer una vivienda a los pescadores y trabajadores del puerto de Cagliari y todavía se nota en su carácter.

Junto al mar se abre el paseo y un puerto de trabajadores donde seguramente en la época de verano se halla repleto de cruceros vacacionales.

Cómo llegar y moverse por Cagliari

Actualmente, Ryanair opera desde Girona y ofrece unos cuantos vuelos en temporada alta. Vueling ofrece vuelos más frecuentes a lo largo del año desde Barcelona y Madrid directos a Cagliari.

Para llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto de Cagliari tomamos un bus shuttle que parte del mismo aeropuerto y te deja en la plaza Matteoti. El billete sale por 4 euros y se compra en unas pequeñas máquinas en el interior de la terminal. La frecuencia es generosa y en apenas 10 minutos se llega a la plaza Matteoti, delante de la estación de autobuses, a cinco minutos del puerto de Cagliari y a las puertas del centro de la ciudad baja.

Asimismo, también tenéis la opción de subir al tren que parte del aeropuerto en dirección al centro de Cagliari.

En la plaza Matteoti existen numerosas líneas de autobuses -el único transporte público de Cagliari a excepción del taxi- que os dejarán en la zona de la ciudad que deseéis. Los billetes del autobús se compran en los kioskos. Un billete sale por 1.30 euros, se validan en la máquina del interior del autobús y permite circular por la ciudad hasta un máximo de 90 minutos.

De todas maneras Cagliari es pequeña y puede visitarse a pie sin demasiados problemas. El único inconveniente es que existe un buen desnivel entre la parte alta del Castello y la Marina de la ciudad. Si os quedáis un par de días no habrá problema pero es muy probable que al tercer día deseéis subiros al autobús. En la misma plaza Matteoti parten casi todas las líneas de autobuses de la ciudad.

Es difícil de encontrar alojamiento económico al estilo hostal por Cerdeña. Calgiari es la ciudad más grande de la isla y aun así tuvimos que alojarnos en un pequeño Bed & Breakfast -en accento sardo bread vendría a ser Bread & Bresfat y otras variaciones peculiares-. Se hallaba en la parte alta y antigua de la ciudad y nos salió por unos 110 euros la triple al completo con desayuno.

Donde comer en Cagliari

Para salir a comer, especialmente a cenar, la zona del Castello suele estar bastante muerta así que por norma general es más adecuado acercarse a la zona baja de Marina.

Gastronomía sarda en Cagliari

Existe una buena multitud de restaurantes que a partir de 20 euros ofrecen un menú bien suculento. Los platos principales de Cerdeña se basan en la carne y contemplan una apasionada devoción por el cochinillo que se cocina en brasas bajo tierra. No obstante, la gastronomía de la ciudad también contempla una rica tradición de marisco y pescado.

Su Cumbido es el restaurante que más nos sorprendió en Cagliari. Se encuentra entre vía Roma y vía Napoli y ofrece un menú ovíparo especializado en carne sarda. Realmente hablar de menú en Su Cumbidu es un hablar ya que en el momento de sentarnos empezaron a servirnos platos y más platos sin haber pedido y hasta que no pudimos más.

Gracias al éxito han abierto un par más de restaurantes bajo el mismo nombre en el centro de Cagliari.

Para gustos alternativos existe Tierre. Se trata de un local de estilo político independentista sardo que se encuentra en la calle Alberto Lanumora. Su interior lo adorna la bandera sarda con los cuatro moros, una ikurriña, una estelada y otras banderas europeas de símbolo independentista. El local se llena a partir de las 11 de la noche con una animada y abierta clientela.

Comimos en Tierre aunque la calidad-precio distó de lo esperado. Compartimos unos entrantes con embutidos y una bandeja de carne (cordero, ternera y cochinillo) generosa pero algo seca y sin acompañantes. Junto a tres botellas medianas de vino y algún chupito de aguardiente (en sardo, filuferru o avardente) nos subió la cuenta a 30 euros por cabeza. Durante la noche un mago amenizó con sus trucos las copas y, por lo visto, se realizan actuaciones en directo. Lo suyo en Tierre es llegar bien comidos y disfrutar del ambiente con unas copas.

Qué ver a los alrededores de Cagliari: Pula y sus playas

La costa de Pula al sur de Cagliari

Viajar en coche es probablemente la manera más cómoda de conocer Cerdeña. De todas maneras, la isla tiene una aceptable red de autobuses que unen la mayoría de poblaciones. Aun así, preferimos alquilar un coche. Necesitábamos de la independencia de conducir por nosotros mismos para llegar a lugares más apartados, alargar el recorrido y montar el viaje de forma más independiente.

Un precioso Peugeot 308 fue nuestro nuevo compañero de aventuras y con él nos dirigimos hacia el sur de Cagliari.

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Teníamos ganas de escapar de la ciudad y en apenas unos minutos lo conseguimos. Nuestro primer destino fue Pula y sus playas adyacentes.

Es probable que encuentres la isla de Cerdeña mucho más verde lo que esperas. Al igual que Sicilia y Córcega, las tres islas entre Francia, Italia y Túnez son realmente exuberantes y veréis prados de un verde intenso. En muchas ocasiones la hierba parece comerse el arcén y su profundo verde nos da la sensación de encontrarnos en Irlanda.

Llegamos a la torre y al cabo de Pula. Se tratan de pequeños promontorios sobre el mar que ofrecen estupendas vistas a sus playas adycentes. Pueden verse unos cuantos apartamentos a su alrededor pero la zona todavía no se encuentra masificada.

A mediados de invierno, con una temperatura de seis grados, uno puede hacerse la idea de lo fantásticas que pueden ser las calas del sur de Cagliari en época de playa.

Esta zona no es tan conocida como la costa Esmeralda al norte de la isla. No obstante, ofrece una interesante alternativa con bonitas playas, ruinas históricas y posibles incursiones al agreste y salvaje interior.


Escogimos una casa rural a las afueras de la localidad de Pula para dormir que por 40 euros por cabeza nos proporcionó una buena triple, charla y desayuno tradicional.

Cenamos en un restaurante en Pula llamado Da Giancarlo. Fue el único donde vimos movimiento en el pueblo y no nos defraudó. Cuccula e fregola (un cuscús gigante con almejas) fue el plato típico que escogimos y no nos defraudó en absoluto.

Visita a las ruinas de Nora

Las ruinas de Nora se encuentran a unos 40 kilómetros al sur de Cagliari y significa una escapada en coche de menos de una hora de distancia. Por la mañana abandonamos nuestra casa rural en Pula para visitar las ruinas de Nora en Cerdeña, en el mismo cabo que da nombre a la ciudad de Pula.

Pilares de Nora frente al mediterráneo

En Nora se encuentran los restos de una antigua población cartaginense construida durante el siglo VIII a.C. En su época representó una de las poblaciones principales de la isla de Cerdeña. Tras las guerras púnicas, los romanos se asentaron en la zona y desarrollaron una formidable estructura de canales para la conducción de aguas, villas, mosaicos, termas, un teatro y una serie de baños públicos.

El lugar goza de una vista privilegiada al Mediterráneo y parte de la antigua ciudad se encuentra sumergida bajo el mar.

La ciudad se encuentra prácticamente en ruinas debido a las incursiones y al incendio final que provocaron los sarracenos. Desde entonces, Nora quedó relegada a la historia y al olvido.

No obstante, uno puede hacerse a la idea de cómo era la ciudad durante su época.

nora cagliari

Las vistas al mar desde las ruinas de Nora

El ticket para visitar las ruinas de Nora sale por 6 euros y están abiertas a diario de 9 de la mañana a 5:30 de la tarde.

Existen visitas guiadas que ya están incluidas en el precio. Una de las guías realiza el recorrido explicando la historia en español aunque solamente trabaja durante el verano. Durante el resto del año el lugar esta abierto al público y las visitas guiadas se realizan exclusivamente en italiano.


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