Qué ver en Cuenca y alrededores: 16 visitas y actividades recomendadas

Descubre con estas 16 recomendaciones de Historia, Gastronomía y Naturaleza todo lo que puedes hacer en una escapada a Cuenca y alrededores

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Cuenca es una ciudad que los hombres construyeron pidiendo permiso tímidamente a la Naturaleza. El precioso casco antiguo de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad (1996), ofrece una de sus dos caras en forma de edificios que cuelgan sobre las verticales laderas de las Hoces del Río Huécar.

La otra cara del casco antiguo de Cuenca, intramuros, son callejuelas propias de una villa castellana del Siglo de Oro, edificios centenarios y museos que nos llevan desde el siglo XIII hasta el espacio exterior.

Cuenca desde el Puente de San Pablo

Cuenca desde el Puente de San Pablo

De fortaleza musulmana a potencia financiera gracias a sus telares, del declive económico a la casi total aniquilación de sus habitantes por plagas y peste, Cuenca ha pasado por todo tipo de bonanzas y males, quedando ello registrado en su arquitectura.

La capital de la provincia tiene hoy dos centros bien diferenciados. Al contrario de muchas ciudades donde el crecimiento se realizó en torno a, y a veces a costa de, el centro histórico, Cuenca los ha separado geográficamente.

Casco Histórico de Cuenca

Casco Histórico de Cuenca

Al sur se fue expandiendo una Cuenca moderna y joven. Al norte, la Cuenca histórica, turística y monumental. Una escapada a Cuenca comienza en ese centro histórico pero merece la pena extenderla un poco más allá, hacia paisajes y monumentos singulares.

Cuenca, una ciudad que nace cristianamente en 1177, puede presumir de muchas cosas, pero hoy nos vamos a centrar en 16 visitas y actividades en Cuenca y sus alrededores, que podéis ver en el mapa que incluye este post, que justifican merecidamente un viaje a Cuenca.

1. Las Casas Colgadas

Las Casas Colgadas de Cuenca son hoy el primer referente de la ciudad para el visitante. Sin embargo es sólo la punta del iceberg turístico que os describimos en este artículo.

Las Casas Colgadas de Cuenca no se construyeron por el interés de las vistas sino por la necesidad, en una Cuenca donde hace 600 años sólo el borde de las Hoces del Río Huécar quedaba como espacio en el que construir un edificio.

Casas colgadas de Cuenca

Casas colgadas de Cuenca

Estrechas y alargadas, de las varias originales sólo tres (una de ellas un mesón ahora cerrado) han sobrevivido hoy.

Y ha sido gracias a que el Ayuntamiento las compró por 1,500 pesetas para preservarlas de la ruina en la que habían caído.

Vacías durante más de medio siglo, en 1966 abren sus puertas como “Museo de Arte Abstracto Español” de la Fundación Juan March, un espacio artístico de acceso gratuito que ocupa dos de las Casas Colgadas de Cuenca.

2. El MUPA

Cuenca es tierra de dinosaurios y el 97% de las piezas expuestas en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) son reales. El 3% restante son dioramas, y modelos pero el 100% de los fondos expuestos proceden de Castilla-La Mancha.

El MUPA no es un museo de dinosaurios jurásicos (lo siento, fans de Spielberg), sino sobre todo de sus predecesores, las también gigantescas y herbívoras, o ágiles y carnívoras, especies que les precedieron hace 143 millones de años hacia el final del Mesozoico.

MUPA Cuenca

MUPA Cuenca

En el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha hay varias piezas únicas, como los restos completos de un ‘Concavenator Corcovatus’, un reptil de unos 6 metros de altura. Más conocido como el dinosaurio ‘Pepito’, una réplica mecánica de este reptil suele recibir a los visitantes más pequeños del Museo para encanto de estos.

Además del contenido del museo, espectacular resulta la ubicación del mismo, en una colina con vistas al casco histórico de Cuenca y con modelos a escala real de varios dinosaurios integrados en los exteriores.

Podéis echar un vistazo a lo que os espera en el museo con este vídeo del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha:

3. El Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha

Para contemplar 7.000 estrellas en el firmamento necesitas tener una visión 10/10, un lugar sin contaminación luminosa y mucho tiempo libre. O puedes sentarte cómodamente en la cúpula de 100 m de diámetro del Planetario del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha en Cuenca.

Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca)

Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca)

El Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha se encuentra en un conjunto de edificios medievales y de épocas anteriores al siglo XX. Además de contemplar el Universo en el Planetario, en el Museo se ofrecen varias áreas donde explorar nuestro planeta, el clima, la física o la diversidad de las especies de manera interactiva.

Especial mención a la maqueta a escala real de la estación espacial internacional, accesible y lista para sentirnos astronautas (aunque sin gravedad 0) por unos segundos sólo con un poco de imaginación.

4. La calle de las Casas de Colores

Si es la parte de atrás de las casas de Gerona que dan al Río Oñar la más colorida, en Cuenca son sus orgullosas fachadas principales, y no lo hacen hacia ningún río sino hacia la calle Alfonso VIII.

Casas de colores en Cuenca

Casas de colores en Cuenca

Esta vía, una de las principales de la ciudad y que sube por el casco histórico hasta llegar al Ayuntamiento, lleva el nombre del monarca que liberó a la ciudad musulmana y la hizo nacer como cristiana e hispana.

Levemente empinada, las casas de esta calle eran originalmente de color blanco pero por motivos que se desconocen, en el siglo XVIII comenzaron a pintarse de vivos colores, amarillos, rojos, azules, etc.

Casas de colores en Cuenca

El colorido en las casas de Cuenca

La única excepción a este color es que todas las ventanas y puertas están rodeadas por un marco de pintura blanca, llamado blincada, como medida de seguridad. Imaginad calles a oscuras y ladrones intentando entrar en las casas…pero que un observador perspicaz podría detectar al ver el movimiento sospechoso contrastando y ocultando esos marcos blancos.

5. Los Rascacielos de Cuenca

Aunque mundialmente la ciudad de los rascacielos es Nueva York desde que en 1899 se erigió el primero con una estructura de acero, siglos antes ya teníamos rascacielos en España y estaban en Cuenca, aunque fueran de piedra y de madera.

Las casas de colores de la Calle Alfonso VIII sólo tienen cuatro o cinco pisos, pero su fachada posterior puede prolongarse hasta diez o doce alturas.

Rascacielos de Cuenca

Rascacielos de Cuenca

Ya hemos dicho que la calle Alfonso VIII sube hacia el Ayuntamiento y que el casco histórico está construido en una colina sobre las hoces del río, así que los caprichos geográficos han colocado esa calle a dos niveles distintos.

La necesidad de los conquenses de aumentar el número de viviendas les hizo construir sobre las paredes de piedra, descolgando planta tras planta.

Rascacielos de Cuenca

Rascacielos de Cuenca

El Barrio de San Martín es el que da a la parte de atrás de esos rascacielos de Cuenca, edificios de los siglos XV a XIX que aún hoy están habitados y son otra curiosidad más de una ciudad llena de ellas.

6. Las Hoces

El lento pero inexorable fluir del agua durante siglos ha provocado el fenómeno geológico sobre el que se construyó el casco histórico de Cuenca.

Encajonada entre los ríos Júcar y Huécar, Cuenca creció hasta que no pudo más y se expandió a la nueva Cuenca, al sur de la original. Por esos mismos ríos transcurren hoy, además de las aguas, senderistas que recorren alguno de los múltiples y sencillos senderos de Cuenca.

Parador de Cuenca sobre las Hoces del Río Huécar

Parador de Cuenca sobre las Hoces del Río Huécar

Por ejemplo, el Sendero SL-CU 11, “Ruta de la Hoz del Río Júcar” es un fácil itinerario circular de 7 km que nos permite maravillarnos ante las paredes de las hoces y su piedra caliza, colosales muros horadados por el tiempo y el agua.

7. El Castillo

Una ciudad medieval sin un castillo es como un móvil sin funda: frágil y con la Ley de Murphy en contra de su seguridad y supervivencia inmaculada.

El Castillo de Cuenca tomó varios de sus elementos de la fortaleza musulmana que allí se encontraba, conquistada como toda la ciudad por el Rey Alfonso VIII en 1177.

Restos del Castillo de Cuenca

Restos del Castillo de Cuenca

Del paso del tiempo, con desidia y abandono, no hay edificio que se libre y el Castillo de Cuenca es sólo un muro y un arco hoy en día, aunque es un excelente mirador sobre la ciudad.

De hecho, un poco más arriba y pasado el Arco Bezudo, encontramos a mano derecha un mirador, con descenso hacia el río, de interés para una buena oportunidad fotográfica.

8. Plaza Mayor de Cuenca

El centro de cualquier pueblo de España es su Plaza Mayor o Plaza de España pero en el caso de Cuenca no tiene ni las dimensiones ni la forma que uno espera, aunque sí es monumental.

Plaza Mayor de Cuenca

Plaza Mayor de Cuenca

Cuenca parece construida en torno a una cuesta y al final de una de ellas, la de la calle Alfonso VIII, nos tropezamos con un Ayuntamiento barroco que se levanta sobre tres arcos de medio punto.

Plaza Mayor de Cuenca

Ayuntamiento de Cuenca

Los dos laterales son peatonales y el central permite el paso de vehículos hacia la Plaza Mayor y la parta alta de la ya alta Cuenca.

A mano izquierda, una zona de bares para la noche; a mano derecha casas de colores y, al final de la plaza, la afrancesada Catedral de Cuenca y perpendicular a ella, el Convento de las Petras, del siglo XVI y en cuya pared se encuentra una bonita fuente.

9. Catedral de Cuenca

“Parece francesa” exclamé la primera vez que vi la Catedral de Cuenca, y no andaba desencaminado. La Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca reúne tres estilos distintos en su construcción, gótico, barroco y neogótico.

Catedral de Cuenca

Catedral de Cuenca

A finales del siglo XII, cuando comenzó a construirse, la corriente arquitectónica que dominaba España era aún el románico pero la esposa del rey aportó la influencia normanda a la corte y a sus obras. De ahí que esta Catedral rivalice con la de Ávila por ser la primera catedral gótica de España (y no, los historiadores no se ponen de acuerdo en el orden exacto).

El interior de la Catedral de Cuenca cuenta con unas curiosas vidrieras modernas, que apenas cumplen el cuarto de siglo, pero con un interior con varias capillas memorables por su precioso artesonado de madera en el techo, como me señaló Pablo, mi guía de la empresa Cuenca Viajes.

Como nota curiosa, este 2018 es Año Jubilar de San Julián y por eso la Urna de San Julián, que contiene los restos del patrón de la ciudad, está a la vista del público. Cuando termine el año jubilar, habrá que esperar para una ocasión similar otros 100 años.

10. Puente de San Pablo

El Puente de San Pablo original era de piedra, se terminó de construir en 1560 y cruzaba los 110 m sobre el Río Huécar que separaban Cuenca del Convento de los Dominicos con 5 arcos que llegaban a los 50 m sobre el suelo.

Ese puente de piedra se mantuvo 200 años en pie pero desde finales del siglo XVIII empezaron a producirse desprendimientos y hundimientos parciales de mismo. Finalmente, en 1895, 16 barrenos de dinamita pusieron punto y final a casi tres siglos y medio de existencia del puente.

Puente de San Pablo y Parador de Turismo de Cuenca

Puente de San Pablo y Parador de Turismo de Cuenca

Pero el vacío tenía que rellenarse, o salvarse, tarde o temprano y el siglo XX trajo un nuevo ingenio moderno para hacerlo, un puente de hierro y madera que en 1903 solucionaba el paso hasta entonces truncado.

Restos del puente original quedan en ambos extremos del mismo, especialmente notables en el lado que da al antiguo Convento, pues fueron aprovechados para la construcción del nuevo Puente de San Pablo.

106 metros de longitud, 40 m de altura sobre el Río Júcar y una privilegiada situación convierten al Puente de San Pablo en un mirador privilegiado hacia Cuenca, abarcando desde las Casas Colgadas hasta las ruinas de su castillo.

11. Parador de Cuenca

Si los Paradores de Turismo son una red de alojamientos en edificios singulares, el Parador de Turismo de Cuenca encarna esa idea a la perfección y además le añade unas impresionantes vistas.

El edificio en el que se encuentra el Parador fue fundado y costeado en 1523 como Convento de los Padres Dominicos por el canónigo Juan del Pozo y Pino. Su escudo se puede apreciar en el exterior y, en varios puntos, el interior del Parador.

Parador de Cuenca

Parador de Cuenca

Tras varios cambios de dueño y el paso de los siglos, en 1991 se iniciaron las obras de reconstrucción que permitieron su reapertura como Parador de Turismo hace 25 años, en abril de 1993.

Diariamente, en función de la demanda, existen visitas guiadas gratuitas a las 20:30 por el interior del Parador, excepto por las habitaciones (lógicamente) y por su antigua iglesia, el Espacio Torner (por el nombre del artista contemporáneo conquense cuyas obras alberga).

La monumentalidad del Parador de Cuenca es perfectamente visible desde las Casas Colgadas de Cuenca y desde cualquier mirador de ese lado, siendo el edificio referente a la otra orilla del río.

12. Gastronomía Típica

No se pueden pasar dos días en Cuenca sin probar, en algún caso más de una vez, alguno de sus platos de curioso nombre. Vamos a intentar enumerar algunos de los que componen la gastronomía de Cuenca para que no os suenen a chino, o a conquense, cuando los veáis en una carta:

Morteruelo. Una contundente masa compuesta de una mezcla de carnes de la zona, como perdiz, codorniz, gallina o liebre (admite múltiples combinaciones) con hígado y lomo de cerdo para darle una consistencia similar, pero más espesa. No se unta, se come con tenedor.

Zarajos. Los zarajos son un aperitivo de intestinos de cordero lechal marinados y enrollados en torno a un par de ramas de sarmiento. Se pueden freír en aceite de oliva, hacer a la plancha o al horno y hay que probarlos al menos una vez, aunque es comprensible que para aquél que no los ha estado comiendo desde pequeño su seco sabor puede que resulte extraño al principio.

Ajoarriero. También llamado “Atascaburras” (?), tiene el aspecto exterior de un puré de patatas y ese es su ingrediente principal. Lo complementan en su mezcla el pan rallado, los huevos cocidos y el bacalao, junto con algo de ajo y aceite. Llena casi tanto como el morteruelo.

Recomendaciones para comer en Cuenca

En el centro histórico, “Restaurante San Juan” (Plaza Mayor, 5) para tapear productos típicos en barra o en sus salones; el equivalente cerca de la zona nueva sería “La Ponderosa” (C/ San Francisco, 20). Si quieres mantel de tela, el asador María Morena (C/Larga, 31), en lo alto del barrio del Castillo.

A las afueras de Cuenca, el restaurante (imprescindible reserva previa) del coqueto hotel “La Casita de Cabrejas” con un cordero cocinado a baja temperatura para chuparse los dedos. Y en los alrededores de Cuenca, “Hostal Restaurante Los Callejones” (Plaza Mayor, 9, Las Majadas) con el peculiar Antonio que os servirá lo que él considere adecuado para vosotros.

Alajú. Los que creemos que una comida no termina sin un postre, hemos de probar el postre típico de Cuenca, el Alajú. Consiste en una pasta de miel y almendras servida entre dos obleas, y con inequívoco origen árabe.Si eres valenciano, te recordará levemente al sabor del turrón.

Ajoarriero en Cuenca

Ajoarriero en Cuenca

Resolí. Parte de la gastronomía es la gastronomía líquida y en Cuenca el nombre que debéis pedir es Resolí. Este licor se basa en la mezcla de licores de café, coñac y anís y su combinación resulta más suave al paladar que cualquier licor blanco pero no demasiado dulce por el licor de café.

Las migas con huevo, gazpacho del pastor o la trucha son otros platos o alimentos que también podéis encontrar en Cuenca.

13. Afueras de Cuenca: Quad y actividades deportivas

Si te gusta el turismo activo, además de hacer senderismo por las Hoces del Júcar o las Hoces del Huécar, hay otras opciones de ocio a las afueras.

Vías ferratas, barranquismo, espeleología, paintball, piraguismo o bicis de montaña son algunas de las posibilidades de convertir una escapada a Cuenca en algo más activo.

En mi caso, aunque ya sabéis que no me asusta el barranquismo, un fuerte resfriado me impidió hacer algo más arriesgado que una ruta en Quad. La realicé con La Aventura de Cabrejas (en la Sierra de Cabrejas, a sólo 10 minutos de Cuenca).

En este vídeo podéis ver cómo es la experiencia, aunque Antonio (prudente él) no me dejara meter el quad por la parte del río que más cubría (hubiera sido un estupendo vídeo de “cómo atascar un quad en el río”).

14. Cerca de Cuenca: Serranía de Cuenca

Cuenca está en Castilla-La Mancha pero dista de ser mucho el estereotipo de paisajes planos hasta el horizonte, punteados sólo por molinos quijotescos.

Un ejemplo de geografía contrapuesta a esa imagen mental es la Serranía de Cuenca. Parque Natural desde el año 2007, en él encontramos abundancia de vida salvaje, como cérvidos o jabalíes (que pude ver desde la carretera).

Nacimiento del Río Cuervo (Cuenca)

Nacimiento del Río Cuervo (Cuenca)

Desde los 970 m de su punto más bajo hasta los 1.864 m de su punto más alto (Pico de la Mogorrita), hay espacio para todo tipo de flora, fauna y fomaciones geográficas, como me explicaba Fernado de la empresa de guías y experiencias sensitivas y en la Naturaleza Ecoexperience.

Por ejemplo, el Ventano del Diablo (cerca de Villalba de la Sierra) ofrece desde esta semicueva una panorámica del Río Júcar serpenteando por una estrecha garganta.

O las vistas desde el Mirador del Reloj, muy cerca de la reserva de fauna salvaje Parque de El Hosquillo, donde apreciamos de un sólo vistazo porqué Cuenca es el pulmón verde del centro de la península. Como anécdota señalar que si hubiera que repartir los pinos existentes en Cuenca, a cada habitante de la provincia le corresponderían unos 1.500.

Nacimiento del Río Cuervo (Cuenca)

Nacimiento del Río Cuervo (Cuenca)

No podemos abandonar la Serranía de Cuenca sin acercarnos al paraje donde se encuentra el Nacimiento del Río Cuervo. Si es de por sí bonito darnos un paseo por él, acercarse por una senda de madera hacia las cataratas que lo preceden es, especialmente con la nieve que caía cuando lo visité, todo un espectáculo.

15. Cerca de Cuenca: Monasterio de Uclés

Si en España cualquier obra monumental se compara con El Escorial, no es menos cierto que esa relación le viene como anillo al dedo al Monasterio de Uclés, el Escorial de La Mancha.

Monasterio de Uclés (Cuenca)

Monasterio de Uclés (Cuenca)

En lo alto de una colina en la villa de Uclés, los musulmanes levantaron una fortificación en el siglo X durante su invasión de la Península. Reconquistado Uclés por los cristianos, ese fue el germen del conjunto de edificios que constituiría la casa central (“Caput Ordinis”) de la religiosa Orden de Santiago.

Monasterio de Uclés (Cuenca)

Monasterio de Uclés (Cuenca)

El edificio que podemos visitar hoy fue construido entre los siglos XVI y XVIII, por lo que no presenta un único estilo arquitectónico sino tres, plateresco, herreriano y churrigueresco.

Pasada una espectacular y decorada fachada principal, donde se aprecia la fecha “1735”, nos recibe un patio de nueve vanos o arcos y un precioso aljibe, aunque parezca un pozo natural, en el centro del patio.

No dejéis de mirar hacia el techo del refectorio buscando el busto del caballero que representa tanto a un joven como a un anciano o, escondida entre nobles y poderosos, a la muerte que alcanza a todos por igual.

Y otra curiosidad que no podéis dejar escapar es la escalera principal, demuestra cómo respetar las normas de que el hueco de la puerta esté frente a los escalones en el caso de que el vano de la misma no esté directamente enfrentado a ella. Lo entenderéis mejor al verlo.

16. Cerca de Cuenca: Segóbriga

Hemos hablado mucho de una Cuenca cristiana y de unos inicios musulmanes, pero antes que ellos aquí también llegaron los romanos.

Yacimiento de Segóbriga (Cuenca)

Parque Arqueológico de Segóbriga (Cuenca)

El Parque Arqueológico de Segóbriga es el testimonio de la vida en una ciudad del Imperium de hace más de 2.000 años.

Señor Feudal Romano

Si quieres saber cómo era la vida de un señor feudal en época romana, no te pierdas este post sobre la Villa Romana de Veranes a las afueras de Gijón (Asturias)

En un pequeño edificio, que funciona como tienda, recepción y exposición, primero asistimos a un instructivo vídeo sobre los orígenes, el desarrollo y el esplendor de la ciudad. Usando reproducciones por ordenador, entenderemos mejor lo que veremos en el exterior.

Segóbriga es un Parque Arqueológico, no un parque temático. Se visitan los restos de edificios romanos y no hay maquetas o reconstrucciones, las piedras que vemos son restos arqueológicos, es un museo al aire libre.

Yacimiento de Segóbriga (Cuenca)

Yacimiento de Segóbriga (Cuenca)

Disfrutad viendo el teatro romano o el anfiteatro y paseando entre columnas que un día dieron sombra a los hispanos de la época. Y no dejéis de ver en el edificio de recepción una muestra de Lapis Specularis, el mineral casi transparente que se extraía en los alrededores de Segóbriga y que hacía las mismas funciones que posteriormente se le encomendó al vidrio a la hora de aportar luz natural a las estancias.

17. Mapa e información práctica

En este mapa encontrarás todos los puntos de interés en Cuenca y alrededores mencionados en este artículo:

Geográficamente y redondeando, Cuenca se encuentra a unos 200 km al este de Madrid o a unos también 200 km al oeste de Valencia.

Se puede llegar en tren desde cualquiera de esas dos ciudades gracias a que Cuenca está en pleno recorrido del AVE, en un trayecto de menos de una hora desde Madrid-Atocha o Valencia-Joaquín Sorolla hasta Cuenca-Fernando Zóbel.

Estaciòn de Tren de Cuenca Fernando Zóbel

Estaciòn de Tren de Cuenca Fernando Zóbel

Tanto Madrid como Valencia tienen conexiones con ALVIA o Cercanías con otros puntos de España, como Oviedo, desde donde llegué a Madrid-Chamartín.

En coche, Cuenca está – sin peajes – a menos de dos horas de Madrid y a unas dos horas y cuarto por la A3 desde Valencia.

Si deseas más información, esta es la página oficial de Turismo Castilla-La Mancha dedicada a Cuenca.


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