El legado de El Quijote por los pueblos de La Mancha

Siguiendo las huellas de Rocinante por Castilla-La Mancha

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Estoy convencido que cuando Cervantes escribía las primeras líneas de El Quijote, el escritor era consciente de que tenía algo muy grande entre sus manos. Sabía perfectamente lo que hacía dejando ese famoso pueblo de La Mancha en el anonimato y que en un futuro no muy lejano muchos eruditos y alcaldes se pelearían por ser el afamado pueblo.

Discusiones filológicas aparte, no hay duda de que la comarca de La Mancha es la gran protagonista de la obra y todos sus pueblos pueden sentirse orgullosos y destinatarios de la obra universal.

Con motivo del IV centenario de la muerte de Cervantes, la existente Ruta del Quijote ha recibido un lavado de cara y ofrece una sensacional excusa para descubrir los encantos de La Mancha.

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Los molinos de Consuegra

En esta ruta tan quijotesca, algunos topónimos aparecen claramente en la novela, como El Toboso, Argamasilla de Alba o Tembleque. Otros se pueden intuir. Y, en definitiva, a través de sus aventuras se ha trazado una ruta de 30 pueblos o enclaves que son un pretexto para todos los públicos -tanto para fieles devotos de la obra universal como para los que huyen despavoridos de los libros que contienen más de 1000 páginas- para descubrir la belleza de los pueblos de La Mancha.

Vamos a seguir la pista de alguno de ellos.

Argamasilla de Alba y la Cueva de Medrano

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Escenificación teatral en Argamasilla de Alba

Argamasilla de Alba rezuma Cervantes y Quijote en cada calle. Este pueblo está unido a la historia del autor desde sus inicios e incluso ha sido el único lugar que ha conseguido levantar a la Real Academia Española de la Lengua de sus poltronas madrileñas para realizar su reunión anual.

¿Quieres ver las paredes que mantuvieron preso a Miguel de Cervantes durante un tiempo? En la Casa de Medrano se halla una cueva donde la tradición marca, desde los primeros biógrafos del autor, que el escritor estuvo cautivo en este lugar y empezó a elucubrar los primeros esbozos del personaje de El Quijote.

Ya sea por un requiebro amoroso o por alguna discusión a la hora de ejecutar su trabajo como recaudador de impuestos, parece ser que Miguel de Cervantes sufrió prisión en la Casa de Medrano y además conoció a un tal Rodrigo de Pacheco, un hidalgo medio loco que posiblemente lo inspirará para su gran obra posterior.

La cueva del Medrano donde aparentemente Cervantes estuvo preso

En la misma casa se encuentra la oficina de turismo donde os darán toda la información sobre la Cueva del Medrano. Preguntad sobre las actuaciones teatrales al aire libre porque suelen ser muy frecuentes y merecen realmente la pena.

En Argamasilla de Alba existen otros enclaves que merecen la pena visitar como el Pósito de La Tercia, la Botica de los Académicos, la ermita de San Antón, el castillo de Peñarroya -camino hacia el Parque Natural de Ruidera- o la iglesia de San Bautista donde un cuadro da fe de la figura de Rodrigo de Pacheco, tal vez el Quijote de la realidad que inspirara a Cervantes.

Ciudad Real: campamento base en La Mancha

Tapas de pisto en El Ventero, Ciudad Real

Como capital de provincia, Ciudad Real es un enclave ideal para usar como punto de partida a las diferentes excursiones que podemos hacer a lo largo de Castilla-La Mancha.

Puede que no tenga un legado histórico y arquitectónico tan apasionante como Toledo, Almagro o Villanueva de los Infantes pero su ocio y oferta gastronómica me ganaron y la convirtieron en una de mis preferidas para usar como campamento base.

Piensa que cuando estés alojado en un pueblo y salgas a cenar encontrarás pocas opciones y es posible que añores el buen ambiente y la amplia oferta de restaurantes de Ciudad Real.

Con tapas generosas de toda la vida encontramos El Ventero en la misma Plaza Mayor. Si buscáis un concepto más moderno tenéis ofertas muy conseguidas como en Vinàlia con buena selección de vinos y unas croquetas riquísimas o el Latitud que en el año 2016, se alzó con el premio a la mejor tapa de la provincia con sus espectaculares huevos con pisto y papada semiahumada. Para las copas después de la cena no podéis iros de Ciudad Real sin pasar a saludar al todoterreno Miguel en La Rue.

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A su vez, Ciudad Real ofrece un agradable paseo por su Plaza Mayor donde habitualmente se levanta un mercado medieval bajo la atenta mirada de Sancho y Quijote salen a dar una vuelta desde el reloj carrillón de la Casa del Arco a ciertas horas del día.

Asimismo, los más estudiosos en Ciudad Real encontrarán el museo del Quijote y Biblioteca Cervantina que recientemente abrió sus puertas y combina exposiciones de arte así como un fondo bibliotecario muy interesante.

Alcázar de San Juan: de caballeros y molinos

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Interior del Torreon de Alcázar de San Juan

Para dar más trabajo todavía a los biógrafos del insigne autor, resulta que habitaron un par de tocayos en la región durante la misma época. Efectivamente, se han encontrados dos partidas de bautismo que llevan el nombre de Miguel de Cervantes, una en Alcalá de Henares y otra, -la primera que se encontró a mediados del siglo XVIII- en Alcázar de San Juan.

Alcázar de San Juan ya de por sí es un pretexto para conocer su pasado medieval con un legado potente de caballeros de la orden de San Juan venidos de Jerusalén con el cristiano objetivo de recuperar la península. El conjunto arquitectónico del Cubillo con el Torreón, el Palacio y la Capilla del Gran Prior dan cuenta de ello y de un legado arquitectónico a encomiar.

Subirse al cerro de San Antón para contemplar los gigantes (digo, los molinos) es otra visita obligatoria cuando visitemos esta población manchega.

Junto a Ciudad Real, Alcázar de San Juan es una localidad vibrante por la noche con una gran oferta gastronómica ideal para tenerla en cuenta como campo base para nuestras expediciones por La Mancha.

Puerto Lápice y La Venta del Quijote

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La Venta del Quijote

Entre pueblo y pueblo es necesario hacer un alto en el camino para saborear los platos manchegos de toda la vida. En la Venta del Quijote encontraréis una estupenda gastronomía en una venta en perfecto estado de conservación y trabajada al mínimo detalle.

De hecho, lo primero que eché en falta al pasearme por la venta es la imagen de Sancho Panza siendo manteado en medio del patio por hacer el sinpa más conocido de la literatura española.

Tras disfrutar de la comida, unas escaleras os llevarán a un pequeño museo con todo tipo de colecciones y rarezas relacionadas con la obra. Al salir del museo os espera la tienda de souvenires… Y es que La Venta del Quijote lleva en el negocio desde mediados de los sesenta y no le falta de nada, modelo de negocio mucho menos.

Si bien es cierto que es un establecimiento muy turístico -por aquí pasan la gran mayoría de autocares que realizan la ruta Madrid – La Mancha – Granada- es un lugar muy recomendable para comer bien, sumergirse en la cocina manchega de toda la vida (duelos y quebrantos, migas, queso, gachas, gazpacho manchego, etc.) y colocarse de lleno en el escenario protagonista de la primera parte de la novela insigne.

El Toboso y la Casa Dulcinea

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Plaza Mayor, El Toboso

Al Toboso no le hacen falta demasiados estudios para encontrar la relación con El Quijote. Basta con llegar al final del primer capítulo para saber que la musa del loco más conocido de la literatura era oriunda de esta población.

En el Toboso encontraréis la casa museo Dulcinea. Más de uno arqueará lo ojos al leerlo. ¿Cómo es posible que exista la antigua casa de un personaje de ficción? Sin ir más lejos en lugares como Verona me he encontrado a la casa de Julieta y en Londres con la de Sherlock Holmes.

Al menos en El Toboso, de forma original se enlaza el personaje de ficción con la existencia de una antigua propietaria, Ana Martínez Zarco de Morales, con quien la tradición asocia con la musa real que inspiró a Cervantes en el personaje de Dulcinea. ¿Sería una mujer de pelo en pecho como describía Sancho o con toda la belleza de los atributos de la mujer ideal del Siglo de Oro como lo hacía Don Quijote?

Sin entrar en esa discusión, la casa museo Dulcinea se trata de un caserón del siglo XVI muy bien conservado y donde podréis daros una idea del estilo de vida de la época.

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Desayuno en la Casa de la Torre en El Toboso

El museo Cervantino está a pocos metros de la casa y de paso podréis observar miles de ediciones de la obra firmadas por políticos, famosos y rarezas como traducciones en esperanto y cualquier lengua que os imaginéis.

Para disfrutar de una experiencia muy quijotesca en El Toboso os recomiendo instalaros en La Casa de la Torre, una casa rural que más bien parece un museo dedicado a las casas manchegas de época con un gran fondo literario y artístico relacionado con Miguel de Cervantes. Un museo en vida cuidado con esmero y al último detalle.

Los molinos de La Mancha

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Atardecer en los molinos de Campo de Criptana

Los molinos de La Mancha merecen un capítulo aparte. Aun así, trataremos por ahora de dar una ojeada a las colinas en las que podremos disfrutar de la experiencia quijotesca más popular de la novela.

Mota del Cuervo, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Consuegra, Herencia… ¿Qué conjunto de molinos de Castilla-La Mancha fue el escogido por Cervantes en la novela? Esta es otra de las respuestas que tratan de dar los estudiosos y, como viene siendo habitual, no se ha llegado a una solución clara.

En la obra, Cervantes habla de 30 ó 40 molinos de viento -probablemente una exageración acorde con el tono humorístico que subyace en El Quijote- y en ninguno de ellos podremos ver tal profusión.

Debemos además ponernos en situación. En esa época, los molinos de viento apenas tenían unos 50 años de antigüedad y su tamaño frente a las casas bajas de La Mancha vendrían a convertirlos en verdaderos gigantes. Algo así como enfrentarse cara a cara con los actuales aerogeneradores de proporciones colosales.

A principios del siglo XVII la zona con más molinos de viento en La Mancha era Campo de Criptana y puede que ese sea el lugar del que habla la obra aunque no puede asegurarse.

De todas maneras, cada uno de los sitios nombrados merecen la pena. Si me quedo con uno quizás me decante por Mota del Cuervo al no ser pasto de las habituales rutas turísticas y así evitaremos los fastidiosos autocares o coches que solo podemos eliminar con PhotoShop.

La cueva de Montesinos en el Parque Natural de Ruidera

Cueva Montesinos

Entrada a la cueva de Montesinos

En los capítulos XXII y XXIII de la segunda parte de la obra, nuestro protagonista se adentra en una cueva y es allí hacia donde nos dirigimos.

Además de convertirse en una interesante aventura quijotesca, la visita a la cueva es una perfecta excusa para realizar practicar espeología por una cueva con todos los alicientes: literarios, geológicos, biológicos (con su importante comunidad de murciélagos) e incluso entretenida para ir con los más pequeños gracias a las curiosas formaciones que las rocas y sombras ofrecen. Podremos ver la figura de Dulcinea o el mismo Palacio de Cristal que Don Quijote vislumbró a través de su acalorada mente.

Si llegáis a última hora de la tarde disfrutaréis de una deliciosa luz que entra en la cueva e ilumina su interior.

Asimismo, todo el Parque Natural de Ruidera con sus quince lagunas ya es un pretexto ideal para escaparse a uno de los enclaves naturales más bellos de Castilla-La Mancha que desgranaremos más adelante en otro artículo.


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