Mis destinos soñados para el 2021

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Este 2020 será un año que nunca olvidaremos. Creo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que ha sido el peor año de nuestra generación (al menos de la mía, que nací en el 76 del pasado siglo… ¡Qué viejo suena eso de “pasado siglo”!). Ya el número nos daba una pista (nunca me gustaron los capicúa, y menos si son tan redondos), pero nadie podía imaginar todo el mal y sufrimiento que este maldito 2020 nos iba a deparar. Sin embargo, con el anuncio de las vacunas del pasado noviembre, un pequeño rayo de luz y esperanza empezó a asomar entre las tinieblas. Parece que el ser humano ha puesto todo su intelecto y voluntad para intentar vencer a un virus que ha roto los esquemas de individuos, familias, sociedades y modelos de convivencia. Ojalá consigamos vencer pronto esta enfermedad que tanto desasosiego, drama y dolor ha traído a nuestras vidas.

En mi caso – aunque la salud sigue siendo lo más importante y doy gracias a que nadie de mi círculo cercano ha sufrido un contagio virulento – esta crisis me ha dado en lo más profundo de mi forma de vida. Tras muchos años en los que trabajé muy duro para hacer un cambio radical de vida (no sé si lo sabéis, pero fui banquero de formación y profesión hasta finales del 2010), y cuando por fin había conseguido ganarme un buen jornal haciendo aquello que más me gustaba, esta m*ierda derrumbó mi castillo de naipes en menos de 3 semanas.

Más de 5 años de trabajo intensivo que se van por el retrete en menos de un mes… Suena mal, pero la realidad es aún peor. Al principio, me costó reaccionar por el tremendo golpe, pero pasados unos meses conseguí abstraerme lo máximo posible de la situación para lograr seguir haciendo lo que más me gusta: escribir sobre viajes, y así, en cierto modo, recordarlos mientras no pueda retomarlos.

Espero y deseo que el 2021 empiece a fraguarse ese cambio que tanto anhelo. Soy consciente, sin embargo, de que no será, mínimo, hasta el 2022 cuando volvamos a viajar con menos miedo y los grandes viajes de larga distancia vuelvan a estar a la orden del día.

Sin embargo, como soñar es gratis y pesadillas ya he tenido demasiadas noches durante estos meses, yo ya he ido haciendo mi lista de destinos deseados para este 2021. Los que no pueda cumplir, pues me los guardo para 2022… O 2023… Además, ¿Qué sería de una vida sin sueños ni expectativas ilusionantes? Pues eso, que siempre hay que dejar algunos sin cumplir, para que nos anime el hecho de tenerlos siempre en el horizonte.

Sin más, aquí os dejo mis ideas de viaje para el 2021.

1. Myanmar

Este ha sido el primer año, desde 2015, que no he ido por mi amada Myanmar. Y no os hacéis una idea de lo mucho que lo echo de menos. Tanto, que durante los últimos meses me he despertado varias noches soñando que me encontraba allí haciendo una de las cosas que más me gusta en esta vida: trabajar como guía.

Aunque visité la antigua Birmania por primera vez en 2011, no sería hasta el 2015 cuando una casualidad del destino me dio la oportunidad de trabajar allí como guía de la agencia madrileña Ámbar Otros Viajes. Desde el principio, el entendimiento con los chicos y chicas de Ámbar fue total, y a día de hoy no solo echo de menos Myanmar y mi trabajo, sino también a toda esa gente de la oficina de Madrid que tan mal lo están pasando ahora.

Espero que la gente vuelva a viajar a Myanmar pronto, y yo pueda ser el encargado de enseñarles todas las bellezas y curiosidades de un país cuyas gentes y paisajes me han ganado para siempre el corazón. Las miles de fantásticas pagodas de Bagan, la serena belleza y humildad de la gente que vive sobre las aguas del lago Inle, los aldeanos de los pueblos de las montañas del orgulloso y enigmático estado de Shan, el maravilloso caos de Yangon o la fuerza mística de Sagaing y Mandalay, además de la espiritualidad del Monte Popa. ¡Ay!… Me duele hasta escribirlo. Es como estar separado por dos años de tu amante. Duro, pero sé que el reencuentro será el orgasmo viajero más grande de mi 2021.

2. Argentina

La Garganta del Diablo

Y de un pedacito de mi corazón a otro. Hace ya 9 años que no piso uno de mis países favoritos del mundo. He estado en Argentina en tres ocasiones, y en todas ellas he permanecido en sus tierras por largos espacios de tiempo. He viajado por muchos de sus rincones, admirando esa belleza natural que tienen los grandes espacios en los que el hombre aún no ha conseguido – o querido – imponerse del todo. Sin embargo, mi profunda conexión con Argentina no viene derivada solo por lo precioso que es el país, sino por una segunda familia mía que habita en la linda Mendoza.

Esa tierra de vinos que se asoma a la precordillera andina es el hogar de la familia Hynes Biritos. Pablo y Natalia fueron de mis primeros amigos en mi aventura dublinesa. Así sería por muchos años en la Isla Esmeralda, pero el vínculo no se rompió cuando regresaron a su querida patria de bandera albiceleste. He estado en su boda, he servido de niñera a sus hijos y me he sentido uno más en sus magníficas familias.

En septiembre de 2020 debería haber volado para reunirme con ellos y pasar allí unas semanas, pero este maldito virus acabó con esos planes. Ojalá pueda verles en 2021. Además de Pablo, Naty y familia, me esperan Iguazú, la embrujadora Buenos Aires, la relajante Bariloche… ¡Hay tanto para amar en Argentina!

3. Tanzania

Elefante en el Kruger

Elefante en el Kruger de Sudáfrica

Y si mis dos primeros destinos de la lista son lugares que ya conozco, en este caso quiero retomar mi ruta por África en la misteriosa Tanzania.

Desde que leí la trilogía africana del malogrado maestro Javier Reverte, mi pasión por viajar a África no dejó de aumentar. La había dejado para el final, como ese postre prohibido y sabroso que quieres que marque el final de una comida memorable. Así, en 2013 estuve dos meses viajando con mi mochila por Sudáfrica, Mozambique y Malawi. En 2015, le tocó el turno a Etiopía. Allí se detendría, momentáneamente, mi periplo africano, pues comencé a trabajar en tres proyectos al mismo tiempo y carecí de tiempo libre hasta este 2020.

Ahora veo el momento de retomar mi exploración africana y el país que tengo en el punto de mira no es otro que Tanzania. Pero no hablo del Kilimanjaro, los parques nacionales y Zanzíbar… No, hablo de la Tanzania profunda. De esos pueblos y aldeas a las que solo puedes llegar en furgonetas atestadas de gente que levanta el polvo de los caminos de tierra. La otra Tanzania. La que no está en las rutas de los viajes africanos de lujo. Esa fue la que me recomendó Javier Reverte el día que charlamos a solas en Madrid. Ese había sido uno de los viajes que más le había marcado. Y ese, seguro, también me marcará a mí.

4. Asia Central

Uzbekistán © Pixabay

Otro de los lugares de la tierra que desconozco y que más me llaman la atención es la zona geográfica de Asia Central. Mi querido amigo y compañero, Pablo Strubell, ha estado guiando allí durante años, y me ha contado tantas maravillas sobre el lugar que hace tiempo que se encuentra en los puestos de honor de mi listado de deseos viajeros.

Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán… Esos “tán” que tanto misterio encierran para mí. Vastos parajes y valles montañosos donde la gente vive anclada en el pasado. Una perspectiva que atrae mucho a mis ansias de aventura.

5. Canadá

Y como soy un amante de los espacios abiertos y la obra de la Madre Naturaleza, otro destino que me llama muchísimo la atención es Canadá. La naturaleza allí es la madre de todo, sobre todo en la despoblada parte centro-norte del país. Osos, alces, montañas, ríos salvajes, lagos, valles solitarios… Es un lugar perfecto para desconectar de todo e intentar borrar de la mente todas las penurias pasadas en este año para olvidar.

Viajar a Canadá es algo que llevo cavilando durante años, pero siempre he ido postergando por distintas razones. Quizá sea el momento de no retrasarlo más y simplemente vivir las cosas que realmente nos mantienen felices. Porque si algo nos ha demostrado este maldito 2020 es que somos frágiles y efímeros y debemos intentar realizar nuestros sueños cuando seamos jóvenes y fuertes, porque nadie sabe lo que el futuro nos va a deparar.

Y tú, ¿Qué ideas de viaje tienes para este 2021? 

PD: este post saldrá el día 22 de diciembre, pero lo escribí antes. Si me ha tocado el Gordo de la lotería comenzaré a hacer estos sueños realidad desde ya mismo. :)


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