Los 16 aeropuertos más peligrosos del mundo (con vídeos)

Acabar en el mar, estar rodeados de montañas, sufrir fuertes turbulencias o tener una pista muy corta son las principales razones para que estos sean los aeropuertos más peligrosos del mundo

Transporte Vídeos TFW

Toco madera porque en todos mis años viajando sólo he tenido dos experiencias que me pusieran nervioso aterrizando, y ninguna ha sido en alguno de los aeropuertos más peligrosos del mundo que os enumero en este artículo.

Me encanta volar, pese a las crecientes restricciones de seguridad en los aeropuertos y en los aviones (algunas ya levantadas parcialmente) y a que la política de las aerolíneas, a veces sólo aliviada por su personal, cada vez nos trate más como mercancía y menos como clientes.

He probado las mieles de la Clase Business y, cuando vivía en Irlanda, Ryanair me abrió los cielos de Europa desde Dublín a bajo precio y nunca he tenido problemas (porque me leía la letra pequeña).

Y, también, he volado al menos a uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo, con una de las aerolíneas más seguras del mundo.

El vuelo, al aeropuerto de Madeira, no tuvo ningún incidente ni al aterrizaje ni al despegue.

Miradouro do Senhor dos Milagres, Machico y Aeropuerto de Madeira

Miradouro do Senhor dos Milagres, Machico y Aeropuerto de Madeira

No se puede decir lo mismo de otros aeropuertos que aparecen en esta lista y que se han ganado su puesto entre los aeropuertos más peligrosos del mundo.

Algunos de los vídeos muestran paisajes idílicos para contemplar desde la ventanilla y los aterrizajes, como pasajero, parecen sencillos pero en más de un vídeo escuchareis la alerta “Terrain! Terrain!” (“¡terreno!, ¡terreno!”). del TAWS, un sistema instrumental que le indica al piloto que se acerca peligrosamente al suelo.

Y esa es la única manera de aterrizar en alguno de los aeropuertos más peligrosos del mundo.

16Gibraltar

El aeropuerto de Gibraltar reúne cuatro estupendas características para considerarlo peligroso.

La aproximación a la pista se hace desde el mar, el final de la pista es el mar (la Bahía de Algeciras), a un lado hay una enorme montaña (el Peñón de Gibraltar, aquí visto en un vídeo desde un helicóptero) y al otro lado un núcleo urbano altamente urbanizado.

Si parecen pocas, además tiene el frecuente riesgo de turbulencias en la aproximación final que hace que ocasionalmente los vuelos tengan que ser desviados a Málaga.

Y, casi lo olvido, la pista de aterrizaje del aeropuerto de Gibraltar es cruzada transversalmente por la principal carretera de acceso a la colonia, la Avenida Winston Churchill, que tiene que cerrarse al tráfico cuando un avión va aterrizar.

15Madeira Airport, Funchal, Madeira

El portugués Aeropuerto Internacional de Madeira Cristiano Ronaldo se encuentra en el Oceáno Atlántico y aunque su pista fue extendida a principios de este siglo (expresión que, aunque estemos en el 2019, se me hace rara), sigue teniendo el problema de que termina, empieza y está bordeada a un lado por el mar.

Los vientos que afectan a los aviones obligan a los pilotos a iniciar la maniobra con el aparato mirando hacia la montaña antes de proceder a enderezarlo rápidamente y tocar tierra.

14Narsarsuaq Airport, Groenlandia

Un aeropuerto rodeado de fiordos suena bonito, salvo que tengas que aterrizar en él.

Baja visibilidad, fuertes vientos, nieve y hielo la mayor parte del año, que se tenga que realizar un giro de 90º para aterrizar y que sólo se pueda hacer de día, hacen que el Aeropuerto de Narsarsuaq esté merecidamente entre los más peligrosos del mundo.

13John F. Kennedy International Airport, Nueva York, EEUU

A priori un aeropuerto tan famoso y popular no debería ser peligroso, pero lo que el pasajero común no sabe es que al estar relativamente próximo a otros dos aeropuertos internacionales, también de alto tráfico, Newark y La Guardia, la aproximación que realizan los pilotos se hace siguiendo un estrecho e inflexible corredor aéreo.

Eso sí, como podéis ver al principio del vídeo, las vistas de Nueva York no tienen desperdicio.

12Ketchikan International Airport, Alaska, EEUU

Aislado en una isla, el Aeropuerto de Ketchikan se comunica con el pueblo más cercano por barco, sin carretera disponible.

Turbulencias al aterrizar y despegar, tráfico de barcos, bandadas de pájaros y, por si no lo he dicho claramente, estar rodeado por agua, son los principales riesgos para las operaciones aéreas en este aeropuerto.

11Tenzing-Hillary Airport, Lukla, Nepal

Para llegar volando al techo del mundo que es Nepal, uno ha de rozar los cielos.

El Aeropuerto Tenzing-Hillary en Lukla se encuentra a casi 3000 m de altitud, sin operaciones nocturnas, con recurrentes problemas de electricidad que afectan a las comunicaciones entre la torre y los aviones, que ascienden desde un valle a una pista cuesta arriba que termina en la falda de una montaña.

10Toncontin Airport, Tegucigalpa, Honduras

El Aeropuerto de Toncontín está en un valle rodeado de montañas y casas, los aviones han de hacer un giro de 45º cuando se acercan a él, la pista comienza en una pendiente y ha habido varios casos, con víctimas mortales, de aviones que se han salido de su pista.

Y así es como ve un piloto la aproximación a este Aeropuerto de Honduras.

9Matekane Air Strip, Lesotho, Africa

La pista sólo tiene 400 metros y está construida al borde de un precipicio de más de 600, así que el despegue se hace siempre hacia abajo y siendo en sus últimos segundos básicamente “caer” al vacío mientras el motor termina de coger la potencia necesaria para mantener el vuelo.

8Barra Airport, Barra, Escocia, Reino Unido

Si luego hablaré de una pista de aterrizaje de hielo, la del Aeropuerto de Barra está hecha de arena pues los aterrizajes y despegues en esta pequeña Isla de las Hébridas se realizan en la playa y siempre que la marea sea baja, lo que marca los horarios de uso del aeropuerto.

7Courchevel Airport, Francia

En plenos Alpes franceses, la pista del Aeropuerto de Courchevel es corta, termina (cuando despegas) en un precipicio y además, tiene una inclinación de 18.5%.

6Reagan National Airport, Washington, DC, EEUU

Las dificultades del Aeropuerto Reagan en Washington, DC. vienen de estar precisamente en Washington, DC.

Es una de las ciudades más sensibles del mundo por albergar en ella o en sus inmediaciones la sede del poder Ejecutivo (la Casa Blanca), el Legislativo (el Congreso y el Senado), el Judicial (el Tribunal Supremo), el militar (el Pentágono) y el de espionaje (la sede de la CIA) de los Estados Unidos de América.

Despegar del Aeropuerto Reagan supone realizar una rápida subida seguida de un giro pronunciado para evitar el espacio aéreo sobre la Casa Blanca.

Al aterrizar se está obligado a seguir el curso del Río Potomac u no desviarse hacia ningún lado.

5Juancho E. Yrausquin Airport, Zion’s Hill, Isla de Saba

Dicen los pilotos que conocen este aeropuerto que es más parecido a aterrizar en un portaaviones que en un aeropuerto en tierra firme. Y lo dicen porque su pista de aterrizaje, con apenas 400 m, es de las más pequeñas del mundo.

Si el hecho que haya vientos laterales no lo ponían suficientemente difícil, además antes del principio de la pista sólo hay mar y la pista termina, lo habéis adivinado, con una abrupta caída hacia el mar.

4Qamdo Bamda Airport, Baxoi, Qamdo, Tibet, China

Hasta hace poco el aeropuerto a mayor altitud del mundo (a más de 4.300 m sobre el nivel del mar), la dificultad de aterrizar o despegar un avión aquí es pura cuestión de física y mecánica.

Un avión depende del aire para su sustentación pero al estar este aeropuerto a una altitud donde el aire tiene menos oxígeno, además la combustión de los motores se ve afectada.

No es de extrañar por ello que tenga la mayor pista de aterrizaje de un aeropuerto comercial, con 5500 m de longitud.

3Aeropuerto Internacional Princesa Juliana (Sint Maarten)

Si te gustan las emociones fuertes cuando tomas el sol, prueba a ir a la playa de Maho, en la parte holandesa de la isla de San Martín en el Caribe.

Te sorprenderá ver cómo se disponen a aterrizar a pocos metros sobre tu cabeza desde aviones ligeros a enormes Boeing 747, que intentan apurar hasta el último centímetro porque la pista es más pequeña que la longitud recomendada para determinados modelos.

Las turbulencias que causan los motores son tan fuertes que arrastran a los turistas que se aproximan demasiado. Y, desgraciadamente pese a las advertencias de las autoridades, esto ya ha provocado algún accidente mortal entre los curiosos.

2Pista de Aterrizaje Mar de Hielo (Antartida)

Si hablamos de aterrizar en condiciones extremas, imaginad que la pista no es de asfalto, grava, arena o tierra.

En la Antártida ocurre eso, en el Estrecho de McMurdo, donde la pista de aterrizaje es de hielo. Con los cambios en temperatura del mismo, el peso de los aviones ha de ser comprobado hasta el último gramo para evitar resquebrajarla, aunque el riesgo que también existe es el de que patine sin control.

1Paro Airport, Bután

Unánimemente considerado el aeropuerto más peligroso del mundo, el de Paro (Bután) se encuentra rodeado por picos de más de 5000 metros de altura, así que el piloto que intente aterrizar aquí se enfrenta a un súbito e inmediato descenso hasta la pista una vez los ha superado o a un despegue en el que ha de volar en espiral para conseguirlo.

Y se dice que sólo hay ocho pilotos certificados para volar a este aeropuerto.

¿Habéis volado a alguno de estos aeropuertos? ¿la experiencia ha sido para contarla? Si os preguntáis cuales fueron, y dónde, esas malas experiencias que mencionaba al principio, una fue en Europa y la otra en Estados Unidos.

La más suave, pero más desagradable, ocurrió en un vuelo desde Irlanda a Nueva York, desde el aeropuerto de Dublín al de Newark. La última media hora de vuelo sufrimos tales turbulencias que el olor a vómito inundó la cabina y yo, que nunca lo he hecho, estuve a punto de estrenar por primera vez la bolsa que está en el respaldo de cada asiento.

La experiencia que me puso más nervioso ocurrió en un vuelo de Madrid a Dublín. Sentado junto a la ventanilla, mientras sentía la peligrosa fuerza del viento que nos empujaba lateralmente a ráfagas, veía aumentar el ángulo del ala sobre el suelo mientras desaparecían los campos verdes y aparecía el asfalto de la pista de aterrizaje y pensé “No lo hará”.

Y, efectivamente, el piloto no lo hizo. En el último momento los motores rugieron, el aparato se elevó, se interrumpieron todas las conversaciones, el pasajero sentado al otro lado del pasillo y yo nos miramos en silencio y por los altavoces se escuchó al capitán decir “Amigos, como habrán comprobado, no hemos aterrizado. Vamos a dar la vuelta e intentarlo de nuevo”:

A la segunda fue la vencida.


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