Las actividades que no he podido hacer en mis viajes

Consejos TFW

Ya sea con la mochila en la espalda o con maleta en mano, hace unas décadas, la posibilidad de contratar actividades o excursiones antes de preparar un viaje era algo impensable. Apenas existían tours privados cuyos precios eran desorbitados y muchas de las actividades o visitas las hacía siguiendo los consejos de la guía de viaje de turno o las recomendaciones de otros viajeros.

Hoy en día, las actividades ya forman parte de los preparativos del viaje. Cada vez más dejamos el libre albedrío a un lado y optimizamos el tiempo al máximo contratando excursiones de antemano desde sitios como Civitatis o una vez llegamos al destino. Queremos disfrutar del máximo de experiencias, queremos abarcar todo lo posible y el tiempo es oro, sobre todo cuando estamos de viaje. Una mano experta que nos guíe, nos cuente historias del terreno y nos facilite el aterrizaje en un nuevo entorno nos ayudan en gran manera.

Caras felices tras terminar el trekking del Glaciar Jostedalen en Noruega

Mirando atrás con la perspectiva actual, algo totalmente irreal pero que aporta un interesante ejercicio creativo al debate, me doy cuenta que me perdí muchas experiencias en mis viajes pasados. No me malinterpretéis, no me arrepiento de mis elecciones ni de mis vivencias. Los recuerdos equilibran una balanza exageradamente inclinada hacia el lado positivo y por eso nunca dejaré de viajar. Pero, ¿y si en mi viaje a Turquía me hubiera subido a un globo aerostático en la Capadocia?, ¿y en mi viaje al Perú hubiera recorrido el Amazonas en barco desde Tarapoto hasta Iquitos? o, ¿si en Nepal me hubiera sobrevolado el Everest en helicóptero?

Así que me gustaría hacer ese ejercicio de imaginarme 10 o 15 años más joven y apuntarme a actividades que no existían en ese momento. Lo que sí es cierto, es que el día que repita destino es muy probable que tenga estas actividades en mente para no perdérmelas.

Un paseo en globo por la Capadocia

Panóramica al amanecer de globos sobrevolando la Capadocia (c) Civitatis

Llegué a Capadocia en forma de tetris tras unas buenas 12 horas de autocar nocturno desde Estambul. Corría el año 2004 y tras el largo trayecto, nos faltaban fuerzas para realizar el plan que teníamos trazado para ese mismo día: recorrer el valle Rosa, visitar el museo Göreme y la ciudad subterránea de Kaimakli. Ese día de cansancio estoy seguro que nos hubiera ido de maravilla dejarnos llevar por la fuerza del viento y disfrutar de un paseo en globo por la Capadocia.

Hasta 15 años lo más parecido a un globo por la Capadocia era el de algún niño en una fiesta de cumpleaños, ahora es una de las estampas más habituales del horizonte de esta zona mágica del país turco.

Vislumbrar desde las alturas las icónicas chimeneas de las hadas que poblan este extenso escenario debe ser una fantástica experiencia.

La bahía de Halong Bay en Vietnam

La calma sobre las aguas alrededor de Halong Bay

Corría el 2005 y andaba con un amigo pateando todas las agencias de Hanoi en busca de un tour de un par de noches para conocer la Bahía de Halong con la menor posibilidad de timo. Para ir con optimismo por el país, es fundamental partir con la premisa de que en Vietnam no existe prácticamente nada sin su timo añadido, vendría a ser como el IVA de rigor que puede presentarse como un aumento de precio, un servicio inexistente o una calidad abismalmente contraria a la esperada.

Los precios eran bastante dispares entre las distintas agencias que pisamos. La diferencia, según nos explicaban, se encontraba en el tipo de barco, el alojamiento en la isla y la calidad de la comida. Finalmente optamos por un precio medio y observamos que a todo el mundo, tanto los que habían pagado menos, más o igual que nosotros los metían en el mismo barco, les daban la misma comida y acaban en el mismo hotel de Cat Ba.

Para esos casos, lo ideal hubiera sido tener la confianza de una buena agencia de viajes o de una excursión que pase por el sello de calidad exigido por empresas como Civitatis con el que te evitas jugártela y disfrutar de un espléndido crucero de 2 días por uno de los escenarios más espectaculares del mundo.

Sobrevolar las líneas de Nazca

Líneas de Nazca (c) Pixabay

Corría el año 2008 cuando recorrí con la mochila en la espalda un buen pedazo de Perú durante un mes. Era joven y las palizas de más de 20 horas en autocar de Lima a Cuzco o de Trujillo a Chachapoyas apenas me importaban. Entre esos largos periplos en carretera, precisamente entre el Valle Sagrado y la costa del Pacífico, me quedé con las ganas de parar unos días en la misteriosa Nazca y aprender más sobre las extraños y extensos dibujos sobre el terreno cuya interpretación a dado rienda suelta a un buen número de elucubraciones, algunas plausibles y otras más cercanas a una novela de ciencia ficción.

Para ello, subirme a una avioneta y sobrevolar las lineas de Nazca hubiera sido un sueño hecho realidad.

Una visita guiada al Templo de Knossos

El Templo de Knossos en Creta

Durante un viaje a Grecia en el 2001, realizamos un mix alternando unos días en Creta, otros en Santorini y Atenas. Durante nuestra estancia en Creta no perdimos la oportunidad de hacerle una visita a la mítica residencia del rey Minos y al legendario laberinto del minotauro de cuya leyenda han bebido tantas obras artísticas de nuestra civilización. Lo hicimos por libre y entre lo que queda de los restos iniciales del templo y la controvertida reconstrucción del arqueólogo Sir Arthur Evans no entendíamos muy bien por donde andábamos y qué estábamos viendo.

Estoy seguro que si nos hubiera acompañado un buen guía durante la visita al templo de Knossos habría sido capaz de ponerme en la piel de Teseo y seguir el mismo hilo que Ariadna tendía para no perderme.

Apuntarme a un curso de cocina china en Sichuan

Hot Pot típico de Sichuan (c) Flickr

Cuando visité las regiones de Yunnan y Sichuán en el oeste de China allá por el 2005, entre otras cosas, me quedé prendado por la excelente cocina, sus sabores picantes, la variedad de setas y las diferentes maravillas que salían de la cocina.

Los hot pots eran mis favoritos, ya fueran de carne de yak o de ternera, -y aunque no entendiera nada de lo que ponía en el menú- me hacía el chulo señalando cualquier cosa escrita en la carta o indicaba groseramente con el dedo el plato a rebosar de deliciosa comida de algún cliente para no complicarme la vida. Y nunca fallaba, la comida que llegaba a la mesa estaba para chuparse los dedos, siempre.

Durante este periplo por las montañas del Himalaya chino me hubiera encantado parar en algún sitio como Kangding, Kunming o Chengdú y apuntarme a un taller de cocina china y aprender a elaborar las recetas típicas de Sichuan. De esta forma, me hubiera llevado un nuevo recuerdo a casa de aquél viaje tan memorable.

El Salto del Hacha sobre el lago de Canaima en Venezuela

Estas son algunas de las muchas actividades que me hubiera gustado hacer en pasados viajes. Seguro que hay muchas más. Confieso que han sido varias las veces que he entrado en museos, palacios o castillos sin guía y con cara de no me queda claro de qué siglo estamos hablando, ni qué cosa importante pasó por aquí y me hubiera ido de maravilla tener una excursión contratada en la que un guía me iluminara y sacará mucho más de ese viaje o visita que estaba realizando.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y hoy tenemos soluciones como Civitatis para hacernos la vida en los viajes mucho más fácil.


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