Una experiencia de ‘Vida a Bordo’ en el Mar Rojo, buceando en el paraíso

Conoce todo lo necesario para disfrutar de un viaje de una semana de buceo en el mar Rojo

Egipto TFW

Después de casi una década disfrutando del buceo, por fin me decidí a hacer un ‘Vida a Bordo‘ (liveaboard) para bucear en el mar Rojo. Normalmente, siempre me he dedicado a organizar mis propios planes de viajes, pero esta vez me uní al grupo de Zona Cero Sub, escuela de buceo dirigida por Martín Sáenz de Ynestrillas, y con quienes pasé casi dos semanas fantásticas, tanto que este año repito con Maldivas y Sri Lanka (ya os contaremos).

Cuánto cuesta la experiencia de buceo en el mar Rojo (Vida a Bordo)

Este tipo de viaje de buceo en el mar Rojo, con los aviones incluidos, puede rondar los 1.500 euros en agosto. En otras épocas del año, el avión puede bajar un poco de precio.

No voy a hablar de los barcos de gama alta que veíamos a nuestro lado, amarrados en los puntos de buceo (de película), pero sí comentar que, para presupuestos o gustos menos exigentes, hay también multitud de ofertas de barcos cuyo coste por la semana de buceo puede ser de 800 euros aproximadamente, con lo que el viaje completo con avión se puede rebajar a unos 1.100 euros. Hago la aclaración que, en estos casos, ir con un grupo, obviamente, ayuda a reducir costes.

Fotografía © Alejandro Izquierdo

El principio de la aventura de buceo en el mar Rojo

Agosto me pareció una buena fecha para bucear en el mar Rojo. Llegar a Hurgada desde Madrid es muy sencillo, ya que las conexiones vía El Cairo son frecuentes. En el aeropuerto de El Cairo, el servicio contratado de un representante que ayude con los trámites para hacer la conexión doméstica fue de gran ayuda para así agilizar el tema, aunque no es nada complicado. Recomiendo, si te gusta estar conectado, comprar la tarjeta SIM de Holafly en este enlace, pues tendrás un 5% de descuento. Aunque en los barcos siempre publicitan wifi gratis, no siempre hay cobertura.

Para aquellos que lo andan pensando, pero al final no se deciden, mi experiencia de buceo en el mar Rojo con el ‘Vida a Bordo’ fue buenísima. Obviamente, la afinidad con el grupo con quien viajas es vital. En mi caso, que viajaba con mi hermano, conocía a muy poca gente, pero el mundo del buceo tiene eso: siempre se crean muy buenos ambientes.

Para visitar la parte norte del Mar Rojo, uno de los principales puertos de salida es, como he comentado, Hurgada, siendo el otro Sharm el Sheik. Allá, hay matriculados más de 3.000 barcos para buceo, tanto para salidas de un solo día (barcos pequeños que van y regresan a puerto), como los grandes que hacen el ‘Vida a Bordo’ durante una semana aproximadamente. Nuestro barco, el MY Galaxy, es de una gama medio alta y no eché en falta ninguna comodidad (incluso tenía cafetera Nespresso).

Experiencia de bucear en el mar Rojo

Entrando ya en el buceo, seguro que ya habréis leído muchos artículos sobre lo bonito y espectacular que es el mar Rojo. Pues bien, que sepáis que ¡¡¡¡todo lo que se diga en ese sentido es cierto!!!!

La llamada ‘Ruta Norte’ se compone de una mezcla perfecta entre vida coralina y pecios míticos y majestuosos como el archiconocido ‘SS Thistlegorm’ (uno no se hace la idea de lo que es hasta que no está dentro).

Las travesías entre los diferentes puntos de buceo fueron muy plácidas.

Si te preguntas cómo es un día normal en esta experiencia de ‘Vida a Bordo’ para bucear en el mar Rojo, te cuento que la jornada comenzaba con el toque de campana para atender al briefing del primer buceo sobre las 7:30 am (al que madruga Dios le ayuda). Después, nos tenían preparado un excelente desayuno. Las comidas de los barcos son muy sabrosas, variadas y abundantes. A partir de ahí, tiempo de descanso: esnórquel , tomar el sol, dormir, charlar o ver las fotos de la inmersión, etc. El tiempo se detiene en ese paraíso.

Fotografía © Alejandro Izquierdo

Se acerca el mediodía y la campana nos anuncia que los instructores van a comenzar la explicación de la siguiente inmersión. ¡Vamos a lo que vinimos! Cuidado con la siesta, no porque Morfeo te secuestre después de la deliciosa comida, sino por el sol despiadado de Egipto que te quema a la menor oportunidad. Poneos siempre protector solar y evitar el contacto directo. No es broma.

Ya hemos tenido dos inmersiones de buceo en el mar Rojo y aún nos quedan otras dos: una por la tarde y la nocturna. Uno de los momentos más alegres del día era cuando nos juntábamos en una cubierta todos y compartíamos los pequeños manjares que habíamos traído: jamón serrano, conservas, cecina, aceitunas, etc. El primer día uno va sobrado de energía, el segundo está ilusionado, pero para el último el cansancio hace mella, aunque te encuentras más feliz que una perdiz porque lo que has visto y vivido ha sido, simplemente, hermoso.

El grupo © Alejandro Izquierdo

El itinerario de buceo tiene su epicentro en el Parque Nacional Ras Mohammed, que ocupa la parte inferior de la península del Sinaí y al cual se arriba en apenas una noche de navegación desde el puerto. Los dos puntos principales de buceo son los famosos arrecifes Yolanda y Shark: tiburones, delfines, morenas, mariposas, ardillas, cirujanos, jacks, peces payaso (como el famoso Nemo)… Además de corales, gorgonias, etc.

Continuamos nuestra travesía, navegando hacia el este de la península del Sinaí, visitando diferentes arrecifes y pecios a lo largo del estrecho de Tirán, entrando al Golfo de Aqaba: Jackson Gordon o Thomas Reefs.

La increíble experiencia de explorar el ‘SS Thistlegorm’

Motos del ‘SS Thistlegorm’ © Alejandro Izquierdo

Una vez disfrutados esos buceos, un cosquilleo recorre el estómago porque el barco pone proa a un punto mítico del buceo mundial: el pecio del ‘ SS Thistlegorm’. Su historia es bien conocida: un carguero de la Armada Británica que fue alcanzado por un bombardero alemán en octubre de 1941,  hundiéndose rápidamente con toda su carga de repuestos de aviones, camiones, motocicletas, botas, fusiles, municiones y un largo etcétera. Hay que bajar a verlo para sentir lo que uno puede leer. Normalmente son necesarias dos inmersiones para poder ver la gran mayoría del barco.

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Coches militares © Alejandro Izquierdo

Una parada en el arrecife de Abu Nuhas, cementerio de varios barcos, y varias inmersiones para disfrutar de espectáculos maravillosos de coral y vida en plenitud, fueron el colofón a este viaje de buceo en el mar Rojo, que todo buceador debería hacer al menos una vez en la vida.


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