Viviendo la Ardoaraba 2015 en Vitoria (Parte 2)

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El fin de semana del pasado puente de diciembre tuve la suerte de disfrutar de una de las ferias enogastronómicas más importantes de España: la Ardoaraba de Vitoria-Gasteiz.

La jornada del sábado la comenzamos degustando los sabrosos quesos Idiazábal para después atacar un delicioso menú basado en pescados y verduras en el restaurante La Huerta.

Por la tarde llegó el turno de las catas de vino y probamos los de Uno y Eguren Ugarte para acabar el día tomando más caldos y pintxos en las carpas y bares repartidos por el centro de la ciudad justo antes de comprobar que la marcha en la calle Cuchillería es la mejor de Vitoria.

Con semejante tute debo reconocer que me costó salir de la cama cuando sonó el despertador a las 8.30 am del domingo. Debería estar prohibido madrugar así en festivos. Menos mal que el desayuno del bufet de Sercotel era más que decente y me dio la mitad de las energías que necesitaba para comenzar el día. La otra mitad me las aportó el sol que, sorprendentemente, reinaba de nuevo en el cielo vitoriano.

Visita a la catedral de Santa María, paseo por el casco histórico y primeros pintxos

Vistas desde la torre de la Catedral de Santa María

Vistas desde la torre de la Catedral de Santa María

Con una mañana tan preciosa en pleno diciembre, hicimos lo que cualquier vitoriano haría ante semejante oportunidad: pasear y estar al aire libre.

Dedicamos una hora a visitar el templo gótico de Santa María, construido a finales del siglo XII dentro de los muros de la antigua aldea de Gasteiz y que lleva años andamiado por los trabajos de conservación que vienen realizándose en él.

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En otro artículo dedicado exclusivamente a la visita monumental a Vitoria me extenderé más en los detalles de nuestra incursión en las entrañas de la catedral.

Cuando salimos de regreso al siglo XXI, las calles adoquinadas del centro histórico estaban llenas de gente que paseaba sin prisa de aquí para allá. La neblina matinal ya se había alzado y el sol calentaba cuerpos y almas.

Pintxos en Usokari

Pintxos en Usokari

Paseamos por las antiguas calles vitorianas, nombradas según el gremio artesano que las ocupaba: Cuchillería, Correría, Zapatería, Herrería o Pintorería son algunas de ellas.

Así llegamos hasta la emblemática Plaza de la Virgen Blanca y nos sentamos en una terraza a tomar un café para después poner rumbo a la calle Dato y probar dos buenos pintxos.

En el bar Usokari (Dato 25) nos presentaron una bola de morcilla rebozada combinada con salsa japonesa, mientras que en La Huerta (Dato 41) nos tomamos una especie de mousse de bechamel con chistorra. Fue el preámbulo perfecto a nuestra comida en el bar restaurante Marañón.

Comiendo en el restaurante Marañón

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Sito en el número 21 de la céntrica calle Olaguibel se encuentra este bar restaurante cuyo moderno mobiliario esconde una cocina tradicional basada en productos de la tierra.

Las entradas, para compartir, consistieron en un plato de boquerones en vinagre aderezados con unos pimientos rojos (picantes en su justo punto), una fritura variada de mariscos y pescados, rodajas de morcilla con pimiento y un sabroso revuelto de setas y verduras.

Como el día anterior habíamos comido todos por separado, aprovechamos para contarnos batallitas de otros viajes y de la vida misma mientras las amables camareras del Marañón nos traían los platos principales: entrecots, patitas de cordero y pescado del cantábrico fueron los platos más elegidos.

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En los postres no hubo tampoco cuartel y las tartas de queso competían con las raciones de tiramisú. Sólo los más tímidos se decantaron por los sorbetes de limón.

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Reconozco que claudiqué en lo referente a la bebida y sabedor de que nos esperaba una cata de vinos por la tarde, opté por el agua, dejando de lado los buenos vinos que albergaba la cava del Marañón.

Cata de vinos de bodegas Gontés y Berarte

Sin tiempo para digerir la tardía comida que tuvimos en el bar restaurante Marañón, caminamos los escasos metros que nos separaban de la carpa del Txoko Gastronómico para tomar asiento y asistir a la cata de vinos organizada por dos bodegas de la tierra.

Las bodegas Gontés (González Teso) tienen su base en el bonito pueblo medieval de Labastida. En el subsuelo del céntrico barrio de la judería hay túneles que fueron excavados en los siglos XIII y XIV y es allí donde Gontés esconde sus barricas para que el vino repose y alcance su punto de sabor.

Aunque la relación familiar con el vino viene desde finales del XIX, no sería hasta el año 2003 cuando se decidieran a producir vino embotellado.

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Ahora tienen en propiedad 15 hectáreas de viñedo: 83% tempranillo, 10% garnacha, 5% graciano y 2% viura; del cual el 65% está en espaldera y el 35% son viñedos viejos en vaso.

La segunda bodega de la tarde, Berarte, también es familiar, con la tercera generación de Berrueco al frente de la misma.

Se encuentra en Villabuena de Álava (Rioja Alavesa) y cuentan con 14 hectáreas de viñedos, de las que extraen vinos de calidad con Denominación de Origen Calificada Rioja.

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La mayor de los tres hermanos, Inmaculada Berrueco (enóloga y licenciada en Ciencias Químicas) , fue la encargada de darnos a conocer sus vinos en la que fue una clase magistral. Inmaculada mostró sus dotes docentes (es profesora asociada en el departamento de Agricultura y Alimentación en la Universidad de la Rioja) y sus 20 años de experiencia en distintas bodegas de prestigio antes de dedicarse en cuerpo y alma al negocio familiar.

Pintxos en Aupa Food and Life

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Y como suele pasar en las buenas películas, dejamos lo mejor para el final… Y sin saberlo.

En nuestra última noche en Vitoria, y conociendo ya de memoria las carpas de la Ardoaraba, tropezamos por casualidad con Aupa Food and Life (Ricardo Buesa 4).

Normalmente, los puntos de los talonarios que comprabas en las carpas de la Ardoaraba eran canjeables por unos determinados pintxos en cada bar o restaurante asociado a la feria. Sin embargo, en Aupa Food and Life no había restricciones y podíamos usar nuestros puntos para comprar cualquier pintxo.

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Vimos el cielo abierto. La calidad de pintxos en este lugar fue la mejor que probé durante mis 3 días en Vitoria. Carne de cordero con cebolla caramelizada; jamón ibérico con berenjena, calabacín y pimiento regado con vinagre balsámico; wrap de pollo con pimiento y queso fundido; tortillas de patatas con varios ingredientes extras y mucho más.

Fue un final de fiesta perfecto. El año que viene intentaremos repetir. Eso sí, si estás a dieta mejor márchate a otro lugar porque en la Ardoaraba de Vitoria sucumbirás a la tentación sin remisión.

 

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