Pondicherry es un oasis de limpieza en el interior de la India. La ciudad respira la brisa del golfo de Bengala y en su interior se unen dos partes bien diferenciadas: liceos, catedrales, mansiones y restaurantes franceses por un lado y la siempre caótica y sorprendente amalgama local al otro lado de la ciudad.
El legado colonial francés ha dejado rastro en la ciudad y el ayuntamiento parece dispuesto a mantenerlo. Nunca había visto tantas papeleras juntas en toda Asia, uno puede andar por las aceras -limpias- sin tener que subir y bajar continuamente por los continuos estorbos que acostumbran a encontrarse en otras ciudades del país. Las chicas van en bicicleta con sus bonitos saris blancos, una trenza y florecitas blancas colgando de su pelo. Parece irreal y podría serlo. Apenas se ve gente por la calle y los comercios están dedicados más a los pocos turistas y algunos locales de clase alta.
Por otro lado, la Pondicherry real, donde vive la mayoría de la población, vuelve a ser la India de siempre. Con una cochambrosa estación de autobuses que encima se encuentra en obras, con basura por las aceras y las motos y los rickshaws cantando la melodía favorita del país con sus bocinas.
Existen curiosas zonas donde ambas Pondicherries se juntan. En esas partes, las aceras están debidamente construidas y en buen estado pero están repletas de gente comiendo, perros y motos aparcadas incluso encima de las raíces de algún bayan. También en el parque municipal donde los locales van de picnic o a echarse una siesta. Es un espléndido lugar para cobijarse del sol y contemplar el día a día en Pondicherry.
Llegué desde Chidambaram en un autobús que por un par de horas y apenas 25 rupias me dejó en la ciudad. Desde la estación se puede ir andando hasta el centro en un paseo literalmente lineal de 20 minutos hasta llegar al mar. Ahí encontraréis unos bonitos parasoles hechos de paja donde los locales se dedica a pasar el día y hacer su picnic. Está prohibido bañarse y el color del agua tampoco incita a romper las normas.
En apenas una hora se puede visitar el paseo marítimo con una estatua de Ghandi en medio y los alrededores de la Pondicherry francesa.
Existen numerosos restaurantes de calidad a buen precio y da gusto ese detalle de encontrarse un menú en inglés y no tener que darle muchas vueltas antes de pedir la comida.
30-05-08 Autor: Quique - Categoría: India, Tamil Nadu


