Visita a Maastricht

maastrichtMaastricht goza de aeropuerto con llegadas a través de Ryanair desde Girona, Valencia y Alicante. Representa un económico e interesante punto de inicio para un viaje alrededor de Holanda, Bélgica y Alemania gracias a su situación estratégica.

Para llegar desde el aeropuerto basta con tomar el autobús 59 que os dejará en quince minutos en la estación de trenes de la ciudad, muy cerca del centro.

Maastricht es una ciudad elegante y, al llegar, uno nota que existe mucho dinero. Gracias a su privilegiada situación fronteriza, el territorio goza de una buena situación económica. La ciudad es pequeña, la población apenas sobrepasa los 100,000 habitantes y, solamente a 15 minutos del centro andando, encontramos barrios de casitas adosadas con jardines que más bien parecen un camping decorado con bonitos bungalows.

Sin ir más lejos, un amigo mío se compró una casita de dos plantas con garaje y jardín incluido a 10 minutos andando del centro por 150 mil euros hace un par de años. Ahí queda eso…

La ciudad se encuentra partida por el río Maas (o Mosa) y en su zona este tenemos alguna plaza nueva y la estación de trenes mientras que en la zona oeste encontramos el corazón de la ciudad.

En Maastricht no hallareis edificios monumentales o de especial importancia arquitectónica. Sin embargo, andar por el centro de la ciudad constituye un placer a merced del buen gusto de las fachadas y la multitud de terrazas y cafés que se agolpan por sus calles.

La gran plaza de Vrijthof es un buen lugar para iniciar una ruta. En una de sus esquinas encontrareis un punto de información donde agenciaros con un mapa. Aunque se encuentra repleto de publicidad, os cobrarán un euro y medio por uno.

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La iglesia de San Servacio se encuentra a espaldas de la plaza de Vrijthof. Sus trabajos se iniciaron en el siglo XI y muestra una buena colección de estilos arquitectónicos diversos. Merece la pena echarle un vistazo a su interior.

La torre de la iglesia de San Juan del siglo XIV la veréis por muchas partes de la ciudad. Su alta torre de color rojo puede divisarse fácilmente y constituye un buen punto de orientación. De todas maneras, no os preocupéis. Maastricht es tan pequeña que sería muy complicado perderse por ahí.

Maastricht está bien conectada por tren y por autocares con la mayoría de ciudades holandesas, belgas y alemanas. Además, a través de barco, Maastricht está conectada con puntos del país holandés y con Bélgica

El sitio más económico que encontraréis es el Botel Maastricht que se encuentra anclado en las aguas del río justo en el centro de la ciudad.

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