Visita al centro de Alicante de un día

Alicante plaza
Llegué a Alicante con un vuelo de Spanair que me había salido por unos 90 euros la ida y vuelta desde Barcelona y me sorprendió no encontrar ninguna oficina de turismo en el aeropuerto. Quizás no mire bien pero por primera vez en mucho tiempo me quedé sin mapa gratuito de la ciudad. Eso sí, todas las agencias de alquiler de coche del mundo tenían su oficina propia en el aeropuerto y una procesión de autocares al exterior del aeropuerto esperaban a sus turistas sedientos de sol y playa a pesar de encontrarnos en la época de lluvias de finales de setiembre.

Alicante catedralMe subí a uno de los autobuses de línea que realizan el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de Alicante. Se encuentran en la segunda plataforma y salen muy frecuentemente. También hay autobuses de línea que os acercan a Murcia, Elche y otras ciudades vecinas. El billete hasta el centro de Alicante sale por 2,20 euros y en apenas 15 minutos os dejan en el centro de la ciudad.

Llegué por la mañana y tenía cuatro horas libres para visitar el centro. Salí del bus en cuanto vi una oficina de turismo en rambla de Méndez Núñez y aproveché para agenciarme con uno de mis amados mapas gratuitos. Visitar el centro Alicante en un día es cosa fácil y solamente se requiere de un par de piernas.

Inicié la ruta matutina en el museo de Fogueres. Se trata de un museo cuya entrada es gratuita y uno puede viajar por el tiempo y contemplar las fallas que han escapado del fuego desde el 1928 hasta el día de hoy. Les Fogueres es la fiesta alicantina por excelencia y durante los días de Sant Joan las calles se visten de pólvora, música, hogueras y belleas. A través del museo pueden verse un desfile interesante de las diferentes fallas que han ganado los concursos anteriores así como imágenes de época.

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Alicante fogueres
Desde la rambla de Méndez Núñez me interné por el casco antiguo por la calle Mayor donde existen multitud de apetecibles terrazas donde desayunar unos churros o tomar un refresco. Visité la austera catedral de San Nicolás y me dirigí rumbo norte siguiendo las indicaciones del ayuntamiento de color verde que van indicando los lugares de interés cultural por el casco antiguo.

Alicante parece haber recibido una buena limpieza de cutis durante los últimos años. Las paredes del casco antiguo están bien pintadas y las calles están perfectamente limpias y preparadas para el disfrute del turista. Durante el día ofrecen un tranquilo paseo mientras que por la noche se anima de bares y música en una combinación que parece coexistir sin demasiados problemas.

Alicante casco antiguoEntre las plazas que más me gustaron están la plaza del Carmen y la de Quijano. Se encuentran en la parte norte del centro y respiran una agradable tranquilidad. Más allá se encuentran las curiosas ermitas de San Roque y Santa Cruz, besando los pies a la montaña que cobija el castillo de Santa Bárbara y las mejores vistas de Alicante.

Existen dos maneras para subir a él. Si tenéis transporte propio -o preferís subir en autobús- existe una carretera que bordea la montaña por el interior. La otra es más habitual entre los turistas y consiste en llegar al ascensor del Castillo de Santa Bárbara en la avenida Juan Bautista, justo en frente de la playa del Postiguet. Desde ahí el ascensor os subirá al monte Benacantil de 166 metros de altura (2,50 euros y gratis para jubilados y grupos de estudiantes). El castillo se encuentra a lo alto de la montaña con vistas estratégicas al mediterráneo y a la ciudad. Las visitas están abiertas todos losdías del año de 9 de la mañana a 7 de la tarde.

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Ya nuevamente en la ciudad, me dirigí hacia el mar. Me dí un paseo por la ancha playa del Postiguet y seguí el camino por la Explanada de España repleta de verde y juegos para los más pequeños. Tenía curiosidad por ver la Lonja del Pescado que se encuentra en la parte final de la Explanada pero lamentablemente se encontraba cerrada en esos momentos. Siempre me encanta menterme donde no me mandan y ver como la gente subasta, vende, grita y se comercia en definitiva.

Alicante paseo maritimo
Paseé por el puerto y retomé el camino hacia el norte de la ciudad. La rambla Méndez Núñez me llevó hasta el mercado donde puede ver el estilo de vida ajetreada que buscaba en la lonja y sacié por un rato mi dosis de calor humano del día. Entré en las tiendas de la avenida Alfonso X y en la plaza Luceros me encontré con David. Un fuerte abrazo de bienvenida y nos dirigimos de compras hacia la avenida de Maisonnave, repleta de tiendas y ajetreo de un día de compras en una capital española.

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5 Comentarios
  1. David 29 septiembre 2009
  2. Quique 29 septiembre 2009
  3. charoberzosa 14 octubre 2009
  4. Quique 14 octubre 2009
  5. Dondeviajar 21 octubre 2009