Visita al cementerio de Maastricht

Al llegar a Maastricht me esperaba una visita sorpresa. Al llegar al minúsculo aeropuerto de esta ciudad holandesa, mi amigo Jordi me esperaba junto con una amiga de su trabajo. Subimos al coche, metí mi mochila de 65 litros convertida en mochila de mano en el capó y nos dirigimos a su casa. A medio camino me comentó que teníamos una visita al cementerio para despedirnos de un familiar de un compañero suyo de trabajo. Me ofreció la opción de ducharme, relajarme o hacer cualquier cosa esperando en su casa o acompañarlos al cementerio.

Aunque no parecía una opción singularmente divertida, no me lo pensé dos veces, borré mi sonrisa vacacional y decidí acompañarlos al cementerio. Al fin y al cabo, en un viaje siempre espero encontrarme nuevas oportunidades donde descubrir costumbres y situaciones nuevas y, un entierro, por desafortunado y triste que sea, también puede ofrecer alguna nueva perspectiva distinta de la habitual.

El cementerio de Maastricht, como la mayoría de cementerios donde los muertos están sepultados y no existen adosados, ofrece una sensación de belleza en calma. Existen bonitas esculturas y las lápidas se diseminan sobre el césped de forma ordenada entre grandes árboles.

Al llegar al cementerio tuvimos que firmar en el libro de visitas y nos pusimos a la cola tras familiares y amigos del trabajo. Los extranjeros formamos un grupo al final y seguimos la comitiva hacia una pequeña capilla al aire libre en el interior del cementerio.

cementerioEl cura inició un discurso que fue seguido por un fado portugués. Tras él, cada uno de los familiares más próximos realizaron un pequeño discurso y ponían una canción. Hablaban en holandés y poco entendí pero me pareció una bella forma de despedir a un ser querido. Uno de los hijos escogió, para mi sorpresa, una emotiva canción de Tom Waits “Take it with me” para despedirse de su madre. Personalmente me pareció una magnifica manera de dar tributo a un ser querido pero por otro lado imagino que no tiene que ser nada fácil ofrecer tanto sentimiento en público en un momento tan dramático.

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Tras la finalización de los discursos, los presentes presentaron sus condolencias uno a uno a los familiares. Nosotros preferimos quedarnos a un lado y al cabo de unos minutos nos fuimos del lugar. Subimos al coche y mudamos nuestras largas caras por sonrisas y empezamos a saborear las vacaciones tras esta pequeña experiencia con el otro mundo.

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2 Comentarios
  1. HOLLMAN YAMID PEREZ YUNDA 26 abril 2010
  2. Quique 26 abril 2010