Visita a Sydney

El puente sobre la bahía de Sydney

Nuestra idea inicial al llegar a Australia era recorrernos la costa Este de Cairns a Sydney y después ir hasta Melbourne.

Sin embargo, en estos viajes largos donde vas encontrando gente que te aporta opiniones diferentes, los planes van cambiando una y otra vez. Casi todos lo viajeros coincidían: la costa Este es más cara, más fiestera y algo más convencional; la Oeste es más la Real Australia: deshabitada, salvaje, tierra roja…Auténtica.

Basándonos en esto, decidimos tomar un vuelo de Cairns a Sydney y esquivar toda la zona Este. A ver, si tienes el tiempo y el dinero y Australia siempre fue tu sueño, hazte las dos, pero teniendo que elegir…

Era mi segunda visita a la ciudad y vi pocos cambios con respecto al Fin de Año del 2003 que pasé allí con mi gran amigo Rober. Es lo que suele suceder en ciudades tan nuevas: no observas los cambios porque no hay nada realmente viejo que vayas a echar en falta.

Para mí un par de días en Sydney es suficiente, cosa que se repite en toda las ciudades del país. Repito, para mi gusto.

A quien le guste los lugares históricos y esté acostumbrado a las ciudades y pueblos del Viejo Continente, Australia le parecerá un fallido intento de darle a sus escasos 200 años de historia anglosajona un toque de pasado remoto y venerable.

Lo que sí me gustó ver es la parte de cultura aborígen, mucho más antigua y distinta y que merece la pena conocer.

La Opera House con el puente al fondo

La joya de la Corona de la ciudad es sin duda la Opera House de Sydney, ése edificio de diseño espectacular que creo que todo el Mundo ha visto una vez en su vida en la tele, aunque sólo sea cuando el día 31 de Diciembre salen todos los pesados en los telediarios de todas las cadenas diciendo eso de “Pero hay una parte del Mundo en el que ya están en el 20XX…¡Veamos las imágenes de las celebraciones en el puerto de Sydney!”. Yo estuve en ese momento donde moría el 2003 y dábamos la bienvenida al 2004, totalmente borrachos y mirando al suelo para ver si encontraba mi móvil que se me acababa de caer. No encontré el móvil y además no salí en la tele. Igual, no fue un mal año.

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Una de las principales maneras de sacar el dinero a los turistas es lo de subirse al puente que cruza la bahía. No lo hice en 2003 ni ahora. El tema consiste en subir las escaleras del puente en grupo, atados por una cuerda y sin poder llevarte tu cámara para sacar fotos. Cuesta una pasta y les tienes que comprar la foto a ellos. Además no supone una actividad de adrenalina sino que lo bueno es la vista.

Otra cosa para hacer en la ciudad es visitar el Jardín Botánico. Es gratuito y supone un paseo muy agradable por una zona muy cercana al centro de la ciudad y el Puerto.

El jardín botánico de Sydney

Las calles son anchas, limpias, ordenadas. Hay algunas casas cercanas al Puerto que parecen algo más antiguas, lugares en los que comenzaron a instalarse los invasores ingleses hace unos 200 años. Pero no dan el pego como lugar histórico…Aún son demasiado nuevos.

Hay gran cantidad de museos o, para los que pasen del tema, playitas cercanas al centro a las que se puede acceder en bus o ferry, como la megafamosa Bondie Beach.

La oferta de bares y restaurantes, como en todo buen país anglosajón, es desproporcionada. Para temas de comida es mucho mejor Melbourne por la variedad y calidad de sus restaurantes pero en tema fiesta y pubs la cosa está muy igualada.

Todos son superdeportistas y todo lo que tú quieras pero nunca olvides que son anglosajones, así que después de sus 100 flexiones, 500 abdominales, 1 hora corriendo y demás, el finde -o después del curro- van a ir al pub a meterse, entre pecho y espalda, 243 cervezas sin pestañear mientras ven Rugby o cualquier otro deporte en la tele.

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Así que si lo que quieres es fiesta, no te preocupes la oferta es amplia.

Personalmente me parece una buena ciudad para vivir ya que los sueldos son bastante buenos -aunque Australia ahora está con precios prohibitivos-, la gente es simpática, hay muchas zonas verdes, playa, montaña cercana y puedes llevar una vida bastante agradable.

Para visitar, sin embargo, no lo dedicaría más que un par de días salvo que vayáis a meteros unas fiestas o tengáis gente allí.

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  1. Marta 20 septiembre 2011