Visita a Santo Domingo

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La perspectiva de estar una semana parados en el resort de Punta Cana, a priori, me pareció algo peligrosa en cuanto a la posibilidad de acabar un poco hartos del tema playa, hotel y demás. Por ello planeamos alguna excursión que hacer durante nuestras vacaciones en la República Dominicana.

La verdad es que la calidad de los servicios del hotel, el buen tiempo y las risas que nos pasamos allí, me demostraron luego que no había razón para preocuparse por el aburrimiento.

Sin embargo, en el país había una gran cantidad de historia y cultura de los tiempos en los que los españoles llegaron a las verdes costas de las Indias Occidentales. Y merecía la pena verlo.Fue así como decidimos hacer una visita de un día a la capital del país: Santo Domingo.

Los hoteles de Punta Cana ofrecen varios tours guiados de un solo día sin necesidad de hacer noche en la ciudad pero el precio suele ser bastante elevado. Teniendo una Rough Guide que saqué en la biblioteca de Dublín preferimos organizar la visita por nuestra cuenta, incluyendo el quedarnos por la noche para vivir un poco la vida nocturna.

El bus de Punta Cana a Santo Domingo lo tomamos en la terminal de buses y por 325 pesos –el cambio rondaba los 50 pesos por cada Euro- nos dejó en el centro de Santo Domingo después de unas 4 horas de viaje.

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Tras una caminata decepcionante por el Malecón, llegamos a la Zona Colonial, centro histórico y arquitectónico de la ciudad. Allí encontramos alojamiento decente por unos 25 dólares por cabeza y noche. Dejamos las cosas y nos dimos una ducha rápida para librarnos del sudor de la caminata bajo un sol de justicia. No sirvió de mucho porque poco después estábamos sudando de nuevo por las viejas calles, justo antes de que se largara a llover de manera copiosa. Es lo que tiene el clima tropical.

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La Zona Colonial está más bien descuidada y en ella se mezclan catedrales, conventos, monasterios y la famosa casa de Colón con bares y cafeterías y tiendas de todo tipo, incluyendo a vendedores ambulantes y grandes tiendas de souvenirs a precios más caros incluso que en los resorts playeros de donde veníamos.

Aun así, es innegable la tentación de intentar imaginar cómo fueron las cosas hace casi 520 años, cuando Cristóbal Colón puso el pie en esas tierras para cambiar –para bien o para mal- la historia de todo un continente.

En la Zona Colonial podéis encontrar la que fuera la primera casa de Colón en América, la primera catedral y el primer hospital construido por los españoles en las Indias Occidentales. La riqueza cultural se completa con otras construcciones como el convento de los Dominicos, la iglesia de Santa Clara y la fortaleza Ozama.

Las plazas más emblemáticas son la Plaza Colón –presidida por la estatua del descubridor- y la Plaza de España, de mayor tamaño y ofreciendo una hermosa vista del Alcázar de Colón. Para los amantes de los museos resaltar el museo del ámbar y las Atarazanas.

La verdad es que la riqueza cultural e histórica de la ciudad da para una visita de varios días.

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Una respuesta
  1. Jamilah Gómez 3 febrero 2013