Visita a la Ciudad Prohibida de Pekín


Uno de los mayores contrastes que puedes encontrar en Pekín -y, tal vez, en toda China- es la coexistencia en el centro de la ciudad de la antigua casa de los Emperadores y los monumentos más representativos del Comunismo, conceptos tan antagónicos como mi persona y el querer madrugar para ir a trabajar.

La Ciudad Prohibida se encuentra justo enfrente de la famosa plaza de Tiananmen. Allí habitaron emperadores de las dinastías Ming y Qing y dirigieron el destino de China y sus gentes durante siglos.

Es muy sencillo llegar a la puerta principal de entrada al recinto amurallado. Tomad la línea 1 de metro -2 Yuan cada billete- y podéis bajaros en las paradas de Tiananmen Este u Oeste, dependiendo de la dirección de la que vengáis.

Podéis daros un paseo por la plaza pública más grande del Mundo –Tiananmen- famosa por los sangrientos disturbios que se produjeron en 1989, cuando estudiantes y trabajadores se aliaron para pedir democracia en China. El Museo de la Numismática y el Museo Nacional de China se encuentran custodiando la plaza a ambos lados.

Era un día soleado pero frío y sólo estuvimos en la plaza el tiempo justo para hacer unas fotos, dar un corto paseo y ser muñecos de pose para las fotos de turistas chinos del interior del país que se sorprendían al vernos y querían llevarse el recuerdo de la foto con los turistas occidentales. Una risa y un placer.

Nos dirigimos a la entrada a la Ciudad Prohibida, custodiado por policías militares y presidida por una gran foto del héroe comunista, Mao Tse Tung.

El ticket de acceso cuesta 40Y por persona y no incluye la Cámara del Tesoro. Los guías os ofrecerán sus servicios, pero los rechazamos y cogimos una audio-guía por otros 40Y. Si queréis hacer el viejo truco de coger una para un grupo, que sepáis que sólo te dan un auricular y sólo puedes escuchar cada comentario una vez. Pero bueno, que se lo ponga uno y lo recite a los demás.

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La verdad es que creo que mereció la pena cogerla porque te cuenta historietas bastante curiosas.

El recinto es bastante grande y nos paseamos por él durante 3 horas. Multitud de palacios donde se organizaban banquetes, fiestas o reuniones, dormitorios para el Emperador y las concubinas, exposiciones de jade, armas e incluso la sala del Tesoro (a la que no entramos porque cerraba a las 3.30).

Sinceramente, una vez ves el interior -desde las vallas, porque no se puede entrar- de uno de los palacios, los demás parecen similares, pero lo que le da la magia al lugar es pensar en lo que era la vida en los tiempos en los que la Ciudad Prohibida era un hervidero de diplomáticos, consejeros, concubinas, cocineros, soldados y, por supuesto, el Emperador.

Me gustó escuchar las historias que parloteaba el audio e intentar darle vida con la imaginación. Para aquellos que os guste el cine os recomiendo ver “El último Emperador” para poder reconocer los escenarios representados en la película.

Los distintos palacios poseen los típicos tejados orientales, vivos colores para columnas, techos y paredes y adornos en bronze, mármol y madera de animales varios. El palacio principal es una obra maestra realizada completamente en maderas de distintos colores. La opulencia entre la que vivían los Emperadores chinos no tiene parangón, costando -por ejemplo- una boda imperial el equivalente a 550.000 kilos de plata. La última boda, ya en el siglo XX y con una China sumida en la pobreza en la crisis, aún costó 28.000 kilos de plata.

Una visitia obligada y bonita que además os ayudará a entender la historia de este gran país.

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5 Comentarios
  1. Quique 27 enero 2011
  2. Alvaro 27 enero 2011
  3. Juan Antonio 28 enero 2011
  4. Arancha 30 enero 2011
  5. David 1 febrero 2011