Visita a La Antigua de Guatemala

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No fue La Antigua el nombre que le otorgó el emperador Carlos V cuando fue levantada por los españoles sino Santiago de los Caballeros de Guatemala. Sea cual fuere el nombre, el señorío y la belleza arquitectónica de la ciudad que fue capital del antiguo reino de Guatemala (que comprendía a los actuales Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica) es aún tangible a día de hoy. No en vano fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Hoy en día La Antigua es una ciudad muy viva donde se mezclan los guatemaltecos -que se han marchado a vivir a unos kilómetros de allí por el precio imposible al que se han puesto las viviendas en la propia ciudad- con los turistas que están de paso o los estudiantes de español que se quedarán unos meses intentando aprender el idioma de Cervantes en un entorno de ensueño.

Precisamente éste es uno de los negocios que más ha florecido en La Antigua en las últimas décadas. Se ha convertido en el principal punto de todo Centroamérica para el aprendizaje del español. Muchos americanos y europeos, sobre todo jóvenes, compran unos paquetes que incluyen las clases y el alojamiento durante unos meses. Esto ha hecho que la escena nocturna también se haya visto beneficiada y puedas encontrar música en directo y terrazas con vida cualquier día de la semana.

Nosotros dejamos las cosas en el hotel y salimos en cuanto hubimos repuesto la energía con un buen almuerzo.

Pórtico de entrada a la iglesia franciscana donde descansan los restos del canario Pedro Betancur

Pórtico de entrada a la iglesia franciscana donde descansan los restos del canario Pedro Betancur

Las adoquinadas calles de La Antigua estaban llenas de camionetas pick-ups, ya que era fin de semana y la proximidad a la capital de Guatemala (Ciudad de Guatemala) – a menos de 60 kms- hace que sea uno de los principales lugares a visitar en cualquier escapada corta. Recorrerlas es pasear por la historia de todo el país.

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Este fue el tercer asentamiento de la capital tras dos intentos anteriores fallidos debidos a la guerra y los desastres naturales. También la naturaleza se cobraría un alto precio por permitir que los hombres habitaran estos dominios, y, en julio de 1773, un terremoto monstruoso redujo casi toda La Antigua a escombros. Numerosas réplicas hicieron que la ciudad fuera prácticamente abandonada y el desastre dejase unas cicatrices que aún siguen presentes a día de hoy.

Nuestra primera visita fue a una iglesia que está bien conservada, la dedicada a San Pedro de Betancur, un franciscano canario que dedicó su vida a los indígenas y pobres de Santiago de los Caballeros a mediados del siglo XVII. Pedro murió en la ciudad y tiene su Santuario del Santo Hermano Pedro, en el Templo de San Francisco. Un gran número de fieles hacía cola para rezar frente al sepulcro y unos cuantos compraban, en un pequeño quiosco apostado fuera, unas figuritas de cera representando diversas partes del cuerpo humano. La creencia es que si rezas y cuelgas la parte de tu cuerpo que quieres sanar en un lado del sepulcro, te recuperarás. Yo, por si acaso, compré una figurita con forma de pierna y entré a rezar unos minutos. Quién sabe, no soy creyente, pero el caso es que un mes después tenía nuevas opciones para el problema que arrastro en mi pierna derecha desde hace más de 12 años.

Interior del Convento de Santa Clara

Interior del Convento de Santa Clara

Después visitamos las ruinas del Convento de Santa Clara, situado en 6a calle Oriente y 2a avenida Sur, levantado a principios del XVIII y destruido por el terremoto menos de 60 años más tarde. El claustro principal del Convento se encuentra rodeado de arcos en sus dos niveles. En la planta baja se encontraba la sacristía, el comedor, la cocina, la enfermería y otras dependencias. También se encuentra una fuente de piedra tallada.

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La fachada del Templo se encuentra en el interior del Convento,  sin vista a la calle, pues como fue de clausura las monjas nunca salían al exterior.

Esa fachada es una de las más bonitas de la ciudad colonial ya que tiene decoraciones en estuco modelado, ornamentación con figuras de arcángeles y pilastras talladas. La entrada para extranjeros cuesta 40 GTQ pero sigue siendo uno de los lugares más visitados por los turistas y en el que se realizan varios actos sociales y festividades culturales.

La Plaza Mayor de La Antigua

La Plaza Mayor de La Antigua

Dejamos un poco de lado el tema religioso -cosa realmente complicada en una ciudad repleta de conventos e iglesias- y pasamos por la Plaza Mayor (Parque Central). Muy típica construcción en las antiguas ciudades coloniales españolas, la plaza está rodeada por las fuerzas vivas del lugar: civil, religioso y militar. La Parroquia de San José Catedral y el señorial Ayuntamiento rodean a una plaza cuadrada que bullía de vida entre sus árboles y fuentes.

Un grupo de música en vivo había congregado a su alrededor a casi un centenar de personas. Tocaban melodías indígenas mientras muchos guiris de tez blanca como la leche les filmaban con sus móviles y videocámaras. El dueño del carrito de los helados, apostado junto a ellos, se frotaba las manos esperando a que acabara el espectáculo y la atención se fijara en su pequeño y colorido carro.

Parejas de enamorados paseaban cogidos de la mano, grupos de amigos guatemaltecos charlaban sentados en los bancos y muchos turistas caminaban con la mirada centrada en los edificios de alrededor.

Un cómico entretiene a la gente en una de las calles más transitadas de La Antigua

Un cómico entretiene a la gente en una de las calles más transitadas de La Antigua

Salimos de la plaza por el extremo en el que un cómico entretenía a una multitud a base de números de acrobacia y buenos chistes que exigían rapidez mental. Así entramos a la calle más emblemática de La Antigua: la calle del Arco de Santa Catalina. Según a qué lado del arco -del siglo XVII- te sitúes, puedes ver al fondo el famoso volcán de Agua -de 3.760 metros de altitud- o la iglesia del convento de Santa Catalina.

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A los lados, tiendas de souvenirs, jade, artesanías y bares pueblan la calle más frecuentada de La Antigua. También son muchos los vendedores ambulantes de ascendencia indígena que intentan sacar el jornal diario mediante la venta de distintos tipos de tejidos, collares, pulseras, flautas, tambores y muchas cosas más.

Calle del Arco de Santa Catalina con el volcán de Agua al fondo

Calle del Arco de Santa Catalina con el volcán de Agua al fondo

Cuando nos sorprendió la noche, nuestro guía y amigo el gran Willy Posadas -nacido en La Antigua- nos llevó al bar alternativo que él regenta: Los Encuentros. Un sitio más que recomendable donde producen sus propias variedades de cerveza, realizan actividades culturales todos los días y os podréis tomar vuestra comida o bebida sentados en asientos arrancados a autobuses desguazados. La parte trasera de uno de estos típicos “chicken buses” (los antiguos autobuses escolares americanos y canadienses que son donados a Guatemala) preside un pequeño escenario donde tienen lugar las actuaciones.

Los Encuentros

Los Encuentros

Decoración original para un lugar especial ubicado en la calle 1a Avenida Sur 4, que alberga un buen número de locales de corte alternativo.

Acabamos el día en otro local lleno de extranjeros en el que una australiana -con unas copas de más- se desgañitaba en el escenario interpretando, de forma bastante decente, varios hits contemporáneos en la lengua de la pérfida Albión.

La Antigua es una ciudad que ofrece de todo: cultura, historia, cursos de español, compras interesantes y una gran vida nocturna. Uno de los lugares principales a visitar, no sólo en Guatemala, sino en toda Centroamérica.

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2 Comentarios
  1. Cora 7 noviembre 2015
  2. David 9 noviembre 2015

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