Villa La Angostura: la hermana pequeña de Bariloche


Conocida por ser una de las últimas poblaciones antes de pasar de Argentina a Chile -o de las primeras al cruzar de Chile al país maradoniano, según se mire- y por su centenario bosque de arrayanes, Villa La Angostura es una parada casi obligatoria para los viajeros que recorremos Argentina con ganas de explorar sus paisajes más bellos.

Se puede llegar desde Bariloche con unos minibuses que te llevan de terminal a terminal en cuestión de una hora y cuarto, aproximadamente. Tan sólo cuestan unos 14 pesos argentinos y salen muy frecuentemente.

Nosotros llegamos a media tarde y nada más dejar la terminal comenzamos a caminar por la Avenida Arrayanes, repleta de locales comerciales donde predominan las tiendas de souvenirs, ropa y chocolaterías como si en cualquier momento nos fuera a abordar la bruja del cuento para invitarnos a su casita de chocolate. Esta es una característica común con Bariloche, al ser pueblecitos cerca de lagos y montañas que en invierno se cubren de nieve, le quieren dar el aspecto suizo con la elaboración y venta de chocolates. Eso sí, habiendo probado ambos no hay lugar a dudas: en relojes y chocolate, los suizos no tienen rival.

Nos dirigimos al italian hostel que se encuentra en la calle Maquis 215, a menos de 10 minutos caminando desde la terminal. Os recomiendo encarecidamente este lugar. Está regentado por una pareja amabilísima que os acogerán cálidamente y os ayudarán con cualquier duda que tengáis sobre la zona. A nosotros además nos orientaron en las que serían nuestras próximas etapas en Chile.

La noche que llegamos nos ofrecieron unirnos a un asado que estaban organizando para todos los huéspedes del hostal, así que esa noche nos quedamos a cenar y después conversamos junto al fuego con una pareja de americanos que viajaban por el mundo por un par de años para después quedarse un tiempo ayudando en un monasterio mejicano en el que se cuidaba el Karma. Son estas historias que tan sólo surgen en hostales y cámpings de remotas partes del planeta cuando estás en viajes de este tipo.

El precio era de 45 pesos argentinos -en temporada alta- y nos alojaron en una bonita cabaña con cocina, televisión por cable y buhardilla -donde estaban las camas- que compartimos con un par de personas más que tenían habitación separada-. Os aconsejo contactarles con antelación si pensáis caer por allí en el verano austral.

A la mañana siguiente tomamos la Avenida Nahuel Huapí -nombre del lago que baña la ciudad- y nos dirigimos hacia la parte que casi todo el mundo nos había recomendado: la zona del puerto con las playas de Bahía Mansa y Bahía Brava y el bosque de los Arrayanes.

Llegamos a la entrada del Parque Nacional Nahuel Huapí donde te cobrarán 30 pesos por la entrada si decides hacer el trekking del bosque de los arrayanes, árboles centenarios famosos en la zona. Os dejo caer que no es difícil bordear la caseta de entrada y entrar sin pagar y el guarda tampoco pone mucho empeño. Si no queréis pagar o hacer el trekking largo -son unas 6 horas ida y vuelta al bosque con pequeñas subidas y bajadas constantes- siempre podéis optar por un paseo de unos 50 minutos en subida hasta los dos miradores que hay en el lugar. La senda comienza justo a la derecha de la caseta de entrada.

Nosotros optamos por esta última opción más que nada porque estábamos cansados de la reciente subida al Cerro López y nos apetecía un día tranquilo.

Por la noche cenamos en un lugar recomendado por nuestros anfitriones. El restaurante El Esquiador fue uno de los mejores en relación calidad-precio de los que hemos probado en Argentina.

Sin duda, un lugar donde merece la pena pasar un par de días durante tu viaje.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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3 Comentarios
  1. San Martin de los Andes 23 octubre 2009
  2. Villa la Angostura 10 noviembre 2010
  3. Naty 28 noviembre 2010