Viajeros en el camino: Johannes

Google +TwitterFacebook

tayrona
El Parque Tayrona, en Colombia, a parte de ser uno de los lugares más bonitos que he visitado en mi vida también me deparó un par de buenas sorpresas a conocer a gente como Juan “el Pirata” -del que ya os comenté en otro artículo- y Johanness, del que os hablaré ahora.

Nos encontramos al alemán justo en la entrada del parque. Lo vimos llegar con su planta de cuerpo fornido, ojos azules y pinta total de guiri. Nosotros estábamos sentados justo al pasar el puesto de entrada, esperando a que llegase el jeep que nos tendría que llevar al inicio de la ruta en el parque. Observamos al chaval acercarse a la caseta donde pagabas la entrada y nos sorprendimos al ver que hablaba un casi perfecto español, con acento sudamericano. Al poco llegó el jeep y se subió con nosotros.

Desde el primer minuto la conversación fluyó entre los tres y Johanness nos quiso acompañar por los dos días que nos quedábamos allí.

El tío era un crack. Estudiante de medicina en Alemania, pensó que la teoría que estudiaba en la carrera estaba bien pero quería empezar con la práctica lo antes posible, cosa que no iba a pasar en su país natal. Con esta idea en la cabeza de fue a El Salvador, donde comenzó a trabajar en un hospital para después ser designado como médico rural. Lo mandaron a una aldea perdida a ayudar al médico de allí y le mirábamos fascinados cuando nos contaba cómo bajaba al río con una linterna para tomar su baño semanal en sus aguas. Nos contó algunas peripecias más de las que allí pasó, pero no era un tío a los que les gusta ensalzar su persona en las historias y fuimos nosotros los que le cosimos a preguntas.

Lee:
Consejos prácticos para viajar a Myanmar

Más tarde estuvo en un hospital en Bogotá y cuando lo dejamos iba rumbo a Bolivia para trabajar allí un tiempo también.

Con un control muy bueno del español y una simpatía y buena disposición que le hacía desprender una aura de buen rollo, al bueno de Johanness no le faltaban amigos y amigas -tiene novia salvadoreña pero el colega iba rompiendo corazones allá por donde pasaba- en ninguno de los lugares por los que pasaba.

Él tenía muy claro que estaba estudiando medicina para ayudar a la gente y lo eligió de manera totalmente vocacional. Ya me gustaría a mi poder decir éso cuando me levanto cada mañana de nuevo para ir al banco en el que curro. Ni de coña.

Nos pegamos también unas buenas risas con él y también nos contó sobre el pasado hippy de sus padres y el ambiente liberal en el que había sido criado.

Disfrutamos de buenas conversaciones, risas, playas y caminatas con Johanness durante los dos días que estuvimos en este paraíso terrenal.

Cuando nos escribimos hace como un par de meses, él ya había regresado a El Salvador para seguir allí con sus prácticas en la zona rural, que es lo que más le gustaba.

Me comentó que quizás acabara volviendo a Alemania. Espero verle de nuevo algún día porque son de esas personas que te ayudan a recordar tus viajes con una sonrisa. ¡Un abrazo, campeón!

Reserva tu viaje al mejor precio:

Puntúa este artículo
,
Google + Twitter Facebook