Viaje al Parque Tayrona en Colombia

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El Parque Tayrona es una maravilla de la naturaleza que se encuentra en Colombia

El Parque Tayrona es una maravilla de la naturaleza que se encuentra en Colombia

Ya convertido en un colaborador habitual de Viajablog, mi querido amigo Alex nos regala otra de sus crónicas de rincones de Sudamérica. Un grande entre los grandes. Il Capitano.

Después de tiempo escuchando reproches de amigos colombianos porque no mencionaba el Parque Nacional Tayrona como uno de los destinos que había visitado, hace un par de fines de semana quise aprovechar la oportunidad que tenía y armé mi mochila decidido a visitar este lugar emblemático.

La experiencia no ha podido ser mejor. Como se suele decir, “Perderse es encontrarse” y esas tres palabras cobran total significado en este paraje maravilloso.

Mi viaje comenzó conociendo los alrededores del Tayrona y eso significa principalmente Santa Marta, El Rodadero y Taganga.

Mi primera noche la pasé en El Rodadero, una población turística a 10 minutos de Santa Marta. En un par de horas se recorren las calles tranquilas que en esta época van preparándose para recibir a los turistas navideños. Buen ambiente y el paseo de la playa lleno de familias comiendo, cantando y bailando. Tomarse una cerveza fría y un pargo frito viendo este espectáculo de la alegría colombiana no pudo ser mejor comienzo de viaje.

Llegar desde El Rodadero hasta el Mercado en Santa Marta es muy sencillo. Un taxi cuesta 8.000 pesos y el autobús, que hay que tomar en la carretera, son 1.300. He de admitir que, el hecho de tener que salir del pueblo y andar algo más de un kilómetro hasta la carretera para esperar un autobús, se me hizo duro a las 6 am, de manera que paré un taxi que me llevó directo a la parada de los autobuses que te dejan en el Tayrona.

Las vistas desde las hamacas del montículo del Cabo de San Juan de Guía sn envidiables

Las vistas desde las hamacas del montículo del Cabo de San Juan de Guía sn envidiables

Para los extranjeros son 5.000 pesos lo que cuesta el trayecto y te dejan en cualquiera de las entradas del parque. Dicen que rectificar es de sabios, y como yo no soy sabio, no es que rectificara, sino que se me pasó la entrada por la que quería comenzar mi aventura, la de Calabazos. Así las cosas, tuve que entrar por la principal del Zaino lo cual, ahora que lo veo con perspectiva, fue lo mejor que podía haber hecho.

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La entrada cuesta unos 37.000 pesos para extranjeros, te colocan una pulserita y tienes la opción de caminar una hora y media hasta el primer centro de cabañas o que una buseta te lleve en 10 minutos. No es que tuviera que pagar penitencia por haber tomado un taxi antes, pero decidí andar gustoso esos kilómetros y comenzar a entablar relación con el Parque.

Mi idea era llegar sobre las 2 de la tarde a Cabo San Juan de Guia donde pensaba pasar la noche. Decidí comenzar la caminata de las 9 Piedras -que lleva una hora y media- para después comenzar el sendero de Arrecifes y continuar camino a mi destino final ese día.

Durante el trekking se cruzan pequeñas playas desiertas

Durante el trekking se cruzan pequeñas playas desiertas

Comenzar a andar en el Parque es simplemente alucinante.

Prácticamente cada paso es una aventura y la fatiga que provoca el trekking exigente es un precio bajo por tanta maravilla natural. Se camina en paralelo y muy cerca a la costa, puedes ver monos titi, iguanas, lagartijas, pájaros carpinteros, ñeques, buitres…Y mil cosas más que me pasaron inadvertidas. La costa se caracteriza por sus rocas enormes y de forma redondeada producto de una erupción de lava que no llegó a convertirse en volcán y que, al solidificarse, dejó este escenario singular.

Me llevó 6 horas llegar hasta mi destino, atravesando bastantes playitas (cuidado con bañarse por encima de las rodillas en muchas de ellas, porque las corrientes son fuertes y hay muertos por imprudencia).

En Cabo de San Juan de Guia, las hamacas se asignan a partir de las 2 de la tarde y tuve la suerte de poder tener una en la cabaña que hay en lo alto de un montículo entre las dos playas del Cabo. El ambiente del camping es agradable, instalaciones aceptables, un 90% de extranjeros y nada de electricidad a partir de las 9 de la noche, así que es recomendable haber llevado una linterna.

Los amaneceres en Tayrona son algo que no te puedes perder

Los amaneceres en Tayrona son algo que no te puedes perder

Se me quedará en la mente el primer amanecer de diciembre del 2012. El grupillo de unas 14 personas, que habíamos dormido juntos en las hamacas, nos levantamos para admirar la salida del Sol.

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No tuve mucha conversación con nadie del camping y, una vez hubo amanecido, terminé de alistar la mochila y emprendí el camino hacia El Pueblito, ruinas de un pueblo chayrama que se encuentra en mitad del parque. No confundamos estas ruinas con la Ciudad Perdida que está en la sierra de Santa Marta. Para llegar a aquel lugar son necesarios unos 3 dias de caminata y es imprescindible ir en grupo guiado.

El camino que yo hice es bastante exigente y poco señalizado, así que a veces me daba cuenta que había escogido mal el sendero y tenía que regresar sobre mis pasos. Justo estaba ante la intersección de dos caminos cuando un perro comenzó a ladrar y a correr hacia mí ladera abajo. No fue un momento agradable porque en 4 horas de camino no había visto a nadie, haciendo que se me pasara de todo por la cabeza. Por fortuna, el perro se quedó a un par de metros de mí y pude ver a un niño que bajaba: era su dueño, Christian. El pequeño me indicó el camino correcto para avanzar hacia la salida del parque, Calabazos. Le compré una coca cola y le dejé un pequeño aguinaldo de Navidad por su ayuda.

Christian me salvó de su perro y de perderme

Christian me salvó de su perro y de perderme

Durante un tiempo me quedé pensando en el esfuerzo que un niño hace cada dia caminando tantas horas por el bosque cargando una nevera lleva de bebidas para venderlas en el parque…Algo tenemos que arreglar en este Mundo.

Por fin llegué a la salida del parque que tanto había anhelado y me paré al borde de la carretera a esperar al autobús que me llevara de vuelta a Santa Marta. Estaba enormemente cansado, lleno de barro hasta las rodillas, sudado, con picaduras y lleno de arañazos, pero feliz en el alma de haber disfrutado un par de días en Tayrona.

Ahora tocaba conocer algo Santa Marta y Taganga….pero como decía el gran Cimerio: ”éso es otra historia

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7 Comentarios
  1. BULL HOTELS 13 diciembre 2012
  2. Ronald 16 diciembre 2012
  3. David 17 diciembre 2012
  4. Mai 5 enero 2013
  5. David 5 enero 2013
  6. Fello 19 noviembre 2014
  7. ana paola 12 junio 2015