Viaje a Karlstad y Värmland: trekking en Långberget

El prado que encontramos en medio del bosque de Långberget.

Si atravesar bellos bosques y lagos con tu bici; construir una balsa de madera y bajar el río Klara con ella; o avistar alces en la falsa noche del verano sueco, no acaban de convencerte como razones para visitar la región de Värmland en Suecia, aquí te propongo otra más: hacer trekking en Långberget.

Las actividades del día anterior -la balsa y buscar alces por el bosque- nos habían dejado realmente cansados, pero el fantástico buffet de desayuno que sirven en el Långbergets Sporthotel nos recuperó casi tan bien como la poción mágica que Panorámix preparaba en la aldea gala donde Astérix y sus amigos nunca sucumbieron a las legiones de Julius Caesar.

Poco después nos pusimos en marcha descendiendo unos metros por la carretera que accede al hotel. Después de tomar la segunda curva, nos desviamos a la izquierda, adentrándonos en el bosque.

Eso que véis delante del tronco del árbol no es más que un hormiguero. Pedazo de casa que se han construido.

La mañana era bastante gris pero no llovía. Sin embargo, sí lo había hecho los días anteriores y el verde del suelo se veía interrumpido por frecuentes parches de barro marrón oscuro.

El clima en esta zona puede ser bastante cambiante, siendo aconsejable llevar siempre en la mochila un chubasquero, botas o zapatillas resistentes al agua, algo de provisiones e incluso algún repuesto de ropa seca, por lo que pudiera pasar.

Tanto aconsejar y debo admitir que pisé en una zona de hierba verde, justo al comenzar el sendero, que resultó ser una fina capa que cubría un charco nada despreciable. Mis zapatillas -las normales de correr- filtraron todo el agua y pude experimentar el placer de caminar con los pies mojados desde el minuto 1 del paseo. Y olé.

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Pasando uno de los charcos de barro que encontramos en el camino.

Ahí íbamos nosotros, como los enanitos mineros, en fila india siguiendo a nuestra Blancanieves sueca mientras nos internábamos más y más en el fresco y vivo bosque.

Sofie me señaló un montículo al pie de un árbol. Medía como medio metro de alto y tenía una circunferencia de unos 80 ó 90 centímetros de diámetro. Esa gigantesca bola de helado hecha a base de finas hojas de pino secas, ramitas y otros restos de bosque, resulta ser un complejo residencial cinco estrellas de miles de hormigas. Desde la distancia no pude apreciarlo, pero al acercarme vi a decenas de ellas saliendo y entrando por los pequeños orificios que tiene la compleja construcción.

Según Sofie, esta especie de hormigas es totalmente inofensiva y se pueden encontrar en muchos trekking en Suecia.

El estrecho sendero se podía seguir sin ninguna dificultad debido a las marcas que hay cada cierta distancia, y tan sólo algunas acumulaciones de agua y barro nos obligaron a hacer una maniobra algo más complicada.

Disfrutando de nuestro fika sueco a media mañana. ¡Qué bueno estaba el pastel de zanahoria!.

A la hora de caminata encontramos un puesto de vigilancia usado por los cazadores de alces en temporada de caza. Nos subimos a él para tener una mejor vista de la zona y Anna -nuestra cámara preferida, a la que le encanta ir en bici con el sillón un poco bajo- consiguió filmar unas buenas tomas desde esa posición privilegiada.

Poco después entramos en un claro con vistas preciosas. Entre los altos pinos, dos casas de madera deshabitadas descansaban en un prado verde salpicado por pequeñas explosiones de color de flores silvestres. Fue aquí donde paramos a hacer nuestro fika (merienda o pausa para el café en sueco). Nuestra guía sacó un termo con agua caliente para el té, zumos en tetrabrick y un riquísimo pastel de zanahoria. ¿Quién dijo que en un trekking en Suecia sólo se queman calorías?.

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Nos reímos -para variar- un rato durante el descanso y continuamos 15 minutos más hasta el mejor punto de observación del recorrido. Allí tomamos unas fotos y cubrimos la escasa distancia que nos separaba del hotel.

Aunque nuestra aventura no pasó de las dos horas y media, la vasta extensión de naturaleza que rodea al Langberget Sporthotel permite realizar rutas de mucha mayor duración y grado de dificultad, según lo que prefiera el excursionista.

Se puede acampar con cierta libertad y os aconsejo que intentéis caminar con sigilo la mayor parte del tiempo posible porque son bosques con poca presencia del ser humano y podéis encontraros con animales en estado salvaje. Eso sí, más os vale que no sea un oso.

Suecia es un país que te invita a descubrirlo mientras te descubres a ti mismo de la mano de la naturaleza.

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