Viaje a Asia: Por dónde empezar (3)

Hace unos días, Sergi escribía un excelente artículo en respuesta a una pregunta que nos llegaba a través de nuestro formulario de contacto. Después, Quique hizo lo mismo en otro artículo y ahora yo, aunque ya había publicado un comentario, he decidido aportar otro granito de arena a la cuestión de ¿por dónde empiezo un viaje a Asia? y, además, ofrecer un poco de información sobre destinos alternativos una vez hayáis llegado a ese continente.

Experiencia y tiempo

bangkok chinatownLa pregunta es muy general como para pretender cerrar el tema con el nombre de un país, una ciudad o un conjunto monumental concretos. La experiencia de cada uno y lo que busque son los factores determinantes a la hora de plantearse tanto un viaje a Asia como un fin de semana en una capital europea. El tiempo, naturalmente, no es un factor secundario y cuanto más tengamos, mejor.

Hay quién está acostumbrado a viajar en avión, alojarse en hoteles de un mínimo de cuatro estrellas y usar los completos servicios de Agencias de Viaje para planificar un viaje hecho a medida. Es tipo de turistas encontrará que pueden moverse sin problemas por Asia, o por cualquier parte del mundo, saltando de resort en resort de Tailandia a Vietnam y relacionándose sólo con el personal de hoteles, guías turísticos y chóferes.

Aunque a nadie le amarga un dulce, y después de varias semanas de viaje incesante la perspectiva de unos días de calma en un paraíso tropical no son para llamar hereje a nadie, creo que no es esa la mentalidad de los lectores de Viajablog. Cuando uno decide irse durante uno, tres o seis meses de viaje por Asia, no suele ser una persona que frecuente las salas VIP de los aeropuertos, la verdad sea dicha.

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Y, hablando de aeropuertos, a la hora de comprar los billetes y elegir un destino, dos son los principales jugadores en esa zona del mundo: Bangkok y Singapur.

Si disponéis de unos tres meses y nunca habéis estado en Asia, la mejor forma de perder la virginidad es aterrizando en la capital tailandesa e iniciando desde ella un circuito que os haga recorrer también Camboya, Vietnam y Laos.

Si son cuatro los meses que huiréis de la civilizada Europa, entonces os propongo que con esas cuatro semanas adicionales, toméis tierra en Singapur, crucéis la península malaya y entréis en Tailandia (¿por qué no hacerlo desde una de las islas como Langkawi o Penang?) para ir en busca de su capital. Desde allí, haced el recorrido que comentaba en el párrafo anterior.

¿Habéis tirado la casa por la ventana y es medio año el que os espera viajando? Entonces, amigos míos, no podéis dejar de dar el salto a Nueva Zelanda, el país del bungee jumping, el zorbing, el rafting, Peter Jackson, hobbies, elfos y Mordor, entre otros atractivos. Playas en el Norte, glaciares en el Sur y en todas partes un amplio abanico de posibilidades para el ocio, siempre en contacto con la Naturaleza.

Los dos grandes

Hay dos países que por sus gigantescas proporciones merecerían un viaje aparte, o su inclusión sólo si os habéis planteado viajar durante el equivalente a un embarazo, y son China e India. Incluso viajando en trenes nocturnos para aprovechar al máximo el calendario, sus distancias son tan vastas que os sorprenderá lo rápido que pasan los días y lo poco que habéis recorrido cuando lo mirais en el mapa.

bar en myktinaAdemás, en el caso de India, muchos viajeros no soportan el acoso, sonriente eso sí, de los vendedores y mendigos y la constante necesidad de regatear. El sentirse billetero con piernas es mentalmente agotador especialmente en el Norte del País y en ciudades como Nueva Delhi. Y luego está la pobreza y basura por doquier, que convierten a la India en una paradoja con un millar de lenguas y dialectos: un país en desarrollo con un arsenal nuclear.

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Tal vez no sea el punto más adecuado para que uno comience a conocer Asia y ha de dejarse para otra ocasión, para evitar el riesgo de empañar nuestras experiencias con el velo del prejuicio, provocado por un brutal shock cultural que no sabemos asimilar.

Los dos privilegiados

¿Cansado de países con una extensión como la mitad de Europa? ¿te gustan los paisajes de montaña o quieres recorrer un desierto? Entonces busca la manera de acomodar tres semanas en Nepal y por lo menos dos en Mongolia.

En la cuna del pico más alto del mundo, no puedes dejar de hacer trekking por cualquiera de sus múltiples circuitos, de variada dificultad, aptos unos para novatos y otros para avezados montañeros. Además, Katmandú está en un valle con multitud de pequeños pueblos pintorescos que visitar si queremos descansar la vista de contemplar cumbres de más de ocho mil metros.

A Mongolia deberías llegar vía China o bajando desde Rusia, así que probablemente sólo en un viaje realmente largo te puedes acercar a la tierra de los khanes. La capital, Ulaan Batar (a la que se abrevia como U.B.) aún exuda ese aire de las repúblicas exsoviéticas y los países políticamente sometidos al coloso rojo, que ya ha desaparecido de Europa del Este. Únete a otros viajeros, alquilad una furgoneta con guía y dedícale una semana a recorrer el Gobi, un desierto compuesto de distintos, y variados, desiertos. Dormirás en gers y siempre te parecerá que la comida sabe a carnero, pero es una experiencia increíble ver la puesta de sol sabiendo que sólo hay una docena de personas en cien kilómetros a la redonda, o ver amanecer con el sonido del frío viento matutino como única distracción.

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El destino que no te puedes perder

Sin duda alguna, Birmania, la actual Myanmar. Como Cuba o Irán, es un destino que exige una serena reflexión antes de visitar esa dictadura. Si después de sopesar los pros y los contras, de los que hablaré en otro artículo, decides ir, esfuérzate por contribuir lo menos posible a engordar las cuentas bancarias de los militares comunistas que controlan el país.

Por unos cien euros puedes comprar un billete de ida y vuelta desde Bangkok a Rangún, con una línea aérea tailandesa o que no sea propiedad del Estado birmano. Cuando llegues al país, te encontrarás con una selección de los mejores paisajes que Asia puede ofrecer, conjuntos monumentales como los millares de templos de Bagán, montañas con pueblos en los que hace décadas que no han visto un hombre blanco y, sin duda alguna, la gente más amable de todo el continente. Es el auténtico país de las mil sonrisas.

Allí, y en cualquier parte, sed flexibles, sed simpáticos y estad abiertos a nuevas experiencias.

Como no me canso de repetir, “míralo todo con los ojos de un niño”

monjes budistas birmania

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4 Comentarios
  1. Prognatis 5 agosto 2008
  2. avistu 7 agosto 2008
  3. Anonymous 11 septiembre 2008
  4. Anonymous 22 mayo 2009