Una buena experiencia en el aeropuerto

No lo tenía del todo claro al principio

No lo tenía del todo claro al principio

Mi última experiencia en el aeropuerto te la tengo que contar. Sé que últimamente sólo he destacado disgustos y desencuentros sucedidos durante los momentos previos a subirme a un avión. Entre la gestión de las colas y las bolsitas de plástico, mi tránsito por los aeropuertos se estaba empezando a convertir en una pesadilla.

Pero en esta ocasión cambio de tercio y, por fin, estoy encantado de anunciar que empiezo a recuperar la fe en el sentido común que todavía parece estar presente en estos centros de operaciones aéreas que a punto estaban de transformarse en el club de la paranoia.

Aquí va, por fin, una buena experiencia en el aeropuerto. Y es que me sucedieron 2 cosas totalmente inesperadas:

Por si acaso me llevé un martillo

Por si acaso me llevé un martillo

Mientras preparaba las maletas para el viaje, mi hijo me preguntó si podíamos llevarnos un martillo que hacía poco le habían regalado. Al principio no me pareció buena idea pero finalmente pensé que, dadas las experiencias previas con los empleados de los aeropuertos, no estaba de más emprender esta nueva aventura armado.

Equipaje de mano calculado, pasaportes en regla y asiento reservado. Esta vez nada se me había escapado, de modo que no podíamos fallar. Pero puestos a seguir con la tesis doctoral que le estoy dedicando al comportamiento y costumbres de la fauna aeroespacial, decidí preparar una trampa que me serviría como ejercicio.

Esta fue la trampa que les preparé a los empleados del aeropuerto

Esta fue la trampa que les preparé a los empleados del aeropuerto

Metí en mi neceser un tubo de crema de afeitar que contenía 150 gramos pero que, a la hora de comprobar su contenido exacto, tenía cierto truco, nada más y nada menos que un cálculo sólo apto para mentes super-desarrolladas.

Ya sabes que las razonables y coherentes normas de los aeropuertos sólo permiten transportar en tu equipaje de mano recipientes que no contengan más de 100 ml de líquido. Y tú me dirás, de acuerdo, no puedo llevar un recipiente que contenga 500 ml, pero ¿puedo llevar 5 recipientes que contengan 100 ml? La respuesta es sí. Al parecer los aeropuertos, tras consultar con la NASA, el pentágono y los servicios de inteligencia israelíes, han llegado a la conclusión que no se trata de lo mismo. Así que para alante.

Segundo punto interesante, ¿es la crema de afeitar o la pasta de dientes un líquido? Buff, la cosa empieza a ponerse complicada. Según estudios realizados por el servicio secreto de la República Popular de Mongolia, un analista que parece ser descendiente (como tantos de nosotros) del mismísimo Genghis Khan, llegó a la conclusión de que sí. ¿Basado en qué? Pues probablemente basado en la punta de su razonamiento que, descendiendo de quien desciende, merece todo nuestro respeto.

 

Ahora siempre llevo aquellas bolsitas de plástico que me costaron 1 eurazo

Ahora siempre llevo aquellas bolsitas de plástico que me costaron 1 eurazo

Bien, una vez abiertos ciertos interrogantes, metí mi crema de afeitar junto al resto de peligros (pasta de dientes, desodorante, etc) en aquella bolsita de plástico por la que no hace mucho me hicieron pagar 1 euro.

Llegó mi hora de pasar el equipaje de mano por el túnel del terror y, como era de esperar, tuvimos que revisar el contenido de mi neceser. “Señor, este tubo supera el tamaño permitido” – me dijo el amable empleado del aeropuerto. “No sé de qué me habla, este tubo contiene 100 gramos. ¿Ve que lo pone aquí? 100 + 50 gramos. 100 que lleva el tubo y 50 que me dieron en otro recipiente que guardo en casa. Los 50 de más venían gratis, por eso me lo compré, para aprovechar la oferta.” El hombre, algo sorprendido, observó el tubo y volvió a mirarme con cara de no entender nada. “Si quiere lo comprobamos. ¿Tiene usted algún artilugio con el que poder medir el contenido que hay en este tubo? Por mi no hay ningún problema. Por otra parte es crema, no es líquido. ¿Me puede explicar por qué motivo a la crema se la considera un líquido?” le dije. El hombre volvió a mirar el tubo, lo metió en el neceser y me dijo “Pase, que tenga buen viaje“.

¡Prueba superada! ¡El sentido común parece estar regresando a los aeropuertos! Por si fuera poco, el buen hombre, al ver que la bolsita de plástico en la que se encontraban mis armas de destrucción masiva estaba bastante mojada y hecha polvo, me ofreció la oportunidad de cambiarla por una nueva que tenía por ahí a mano, ¡sin ningún coste!. No me lo podía creer. Emocionado y con los ojos humedecidos le dí las gracias y proseguí mi viaje.

Finalmente todo salió bien

Finalmente todo salió bien

¿De verdad es posible que las cosas estén cambiando? ¿Crees que alguien ha empezado a poner algo de cordura en los controles de seguridad de los aeropuertos? ¿Puede ser que este 2013 traiga consigo nuevas formas de ver la vida?

No puedo dar respuesta a ninguna de estas preguntas todavía pero durante mi última experiencia, como dicen los políticos (estos otros seres dotados de una inteligencia fuera de lo común) me pareció vislumbrar algunos brotes verdes.

Yo, como persona optimista y positiva que me considero, creo que es posible y pondré todo lo que haga falta de mi parte para colaborar. Sobre los resultados que me vaya encontrando durante mis próximos viajes, lo único que puedo decir ahora mismo es que ¡te seguiré informando!

23 Comentarios
  1. AulaInglés 22 enero 2013
  2. Carmen 22 enero 2013
  3. Ibana 22 enero 2013
  4. Lorena 22 enero 2013
  5. Sergi 22 enero 2013
  6. Sergi 22 enero 2013
  7. Sergi 22 enero 2013
  8. Sergi 22 enero 2013
  9. Carmen 22 enero 2013
  10. Madaboutravel 23 enero 2013
  11. Carmen 23 enero 2013
  12. Ibana 23 enero 2013
  13. Pau 24 enero 2013
  14. Carmen 24 enero 2013
  15. SaltaConmigo 24 enero 2013
  16. Sergi 24 enero 2013
  17. Sergi 24 enero 2013
  18. Sergi 24 enero 2013
  19. Sergi 24 enero 2013
  20. Sergi 24 enero 2013
  21. Sergi 24 enero 2013
  22. Sergi 24 enero 2013
  23. Hernán Maglione 4 junio 2013

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