Un timo en Mumbai: el taxista mago

Un hombre se sube a un taxi en Mumbai
“…and tell him to fuck off !!!” me dijo expresivamente Louella al teléfono. Yo, que pierdo la compostura pocas veces, no añadí esta ocasión a mi lista de excepciones y mi traducción fue menos literal. Sin soltar el móvil ni cambiar la expresión de la cara miré al barbudo taxista con cara de pocos amigos y le espeté un cortante “Ni de coña. Esto es un timo y no pienso pagar 900 rupias.”
Por múltiples experiencias de primera y segunda mano fuera de Europa, de entrada no me fío de los taxistas ni de los conductores de rickshaws y tuk tuks. Hasta el final del trayecto, o hasta que no hablas con un local y le cuentas el coste y recorrido, no sabrás si han intentado timarte o han sido honestos contigo. Aclaro que tengo un amigo que ha sido taxista en Oviedo y otro que lo es desde hace muchos años en Gijón, y puedo dar fe de la honestidad de ambos con sus clientes y que nunca han tomado el camino más largo o dado un rodeo para añadir unos euros al taxímetro.
Pero Asia es mucho Asia. Y la India es mucha India.
Cuando el autobús procedente de Hospet me dejó en Mumbai el miércoles de la semana pasada, la parada resultó estar al sur de la ciudad y no al norte, en Borivali donde estaba mi alojamiento, como me habían dicho al comprar el billete. De entre los taxistas que subieron al autobús en la penúltima parada – la última estaba incluso más al sur – el tipo sonriente y sudoroso hasta por la rojiza barba, fue el que me convenció de aceptar sus servicios. Había hablado con el conductor del autobús y entre su hindi, mi inglés y las muecas de incredulidad tuve que aceptar lo inevitable, que me iba a tocar pagar un taxi.
En mi único día y medio en esa ciudad no iba a quedarme en un hostal sino que iba a hacer CouchSurfing y una llamada a mi anfitriona confirmó que me encontraba en la otra punta de Mumbai. Le pasé el teléfono al taxista y sus instrucciones fueron suficientes para allanar el camino; según Louella, el trayecto no debería suponerme más de 500 rupias.

Fila de taxis en Mumbai
Insistí, eso sí, en ver el taxímetro, que estaba en el exterior del coche protegido por una funda de plástico y a través de la cual no se veía nada. El hombre la quitó y pude ver que marcaba un uno, el importe mínimo según me explicó, el equivalente a la bajada de bandera. Es lo habitual y no me extrañó. Era mi primer taxímetro en Mumbai y entonces no me fijé en un detalle que debería haberme hecho sospechar, el uno estaba demasiado a la izquierda.
El trayecto transcurrió sin incidentes y con una amable charla sobre mi edad, estado civil y ocupación, lo habitual por esos lares. Si noté que a nosotros nos adelantaban con más frecuencia de lo que estaba acostumbrado. Aunque el coche tenía ya 17 años, no me pareció que la mera antigüedad del mismo explicara su lentitud. Cuando tomamos la desviación hacia Borivali, el coche empezó a renquear.
“La bomba del agua”, me aclaró cuando, después de levantar el capó y echarle un vistazo, volvió al interior de la antigualla. Y mejor no seguir. Me iba a tocar subirme a un auto rickshaw para la última parte del viaje, aunque al menos ya estaba en el vecindario correcto. Le pregunté cuanto era, miró el taxímetro que marcaba “45” unidades, echó mano a la tabla oficial de equivalencias y me dijo: “900 rupias”.
A tan exorbitante cifra llegó sumando las rupias equivalentes a 30 unidades, el máximo en la tabla, (unas 600 rupias) y las rupias equivalentes a 15 unidades (unas 300 rupias). Amablemente redondeó a la baja.
Para la duración y distancia del trayecto, la cantidad era un total disparate. Llamé a Louella, le dije lo que pasaba y no dudó al responderme que no le pagara más de 500 y me subiera a un rickshaw para llegar a su casa. Con una mochila a la espalda y otra en el suelo, soltando un repertorio de adjetivos de incredulidad y enfado, le alcancé al taxista un billete marrón de 500 rupias. Y entonces él hizo un truco de magia.
En los dos segundos que empleé en bajar la mirada y cerrar la cremallera de mi monedero-cinturón, el taxista extendió de nuevo su mano y en él había un azulado billete de 100 rupias “Me ha dado 100 rupias”, reclamó.
Podía haber caído en el truco más viejo del mundo pero a sólo día y medio de abandonar la India yo sabía perfectamente cuantos billetes de 500 rupias me quedaban: sólo uno. El timo no iba a funcionar conmigo así que tampoco mudé el enfado por vergüenza porque no tenía razón y los dos sabíamos que había intentado darme el cambiazo. Sin perder demasiado el tiempo, le solté cuatro frases de incredulidad y enfado y me llevé mis mochilas.
Al final el trayecto en autorickshaw supuso añadir sólo 53 rupias a la factura de transporte de ese día. Y si os preguntáis que ocurrió con el taxímetro que pasó de marcar 1 a 45, os diré que ese 1 estaba tan a la izquierda que supongo que en realidad era un 10, con el cero ausente. De ese modo el recorrido hubiera sido de 35 unidades…¿la avaricia rompe el saco? Como veis, incluso con un taxímetro en funcionamiento, no conviene bajar la guardia.
Fotos | Avistu





Buenas.
Despues de leer ésta historia,me quedo completamente alucinao (me encantaria escuchar la versión de la otra parte,pero como el INDI..va a ser que no es mi fuerte…creeré la suya je je je)
Vislumbrando un futuro tan negro en esos lares,me lleva a pensar en lo dicho de la versión, NO TOMARE un taxi en la India.Como es posible que los MAGOS trabajen de taxistos,teniendo trabajo asegurado para fomentar el turismo en una carpa de circo. Pufff que chulo el tio!!!!
¡Buenas Kiko! Es una anécdota, que conste que yo recomiendo viajar a la India pero estas cosas pasan :)
Muy buenas!!! He leido tu Post y visto tu blog. Muy interesante!!!!. LA anécdota del taxista me la creo totalmente. Para mi lo único negativo de India fué precisamente el trato y regateo constante con los taxistas y conductores de tuc tuc. Una auténtica pelea!!!
Por suerte nosotros dimos con dos tipos muy majos en Bombay onductores de taxi. No trataron de engañarnos, curioso ya que en tres meses no pararon de hacerlo y era la última semana. Te dejo aquí el link a nuestro blog de India para que le eches un ojo si te apetece.
http://indianlassi.blogspot.com.es
Saludos y buen viaje
Por cierto, te vamos a linkar tu blog a nuesro blog. Saludos ;)
David y Pilar
Hola David y Pilar:
Entre tanta gente tiene que haber de todo, pero el gremio de taxistas (y que me perdone mi amigo K. que lo es) es propenso a tener miembros problemáticos, por decirlo finamente :)
Por cierto, yo también tengo una foto desde esa terraza, creo que nos alojamos en el mismo hotel de Agra, con unos añitos de diferencia.
Un abrazo!
José Ramón
Hi,
Just a small reminder, not to forget the ‘Tuk Tuk’s of Bangalore or Chennai. These Taxi’s of Mumbai are kids infront of the Tuk Tuk’s in Blore. You also have a fair share of Bangalore Tuk tuk’s. So you may want to help your fellow travelers by spreading a word of caution & if you run short of details then i can supply you with many more. As you know I suffered & still once in a while do.
So footnote – While in Tuk tuk in the Southern Part of India, please look very confident, ask local friends about the basic fares, try & get pre-paid tuk tuks. Worst case, be tough to them.
Happy traveling,
Dev.