Twalk with me, viajar confiando en la gente

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Wijnand Boon señalando una postal de Jerusalem

A veces no hace falta irse my lejos para conocer a viajeros extraordinarios, a gente que tiene una buena historia que contar, que están realizando un viaje de los que cambian la vida, gente que te da envidia por su decisión, claridad de objetivos y valor para llevarlos a cabo. Gente que, literalmente, tú no eres capaz de ponerte en sus zapatos.

“Que tengas mucha suerte y un buen viaje”, aunque su viaje había empezado hace ayer cinco meses, fueron las palabras que acompañaron el apretón de manos con que me despedí de Wijnand Boon una soleada mañana de esta semana. Lo último que ví de él fue la funda de su guitarra, colgada a la espalda sobre una pequeña mochila, mientras se alejaba en dirección a Miranda, a las afueras de Avilés, y camino del Occidente de Asturias. Llevaba mucho tiempo caminando desde que salió de su ciudad natal de Leiden y aún le quedaba mucho más hasta llegar, siempre caminando, primero a Santiago de Compostela, después a Roma y, como objetivo final, a Jerusalem.

Wijnand, un nombre impronunciable para los demás desde que se adentró en el Sur de Bélgica, se echó a la espalda una guitarra y una mochila, y un iPhone al bolsillo, el 11 de Septiembre de 2010. Sin sponsors, sin tarjeta de crédito y con no demasiado dinero en su cuenta corriente, el objetivo de este holandés de 34 años era ni más ni menos que darle una lección a la soberana de su país, Su Majestad la Reina Beatriz de Holanda.

Tal y como cuenta en su página web, y te repetirá en persona si llegas a conocerlo, en Holanda la imagen que se tiene de Internet es realmente negativa: descargas ilegales, amenazas anónimas, adicción a juegos on line, pornografía infantil… El año pasado la Reina Beatriz se dirigió a la nación en su discurso de Navidad y se puso a hablar sobre el desgaste de la responsabilidad social y del sentido de comunidad. También adujo que los “encuentros virtuales” en Internet aumentan la distancia entre las personas en lugar de acercarlas y que ya no nos ayudamos como antes. La reacción en Twitter y las redes sociales no se hizo esperar, pero las críticas quedaron reducidas en su mayoría al ámbito de Internet y apenas trascendieron a los medios de comunicación tradicionales: una oportunidad perdida para informar, debatir y reducir la brecha entre los ciudadanos activamente digitales y los que están ausentes de ese mundo. Wijnand empezó a pensar cómo cambiar esa situación y durante varios meses se gestó la idea que ahora está llevando a cabo.

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Su plan es usar las Redes Sociales (Facebook, Twitter o CouchSurfing) para intentar contactar con gente a lo largo de su ruta. Siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a alguien… y las Redes Sociales ayudan a unir esos puntos desde Holanda a España, desde Italia a Israel. Ofrece compartir su historia, y las historias del camino, a cambio ùnicamente de una cena y una cama o un sofá. Y de ser parte de una increible red de personas que desinteresadamente van a unir con su acto de solidaridad dos continentes y más de una docena de países.

talk with meA Wijnand lo conocí hace un par de semanas en una reunión de CouchSurfing en Gijón, (donde se estaba alojando, rotando los días, con varios CouchSurfers). Entre cervezas e historias de viajeros, me comentó que su ruta pasaba por Avilés así que se pondría en contacto conmigo para ver si podría alojarle por una noche, como hicieran antes que yo un centenar de anfitriones. Cuando recibí su mensaje en Twitter, accedí y acordamos encontrarnos en el centro de Avilés, desde donde paseamos por su casco antiguo, sus calles soportaladas y la pasarela que da acceso al modernísimo Centro Niemeyer mientras le contaba cosas sobre mi ciudad natal. Una vez en mi casa, después de que cenaramos un revuelto de gulas y gambas (uno de esa reducida lista de media docena de platos que me atrevo a decir que me salen bien) y mientras nos tomabamos una copa de vino, Wijnand se explayaba a gusto sobre su misión. Su objetivo es enseñarle al mundo lo que las redes sociales y sus usuarios son capaces de hacer. Al igual que en la sociedad no digital, te vas a encontrar con que alguna gente te echa una mano y otra no. La diferencia es que en Internet contamos con una herramienta para llegar con mucha más facilidad a mucha más gente, tanto si necesitamos ayuda como si la estamos ofreciendo.

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Conversamos hasta pasada la media noche y hablamos poco de lo divino y mucho de lo humano. De experiencias viajando, de choques culturales, de Internet obviamente y de confianza, tanto de la que tiene quien aloja a un desconocido como la que demuestra alguien que se ha echado a la carretera sin saber dónde dormirá al día siguiente. A una hora nada prudencial para quien tiene que madrugar y caminar entre 20 y 25 kilómetros al día siguiente, se fue a dormir al cuarto de invitados. En mi habitación, delante del ordenador, yo repasaba su página web y me planteaba mentalmente una sencilla pregunta: con toda mi experiencia de viajero y toda la gente que he conocido, ¿cuantas personas serían capaces de hacer algo similar a lo que está haciendo Wijnand?

Visita su página web y sigue a Wijnand en Twitter y Facebook o dale alojamiento a través de CouchSurfing.

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3 Comentarios
  1. Quique 12 febrero 2011
  2. Helen 17 febrero 2011
  3. mirmat 2 marzo 2011