Turista finlandés arrestado por arrancar una oreja a un Moai

moaisEn todos, absolutamente todos, los museos, excavaciones y monumentos que he visitado alguna vez, hay siempre, siempre, un puesto de venta de souvenirs. Incluso en el Desierto del Gobi (donde mis compañeros de tour se las ingeniaron para comprar y regalarme un camello tallado en madera por mi cumpleaños, amén de una fiesta donde corrió la vodka de Mongolia) o en el Norte de Birmania (donde, sobre unas mesas plegables, se exhibían CDs de música y camisetas conmemorativas del 60 aniversario del Día de la Nación Kachín) os podéis encontrar a alguien que os vende un recuerdo de vuestra visita.

Pero las camisetas, pegatinas y demás que estaban a la venta en la Isla de Pascua no debieron parecerle suficiente muestrario al joven finlandés, Marko Kulju, de 26 años. Por eso, el muy inconsciente, decidió que se llevaría una oreja de una de las estatuas, Moais, que están repartidas por la isla.

Para quien no lo sepa, o no haya visto la película de Kevin Costner, la pequeña isla (de Pascua, en español, Rapa Nui en la lengua de sus habitantes indígenas) se haya situada en el Océano Pacífico, al oeste y ligeramente al norte de Santiago de Chile, a unos 3700 Km. de sus costas. Su población está compuesta de unas 3000 nativos (Rapa Nui) y un número oscilante y no determinado de etnógrafos, repartidos en sus 180 kilómetros cuadrados.

Dos peculiaridades atraen aquí a sus visitantes, estudiosos unos, turistas los otros. La isla acoge el único lenguaje escrito de Oceanía, un conjunto jeroglífico conocido como Rongorongo, que permanece aún sin descifrar, pese al trabajo de generaciones de lingüistas. Tal vez hasta que un moderno Jean-François Champollion no tropiece con su equivalente Piedra de Rosetta, el misterio no se resolverá.

La otra peculiaridad es la presencia de unas 400 estatuas (Moais) de roca volcánica, erigidas hace entre 400 y 100 años. Algunas de ellas miden más de 20 metros, pero la mayoría tiene una altura media de unos 6 metros y pesan unas 20 toneladas.

A una de ellas, de 4 metros de altura, fue a la que se le seccionó una parte, que se está estudiando si podrá ser restaurada. Una mujer nativa informó a las autoridades de que ella había visto lo ocurrido en la playa de Anakena, y que Kulju había huido con una pieza de la estatua (la policía logró identificar al turista por sus tatuajes). Aparentemente, el finlandés había usado sus manos para desprender el lóbulo de la oreja de la estatua, que cayó al suelo y se rompió en pedazos de entre 20 y 30 centímetros.

Ahora el joven finlandés se enfrenta a una posible condena a varios años de prisión y el pago de una multa de 1900 dólares (unos 1200 Euros), conforme a la legislación que protege los monumentos del país contra actos tan vandálicos.

isla de pascua
Via, Medicine Hat News

Foto, Viajar 24h

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

Puntúa este artículo