Túnez, un viaje de película

Bloggers en Sidi Bou Said

Bloggers en Sidi Bou Said, de izq. a dcha. Alberto (Nación en Red), Avistu (Viajablog), Alberto (Fotonazos), Alegría (El Primer Paso), Carmen (Diario del Viajero)

Si quieres viajar a Túnez es muy probable que este no sea el artículo más adecuado para ti porque no habla del país como destino. Si quieres saber lo que es un blog trip tampoco te lo recomiendo porque el supuesto blog trip a Túnez no fue tal. Pero si quieres saber mi opinión personal -que puede coincidir o no con la del resto de blogueros que viajaron conmigo- sobre las extrañas circunstancias organizativas que rodearon y se vivieron durante el viaje a Túnez de hace unos días, continúa leyendo. Te aseguro que hay sorpresas que incluyen un casting, una película y un autobús en el que pasé casi más horas que en mi habitación, así que te recomiendo leer el post hasta el final.

Para los que piensan que cuando vas invitado a un blog trip sólo cuentas lo bonito y todo está teñido de color rosa, aquí hay un artículo que le va a demostrar que ni es oro todo lo que reluce ni te callas las malas experiencias.

Desplome Turismo Túnez

Noticia del desplome del Turismo en Túnez en un periódico madrileño

En Viajablog recibimos a principios de Junio y por parte de la empresa Social Media la invitación para participar en un blog trip, un viaje de Blogueros a Túnez, con una agenda bastante completa y que incluía monumentos, atracciones, actividades y ciudades que yo no conocía así que acepté encantado (de los cuatro editores yo era el único con disponibilidad y flexibilidad de fechas) con salida programada para el 27 de Junio y regreso el lunes 4 de Julio.

Teniendo en cuenta que Túnez había estado en las primeras planas de los periódicos hasta hace pocas semanas por una revolución popular que derrocó a un dictador de facto, me parecía interesante viajar por el “Nuevo Túnez”. Casi en el último minuto, a cuatro días de salir recibimos por fin la agenda que nos enviaba la empresa organizadora, Draft FCB, y empecé a ver las primeras cosas extrañas.

En ninguno de los dos emails enviados se indicaba quiénes íbamos, quiénes serían los compañeros de viaje durante los siete días y a qué blogs representarían, algo que nunca me había pasado antes. Además de eso, yo había pedido un cambio de fechas en el billete de avión para quedarme un par de días más en Túnez al terminar el blogtrip y viajar y visitar por mi cuenta y de forma independiente las calles de la ciudad y charlar con sus gentes en un ambiente menos programado. Por supuesto lo haría corriendo de mi bolsillo los gastos de alojamiento visitas, manutención, etc.

Esa aparentemente razonable petición por parte de alguien acostumbrado a viajar por su cuenta y formarse sus propias opiniones, me fue denegada en su momento y mi sorpresa fue mayúscula cuando ví que los dos patrocinadores eran la Oficina de Turismo de Túnez y la compañía aérea tunecina, Tunisair, ¿la propia aerolínea que emitía los billetes no podía hacer un cambio de fechas?

Más sorpresas en la guantera. El email de la agencia de Barcelona que organizaba el viaje indicaba un hashtag (#7diasparacambiar) para Twitter y una página web (www.7diasparacambiar.com). Cuando comprobé quien usaba el hashtag no reconocí a ningún blog de viajes pero sí aparecían productoras audiovisuales y cool hunters. Al visitar la página web, el contenido primaba por su ausencia y estaba casi completamente en obras. No sólo eso, el blog trip ya no era tal sino que se mencionaba en portada:

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A través de 50 personas cambiaremos la percepción de un país

¿50 personas? Eso para mí no tiene nada de blog trip, parece más bien un viaje organizado como paquete turístico. La idea secundaria del viaje, según la página web, era rodar un documental cuyos protagonistas serían medio centenar de damnificados, que tuvieron que abandonar Túnez al estallar las revueltas o que no pudieron visitar el país por la misma razón. Dentro del secretismo que rodeaba a los viajeros profesionales (los blogueros), la idea era interesante a priori aunque precisamente el apartado “Bloggers” no mostraba a nadie y estaba en obras.

Al final no fue hasta el lunes por la tarde, enfrente del mostrador 250 de la T1 de Barajas (aunque previamente nos habíamos ido “descubriendo” en Twitter), cuando se confirmaba quienes iban a ser los otros blogueros que partían en el vuelo de Madrid: Carmen (por Diario del Viajero), Alegría (por El Primer Paso), Alberto (por Fotonazos) y otro Alberto más (por Nación en Red). Otro avión había partido de Barcelona esa misma mañana pero no sabíamos, para variar, quién iba a bordo.

Aeropuerto de Túnez, se llenaron dos autobuses con los participantes en el viaje

Aeropuerto de Túnez, se llenaron dos autobuses con los participantes en el viaje

La llegada al aeropuerto de Túnez fue tan caótica como era de esperar cuando hablamos de un grupo de 50 personas y ya empezamos a ver en acción a las cámaras del equipo de rodaje. Esa fue una de las dos constantes durante los 7 días, que todas y cada una de las actividades se supeditaran a las necesidades del equipo que iba a filmar a los 50 damnificados. Si por ejemplo necesitaban grabar a una pareja recorriendo un desierto de sal, esperaban a que el resto lo visitara, los guías los llamaran de vuelta a los coches y entonces, mientras los demás mordíamos los minutos en nuestros asientos, ellos desplegaban su equipo y podían rodar sin gente de fondo.

La otra característica del viaje fueron las interminables esperas en el autobús por la incapacidad de asegurarse de que todos, viajeros y profesionales, estuvieran a la hora acordada en su asiento. El primer día de actividades llegamos a acumular dos horas de retrasos en forma de espera en un autobús parado sin saber quién faltaba. Unos días después, en Tozeur, a las 05:30 am nos despertábamos porque a las 06:30 salía el autobús… pero no fue hasta las 07:30 que nos pusimos en marcha, otra vez porque faltaba “alguien”. Si sumamos todos los retrasos de 7 días, nos hubiera salido tiempo suficiente para un 8° día de viaje en el que ver más cosas.

De hecho, en la primera agenda (de acuerdo, provisional) que recibimos aparecían visitas que no se hicieron (Cartago, Museo Nacional del Bardo, Medina de Túnez y centro ciudad…) y que se podían haber hecho si se hubieran organizado las cosas de otra manera. Recuerdo con especial tristeza las carreras por la Medina de Sfax, un auténtico mercado tradicional y nada turístico en el que todo el mundo estaba encantado porque reflejaba el día a día de las compras del tunecino, mientras que para medinas sin encanto o más populares sobraban los minutos.

Mesa reservada para los damnificados

Mesa reservada para los damnificados (<< Los repatriados españoles de nuevo en Túnez >>)

¿Estaban los damnificados disfrutando del viaje? Para contestar a eso hay que hacerlo en modo gallego con una pregunta, ¿cuantos damnificados había en este viaje?. Ya sé que antes he escrito 50 personas pero, y aquí viene la sorpresa, yo sólo pude identificar a tres personas, de las casi una veintena con las que hablé – que no fueran organización, producción o invitados profesionales – que realmente hubieran estado en Túnez al estallar la revolución. Si hacemos una sencilla extrapolación, entonces ¿quiénes eran el resto de viajeros?

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Actores. Profesionales unos, que se ganan la vida con ese oficio, y gente normal el resto que acudió a un casting, avisados por amigos y familiares. Quedar bien ante la cámara se premiaba así con un viaje a Túnez aunque no me consta que ninguno de ellos (ni yo por descontado) hubiera firmado ningún documento para ceder los derechos de imagen. De esto me enteré en el autobús aparcado en el aeropuerto, en la primera de las múltiples esperas del viaje, y eso motivó que un artículo cuyo borrador tenía preparado para su publicación, quedara aparcado sine die por estar lleno de errores (ya que se basaba en una información que no se correspondía con la realidad).

En nuestra visita a Douz donde pudimos recorrer las suaves dunas en camello y buggy y sufrir el timo de la coca cola, cambiamos nuestros dos autobuses por una quincena de todo terrenos para esa tarde y la jornada posterior. Al día siguiente en ellos dejamos nuestras mochilas para proceder a visitar la Medina de Tozeur. Mala idea. A la hora acordada cuando fuimos a buscar los coches, el nuestro (en el que ibamos la familia en que se convirtió los cinco blogueros que salimos de Madrid) había desaparecido y con él nuestras mochilas que contenían los portátiles entre otras cosas.

Aparentemente alguien se había subido a un coche que no era el suyo sin importarle lo más mínimo y se había ido al hotel. Nosotros acabamos en otro todo terreno de los que quedaban y fuimos al hotel a ver si allí estaban nuestras mochilas, pero no las encontramos. Cuando uno de los guías me preguntó si recordaba la matrícula del coche me quedé estupefacto. Había 15 coches, 15 conductores y una sola agencia que los gestionaba a todos ¿tan difícil era hacer una llamada a la oficina y que localizaran el coche con las mochilas? Aparentemente sí, porque en total fueron 6 las horas que estuvimos sin verlas, sin saber si alguien se había sentado o pisado las que contenían los portátiles o si el coche estaba aparcado al sol (lo que, obviamente, está recomendado por Apple para el buen cuidado de sus productos).

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Esa misma tarde todos los coches estaban identificados con un cartel y un número.

El domingo, último día completo del viaje (se volaba de vuelta el lunes), lo pasamos en Hammamet, en una zona de hoteles y playa. Mientras que para los viajeros era su día libre, los blogueros teníamos prevista a las 5 de la tarde una reunión en un barco con blogueros tunecinos para hablar sobre la revolución en su país. Los cinco -ya amigos- decidimos pasar la mañana yendo en taxi a la auténtica Medina tradicional de Hammamet, que dista 12 kilómetros de la zona de hoteles y de la Medina/Shopping Center. Pero tuvimos que cambiar nuestros planes porque la noche anterior nos avisaron de que la reunión sería a las 2 de la tarde. Y aún no sabíamos a quienes íbamos a entrevistar, no teníamos ninguna información de ellos y no sería hasta media mañana del domingo cuando una lista escrita a mano empezó a distribuirse…y todos nos pusimos a buscar en Internet alguna información para no entrevistar a ciegas.

El barco techno pirata en Hammamet

El barco techno pirata en Hammamet y una multitud intentando abordarlo

A alguien se le ocurrió la idea de que la reunión se realizara a bordo de un barco, estilo galeón pirata de Playmobil amarrado en el puerto deportivo, a unos diez minutos caminando bajo el inclemente sol. El problema es que ese barco, que zarpa del puerto y hace un recorrido con música techno a tope, estaba abarrotado de turistas tunecinos y extranjeros. Después de un rato apretujados bajo cubierta, se daba contraorden y volvíamos al hotel donde se gestionaba una alternativa. Llegados a ese punto, lo único que me impedía abandonar aquella jaula de grillos era el considerar que hubiera sido una falta de respeto hacia los tunecinos que venían a hablar de su experiencia y contestar a nuestras preguntas. Y me alegro de haberme quedado porque la conversación con esos hombres y mujeres fue de lo más auténtico del viaje.

La última mañana nos apresuramos para visitar el pueblo típico – expresión que me causa repelús cuando la veo en un folleto – de Sidi Bou Said que se convirtió en decorado para más fotos y rodajes mientras sólo los que se atrevían a separarse del grupo (si su presencia no era necesaria para posar delante de una puerta azul) tenían suficiente tiempo para pasear por él. Como inexplicablemente el check out se hizo a la tardía hora de las 10 am, después de pasar de largo por delante de Cartago, porque Sidi Bou Said era la prioridad para esa mañana, acabamos disfrutando nuestra última comida en Túnez en una cafetería en la zona de embarque.

Grabando el documental en Sidi Bou Said

Grabando el documental en Sidi Bou Said

Despegando del aeropuerto de Túnez uno se queda con la sensación de haber sido más bien excusa, figurante para el rodaje de una película, que invitado a promocionar un destino que, insisto, es de lo más recomendable. Como blogger y como viajero no puedo dejar de hacerme una pregunta en voz alta, para un país con los atractivos turísticos que ofrece Túnez ¿realmente era necesario maquillar de esta manera una realidad? O se rueda un documental o se organiza un Blog Trip pero mezclar los dos conceptos es una receta segura para entorpecer la labor y desquiciar a quienes vamos, sin cobrar ni un euro, con la ilusión de comunicar honestamente nuestras experiencias a los lectores.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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48 Comentarios
  1. JD (@aitor_vca) 15 julio 2011
  2. Jexweber 15 julio 2011
  3. Aniko 15 julio 2011
  4. Avistu 15 julio 2011
  5. Avistu 15 julio 2011
  6. Avistu 15 julio 2011
  7. pak 15 julio 2011
  8. La Viajera Empedernida 15 julio 2011
  9. Avistu 15 julio 2011
  10. pak 15 julio 2011
  11. Daniel Ruiz 15 julio 2011
  12. Avistu 15 julio 2011
  13. Alberto / Zumito 15 julio 2011
  14. pak 15 julio 2011
  15. Avistu 15 julio 2011
  16. Avistu 15 julio 2011
  17. Avistu 15 julio 2011
  18. Egoitz 15 julio 2011
  19. Egoitz 15 julio 2011
  20. Avistu 15 julio 2011
  21. Txema León 15 julio 2011
  22. Avistu 15 julio 2011
  23. José Carlos DS 15 julio 2011
  24. Aitor de la Puente 15 julio 2011
  25. Avistu 15 julio 2011
  26. Avistu 15 julio 2011
  27. JaviCelard 15 julio 2011
  28. Avistu 15 julio 2011
  29. David Escribano 15 julio 2011
  30. Ku 15 julio 2011
  31. DIEGO 15 julio 2011
  32. Avistu 15 julio 2011
  33. Avistu 15 julio 2011
  34. Avistu 15 julio 2011
  35. Pau 16 julio 2011
  36. FOSKARY 16 julio 2011
  37. Avistu 16 julio 2011
  38. Avistu 16 julio 2011
  39. Elisa Villabella 16 julio 2011
  40. Elisa Villabella 16 julio 2011
  41. mlkrmgkgl 17 julio 2011
  42. FOSKARY 17 julio 2011
  43. koper 18 julio 2011
  44. Iván 18 julio 2011
  45. Balder 18 julio 2011
  46. Paco Nadal 19 julio 2011
  47. José Luis 19 julio 2011
  48. Carlos Olmo 22 julio 2011