Túnez, la calma que sigue a la revolución

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Coliseo Romano El Djem en Tünez

Coliseo Romano El Djem en Tünez

Uno de los destinos turísticos más importantes del Norte de África, con el permiso de Egipto era, es, y debería seguir siendo Túnez, donde estuve hasta hace unos días. Con desiertos de sal, arena y rocas por un lado, la riqueza arquitectónica de la cultura árabe por otro y una miríada de kilómetros de playa como colofón, está preparado para saciar el apetito de aficionados al arte, buscadores de soledad y aficionados a la tumbona y al mojito por igual.

De los editores de Viajablog, Quique había realizado una extensa visita por Túnez hace un par de años y nos contó su buena experiencia en el país, encantado de recibir a turistas independientes como a él y a otros, la mayoría, que llegaban como parte de un circuito turístico o en un paquete vacacional.

Cuando estallaron las revueltas populares, Túnez dejó de ser un país que las agencias de viajes recomendaban para el ocio y el disfrute de los visitantes extranjeros y pasó a convertirse en un país en conflicto interno. El turista que buscaba sol, de playa o de desierto, y ruinas milenarias mudó de destino en masa y la maltrecha economía se resintió aún más. Los españoles, comprensiblemente, también cancelaron sus vuelos y paquetes de vacaciones contratados cuando no se vieron obligados a abandonar precipitadamente el país.

De Túnez regresé la semana pasada después de 7 días recorriendo el país de Norte a Sur, visitando los puntos de mayor interés turístico y con el objeto de comprobar que el país no ha perdido el atractivo para el visitante. Los azules y blancos de la aldea de Sidi Bou Said no han mudado de color. Las calesas siguen llevando a los turistas de pulsera “todo incluido” por los bulevares de Hammamet, paralelos a la playa.

Casa en el poblado troglodita de Matmata, Túnez

Casa en el poblado troglodita de Matmata, Túnez

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El coliseo de El Djem permanece en pie como hace siglos, en Matmata los “trogloditas” siguen abriendo sus casas a la curiosidad foránea y uno puede tomarse un refresco en un decorado de la Guerra de las Galaxias o dormir en la misma y sencilla habitación que vio a George Lucas en pijama. La experiencia de dormir bajo las estrellas en un oasis, pasear a camello o conducir un buggy por unas domesticadas dunas sigue estando disponible en Douz para cualquier número de visitantes, grande o pequeño.

Pero si hablamos de números, a juzgar por las cifras que se manejan en círculos turísticos, la realidad es que 80 es hoy un número importante en Túnez. No porque tenga connotaciones de buena o mala suerte sino porque afecta de una manera decisiva al presente y el futuro del país.

Por un lado, el número de turistas que visitan la nación árabe se ha reducido en un 80% desde Diciembre del año pasado. Por otro, son más de 80 los partidos políticos que se van a presentar a las elecciones de Octubre, las primeras en libertad, sin la tutela del Presidente Zine El Abidine Ben Ali, que abandonó precipitadamente el cargo en Enero tras 23 años en el poder.

En el mar de la política, el vacío repentino también se ha de llenar de alguna manera y hoy es un Gobierno de transición el que está preparando al país, con los previsibles altibajos, para unas elecciones anunciadas para el próximo Octubre y que espero traigan la tranquilidad al interior y exterior de sus fronteras.

En el resto del mundo, el Túnez que antes era conocido por las ruinas de Cartago y por sus dunas y desiertos, lo es hoy como la cuna de las revoluciones que han sacudido el mundo árabe desde el año pasado. Pero para quienes acabamos de visitarlo y que estamos dispuestos a contarlo, Túnez debería seguir siendo conocido por sus atractivos turísticos y la sonrisa e ilusión ante el futuro que exhiben orgullosos sus habitantes.

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6 Comentarios
  1. Alberto / Zumito 14 julio 2011
  2. Avistu 14 julio 2011
  3. Ku 14 julio 2011
  4. Avistu 14 julio 2011
  5. TxemaCG 16 julio 2011
  6. Sitios donde viajar 25 julio 2011