Túnez (2) Visita los lugares más emblemáticos en un día: Sidi Bu Said, El Bardo y Cartago


Encontré los hostales más baratos alrededor de la plaza de Barcelone. Habitaciones individuales a precios decentes con lavadero pero sin ducha. Por la mañana me dirigí al baño comunitario y me encontré un lavabo y una manguera. No parecía haber un agujero para drenar el agua así que deduje que no existía ducha en el hostal. Comprobé distintos lavabos comunitarios por el hostal y me encontré con la misma disposición: Un lavabo, una manguera y un suelo completamente liso sin salida para el agua. Comprobé que nadie andaba por los pasillos y me decidí a darme una rápida ducha con esa manguera, agachado para poder lavarme la cabeza y con la ropa colgando de la puerta.

Salí limpio y fresco y me vino de repente una mujer regordeta que me pegó la primera bronca en musulmán de mi vida. Con cuatro palabras en catalán en acento afrancesado acabamos siendo un poco más amigos y la mujer incluso me permitió usar su propio baño para ducharme en una de las suites del hostal.

Junto con Marcelo, el charrua que conocí camino a Túnez, salimos a la calle y nos dirigimos a la plaza de Barcelone de donde salen todos los tranvías de la ciudad.

El primer destino del día fue un bar: Café y croissant y listos para emprender nuestro camino al museo del Bardo. Un par de horas visitando mosaicos pueden cansar a uno no muy puesto en este tipo de arte. Perdón por mi ignorancia pero al final creía estar metido en un baño gigante… quizás fue aquella ducha matutina que me había causado algún efecto traumático.

Tras la visita al Bardo nos dirigimos a Cartago y a la ciudad costera de Sidi Bu Said. Son de hecho los tres lugares más turísticos de la capital Túnez –a excepción del centro y el bazar- y bien pueden ser visitados en un mismo día. La conexión de tranvías y autobuses por toda la ciudad permite a uno desplazarse sin problema alguno.

Cartago decepciona un poco si esperáis encontrar los restos de un pasado glorioso. Por mucha imaginación que le ponga uno es difícil construir en el aire el enorme puerto romano que regía la ciudad. Levantar columnas y anfiteatros con la imaginación en Cartago está sólo al alcance de Kandinski u otros artistas surrealistas. En Cartago ya sólo quedan cuatro piedras de su glorioso pasado.


Un poco más al norte, a dos paradas de tren, se llega a Sidi Bu Said. Una bella localidad turística pintada de blanco y azul donde los cruceros hacen parada para pasear por sus tranquilas calles y comprar souvenires.

Es un lugar idóneo para terminar un recorrido de un día que nos ha llevado por los lugares más emblemáticos de la capital de Túnez. Como premio final, una cena tranquila en una de las muchas terrazas que se esparcen por Sidi Bu Said con vistas al Mediterráneo y a Sicilia.

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