Trekking al Cerro López en Bariloche


Hoy se cumplen dos semanas desde que abandonamos Argentina y cruzamos hacia Chile desde Villa La Angostura por el Paso Puyhme. Justo antes habíamos pasado una semana entera en Bariloche y sus alrededores haciendo de todo un poco e incluyendo un trekking al Cerro López que nos sirvió para ir calentando para retos montañosos mayores.

El Cerro López ofrece la posibilidad de pasar una noche en su refugio de montaña tras una dura subida bastante vertical y gozar, a la mañana siguiente, de una de las mejores vistas de la zona, contemplando numerosos lagos de la zona, el Cerro Catedral y el gran Monte Tronador entre otros. Su dificultad no exige una gran preparación física -aunque sí cierto estado de forma- o sentido de la orientación con lo que se hace apto para casi todos los públicos.

Nosotros dedicamos la mañana a acercarnos al centro de montaña de Bariloche y recopilar información sobre los cerros, refugios, alojamiento en Bariloche y rutas de la zona. Tras una corta deliberación decidimos ir al López, a cuyo refugio se llegaba tras 4 horas de ascensión, partiendo de una altitud de 800 metros para llegar a dormir a 1600.

Compramos algo de provisiones para evitar pagar los caros precios de estos lugares por comida y bebida, cargamos los sacos y una camiseta limpia y nos fuimos a la parada del bus del centro del pueblo. El número 10 -y el 11 en verano- son los que te llevarán al comienzo de la picada– como sendero empinado en argentino- y salen cada media hora, costando unos 3,50 pesos. Pedidle al conductor que os avise porque no hay parada marcada.

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Llegamos al lugar a las 6 de la tarde y comenzamos una ascensión acelerada para evitar que se nos hiciera de noche. El terreno es realmente incómodo, no sólo por el alto grado de inclinación de las interminables pendientes entre el bosque, sino porque caminas casi el 100% del tiempo sobre un polvo rojizo que se te mete en la nariz, ropa y mochila. Sin embargo, es muy fácil seguir las marcas rojas hechas en árboles y rocas.

Conforme íbamos ascendiendo parábamos unos segundos para contemplar las excepcionales vistas que nos ofrecía el camino. Era un día soleado y ni una sola nube se interponía en tan maravilloso paisaje. El calor apretaba y nos hidratábamos cada poco tiempo. Finalmente conseguimos llegar al refugio en tan sólo 2 horas y 20 minutos de las 4 que indicaba el mapa. Habíamos subido casi al sprint y estábamos empapados de sudor a pesar de que en el tramo final la temperatura bajaba y empezamos a encontrar pequeños parches de nieve.

El refugio López es muy básico. Carece de duchas y el aseo no tenía agua corriente aunque sí se podía cocinar e incluso ofrecían un servicio de cantina con un par de platos calientes, sandwcihes y numerosas chocolatinas, caramelos y snacks. El precio por persona es de 35 pesos si os quedáis a dormir y 5 si sólo queréis resguardaros por un tiempo o usar el aseo. Las habitaciones son de unas 20 camas y los colchones rebosan del mismo polvo que encuentras por todo el camino, así que el saco de dormir se convierte en esencial salvo que queráis dormir sobre arenilla.

Cenamos nuestros bocatas y pedimos una botella de vino en un comedor que se quedó prácticamente en penumbra cuando llegó la noche. El tema estaba animado porque éramos más de 30 personas, en su mayoría argentinos pero el cansancio nos venció pronto y nos fuimos a dormir pensando en levantarnos para salir al amanecer hacia la cima, a más de 2,000 metros de altura y teniendo que avanzar por una pared rocosa que, según nos comentaban unos chicos israelíes que habían ya pasado por allí, estaba muy mal señalizada y hacía difícil el camino a la cima.

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Fue nuestro primer revés meteorológico en trekkings en Sudamérica -pero no el último- porque la mañana siguiente nos ofreció las primeras nubes baja de toda la semana haciendo inútil el intento de ascenso porque teníamos visibilidad nula. Me quedé contemplando la cima rodeada de nubes con una impotencia terrible porque todo el esfuerzo de la tarde anterior se fue a la basura, pero no había nada que pudiéramos hacer.

Según el mapa, nos quedamos a una hora y media -sin perderse- de unas bonitas de otro mundo desde la cima del Cerro. Nos queda pendiente para la próxima vez, pero sin duda os aconsejo el paseo.

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